a 1999
En mayo de 1983 se celebraron las segundas elecciones municipales de la de-
Alfonso Guerra, entonces vicepresidente del Gobierno, inaugura el mercado central de Elda (Archivo EMIDESA).
mocracia. El PSOE, tras su triunfo cla- moroso en las elecciones generales de 1982, obtuvo la mayoría absoluta, con 17 concejales y un 63’78% de los votos, repitiendo en la alcaldía Roberto García Blanes. Desaparecida UCD del mapa político, Alianza Popular se convirtió en la primera fuerza de la oposición, con seis concejales y el 24’3% de los vo- tos; los dos puestos restantes los con- siguieron el PCE, encabezado por Agus- tín Coloma, con el 6’7% de los votos y una Candidatura Independiente, que enca- bezaba Juan Pascual Azorín –quien al fi- nal de la legislatura se integraría en el PSOE–, con el 5’1% de los votos.
En 1987, tras el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN –que fue aprobado en Elda por el 73% de los votos–, perdió el PSOE esa abru- madora mayoría absoluta. Su candida- tura, que encabezaba de nuevo García Blanes, obtuvo doce concejales, por seis Alianza Popular, cinco el Centro De- mocrático y Social y dos Izquierda Uni- da, cuya lista encabezaba Fernando Bel- monte. En Alianza Popular se notaron los efectos de los enfrentamientos in- ternos. En cuanto al CDS, su lista la encabezaba Esther Padial, que había militado ya en las filas de UCD. Esta legislatura no resultó cómoda para el PSOE y hubo en 1988 una fuerte dis- cusión en torno a los presupuestos: sin embargo, el paso al Grupo Mixto de la concejala de AP Manuela Cañada –que había encabezado en 1987 una multi- tudinaria manifestación contra la in- seguridad ciudadana– impidió la pre- sentación de cualquier posible moción de censura, sobre todo tras el nombra- miento de Cañada como responsable de Seguridad Ciudadana.
En 1991 revalidó el PSOE su vic- toria, aunque perdió un concejal. El Partido Popular y EUPV mantuvieron sus resultados, seis y dos concejales, respectivamente– y el CDS, encabezado por Francisco Sogorb, logró sus mejo- res resultados, con seis concejales, a pe- sar de que en otros lugares había desa- parecido del mapa político. De nuevo go- bernó Roberto García Blanes, en minoría, hasta que en 1992, IU aceptó entrar a for- mar parte del gobierno local. En 1993, aunque en el municipio se había llega- do a un pacto tripartito entre PSOE, CDS e IU, en las elecciones generales triunfó ya el Partido Popular. Al año siguiente, Francisco Sogorb se afiliaba
al PSOE, que estaba ya controlado por Juan Pascual Azorín, elegido secretario general de los socialistas del Vinalopó. En marzo de 1995, renovados los ca- bezas de listas, el PP fue la minoría más votada y obtuvo doce concejales, nueve el PSOE y 4 EU. La falta de entendi- miento entre PSOE y EU permitió el gobierno en minoría del PP, con Cami- lo Valor de alcalde. Sin embargo, en ju- nio de 1996 se produjo un pacto entre PSOE e IU que llevó al poder a Juan Pascual Azorín, desplazando al Parti- do Popular, tras once meses de gobier- no. Al año siguiente, EU entró en una grave crisis al integrarse en Nueva Iz- quierda dos de sus concejales, Benja- mín Ortuño y Florentino Ibáñez, cuyo acercamiento al PSOE era evidente.
En julio de 1999 el PSOE –que se presentó bajo el nombre de PSOE-Pro- gresistas, integrando a algunos miem- bros de Nueva Izquierda– obtuvo de nuevo la mayoría absoluta con trece concejales, mientras el PP –cuya candi- datura encabezó José María Amat– se quedaba con diez, EUPV con uno, Do- mingo Orgilés, y la Unión para el Pro- greso de Elda, que encabezaba el in- dustrial Juan Navarro, con otro. El PSOE ganó en 56 de las 77 mesas y en todos los distritos, salvo en el tercero, que co- rrespondía a las zonas del campo y te- nía un millar escaso de votantes. De nuevo fue alcalde Juan Pascual Azorín, que en el 2000 sería elegido presidente del PSPV.
Además, varios políticos eldenses fueron elegidos como diputados en las Cortes generales y autonómicas: en el Congreso de los Diputados han figurado Ángel Castroviejo Calvo (AP), Clemen- tina Torrado (PSOE) y el propio Juan Pas- cual Azorín, al renunciar en 1999 Pe- dro Solbes y Josep Sanús. En el Senado estuvieron otros como Roque Calpena (UCD) o José Cremades (AP) A las Cor- tes Valencianas han ido, en diferentes le- gislaturas, Luis Torregrosa (PSOE) y García Blanes –que, sin embargo, pasó en 1999 al Grupo Mixto, facilitando la gobernabilidad del Partido Popular, en dificultades entonces con su socio Unión Valenciana.
