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2.5 Architectural Practice

2.5.3 How Architects in Practice Work (Roles, Relations and Interaction)

INSUFICIENCIA. Miles de personas las han usado, informando del éxito de los

resultados. Siga este programa y también Usted sentirá un nuevo poder.

1º Haga en su mente un retrato de Usted mismo triunfante. Mantenga ese retrato en su cabeza. No permita que desaparezca. Nunca piense que es un fracasado (Usted no es un fracasado. Puede estar seguro de que no lo es). Nunca dude de la realidad de que usted sí va a triunfar. Dudar es muy peligroso, porque si usted empieza a hacerlo, la mente se encarga de aumentar los colores negros de sus dudas. Imagínese a usted mismo triunfando, aunque en el momento presente las cosas se presenten de mal cariz.

2º Siempre que algún pensamiento negativo llegue a su mente, reemplácelo con un pensamiento positivo.

3º No levante monumentos a los obstáculos en su imaginación, o sea, estudie las dificultades que se le presentan y que se le pueden presentar, pero no les conceda tanta importancia que las agrande más de lo que son en realidad.

4º No crea que los demás valen más que usted. Recuerde que la demás gente, a pesar de su apariencia de dominio, está tan asustada como usted.

5º Varias veces cada día repita estas palabras de la Biblia: “¿Si Dios está con nosotros, quién podrá contra nosotros?” (Rom. 8, 31).

A VECES BASTAN PERO NUNCA HAN DE FALTAR

PORQUE HACEN MUCHO BIEN

son sÓlo dos pAlAbrAs… ¡muchas gracias!

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 103

6º Consulte con alguna persona prudente y buena. Averigüe si será que por emociones amargas de la niñez, Usted adquirió un sentimiento de inferioridad que le está haciendo mal.

7º Practique varias veces la siguiente afirmación bíblica, repitiéndola, ojalá en voz alta: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4,13). Ésta mágica frase es el más

poderoso antídoto contra los pensamientos de inferioridad.

8º Sea digno. No olvidemos qué dignidad es tener un gran respeto hacia sí mismo y hacia los demás. Tenga un gran respeto hacia Usted mismo: no sea vanidoso pero sí recuerde que Usted vale muchísimo más de lo que ha creído que vale. Si no fuera así, no habría sido hecho a imagen de Dios.

9º Póngase en manos de Dios. Piense: “estoy en las manos de Dios”. Convénzase de que ahora mismo está recibiendo de Dios todos los poderes que necesita. Sienta que Dios está junto a Usted ayudándolo. Esto es verdad, y lo va a llenar de ánimo y confianza.

10º Recuérdese a sí mismo la promesa de Jesucristo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos”. Lo dijo y lo cumple. Con nosotros está y no sólo con su presencia, sino ayudándonos hora tras hora, y minuto por minuto.

(Tomadas del hermoso libro “El poder del pensamiento tenaz” de Vicent Peale, cuya lectura recomendamos”.

96ª UNA MENTE TRANQUILA GENERA PODER. En el comedor de un hotel

estaba mis dos compañeros contando cómo habían pasado la noche. El uno dijo “Anoche antes de acostarme escuché por radio las últimas noticias, y me llené la cabeza de preocupaciones, lo cual me hizo pasar una noche de intranquilidad, dando vueltas en la cama”. El otro comentó “Yo anoche – siguiendo la costumbre que tenía siempre mi padre, leí una página de la Biblia antes de acostarme. Leí precisamente el Salmo 22 donde se recuerda: “Dios es mi pastor – nada me faltará – aunque vaya por caminos oscuros, nada temo, porque su poder me defiende…”, y con estos bellos pensamientos me fui a dormir. Pasé una estupenda noche de gran tranquilidad.

Dos noches bien distintas. El uno alimentó su mente con ideas miedosas y tristes, y estuvo toda la noche dando vueltas. El otro la alimentó con pensamientos de confianza y fe, y durmió como un lirón.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 104

Como esas noches hay muchas vidas, unos viven en perpetua tensión: pensando cosas amargas: la vida de tensión es difícil y dura. Otros viven en perpetua paz, [repasando] pensamientos de paz y esperanza: la vida de paz es la más fácil y amable. ¿Qué está enviando usted a su mente: pensamientos de paz? ¿P de amargura y tensión?

