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2.7 Optimisation Algorithms

2.7.2 Adjoint Methods

En el verano de 1976, Juan Carlos I, comprendiendo que el gobierno de Arias Navarro no llevaría a cabo el tránsito

hacia la democracia, le sustituyó por Adolfo Suárez. Mientras tanto, en Elda seguían los actos políticos: la presenta- ción de la revista Dos y Dos en la Libre- ría Martín Fierro; una conferencia de Raúl Morodo, que reivindicaba cuatro requisitos indispensables para poder hablar de democracia: amnistía, liber- tades políticas, sindicato obrero y au- todeterminación; y la autorización del primer acto conjunto de la oposición democrática de Elda y Petrer, que se ce- lebró en esta última localidad, con nu- merosa asistencia e intervención de di- versos representantes de las fuerzas de la oposición.

Partidos y sindicatos ilegales con- tinuaban ganando parcelas de libertad. CCOO celebraba su primera reunión a la luz pública con la presencia de 36 di- rigentes de sus organizaciones de la pro- vincia, que pidieron las libertades de- mocráticas sin excepciones, la amnistía total y un sindicato unitario, obrero y de- mocrático; se constituía una mesa sin- dical, compuesta por el FOU, USO y UGT, para buscar «la unidad del movi-

miento obrero en función de las necesidades que en este momento tiene toda la clase tra- bajadora»; el Movimiento Democrático

de Mujeres anunciaba su organización en Elda-Petrer; hubo charlas sobre la autonomía valenciana en el Club Cer- vantes y se constituyó la Asamblea De- mocrática. Seguían los habituales pro- blemas de las empresas y en menos de un mes cerca de cuarenta de ellas presen- taron solicitud de paro tecnológico.

Desde el Gobierno Civil se mante- nía una actitud discriminatoria y con- tradictoria a veces en relación con los par- tidos y sindicatos: la UGT pudo cele- brar su Semana en la ciudad, con asistencia de Nicolás Redondo, pero a CCOO se le prohibía poco después un acto. Seguían las detenciones, como las de cuatro miembros del MCPV acusados de propaganda de «una organización ile-

gal». Frente a estos grupos minoritarios

y muy activos, la mayoría de la población permanecía expectante y al margen: en cierto modo, deseaba un cambio, pero sin arriesgar demasiado por él.

Para el día 12 de noviembre los sin- dicatos habían convocado una jornada

de lucha. En el curso de una asamblea

comarcal de CCOO, celebrada en el cine Coliseo, el ilicitano Justo Linde animó a tomar parte en esa jornada y junto a José María Beltrán y Rosa Payá fue lla- Adolfo Suárez, impulsor de la

reforma política desde dentro del sistema. En la foto en un acto político en Elda en 1978, junto a Esther Padial y Roque Calpena (Archivo EMIDESA).

mado a declarar a comisaría: se le im- pusieron multas a él y a Rosa Payá, que alegaron insolvencia. La Coordinadora Unitaria Sindical (CUS) –que agrupa- ba a UGT, CCOO, USO y FOU– convo- có asambleas en fábricas y se acordó pa- rar en el sector de la Piel durante una hora, ese 12 de noviembre. En la co- marca pararon unos catorce mil obreros y fueron detenidos siete de ellos que formaban parte de un piquete, así como otros jóvenes en días posteriores: de nuevo hubo concentraciones, asam- bleas en la parroquia de San Francisco de Sales y entrevistas con alcalde, el juez y la Guardia Civil para conseguir su puesta en libertad. Pese a toda esta ac- tividad de la oposición democrática, continuaban los hábitos del antiguo ré- gimen y la Jefatura local del Movimiento organizaba en noviembre un funeral por Franco.

Cuando se convocó, para diciem- bre de 1976, el referéndum para la Ley de Reforma Política, la oposición de- mocrática denunció la falta de liberta- des existente. La Verdad publicó una car- ta de once personas que habían sido de- signadas en Elda para las mesas del referéndum, al que no consideraban de- mocrático, porque no había existido li- bertad de expresión: los comunicantes aseguraban estar deseosos de acudir a las urnas, «pero dentro de un sistema demo-

crático y de verdadera participación popu- lar». También fueron detenidos algu-

nos miembros de la Taula, por hacer propaganda por la abstención y se prohi- bió un acto en el Polideportivo. La pren- sa, sin ocultar lo más mínimo su apoyo a la reforma – con titulares tales como «Mañana, referéndum. Todos a votar»–, dio la palabra a algunos miembros de la oposición democrática que proponía la abstención ante la falta de libertades. Pero no se autorizaron los actos en de- fensa de esa postura y el referéndum fue organizado desde las filas del propio Movimiento. La oposición hubo de li- mitarse a la propaganda clandestina y apenas pudo influir en los resultados de la consulta que, como era de esperar, supuso un abrumador apoyo a la re- forma emprendida por Suárez.

