2. Recent trends in the intersection between technology and WPI
2.5 Is WPI a win-win solution and what is the role of technology?
La compleja perspectiva sobre la movilidad residencial también tiene otra mirada que se ha ido construyendo sobre el rol que este fenómeno juega en las recomposiciones urbanas resultantes. La relación entre la primera y las segundas tiene una larga tradición dentro de los estudios urbanos. Formalmente, se reconoce a la Escuela de Chicago como el inicio donde se aborda el estado de la cuestión y que actualmente tiene en las teorías que abordan las transformaciones derivadas de la globalización económica el agente que actualiza el estado del arte en cuanto al entendimiento de las dinámicas de recomposición socio-espaciales que acontecen en el territorio urbano.
Dicho entendimiento se da en términos filosóficos y de carácter abstracto y fiel a su vertiente de conocimiento incorpora al humano como especie actuante y el centro de sus teorías. Así pues la Escuela de Chicago debuta en los anales de las ciencias sociales acuñando un concepto sumamente interesante, el de la ecología humana.
3.1.1.1.
LA ESCUELA DE CHICAGO Y SU POSTULADO DE ECOLOGÍA
HUMANA
Desde las primeras décadas del siglo XX, las investigaciones que han tratado la forma en que se han insertado los migrantes (tengan estos el origen que sea) en el espacio urbano, se centran sobre el concepto de la segregación residencial y, como consecuencia se tienden a teorizar sobre el concepto de las diferencias sociales. Este concepto no tiene una sola definición y, se podría argumentar que tiene un carácter polisémico, construido sobre un discurso que se ha venido actualizando durante el transcurso del siglo pasado y los primeros años del XXI. Sin embargo, en el punto de origen de este planteamiento polisémico, si se considera al espacio como el producto de una construcción social, la heterogeneidad social se refleja invariablemente en el entorno urbano16.
16 Esto aceptando el axioma de la existencia de una sociedad heterogénea en su composición, es decir que esta se
compone de distintos conglomerados o elementos con ciertas afinidades que inducen a la diferenciación de clases. Este concepto se discute formalmente en el apartado sobre la lógica social del espacio.
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Formalmente la escuela de Chicago17 aparece como uno de los referentes más tempranos en los
estudios urbanos que se enfocan sus estudios sobre el concepto de segregación en Estados Unidos durante los años 30, al tener grandes casos de estudios con las grandes migraciones europeas ocurridas durante el ocaso del siglo XIX e inicios del XX. Posteriormente, la escuela de Chicago construye sus raíces epistemológicas sobre el positivismo y la ecología social del siglo XIX, en donde el concepto de segregación es formalmente definido. En paralelo, el término ecología, es utilizado formalmente dentro de la obra de Park y Burgess, Introduction to the science of sociology publicado en 1921. El origen de este término se encuentra en las relaciones que sostienen los naturistas alemanes y los académicos estadounidenses, quienes fueron influenciados por el pensamiento sociológico de aquellos. En concreto, el uso del término “ecología” se mencionó durante el discurso pronunciado por Barrows, que tuvo lugar en la apertura del congreso de la Asociación de los Geógrafos Americanos en 1922 (Rhein 1994). En ese sentido, la escuela reúne un conjunto de trabajos con un claro sentido hacia la integración socio-espacial urbana, los cuales fueron publicados por el departamento de sociología de la Universidad de Chicago, principalmente bajo la supervisión de Park y Burgess. De esta manera se puede decir que los trabajos más relevantes se encuentran entre los años veinte y sesenta, y son producto de investigaciones empíricas, nuevas y originales que descansan sobre un trabajo de campo formal y laborioso, tanto que a la fecha siguen teniendo vigencia en los estudios sobre las migraciones urbanas, y otros conceptos tales como los estudios realizados acerca de las personas excluidas socialmente hablando.
Por otra parte la atracción inicial hacia los ecosistemas y así como el trabajo de Durkheim lleva tanto a Park como a Burgess a adoptar el concepto de “comunidad”, el cual es autóctono de la biología, adaptándolo para el estudio de la sociedad y del urbanismo en específico. En concreto, los autores plantean una aplicación de las metodologías utilizadas por los naturalistas en los estudios de comunidades humanas. Así pues se formaliza la expresión “comunidad humana” la cual puede tener dos connotaciones. Por una parte, el que desde la ecología se le ha otorgado, es decir - el conjunto de organismos vivos (animales y vegetales) residentes dentro de un mismo medio y sobre un mismo territorio -, y por otro lado, en un sentido intrínsecamente social y político localizado. En el último caso, Park definía a la ciudad como un súper organismo, similar a las comunidades descritas por la
17 La escuela de pensamiento recoge el nombre de la ciudad. Durante los años veinte Chicago estaba en un
contexto de llegada masiva de inmigrantes europeos con nacionalidades y culturas diferentes, y se convirtió en un laboratorio privilegiado para dar cuenta de las transformaciones urbanas.