Vino llorando y se fue cantando. Era un hombre frustrado, lleno de incomprensiones. Vino a visitarme. Me contó todas sus penas. Lloraba. “Lloré, llore tranquilamente – le dije – porque las lágrimas son el mejor desahogo del mundo”. Y después de que estuvo reposado le aconsejé lo que siempre he encomendado en todas partes y con éxito: ahora empiece Usted a echar fuera todos esos pensamientos negros: no odie, nos e crea fracasado, no guarde resentimientos. Diga: yo amo a todos. Yo perdono a todos. Yo voy a triunfar. Y rece: “Señor creo en tu poder, confío en tu misericordia. Me abandono a tu sabiduría. Yo confío intensamente en Ti, ¡oh Dios mío!, porque sé que me amas. Un corazón humillado y arrepentido Tú nunca lo desprecias…

Aquel hombre fue repitiendo todo esto. Recobró su calma. Mirándome a los ojos me decía al despedirse: “Yo nunca creía que hubiera remedios tan eficaces para curar la tristeza. ¿Por qué no lo hacen ustedes más propaganda a estos remedios espirituales? Esto vale más que un frasco de pastillas”.

Más tarde me llamó por teléfono. Soy el que lloró tanto en su presencia el otro día. Ahora soy otro. Cuando llegan los pensamientos tristes los cambio por pensamientos alegres. Y elevo mi corazón orando a Dios. La gente se extraña de mi cambio tan completo. Dios lo bendiga por sus buenos consejos”. Había conseguido la buena receta: cambiar pensamientos tristes por pensamientos de confianza.

EXTRAÑA ENFERMEDAD MODERNA. Un médico decía: “Muchos de mis pacientes no tienen ningún mal físico. El único mal que losa acompaña son sus pensamientos de tristeza y desaliento. Por eso los curo a base de buenos pensamientos. Les hago buscar en la Biblia algunos pensamientos en los cuales se demuestra que Dios se preocupa por ellos, que Dios desea que sean felices y que está dispuesto a ayudarlos a cada momento, etc. Y si siguen esta receta adquieren una mente llena de paz, con lo cual logran producir salud y bienestar”.

97ª METODO ANTIGUO Y NUEVO: VACIAR LA MENTE. Es uno de los

remedios que desde los más antiguos tiempos se han conocido para tener una mente tranquila, a la vez es sumamente recomendado hoy en día. Consiste en buscar una

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 105

persona de gran confiabilidad, un director espiritual, un sacerdote, etc., y contarle todas las penas que se llevan en el alma. Desde los primeros tiempos del cristianismo se usa este sistema, y el alma queda tan en paz, como si se la hubiera quitado de sobre el hombro una carga de varias toneladas. Es muy preferible que la persona a la cual se confían las penas sea muy espiritual. Si es sacerdote o persona religiosa, mucho mejor. Cuidado no ir a confiarle sus problemas a alguna mujer no demasiado santa, porque pronto las sabrán en todo el vecindario. Los antiguos decían: “¿Por qué Jesucristo cuando resucitó se apareció primero a las mujeres? Y respondían “para que la noticia se divulgara más rápidamente”. Así de rápido se sabrán los milagros de usted si los comunica a una mujer no demasiado prudente. Pero un sacerdote o una persona religiosa sí puede ser un depositario seguro de sus amarguras y consejero muy oportuno para solucionar lo que usted no es capaz de remedirá. Muchos lo han experimentado y lo experimentan con grandes resultados para su paz y santidad.

Y si Usted reza con fe, Dios pondrá en el camino de su vida un buen sacerdote o un excelente consejero espiritual al cual, pueda una o dos veces cada año confiar sus dudas, temores, penas y proyectos. Este es uno de los primeros pasos, que se dan siempre cuando uno desea avanzar seguro por el camino hacia una gran personalidad.