El difícil camino hacia las

elecciones

A finales de 1976, el PCE repartía carnets entre sus afiliados, USO se pre-

sentaba en la ciudad, con sus dirigentes Zufiaur, Malea y Corell, el PSOE cele- braba un «acto de afirmación socialista» y la CUS exponía su postura ante la re- forma sindical. Ya en enero de 1977, la oposición democrática presentó en la alcaldía escritos de protesta por la ma- tanza de Atocha y otros sangrientos su- cesos que estaban ocurriendo en Ma- drid. Desde el Gobierno Civil se tolera- ba la actuación de la UGT –que constituía su Federación Provincial de la Piel– y se ponía dificultades al desarrollo de CCOO, cuyo dirigente Julián Ariza no pudo pronunciar una charla en la ciu- dad, aunque se reunió con militantes del sindicato en el camino de Catí, en una merienda que interrumpió la fuerza pú- blica. En esos momentos, desde el poder, se diferenciaba perfectamente entre unas y otras opciones políticas, amparando la organización de unas y obstaculizando

Mitin del PSOE en la

polideportiva eldense previo a las elecciones generales de 1977 (Archivo EMIDESA).

Elecciones generales, las primeras democráticas, en Elda el 15 de junio de 1977 (Archivo EMIDESA).

todo lo posible otras, pues era necesario –mediante esa política discriminatoria– ganar tiempo ante las elecciones, para po- der oponer una derecha organizada a los partidos de izquierdas, e incluso, para que hubiese dentro de la izquierda alguna alternativa al PCE, que no sería legalizado hasta el Sábado Santo de 1977. También desde el Gobierno Civil se ponían trabas al desarrollo de las Aso- ciaciones de Vecinos, consideradas un ins- trumento de la izquierda: y de ese modo, seguían sin ser aprobados los Estatu- tos de la Asociación de José Antonio y Ad- yacentes y la Asociación de la Estación no podía celebrar una asamblea «por

imponderables».

La CUS acordaba, en febrero, im- pulsar la negociación del convenio del calzado al margen del sindicato vertical, mediante la elección, en asambleas de fá- bricas, de legítimos representantes de la clase trabajadora. Además, se pasó entre las bases una encuesta sobre pun- tos a incorporar a la plataforma reivin- dicativa; entre ellos figuraban la am- nistía laboral, treinta días de vacacio- nes, cuarenta horas semanales de trabajo, derecho a celebrar asambleas en las fá- bricas y una revisión salarial «ajustada a

la realidad actual». Por su parte, los em-

presarios comenzaron a organizarse con la ayuda de la PYME del País Valencia- no, convencidos de que «la sindicación

libre es el único vehículo que puede resolver los problemas de la pequeña y mediana em- presa».

Mientras el gobierno y la oposición democrática negociaban la convocato- ria de unas elecciones generales y cada fuerza política, aún en la ilegalidad, tra- taba de prepararse para esos comicios, la tolerancia gubernamental alternaba con la represión, en un ambiente de gran confusión y así fue prohibido un mitin previsto para primeros de febre- ro en Elda por el PSOE, donde se iba a tratar de los problemas de la juventud y la línea política de las Juventudes So- cialistas. Y seguían las detenciones de miembros del PCE o de los libertarios Re- nacer Rodríguez y Eutropio Sánchez, acusados de intentar reorganizar la FAI, en Barcelona. Pero poco a poco se iban conquistando parcelas de libertad: UGT celebró sin problemas un Pleno Nacio- nal para constituir las Federaciones de Textil y Confección, Cuero y Calzado, y el Frente Obrero Unido pudo reunirse en el local de Sindicatos para discutir di-

versos aspectos del convenio del calza- do, la revisión del salario mínimo in- terprofesional y la problemática laboral en general. De hecho se estaban po- niendo las bases del que sería el futuro Movimiento Asambleario.

Con motivo de una manifestación en recuerdo de la II República, fueron de- tenidos tres jóvenes eldenses por colo- car, en la Plaza de Castelar, una bande- ra republicana: fueron puestos en li- bertad poco después. Al mismo tiempo, casi un centenar de mujeres de Elda y Pe- trer, integradas en Asociaciones de Ve- cinos, MDM y grupos autónomos, pre- paraban una encuesta sobre la situa- ción de la mujer en la comarca.

En abril continuaba el proceso de preparación del convenio del calzado: a primeros de mes se celebró en el Poli- deportivo una asamblea multitudina- ria en la que se instó a todos a potenciar la figura de los delegados de fábrica, dada «la escasa representatividad actual de

las centrales sindicales». A mediados de

mes fue nombrada una comisión ne- gociadora del convenio, que componían doce trabajadores, elegidos en una asam- blea de delegados de fábrica que repre- sentaban a siete mil trabajadores de Elda, Petrer y Monóvar, en un acto que el periodista Mira Candel calificó como «uno de los acontecimientos más significati-

vos producidos en el contexto sociolaboral en los últimos lustros».