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ecología vegetal y animal (2004). En ese sentido, el interés de estos estudios era por un lado el de especificar los modelos de ocupación del espacio urbano, y por otro lado con una intención formal hacia la deducción de posibles leyes sobre el desarrollo de la ciudad. Así pues, la sociedad es entendida desde el punto de vista de comunidad, delimitada por Park (1936) a partir de tres premisas:
— Una población organizada territorialmente.
— Una población más o menos ligada al espacio que ocupa.
— Una población con unidades que viven en mutua interdependencia.
Entre los estudios realizados por la escuela de Chicago, se destaca el de Park y Burgess (1921) en el cual se aproxima a la cuestión del crecimiento de la ciudad desde la óptica de la migración masiva y en donde teoriza las motivaciones que inducen la naturaleza de los procesos ecológicos en la sociedad urbana. Bayona (2006) y Bacqué y Lévy (2009), esquematizan de manera adecuada que a partir de allí se define uno de los primeros modelos de organización de la ciudad moderna, conocido formalmente como teoría concéntrica, y que imagina a la ciudad como una segmentación espacial en áreas o círculos concéntricos, es decir, diferentes zonas sucesivas de la expansión urbana con áreas diferenciadas en los procesos de expansión, resultado de una carrera competitiva y desigual por la ocupación del espacio urbano. En este sentido, se conceptualiza una dinámica de ocupación territorial espontánea con una propensión de cada zona hacia el consumo del suelo no reclamado por la zona inmediata, a partir de un punto central, el centro comercial y de negocios de la ciudad (loop), lo que dará lugar al concepto de sucesión. El modelo resultante brinda una representación que más o menos explica el desarrollo urbano de la ciudad americana durante los años veinte, En concreto Burgess se basa en el caso de Chicago y las condiciones atípicas de migración que originaron el fuerte crecimiento que la ciudad sufrió durante esos. En una nota crítica, se puede decir que este es un modelo “ideal”, apoyado en dinámicas de crecimiento centrífugas y de expansión radial, con origen en el centro teórico de la ciudad y sin la existencia de obstáculos físicos o psicológicos que se opongan a ese desarrollo.
Así mismo la escuela de Chicago estudió el carácter inmaterial de la ciudad. En The city: Suggestions for the investigation of human behavior in the urban environment, inicialmentepublicado en 1925, Park sugería tal condición al anunciar que la ciudad es un estado de espíritu, un conjunto de costumbres y tradiciones, de actitudes y sentimientos organizados, inherentes a esascostumbres y transmitidos con esas tradiciones (2004), el anexo sobre el lenguaje mórfico y el apartado 3.1.1.4.
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sobre el sentido social del espacio soportan y a su vez se basan sobre esta premisa. Para Park, el estudio de la cultura urbana era conceptualmente similar al utilizado por los antropólogos que a comienzos del siglo XX realizaban estudios de diversos pueblos y que tenían la capacidad de poder ser replicados en otros lugares. Esto pues basaban sus preceptos en que la distribución de la población y la segregación urbana estaban asociadas conlas conveniencias, los gustos personales y los intereses profesionales y económicos de los individuos (Park 2004). También argumentaba que cada colectivo tendería a tener sus propias características elaboradas a partir de las cualidades de sus individuos. En paralelo Park sugiere la existencia de dinámicas de atracción social producto de la distribucióndesigual de la población ligada con las diferencias de clase y raza, esta suposición se realiza bajo el precepto de que lascolonias de migrantes se atraen por sus elementos culturales similares, así mismo, en ese apartado se teoriza sobre el concepto de los sistemas de afinidad que abordan esta cuestión de manera muy abstracta. Así mismo sugiere que un conjunto de ideas presentes en la representación interna de los individuos durante en el proceso de toma de decisión de sus posibilidades residenciales, sería lógico suponer un privilegio hacia los entornos familiares por lo menos hacen naturales las elecciones espaciales que posibiliten la convivencia con personas del mismo origen, y en este sentido esta tesis construye dentro de su caso práctico un apartado donde se aborda parcialmente la caracterización del residente promedio de cada submercado desde esta perspectiva desarrollado en el apartado 5.3.7. es decir de como el componente cultural o de origen de los individuos es capaz de fragmentar un submercado que a su vez ha sido segmentado a partir de una estructura espacial/administrativa preexistente.