APENAS TENGA SU MENTE VACIA [DE IDEAS OSCURAS]: APRESÚRESE A LLENARLA DE LO CONTRARIO A LO QUE ANTES TENIA. Antes estaba lleno de pensamientos de tristeza, frustración, resentimiento, pesimismo. Muy prudentemente se ha propuesto echar por fuera todo ese montón de alimañas que estaban acabando con su personalidad. Pero no puede su mente quedarse vacía. Ahora hay que llenarla. ¿Cómo? Lea. Lea. Cuando San Luis preguntó al famosísimo doctor San Roberto Belarmino qué consejos daba para mantener su mente llena de buenos pensamientos, el gran sabio le respondió: Lea mucho, lea libros buenos, que una buena letra es la mejor fábrica de buenos pensamientos”.

Y hay otro gran método para llenar la mente de buenas ideas: hacerse una “Colección de recursos agradables”. Piense en esas escenas puras y tan felices de su infancia. Trate de recordar los más bellos paisajes que ha contemplado. Pase por su recuerdo paseos hermosos, reuniones, sanas y agradables que le han hecho pasar horas felices: atenciones recibidas, viajes emocionantes, etc. Bueno Ud. Tiene coleccionados mil recursos agradables y provechosos, que sólo están esperando un llamado para volver a su mente.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 106

Tráigalos de vez en cuando para que ocupen el puesto que en buena hora dejaron los pensamientos tristes y desanimadores que le estaban atormentando.

98ª UNAS PÍLDORAS QUE HAN ROBUSTECIDO A MUCHOS. Uno de los más

deliciosos deportes que se pueden practicar es: coleccionar frases famosas o agradables de grandes pensadores. Por el mundo han pasado personajes especialísimamente inspirados cuya mente produjo unos pensamientos tan originales y tan penetrantes, que a cualquier personas de cualquier país o época le impresionan y le hacen bien. Ojalá Ud. se acostumbre a irlos coleccionando.

San Juan Bosco, en sus momentos de angustia repetía una frase de aquella gran pensadora llamada Santa Teresa de Jesús: “Nada te asuste. Nada te afane. Nada te turbe. Todo pasa. Sólo Dios queda”. Y este pensamiento le producía gran paz.

Un político de fama mundial, en los momentos en que era atacado, gustaba repetir un pensamiento del más famoso escritor del siglo XII, Tomás de Kempis: “Recuerda que tú no eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen”, y esto le producía tranquilidad. Bolívar gozaba leyendo a Julio cesar, y Napoleón leyendo a Plutarco

El Papa Juan XXIII contaba que cuando lo eligieron Pontífice, en medio del gran susto y angustia que sentía, lo que lo vino a consolar y animar fue una frase del famosísimo libro “imitación de Cristo”, que dice así: “Cuando Dios da un cargo, dará también las fuerzas para poderlo ejercer bien”. Esta misma frase animaba también en sus momentos de afanes al gran ministro alemán, Adenauer, y el Papa Juan Pablo II.

Cuando Ud. lea u oiga una frase que le impresiona, apresúrese a escribirla. Vuelva después a leerla frecuentemente, y llegará un día en que esas frases formarán un grupo especial en su memoria; serán como las reservas de un país; siempre a disposición para salir en su defensa en los momentos de depresión o peligro.

Y si las frases que Ud. colecciona son de la Biblia, los resultados serán el doble o más que el que producen las demás frases. Lo cual ya es mucho decir. Lea por ejemplo el libro de Los Proverbios de la Biblia, señalando aquellas frases que más le agradan. La próxima vez que las vuelva a leer le agradarán todavía más y más.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 107

PARA DEJAR DE SER GRUÑÓN:

En un hotel Hilton estaba reunida una convención nacional de comerciantes. Entre ellos había uno que estaba muy nervioso. Era gruñón, discutidor a irritable. Frecuentemente tomaba pastillas para los nervios. A uno de sus vecinos de mesa le comunicó: “Siento que me voy a quebrar en pedazos. Tengo los nervios destrozados. Quisiera no aparentar mi mal genio pero no soy capaz de ocultarlo”.

