2.7 Optimisation Algorithms
2.7.3 Evolutionary Algorithms Global Search Methods
calzado iniciaron los primeros contac- tos con los empresarios y en el local de la Asociación de Vecinos de La Tafalera se les entregó la plataforma reivindica- tiva. El primer problema al que se en- frentó la comisión obrera negociadora fue el de conseguir su reconocimiento
Esquema básico de
funcionamiento del Movimiento Asambleario (Realizado por Francisco Martínez Navarro).
como único interlocutor válido en la discusión del convenio. Al principio, la patronal alegó que alguna central sindical (UGT) había mostrado también inte- rés en participar. El 20 de junio una asamblea de cinco mil obreros, en Altabix (Elche), acordó la huelga inmediata, mientras que en Elda se decidía cele- brar asambleas de fábrica al día siguiente para consultar a las bases sobre el tema. Sin embargo, una asamblea celebrada en el Estadio Municipal de Elda, con asis- tencia de entre ocho mil y diez mil obre- ros, acordó aplazar la huelga porque la Federación de Industriales del Calzado de España (FICE) había reconocido como interlocutor al Movimiento Asam- bleario y había aceptado iniciar las ne- gociaciones del convenio, pues querían negociar »con las fuerzas verdaderamente
representativas». Los asistentes agrade-
cieron públicamente a CNT, USO y CCOO su apoyo al Movimiento Asam- bleario.
En otra asamblea multitudinaria de trabajadores que, a fines de junio, se celebró en el Polideportivo de Elda, Fer- nando Cabrera informó de las prime- ras entrevistas con la patronal, que ale- gó estar a la espera de una reunión de la FICE en Madrid para no entrar en ne- gociaciones. Se fijó entonces la fecha del 12 de agosto como tope para iniciar esas negociaciones y la víspera, en una reunión de más de cuatro mil personas, en el Polideportivo de Elda, los traba- jadores decidían ir a la huelga como for- ma de presión durante la negociación del convenio, aunque sin resolver todavía si la harían por cauces legales o no. El 16 de agosto, unos seis mil trabajadores, reunidos en el estadio municipal, reci- bieron información de los contactos ha- bidos con compañeros de Zaragoza y Baleares, y acordaban ir a una huelga legal a partir del día 24, si antes no se ini- ciaban las negociaciones del convenio, pues la FICE seguía alegando la difi- cultad de decidir sobre sus interlocu- tores.
Pero en Elche, 230 representantes de fábricas se reunieron en el seno del Mo- vimiento Asambleario y decidieron lle- var a la práctica el acuerdo adoptado en una asamblea celebrada en el campo de Altabix: convocar una huelga al mar- gen del Ministerio de Trabajo, a partir del 22 de agosto, es decir, dos días antes de la fecha indicada por los compañeros de Elda y su comarca para iniciar la
huelga legal, en la que iban a participar 391 empresas de la comarca de Elda, Sax, Petrer, Villena y Novelda, además de otras situadas en Almansa y Yecla.
Ese lunes 22 de agosto FICE había convocado en Madrid a «los represen-
tantes de los trabajadores» para discutir
el convenio y el Movimiento Asamble- ario del Medio Vinalopó envió a la reu- nión a varios representantes, acompa- ñados de sus asesores jurídicos, Can- dela y López Tarruella. Pero ese mismo día, desde primeras horas de la maña- na, grupos de trabajadores fueron acu- diendo al estadio de Altabix, donde se celebró una asamblea con asistencia de ocho mil obreros y obreras, a los que se informó de que la huelga había sido seguida por el 80% de las fábricas lo- cales, lo que suponía entre diez mil y ca- torce mil trabajadores. Piquetes de tra- bajadores y la Policía Armada, despla- zada desde Murcia y Alicante, se enfrentaron desde mediodía y cuando se estaba informando, por la tarde, de que la patronal había aceptado, en Ma- drid, al Movimiento Asambleario como único interlocutor válido, alguien de- nunció que no se había parado en La Za- patillera (INCASA), por lo que se orga- nizó una manifestación de unas tres- cientas personas que se dirigieron a esa fábrica: hubo una carga de la Policía Armada, que disparó unas bolas de goma que alcanzaron a varios trabaja- dores e hirieron de gravedad a un joven, Andrés Rodes, en la cara. Hubo enton- ces momentos de gran tensión, tenien- do que realizar grandes esfuerzos los comisionados del Movimiento Asam- bleario para calmar la indignación de los trabajadores. En Elda, Roque Miralles, Cabrera y Tornero informaron del éxi- to obtenido en Madrid y cuando, en efecto, parecía que se iba a desconvocar la huelga, las noticias traídas desde El- che por otros compañeros sobre la ac- tuación de las Fuerzas de Orden Pú- blico decidieron a los trabajadores a ir a la huelga en solidaridad con sus com- pañeros agredidos. Así lo acordó una asamblea de diez mil trabajadores, reu- nidos en el Estadio Municipal, mientras los empresarios hacían saber su deci- sión de no iniciar conversaciones «mien-
tras la gente esté en huelga».
