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The Act of Transmitting Knowledge as the Conception of Teaching

STUDENTS’ BELIEFS BROUGHT TO TEACHER EDUCATION AND THEIR IMPACT ON FIRST YEAR STUDENTS’ PERFORMANCE

6.3 The Impact of a Teacher Education Programme on Candidates’ Attitudes towards the Teaching Career at Kigali Institute of Education

6.3.1 The Act of Transmitting Knowledge as the Conception of Teaching

2011 1999

Aumento de un punto porcentual o más Disminución de un punto porcentual o más

Islas Salomón Swazilandia

Ghana

Bolivia, Est. Plurin. de

R e p . de Moldova Belice Jamaica K enya Kirguistán Samoa Burundi Argentina Brasil

Senegal Benin Ecuador

Malí Nicaragua Nepal Níger Rumania Fed. de Rusia Mauritania Gambia Tayikistán El Salvador R.D .P . Lao Camerún Camboya Yemen S. Vicen. / Granad. Bhután Santa Lucía Fiji Sierra Leona Guyana Dominica India Azerbaiyán 0 2 4 6 8 10 12 14

Muchos países que están lejos

de la EPT tienen que gastar

más en educación

El gasto interno en educación ha aumentado en los últimos años, en particular en los países de ingresos bajos y medianos bajos, en parte porque su crecimiento económico ha ido mejorando. En cambio, en los países más ricos, la recesión económica ha afectado a los presupuestos de educación.

Muchos países, especialmente entre los países más pobres, han redoblado sus compromisos con la educación. A escala mundial, el monto total destinado a la educación ha pasado del 4,6% del Producto Nacional Bruto (PNB) en 1999 al 5,1% en 2011 (Cuadro 2.1). En los países de ingresos bajos y medianos el crecimiento ha sido más rápido: en 30 de estos países los gastos en educación aumentaron en un punto porcentual del PNB o más, entre 1999 y 2011 (Gráfico 2.1).

En el Marco de Acción de Dakar no se fijaron metas de financiación para la educación, lo cual se ha traducido en grandes diferencias en los gastos públicos en educación, de forma que la

probabilidad de cada niño de ser escolarizado y aprender depende de su lugar de nacimiento. El fallo de no haber fijado una meta común de financiación con respecto de los objetivos de la EPT debería abordarse, con el establecimiento de la meta específica de que después de 2015 los países dediquen por lo menos el 6% de su PNB a la educación. Algunos países, como la República Unida de Tanzania, ya gasta más del 6% de su PNB en educación, lo que demuestra que es un objetivo factible. Sin embargo, de los 150 países de los que se disponía de datos, solo

41 dedicaron el 6% de su PNB o más a la educación en 2011. Es especialmente

preocupante que en 10 de los países de ingresos bajos y medianos disminuyera el gasto en educación, en porcentaje del PNB, en un punto porcentual o más durante el decenio. En la India, por ejemplo, el gasto en educación bajó del 4,4% del PNB en 1999 al 3,3% en 2010, poniendo así en riesgo el enorme progreso que se había conseguido en cuanto a escolarización, así como las perspectivas de mejorar la baja calidad de su educación.

Resulta inaceptable que 25 países, entre los que se cuentan Bangladesh, la República Centroafricana, la República Democrática del

Variación de menos de un punto porcentual

Lesotho Namibia Túnez

Costa Rica Sudáfrica Mongolia Tailandia Marruecos

Malawi

Lithuania Belarrús Vanuatu México Malasia

R

epública Árabe Siria

Letonia Rwanda Côte d’Ivoire Colombia Irán, R e p . Islám. del

Etiopía Togo Panamá Chile

Bulgaria Paraguay Angola Mauricio Kazajstán Guinea Uganda

Chad Armenia Indonesia Madagascar P erú Georgia Filipinas Antigua/Barbuda P akistán Bangladesh Líbano Zambia R. Centroafricana Myanmar 0 2 4 6 8 10 12 14

La República

Unida de

Tanzania

gasta más del

6% de su PNB

en educación

Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo

0

2

Congo y el Pakistán –en su mayoría muy lejos de cumplir los objetivos de la EPT– dediquen menos del 3% de su PNB a la educación. Es muy alarmante que algunos países cuyos gastos en educación ya constituían una pequeña parte de su PNB, como Bangladesh, los hayan reducido más aún. El Pakistán, país en el que vive el 10% de los niños sin escolarizar del mundo, redujo sus gastos en educación del 2,6% del PNB en 1999 al 2,3% en 2010.