Su compañero, hombre calmado y muy buen amigo, le dijo cariñosamente: “Yo cargo en mi maletín el mejor remedio descubierto hasta ahora, para calmar los nervios” y mientras el otro observaba interesado, fue sacando una Biblia hermosamente encuadernada. Mire – le dije – yo no he encontrado otro calmante mejor que leer los mensajes que Dios nos ha dejado para ser felices.

¿Quiere que hagamos el ensayo? Leamos un pasaje del Libro de Dios”, - y empecé a leerle el Salmo 24 – 25, que es uno de los más preciosos de toda la Biblia, y dice así:

“Señor, a Ti dirijo mi oración – Mi Dios: en Ti confío – en Ti confío a todas horas – Señor: acuérdate del amor y la ternura que siempre me has manifestado. No te acuerdes de mis pecados, ni del mal que hice en mi juventud. Señor es grande mi maldad, perdóname: haz honor a tu nombre – Mírame Señor y ten compasión de mí, pues estoy solo y afligido – líbrame de mis tristezas y de mis angustias – mira mis afanes y trabajos, y perdona todos mis pecados. Amén”.

¡Hermoso, hermoso! – exclamó el enfermo de nervios. Y prosiguió: ¿Ud. lee frecuentemente estos Salmos?

Sí, sí – respondí. Yo también pasé por una época en que mis nervios estaban destrozados. Afortunadamente mi profesor de sicología había asistido mucho en que el mejor remedio para mantenerse en paz era leer la Palabra de Dios en la Biblia y me había dado instrucciones para poder leer este libro con facilidad. El me enseñó a señalar en la Biblia los pasajes que más me impresionaran, y poco a poco fui señalando algunos Salmos de extraordinaria belleza, por ej. el 22, el 24, el 32, el 50, el 102, etc. Y una noche experimenté por primera vez el poder pacificador de la palabra Bíblica. Había llegado a un hotel en un estado de nerviosismo casi desesperante. Subí a mi cuarto. Traté de escribir algunas cartas pero no pude concentrarme nada, quise leer el periódico y me fastidié. Intenté bajar al bar a tomarme unos tragos, y ya iba a salir de mi pieza cuando recordé el consejo de mi antiguo profesor: “Lea la Biblia, y hallará la paz”. Abrí la Biblia

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 108

que había allí en la mesa de noche. Busqué uno de los Salmos cuya gran hermosura conocía: el Salmo 24-25 y lo leí. Me llegó al alma. Volví a repetir algunas de sus frases. Estaba sentado en un cómodo sillón. Me quedé profundamente dormido. Solamente dormí unos quince minutos, pero cuando desperté estaba tan fresco y restablecido como si hubiera dormido toda una noche. Aún recuerdo la extraordinaria sensación de completo alivio. Me dije entonces: “¿No es esto algo maravilloso? ¿Cómo es que teniendo un remedio tan a la mano, no lo he aprovechado para curarme? Y en adelante la lectura de mi Biblia es el remedio poderoso que calma todas mis ansiedades. Guillermo, no quisieras tu hacer la prueba y ver si a ti también te sirve”.

Guillermo lo intentó y sigue haciéndolo; me informó que al principio le costaba alguna dificultad. Todo arte es difícil en sus principios, pero ahora ya todo es distinto. La lectura de la Biblia le produce una felicidad infinita y no necesita tomar medicinas para no ser gruñón. Ahora se puede convivir fácilmente con él; sus emociones están bajo control.

¿Qué descubrieron estos dos señores? Que obtener la paz mental no es difícil. Sólo hay que alimentar la mente con pensamientos que le produzcan tranquilidad; y las buenas lecturas son la mejor fábrica de pensamientos tranquilizantes. (Ojalá consigamos el preciosos librito “Los Salmos explicados” su lectura nos llenará de paz).