El 24 de agosto, tercer día de la huel- ga, el paro fue total en Elche, Villena, Aspe, Sax y Monóvar, salvo en algunas pequeñas empresas de difícil localiza-
ción, y los trabajadores se reunieron en asambleas multitudinarias. En Elda, sin necesidad de que interviniesen pique- tes, pararon 19.000 trabajadores y 6.000 en Petrer, en orden total y en «un ambiente
de gran serenidad». El cuartel general del
Movimiento Asambleario de toda la provincia estaba instalado en el local de la Asociación de Vecinos de La Tafa- lera y allí se estimó que el paro afectaba a 47.500 trabajadores. El 25 de agosto una asamblea de mil quinientos fabrican- tes reunida en el Hotel Meliá, de Ali- cante, acordaba negociar con el Movi- miento Asambleario sólo si éste era ca- paz de restablecer el orden a que se había comprometido. En Elda prosiguió, con normalidad, la huelga: casi quince mil trabajadores y trabajadoras se reunie- ron en el Estadio por la mañana y por la tarde, escucharon a representantes de Vi- llena, Almansa, Petrer, Elche, Sax y Mo- nóvar –que informaron de que el paro alcanzaba al 98% del sector– y recibieron noticias optimistas sobre la marcha de las negociaciones en Valencia, a pesar del acuerdo de la FICE de no tratar del convenio mientras durase el paro. Co- menzaron a funcionar distintas comi- siones para recabar ayuda económica y para informar en diversas localidades de la provincia y de Valencia.
El viernes 26 de agosto volvieron a reunirse empresarios y trabajadores en Valencia: aunque los empresarios insis- tían en su postura de no negociar mien- tras no se volviese al trabajo, los obreros plantearon que se negociaran al menos cinco puntos del convenio: vacaciones de treinta días naturales, dos pagas extras de treinta días –pagaderas incluso du- rante el servicio militar–, reconocimiento del principio de «igual trabajo, igual cate-
goría, igual salario», jornada laboral de
cuarenta horas semanales en cinco días y pago del 25% de salario por la empre- sa, en caso de enfermedad. Al mismo tiempo, en Elda, se concentraron en el campo de fútbol quince mil trabajado- res en asambleas celebradas por la ma- ñana y por la tarde: igualmente, se in- formó de la marcha del conflicto y tam- bién se recibieron ánimos y adhesiones de compañeros de otras localidades. Mientras tanto, los fabricantes del Va- lle de Elda ya habían presentado, casi en su totalidad, el expediente de cierre pa- tronal y la patronal de Elche hizo público un comunicado en que reclamaba sen- satez y considera inasumibles los au-
mentos salariales que pedía el Movi- miento Asambleario.
Al cumplirse la semana de huelga, el sábado 27 la patronal informaba de su decisión de romper las conversacio- nes y se ratificó en cuatro puntos: re- conocer la representatividad del Movi- miento Asambleario, autorizar asam- bleas fuera de las horas de trabajo en las fábricas, conceder dos horas de per- miso a los representantes de fábrica y no negociar en tanto se mantuviese la huel- ga. En Elda hubo dos nuevas asamble- as en las que se leyó un telegrama del al- calde Sogorb, enviado a Las Provincias, en que se desmentían algunas informa- ciones que aseguraban que los obreros habían volcado varios camiones. En ge- neral, la prensa de todo tipo admitía y elogiaba el orden y la serenidad reinan- te en el Movimiento Asambleario.
Hubo un intento de mediación de los alcaldes de Elda y Petrer, así como de los parlamentarios alicantinos, reuni- dos en la Diputación Provincial. En Elda, hubo asamblea y festival popular el domingo 28 y una asamblea el lunes 29 donde se informó de la marcha de la huelga y en la que ya se escucharon las primeras voces discrepantes, que pro- ponían volver al trabajo si la patronal aceptaba los citados puntos básicos. En opinión del Gobierno Civil –en sus in- formes a Madrid– había cansancio ante la huelga y «representantes de partidos y
centrales sindicales hacen intentos de que de- terminadas personas actúen para moderar
Octavilla del Movimiento Asambleario, convocando a una asamblea en el campo de fútbol (Archivo EMIDESA).