Por otro lado, el término segregación, utilizado ampliamente en la Escuela de Chicago, asumía el supuesto de una manera neutral para mostrar las diferencias sociales racializadas en Estados Unidos. La segregación en este sentido sería el resultado de una concentración natural de la población urbana, producida por esos sistemas de afinidad producto de las rivalidades y las necesidades económicas presentes en una polis cualquiera.
Así mismo, vista desde la ecología humana, la segregación residencial sería un estado transitorio de los diversos grupos de inmigrantes llegados a la ciudad, y que tiende a disiparse con el paso del tiempo y con una carrera residencial ascendente, en función del nivel de integración en la sociedad americana. Se supone entonces que las zonas con altas presencias de inmigrantes tienden a convertirse en zonas transitorias, y en ese sentido en el apartado 5.3.8. del caso práctico se muestra un ejemplo claro de este fenómeno con el submercado de la Ciutat Vella. Teóricamente sería posible
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argumentar que la ciudad se encuentra bajo un equilibrio “natural”, y siendo el marco de una serie de fenómenos que son vistos como inevitables.
Por su parte Halbawchs argumenta en 1932 en su publicación Chicago, expérience ethnique sobre el papel de la migración en la evolución de las ciudades, resaltando como antecedente el estudio sobre la misma ciudad. Los análisis hacen parte y contribuyen al soporte hipotético que se desarrolló en la escuela de Chicago. Halbawchs aborda el cambio, la permanencia de tipo étnico, las costumbres, las yuxtaposiciones, las mezclas y las interrelaciones entre los europeos llegados a esta ciudad y los nativos o las distintas migraciones de población de diferente nacionalidad, que distingue a los barrios de inmigrantes (2004). Aborda la distribución de toda esta población bajo los supuestos de sistemas de afinidad materializados conceptualmente en elementos cualitativos como la raza, la nacionalidad, la profesión, el nivel social, el género de vida y las características morales. En ese sentido, teóricamente es posible aproximarse a las ciudades americanas para constatar cómo, la marginalización espacial y social se cruza con una exclusión racial que induce la de formación guetos18 (Wirth 1997).
Esta aproximación permite hipotéticamente explicar las razones subyacentes que desde una perspectiva social inducen a que el concepto de movilidad residencial presente una asociación lineal significativa con el desplazamiento que la población experimenta del centro hacia la periferia. Así pues, al teorizar al desplazamiento y crecimiento de la ciudad se realiza en etapas sucesivas de invasión y de resistencia se plantean las bases teóricas para sustentar modelos explicativos como el del filtering process que se inscribe en el trabajo de Hoyt (1939). Ellos observan que en un proceso en donde las clases sociales con mayores ingresos tienden a desplazarse hacia la periferia, abandonando los inmuebles más antiguos del centro. A continuación los inmuebles desocupados y por un lado al contar con una condición de disponibilidad en el mercado y por otro lado al sufrir los efectos de un proceso de reorganización social constante, pasan a ser atractivos y habitables por grupos sociales de menos ingresos y, de esa manera, se replica un proceso espacial que involucra múltiples clases sociales (Bacqué y Lévy 2009) y entre ellos a los inmigrantes que muchas veces son percibidos como de bajos recursos.
18 La idea surge del concepto de “gueto” judío, poco a poco el concepto se va desplazando a otras comunidades étnicas o
de inmigrantes, pasando de un uso del concepto particular a uno más extenso y general, sobre todo en las comunidades inmigrantes y su inserción en el espacio.
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Lo anterior también es señalado por Wacquant (2006), quien apunta hacia la existencia de varios niveles de segregación. Para el autor, en una sociedad capitalista, el principal factor de segregación es la clase social. Por otro lado, reconoce otras formas basadas en diferencias raciales, étnicas, de género y generacionales. Por lo tanto Wacquant observa que en Estados Unidos es válido hipotetizar acerca de una doble o múltiple segregación de raza y clase.
En paralelo, según Mellor (cit. en Unwin 1992), las características fundamentales que reúne la escuela de Chicago son:
— Las ciudades pueden considerarse como una comunidad ecológica. — El valor de la tierra es el reflejo de un orden natural.