99ª OTRO REMEDIO MUY PRÁCTICO. Que las conversaciones estén llenas de

serenidad y sosiego. Una conversación intranquila y preocupada produce estado de intranquilidad en el espíritu. Una Conversación tranquila va produciendo tranquilidad en el alma. Cuando la conversación vaya tomando un giro molesto intente inyectarle ideas tranquilizadoras, y verá cómo se contrarresta la tensión nerviosa. En plena discusión agria, un chiste bien oportuno puede deselectrizar el pesado ambiente.

Conversaciones llenas de desaliento a la hora del desayuno pueden dejar un ambiente de tristeza para todo el día, por eso las grandes personalidades salpican de notas alegres sus charlas, desde la primera hora de la mañana, porque esa dosis de optimismo elevará la tónica para toda la jornada. Tener temas agradables y optimistas para la conversación es uno de los tesoros más preciosos para llenar de alegría la vida de los demás.

Es importante eliminar de la conversación todas las ideas negativas. Por ejemplo, cuando se está en un grupo, no diga Ud.: “Los anarquistas o los mafiosos se van a adueñar de todo nuestro país”. En primer lugar eso no va a suceder tan fácilmente, y esa

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 109

sola afirmación ha creado ya una acción depresiva en la mente de todos y le ha perjudicado la digestión del almuerzo de hoy.

Hay que matizar lo negativo que hemos dicho, con algo que alegre la vida. Así por ejemplo el Dr. Jagot se encontró con un enfermo y al verlo pálido le dijo: “Con ese rostro que Ud. tiene…”, y al ver que el otro se asustaba le añadió: “Con ese rostro que Ud. tiene… no va a llegar a los 300 años”. El otro sonrió satisfecho.

Las palabras que decimos tienen una acción directa definitivamente sobre nuestros pensamientos, si Ud. va depurando lo que dice, para no hablar sino de lo que es positivo y tranquilizador, llegará el día en que solo pensará en lo que tranquiliza y es positivo.

HAY UNA TÉCNICA MUY EFECTIVA PARA LOGRAR UN ESTADO DE ÁNIMO PACÍFICO: es la práctica diaria del silencio. Cada uno necesita un rato al día para el silencio. Hoy tenemos el desastre de que la gente no se amaña con el silencio. Quiere ruido y ruido. Si trabaja en su casa [quiere] tener el transistor a todo volumen. Si está solo: canta, silba, o habla solo, o tiene la cabeza llena de recuerdos y preocupaciones. No tiene un minuto de silencio. Y esto es fatal para la paz del espíritu.

Los antiguos tenían una gran ventaja: vivían en un ambiente de silencio. Los bosques, los campos, eran silenciosos. Ahora todo es ruido y esto hace mucho daño a la personalidad. Las repeticiones de los sonidos aunque parezca que ya no nos hacen efecto, siempre nos traen consecuencias dañosas. Cada sonido produce desgaste nervioso. En cambio: el silencio es una práctica curativa, calmante y sana.

El Dr. Vergara, siquiatra de fama nacional, dice que siempre notó que las personas en un ambiente de silencio se curan más fácilmente del sistema nervioso. El silencio trae una sensación de descanso que se convierte en verdadera terapia para calmar los nervios.

¿Ha tratado Ud. de procurarse silencio? ¿O sus recreaciones tienen que ser necesariamente en medio del ruido? ¿Sabe lo que es un paseo campestre a gozar del solemne silencio de la naturaleza? ¿Tiene ciertos ratos del día que son para encerrarse en el silencio de una habitación a pensar, a meditar?

¿Sale a la azotea de la casa a contemplar un arrebol, a mirar a lo lejos sin fijar los ojos en nada (practica esta que a la vez le trae un enorme bien a sus ojos) o a contemplar un cielo estrellado en

una noche hermosa? Está Ud. llenando de paz, su espíritu en aquella soledad, porque el silencio es de lo más enriquecedor que existe.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 110

Los poetas, lo santos, los grandes artistas, gozaban del silencio. Contemplar el mar en sus vaivenes, lanzar sus ojos hasta donde se pierde el horizonte; y ésta alegre soledad bañaba de paz su alma, y el goce exquisito de la contemplación de estas bellezas de la