En el Primero de Mayo varios cien- tos de trabajadores se congregaron ante el estadio municipal y trataron de ma- nifestarse hasta la plaza de Castelar, con pancartas –«Unidad, socialismo, auto- gestión y libertad», «Viva el Primero de Mayo»– y gritos –«Libertad sindical»–, siendo disueltos por la Guardia Civil, aunque algunos se dirigieron hacia Pe- trer y visitaron la tumba de Teófilo del Valle. Poco antes se había prohibido un acto de la UGT con Garnacho, en el Po- lideportivo, por lo que los trabajadores lo llevaron a efecto en la Casa del Pue- blo. El panorama sindical era confuso en Elda: además del movimiento de pro- fesores de EGB –que pronto desembo- caría en la creación del Sindicat de Tre- balladors de l’Ensenyament del País Va- lencià (STEPV)– y de los Profesores No Numerarios, que tenían su propia or- ganización unitaria, existían unas fuer- tes Comisiones Obreras, una UGT que iniciaba, al compás del PSOE, su im- plantación y una Confederación Na-

cional del Trabajo (CNT) de escasa fuer- za: la mayoría de los trabajadores, aun- que interesados en sus problemas la- borales, no pertenecían a ninguna cen- t r a l s i n d i c a l . Po c o d e s p u é s , s e presentaban los resultados de la en- cuesta sobre la plataforma reivindicati- va para el convenio del calzado, ante más de tres mil personas, en el Polide- portivo, en un ambiente de unidad. Ro- que Miralles, José Leal y Fernando Ca- brera se perfilaban ya como los diri- gentes de este movimiento. El 28 de mayo se reunieron en la Asociación de Vecinos de La Tafalera cincuenta re- presentantes de seis poblaciones de la provincia –Elda, Petrer, Sax. Monóvar, El- che, Villena– y de la vecina Almansa, para concretar dieciocho puntos que habrían de servir de base a la negociación del convenio colectivo del calzado: se designó una comisión de trece perso- nas –cuatro de Elche, tres de Elda, dos de Petrer, y una de Villena, Sax, Monó- var y Almansa– para negociar.

Mientras tanto, desde el 24 de mayo, se desarrollaba la campaña electoral para las elecciones generales, sin inci- dentes. Hubo mítines de los distintos partidos que se presentaban, con mayor o menor afluencia de público: entre ellos destacó un mitin del PSP por la in- tervención de Vidal Beneyto. El Frente Obrero Unido de Elda y Petrer pidió el voto para la candidatura de Demócra- tas al Senado, que componían Andúgar, Beviá y Mateo, que serían elegidos se- nadores, junto al eldense Roque Cal- pena, por Unión de Centro Democrático. A las elecciones se presentaron quince partidos: la derecha se articulaba en torno a Alianza Popular (AP) –que agru- paba al franquismo sociológico– y a la re- cién organizada UCD; además, se pre- sentaban diversos partidos que recla- maban la herencia del falangismo –Alianza Nacional del 18 de Julio, FE y de las JONS, FE Auténtica, FE Inde- pendiente, Círculos José Antonio– y una oferta democristiana que unía a UDPV y a Izquierda Democrática. En cuanto a la izquierda, se presentaban el PCE –el único partido que contaba con una cierta presencia en la ciudad desde el tardofranquismo–, el PSOE renova- do –que se iba constituyendo a mar- chas forzadas, como en el resto del País Valencià–, mientras que el PSP, el Par- tit Socialista del País Valencià o el PSOE Histórico no disponían de efectivos.

Además, acudieron a las urnas, en coa- lición o bajo la forma de agrupaciones electorales, partidos de extrema iz- quierda como el MCPV, la Organiza- ción Revolucionaria de Trabajadores (ORT) o el PTE, aunque los dos últi- mos apenas tenían presencia en la ciu- dad.

La prensa local señaló que en la jor- nada electoral había triunfado la tran- quilidad y el civismo. En estos comi- cios, lo general se impuso claramente a lo particular: es decir, la influencia de la televisión y los medios de comunica- ción fue mucho más decisiva que la la- bor realizada durante la campaña y du- rante los últimos años por cada una de las fuerzas políticas. Como en toda la pro- vincia, los grupos mayoritariamente vo- tados en Elda fueron el PSOE y UCD, se- guidos a mucha distancia por el PCE y AP. El resto de las opciones políticas obtuvo resultados mínimos y muchas de ellas irían poco a poco desapareciendo. Los concejales eldenses reconocieron que esos resultados les situaban en una situación incómoda y pedían eleccio- nes municipales cuanto antes.

El movimiento asambleario