A lo largo de los últimos años del si- glo XX, las distintas corporaciones de- mocráticas eldenses han promovido una serie de mejoras urbanísticas y en las in- fraestructuras, aunque no siempre las obras se hayan realizado con la premu-
ra necesaria, pues la mayoría ha tarda- do bastante en pasar del estadio de las promesas al de las realidades. De todos modos, habría que citar, como realiza- ciones más destacadas, la inauguración de la Casa de Cultura en abril de 1983; la puesta en servicio de la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social, en oc- tubre de 1983; el nuevo Mercado de Abastos, inaugurado en noviembre de 1984; la rehabilitación del Teatro Castelar, de la que se comenzó a hablar en 1983 y que se culminó en 1999; las obras para la recuperación del Castillo y el casco antiguo, iniciadas a mediados de los ochenta; la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana; la Residencia de Ancianos; el PERI del Vinalopó; la apertura de centros sociales en barrios como Caliu y Nueva Fraternidad; la creación del Museo del Calzado, insta- lado primero en el Instituto de Forma- ción Profesional «La Torreta» y después en el solar del antiguo recinto ferial; la inauguración del Matadero comarcal en 1986; la creación del Polígono In- dustrial de Campo Alto; la adquisición por el municipio del chalet de Porta y otros varios edificios significativos; la inauguración en 1993 de la Casa Gran- de del Jardín de la Música; la difícil ges- tación del Pabellón Polideportivo «Ciu- dad de Elda», cuya construcción duró sie- te años y se inauguró en septiembre de 2001 y un largo etcétera.
Muchas de estas actuaciones, así como actividades culturales e informa- tivas, se han canalizado a través de una serie de empresas municipales que han
provocado no poca polémica en algunas ocasiones: Emudesa (para la promo- ción de la vivienda), la extinta Macelsa (para la administración del Matadero), Idelsa (para la promoción de empresas con sociedades laborales) y Emidesa (para gestionar la emisora municipal Radio Vivir, el boletín Vivir en Elda y Vi- vir Televisión).
Además, si la influencia de los par- tidos y sindicatos en la vida local ha disminuido en relación con los años de la transición, en cambio, ha aumenta- do considerablemente el tejido cívico y los ciudadanos y ciudadanas eldenses se han agrupado en todo tipo de asocia- ciones: citaremos, como ejemplo de la variedad de intereses existente, además de asociaciones deportivas y festeras, el Grupo de Amigos de la Poesía, el Club de Jubilados y Pensionistas Idella, la Asamblea de Mujeres de Elda y Petrer, la Coordinadora contra la planta de Ba- teig, la Asociación de Amigos del Pa- trimonio «Mosaico», las asociaciones «Asprodis» y «Anda», la federación de Clubs de la Tercera Edad, la Federación de Asociaciones de Vecinos, numero- sas Organizaciones No Gubernamen- tales, colectivos a favor del levanta- miento de sanciones a Irak o de Amigos del Sáhara, la Asociación Fotográfica de Elda, el veterano Centro Excursio- nista Eldense, el Colectivo de Gays, Les- bianas y Transexuales, Alcohólicos Re- habilitados, Asociación de Ópera y Con- ciertos, y hasta una Asociación República Independiente de la Frontera para los es- tudios del cannabis.
Una de las últimas
corporaciones eldenses del siglo XX. Los dos últimos alcaldes en la tercera fila (CEFIRE).
E
n los albores el siglo XX, Elda ya está en plena recta de su carrera hacia la prosperidad como población y como zona industrial manufacturera. «Ha dejado atrás, sin sentimiento alguno, unacondición agrícola que nunca fue bastante para su sustento y que tuvo que ser comple- mentada con el ingenio de los eldenses (…). Y esto es porque desde mediados del siglo que fi- nalizaba –el s.XIX–, la inteligencia y la la- boriosidad de los eldenses se ha volcado afa- nosamente en la producción del calzado, pri- mero en pequeños talleres familiares en los que se fabricaba un basto calzado llamado de «percha», con un solo pie y con la única preo- cupación de su solidez y su duración. De estos talleres y de la comercialización de los pro- ductos «en ambulancia» o sea, de venderlos en las ferias cercanas, se pasó a las fábricas con una incipiente mecanización, y después, ya en la última década del pasado siglo –el XIX– a lo que se llamó «las grandes naves», de las que al comenzar el siglo XX ya se contaban va- rias, con una fabricación de importancia y una exportación a Francia, Inglaterra, Portugal, Marruecos e incluso Filipinas» (NAVARRO
PASTOR, 1980).