— Las ciudades están sujetas a ciclos de invasión y sucesión en el espacio.
— Las áreas naturales reflejan la base espacial fundamental de toda organización social, por lo
tanto la idea de la segmentación espacial está implícita.
— La distinción entre un orden natural y uno moral en las ciudades proporciona una organización
que estructura los modelos de vida de los habitantes.
Por tanto, esta escuela busca analizar la estructuración social interna del espacio a partir de ciertos comportamientos humanos en el medio urbano, que surgen a partir de la competencia que se da entre los individuos por el espacio y a partir de la cual se inducen los procesos migratorios internos y en consecuencia de segregación social en el concepto antes discutido. Por otro lado, al hablar del proceso de expansión, la ciudad tiende a seleccionar y decantar a la población de tal forma que ella encuentre un espacio para vivir reflejo de sus distintas condiciones sociales.
Una aproximación paralela es la generada por Shevky y Bell en el año 1955 a partir de la definición de las llamadas áreas sociales. Para ellos, la ciudad puede ser teorizada como una consecuencia de la complejidad y sofisticación de la sociedad moderna, en donde las formas sociales de la vida urbana podrían ser entendidas dentro del contexto del carácter cambiante de la sociedad así como su materialización en el espacio. Según Sampson y Morenoff (1997), este carácter bien puede hipotéticamente ser sintetizado a partir de tres procesos:
— Un primer proceso donde las variaciones en el estatus económico, en su mayoría tienden hacia
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que puede ser cuantitativamente y cualitativamente modelada a partir de los datos estadísticos tales como los de empleo y educación.
— Un segundo proceso donde los cambios en las formas de urbanización y en las tipologías de los
hogares, especialmente ante la emergencia producto del ingreso de la mujer al mercado laboral, y de donde emanan los cambios en cuanto al tipo de hogar, cuantificado a partir de variables como la actividad de la mujer, la fecundidad y la existencia de hogares con estructuras de carácter no tradicional pero muy numerosos, tales como los unipersonales o aquellos donde viven solo personas adultas sin parentesco consanguíneo (migrantes por ejemplo).
— Un tercer proceso donde las nuevas formas de segregación y presencias étnicas no autóctonas
y en donde la población en los centros urbanos tiende a segregarse principalmente precisamente por cuestiones de identidad étnica y que así mismo puede calcularse según el porcentaje de determinado grupo étnico con relación al total de la población.
Por otro lado, Bayona (2006) señala que bien entrados los años sesenta, la tendencia en los estudios de economía urbana sufre un cambio en la tendencia de sus planteamientos. Este cambio tendencial puede ser inferido a partir de que las preferencias y percepciones de los individuos son de alguna manera más valoradas y por tanto estudiadas como el producto de esos sistemas de afinidad a la hora de intentar comprender las dinámicas de localización ocurrentes en el espacio urbano. Así pues, los postulados originales formulados por la escuela de Chicago y que se soportan sobre la base de que el comportamiento económico de los individuos es un indicador potente y capaz de explicar las dinámicas de movilidad residencial, fueron eventualmente retados y posteriormente refutados ante un subsecuente enfoque basado en una aproximación conductual (behavioural approach) formalizado por esas investigaciones antes mencionadas y desarrolladas en los sesenta. De acuerdo con esta aproximación, las preferencias y las percepciones de los individuos se convierten en los elementos más significativos que condicionan la localización de los individuos en el espacio urbano. Sobre esa misma aproximación al estado de la cuestión es posible apreciar una línea de investigación que definida como los enfoques étnico-culturales. Estos buscan situar el origen de las preferencias de los individuos que inducen a la movilidad residencial precisamente en los componentes étnicos, culturales o religiosos inherentes en los individuos mismos. En este sentido la distancia y las
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diferencias culturales toman un papel sustancial que hipotéticamente apunta hacia una estratificación entre los inmigrantes y la población autóctona19.
Sin embargo la crítica general y más lógica hacia este planteamiento teórico es que simplemente las limitaciones de los individuos al momento de elegir su localización en el espacio sencillamente no son tomadas en cuenta, por lo tanto hacía falta una teoría de pensamiento que incorporara estas críticas tan severas al estado de la cuestión. Dichas actualizaciones al estado de la cuestión habrían de formalizarse desde la escuela marxista acerca de la ciudad que en Francia empezaba a tener aportaciones significativas durante esos años sesenta tan transcendentales para la ciencia social.