Si los países han de cumplir el objetivo de destinar el 6% del PNB a la educación, no solo deben obtener ingresos fiscales suficientes, en proporción de los ingresos totales, sino asignar una proporción suficiente de su gasto interno a la educación. Casi todo el mundo admite que los países deberían destinar a la educación al menos el 20% de su presupuesto, y el equipo del Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo

recomienda que así se explicite en los objetivos que se establezcan para después de 2015. Sin embargo, a escala mundial, en 2011 solo el 15% del gasto público se dedicó a la educación, un porcentaje que no ha variado mucho desde 1999.

En los países de bajos ingresos, durante el decenio ha aumentado la proporción del gasto público en educación, pues ha pasado del 16% en 1999 al 18% en 2011. Los países con ingresos medianos bajos e ingresos medianos altos son los que más alejados están del objetivo del 20%: en 1999 estaban a un nivel parecido al de los países de bajos ingresos, pero su gasto ha variado muy poco desde entonces. En 2011, los países con ingresos medianos bajos dedicaron el 17% a la educación y los países con ingresos medianos altos, el 15%. Estos últimos, en particular, deberían hacer mucho más para mejorar las posibilidades educativas con sus propios recursos y liberar más fondos externos para países que lo necesitan más.

De los 138 países con datos conocidos, solo 25 gastaron más del 20% en educación en 2011, entre los que se incluyen 17 países con ingresos bajos y medianos bajos y ocho países con ingresos medianos altos e ingresos altos. En 19 de los 25 países con un gasto en educación por encima del 20% en 2011, los datos fueron comparables con los de 1999; de estos 19 países, 12 empezaron por debajo del 20% en 1999, incluido Nepal, pero fueron incrementando sus porcentajes de gasto. De hecho, algunos

de los países más pobres comenzaron en 1999 con porcentajes bajos, pero fueron capaces de asignar más del 20% de sus presupuestos a la educación en 2011 (Gráfico 2.2). En estos países la educación ha progresado rápidamente en los últimos años. Por ejemplo, en Etiopía la participación en escolarización primaria ha experimentado una mejora impresionante: la tasa neta de matriculación, que era del 37% en 1999, ha pasado al 87% en 2011, muy por encima de la media de la región del África Subsahariana. Por su parte, Burundi ha alcanzado en 2011 la paridad entre los sexos en la enseñanza primaria, cuando en 1999 solo estaban escolarizadas ocho niñas por cada diez niños varones.

En el otro extremo, resulta inquietante que la República Democrática del Congo gastase en educación en 2010 menos del 9% de su presupuesto, a pesar de que se estima que tiene más de 2,4 millones de niños sin escolarizar (UNESCO, 2012). También preocupa el hecho de que en por lo menos seis de los países de ingresos bajos y medianos haya disminuido en cinco puntos porcentuales, o más, el gasto en educación, en porcentaje de los gastos totales del país, entre 1999 y 2011. Mientras algunos Fuente: Cuadro Estadístico 9 del Anexo.

Gasto en educación en porcentaje del gasto público (%)

0 5 10 15 20 25 30 35 Benin

Aumento de cinco puntos porcentuales o más

Nicaragua Etiopía Bolivia, E. P . de Burundi Vanuatu R e p . Moldova Nepal Gambia R e p . Árabe Siria Malí Brasil

Camerún Ecuador Panamá R.D

.P

. Lao

40

Gráfico 2.2: Solo unos pocos países han destinado al menos

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