las respectivas posiciones», aunque «es el contacto directo representantes–amplia base lo que dificulta el entendimiento». El 30 de
agosto en Elda, otra multitudinaria asamblea acordaba negociar cinco pun- tos antes de volver al trabajo y mantener la huelga. Por su parte, la FICE emitió un comunicado expresando su predis- posición a negociar, pero sólo si se vol- vía al trabajo, y proponía al Movimien- to Asambleario que esa decisión se vo- tase en las fábricas y por votación secreta. Al parecer, en Elda, habían disminuido las ventas en el mercado de abastos en- tre un 30 y un 50%, algunos huelguistas habían tenido que retirar ahorros de sus bancos y cajas, y en la sexta hoja in- formativa de los trabajadores se recor- daba que «cada caso de necesidad debe plan-
tearse a sus representantes de empresa, y és- tos a la asamblea de representantes» de
modo que se le suministrarían, a quie- nes lo necesitasen, manzanas, patatas, arroz, huevos, leche, galletas, azúcar, alubias, garbanzos, lentejas y atún.
El 31 de agosto por la tarde se rom- pieron las negociaciones del convenio del calzado, que se celebraban en la AISS de Valencia, al exigir la patronal la rein- corporación al trabajo para sentarse a ne- gociar. Por la mañana, se había cele- brado una asamblea en Elda, ciudad que, según la prensa, iba «perdiendo su na-
tural fisonomía», con comercios, bancos,
bares y cafeterías casi desiertos. Y el 1 de septiembre una asamblea de unas doce mil personas, celebrada por la mañana en el estadio municipal de Elda, escuchó los informes de Roque Miralles, Leal y Tornero sobre las diversas posibilida- des que se abrían con la ruptura de las negociaciones: o bien, mantener la huel- ga, o bien aceptar la declaración de con- flicto colectivo y la mediación de la Ad- ministración, es decir, un laudo. Hubo varias intervenciones, pero solamente una joven, que pertenecía al PCE, se ma- nifestó a favor del final de la huelga y dis- cutió el sistema de votaciones, propo- niendo que o bien se hiciese por fábri- cas o bien en la asamblea vespertina, por tener más asistencia. La asamblea, sin embargo, votó de forma aplastan- temente mayoritaria, casi unánime, la continuación de la huelga: además, se ampliaron los cinco puntos principa- les de las reivindicaciones. Seguía fun- cionando bien la caja de resistencia, con aportaciones incluso de comerciantes de muchas ciudades zapateras. Sin em-
bargo, los abogados asesores del Movi- miento Asambleario, Candela y López Ta- rruella –ambos cercanos al PCE– ad- vertían que la única vía posible era el arbitraje. Roque Miralles informó de la reunión con el Gobernador Civil en otra asamblea, en Elda, a la que asistieron entre catorce mil y dieciséis mil perso- nas: en ella, Felipe Tornero salió al paso de ciertos rumores sobre la actitud de las centrales sindicales ante el conflicto, que consideró maniobras de la patronal para dividir a los obreros, y como res- ponsable de CCOO en la zona, aseguró que su sindicato seguía apoyando al Movimiento Asambleario. En la prensa y en las declaraciones de partidos y sin- dicatos, de forma más o menos velada, comenzaban a aparecer algunas críti- cas al mantenimiento del conflicto y muchos recordaban que había sido un «un hecho ajeno a las intenciones laborales y
reivindicativas», es decir, la intervención
en Elche de la policía, el que había pre- cipitado el conflicto.
El viernes 2 de septiembre hubo en el Ministerio de Trabajo, en Madrid, nuevas reuniones negociadoras, mien- tras en Elda reinaba cierta confusión y se hablaba ya del laudo. La caja de re- sistencia había superado ya el millón de pesetas y seguían llegando muestras de solidaridad. Para el Gobierno Civil, eran ya evidentes los signos de cansan- cio ante la huelga, aunque también ha- bía «intentos ya claros de acciones amplias de
apoyo y de posible siembra de violencia des- de grupos extremistas».
Al mantenerse en Madrid las posi- ciones tanto de obreros como de em- presarios, la Administración dictó un laudo claramente desfavorable para los trabajadores, tal vez para no sentar pre- cedentes «ante la convulsa situación labo-
ral del país»: se fijaban las vacaciones en
cuatro semanas, se igualaban los salarios de trabajadores y trabajadoras y había al- gún aumento, que en algún caso llega- ba al 25%. Roque Miralles calificó, en un primer momento, de «vergonzoso» al laudo, que algunos empresarios reco- nocían que «no podía convencer a los tra-
bajadores». Según Mira Candel, que siguió
en Madrid los acontecimientos, el con- flicto se había convertido, por el desa- rrollo mismo del Movimiento Asam- bleario, de un «mero conflicto de provincias» en un problema de resonancias nacio- nales y los partidos de izquierda temían que se produjese «un fenómeno de desestabili-
zación política». Si Leal había calificado
el laudo de ilegal y de «acto fascista», que solo pretendía romper la unidad de los trabajadores, en una asamblea matuti- na celebrada en Elda, el propio Roque Mi- ralles, que informó a la asamblea reunida por la tarde, a la que asistieron veinte mil personas, propuso la vuelta al trabajo a partir del lunes, pero entrando en las fábricas «con la cabeza alta, sin sentirnos ni
derrotados ni vencidos», siempre y cuando
los patronos aceptasen algunas mejo- ras en Alicante. El incremento salarial ob- tenido era de casi un 25% neto sobre el sueldo base y hubo algunas otras con- cesiones de escasa importancia, pero Roque Miralles informó de que había so- licitado a la dirección de la FICE que aceptase, al margen del laudo, un 30% de aumento, vacaciones de 30 días labora- bles, amnistía laboral total y ausencia de represalias, jornada laboral de 42 horas semanales y otras reivindicaciones. Y se dijo que los empresarios se reunirían el domingo, en el Hotel Meliá de Alican- te, para contestar a esos planteamientos y los trabajadores lo harían el lunes por la mañana.
El lunes 5 de septiembre se volvió al trabajo. Elche, que había votado la con- tinuidad de la huelga, se sumó al acuer- do del resto de localidades zapateras y en Elda, la decisión se tomó en una asamblea celebrada por la tarde en el Estadio Municipal, después de que por la mañana quince mil trabajadores acor- dasen llevar a cabo votaciones en las empresas: 5.133 personas se inclinaron por la vuelta al trabajo y 1.389 en con- tra, pero hubo al menos tres mil traba- jadores que ni siquiera votaron. Los di- rigentes del Movimiento Asambleario pidieron unidad y vigilancia ante cual- quier represalia.
Hubo muchísimas opiniones y va- loraciones de esta huelga. Un grupo de treinta sacerdotes pedía perdón por no haber sabido compartir el dolor y la lu- cha de los trabajadores, y criticaba a quienes no comprendían los valores de «entrega, unidad, generosidad y sacrificio» de que había hecho gala el mundo obre- ro. El comité ilicitano del PCPV exponía sus razones para aconsejar el final de la huelga que, en su opinión, había llega- do a un callejón sin salida: «ante esta si-
tuación, un partido obrero responsable no puede por menos que denunciar estas estra- tegias, aunque esto le valga las críticas de sec- tores izquierdistas que han demostrado so-
bradamente su irresponsabilidad», afirma-
ciones que fueron muy criticadas. Y por su parte, el Gobierno Civil estimó que en este conflicto «los partidos legalizados y
sus representantes habían sido rebasados por los del Movimiento Asambleario» y habían
perdido «adeptos por su pragmatismo en
defensa de los intereses generales, que son los de entrar a trabajar sin merma del derecho a mejorar su situación laboral». Para otros
muchos, en cambio, el Movimiento Asambleario constituyó una experiencia inolvidable de lucha obrera: no cabe duda de que, aunque subyacía una po- lítica reformista –en definitiva, se dis- cutían las mejoras de un convenio–, hubo unas formas y una estética casi revolucionarias.
La celebración de las Fiestas en Elda fue, según la prensa, «triste» y en la caja de resistencia del Movimiento Asam- bleario quedó más de un millón de pe- setas, que se encargaron de administrar seis personas, a las que se mandató tam- bién para «velar» por la vigencia del Mo- vimiento Asambleario. Pero ya algunos de los impulsores del Movimiento Asam- bleario –entre ellos, José Leal– se habían incorporado a USO, que constituía su Fe- deración de la Piel.
Mientras tanto, las asociaciones de vecinos y representantes del PSOE, PCE, PSP y MCPV se reunieron con el alcal- de y varios concejales para tratar de la aprobación de las Normas urbanísticas que los representantes de las fuerzas de- mocráticas consideraban urgente y el Movimiento Obrero y Ciudadano (MOC) de Elda y Petrer organizaba, el 6 de ju- lio, una manifestación de protesta por las deficiencias en los servicios de la Se- guridad Social en ambas poblaciones. Acudieron nada menos que unas 25.000 personas –aunque el Gobierno Civil sólo admitió la presencia de unas 10.000–, que exhibían un centenar largo de pancartas en demanda de una sanidad mejor. Ya en octubre, ese mismo organismo con- vocó otra manifestación para denun- ciar las deficiencias en la enseñanza. Y en el Ayuntamiento de la ciudad onde- aba la senyera, como muestra del apoyo de la corporación a la autonomía va- lenciana.