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4.2 Recent Phenomena in Computational Design

4.2.10 Augmenting Functionality and Dimensionality of Design Models

Este es un protocolo de intervención concreto, diseñado, desarrollado y. puesto al día íntegramente por el director de la Escuela Superior de Hipnoterapia de Valencia,

Dr. Jesús Genaro González, como adaptación a la hipnosis clínica, a partir de la hipertermia electromagnética, es decir, la hipertermia con aparatos.

Se han recogido diversos trabajos realizados en diferentes lugares y con distintos métodos, desde hace algunos años, pero sin que exista una definición tan clara y concreta como se explica a continuación.

La hipertermia inducida consiste en la elevación de temperatura localmente hasta donde sea posible, manejándola en la forma y el sentido que interese, bien sea para cicatrizar una herida, para soldar una rotura o para aumentar el rendimiento de alguna glándula. Se han probado diferentes métodos, pero ninguno ha resultado tan eficaz y manejable como este.

Hay que distinguir claramente entre calor y temperatura, conceptos diferentes dentro del mismo contexto. Lo que aquí se maneja es temperatura, que es lo que interesa desde el punto de vista terapéutico.

Si la inducción de temperatura se hace de forma correcta, se debe alcanzar en la zona tratada, en el interior del organismo, alrededor de 12 a 15 grados. centígrados por encima de la temperatura corporal, similar a la que se logra por procedimientos del tipo de la radioterapia y que es suficiente para poder provocar, eliminar o favorecer el proceso de que se trate.

Esta inducción de temperatura se genera realmente en la capa muscular más próxima al órgano o zona por tratar, y sale de dentro a fuera, por lo que es preciso colocar algo que impida que esa temperatura se disipe. Para ello se coloca encima de la zona tratada una placa, algún elemento como la mano, que le permita al terapeuta, no sólo saber cuándo se eleva la temperatura, sino cuánto calor se produce y, además, se logra que la temperatura se mueva de forma circular, favoreciendo el aumento de la misma en la zona. Por esto no se deben tratar zonas mayores de la superficie de la mano, como mucho la superficie de las dos manos; el calor se disiparía sin aplicación concreta. Las zonas pequeñas o muy pequeñas se deben aislar mediante agujas de acupuntura o, si es posible, con la yema de un dedo o dos, según la superficie que se trate.

Hay que apoyarse en mensajes de tipo metafórico para facilitar más la

visualización, por parte del paciente, de la zona afectada y tratada, y procurar una mayor aceptación: "se genera un incendio pavoroso en la zona... hombres con sopletes a plena potencia cauterizan... un ejército de hombrecitos blancos (los glóbulos blancos)... una barra de hierro candente entra en la zona... y todo lo que se ocurra que pueda actuar de manera positiva para el objetivo final. Se han descrito anteriormente como metáforas.

El ejercicio tipo que se aconseja emplear como base de partida, teniendo en cuenta que en este caso no hay tiempo de hacer comprobaciones, es el siguiente:

- Relajación x tres.

- R.C.D. (opcional, según relaje). - Avión. - Potenciar quince. - Pradera. - Aislar zona. - Visualizar zona. - Hipertermia adecuada. - Salida convencional.

Este ejercicio permite ajustar en más o en menos en sesiones sucesivas como convenga, pero suele resultar eficaz para una buena mayoría de pacientes desde el inicio.

Los tiempos de intervención considerados orientativos, según cada tipo de tratamiento, se indican a continuación, aunque también dependen de la zona tratada y de otras circunstancias del momento:

- Cicatrización, máximo de cinco minutos con calor alto.

- Estimulación de glándulas, nunca más de tres o cuatro minutos. - Cauterización, mínimo de diez minutos.

- Dilatación; máximo de dos o tres minutos.

El terapeuta capta el calor en su propia mano, por lo que puede saber bien cuál es. la marcha de sus sugestiones y el efecto que se induce. Pueden producirse ráfagas de calor, altibajos, si el paciente no logra mantener bien la concentración o elevar más la temperatura.

Igualmente hay que considerar los posibles gestos del paciente, ya que puede manifestar más o menos molestia por ese calor alto y la subsiguiente incidencia en la zona tratada.

El tiempo para el tratamiento se toma a partir del momento en que la mano perciba la respuesta de la temperatura (feedback), nunca antes, ya que no haríamos una aplicación efectiva. Para valorar esta respuesta calórica hay que considerar la cantidad de tejido adiposo que existe ,1y, por tanto, la dificultad en percibirlo en la mano.

Siempre que se hace cauterización aparece una cicatriz producto de la misma, siendo posible la aparición de quemadura epidérmica, muy raramente, sin que existan posibles repercusiones sobre el sistema circulatorio. De producirse la quemadura epidérmica, ésta se trata con cremas normales antiquemaduras. Las respuestas del paciente. En caso de que se produzca un aumento general de temperatura, en sesiones sucesivas hay que acortar la relajación y alargar el

encadenado de bajada. En cambio, si no hay hipertermia, esto es, si la temperatura no sube, hay que aumentar la relajación y disminuir ligeramente el encadenado, aumentando el tiempo de inducción.

Cuando se produce un back instantáneo, elevación brusca y fuerte, se reduce al mínimo la relajación y el encadenado, manteniendo la inducción.

Hay casos en que baja ostensiblemente el umbral de dolor y este se hace

insoportable; en este caso hay que multiplicar por dos la relajación, manteniendo el encadenado.

Si se produce una reacción contraria, hipotermia generalizada, se está ante una reacción neurótica que autogenera somatización. Es necesario, entonces, aumentar considerablemente la relajación y el encadenado. Es aconsejable realizar un par de sesiones en vacío, sin hipertermia ni terapia, sólo entrar y salir, para habituar al proceso.

En algunos casos el punto tratado no vuelve a la normalidad convencional con rapidez, como por ejemplo, en un esguince, manteniendo calor después de la salida. La recuperación se produce al cabo de máximo treinta minutos sin más problemas.

Al actuar sobre mucosas, y si se tiene la certeza de actuar sobre melanomas, no se be exceder un tiempo de diez minutos con calor para no afectar a esa mucosa. En este caso hay que elegir un número mayor de sesiones, en lugar de sesiones más largas, que pudieran resultar perjudiciales para las mucosas.

Se puede realizar muy bien una lipólisis con hipertermia, pero hay que considerar que después de la disolución del nódulo graso es conveniente llevar a cabo dos sesiones más al menos "en vacío" , sin grasa ya, para generar receptores de insulina en la zona que impidan la regeneración de ese nódulo graso desaparecido. También se puede regenerar el tejido muscular en caso de pérdida. En casos de desgarro o rotura de músculo o tendón, al generar hipertermia se produce

dilatación del músculo, siempre que no esté demasiado separado con retracción, y se puede soldar la parte desgarrada o rota.

Por razones desconocidas las manchas de la piel, de melanina, no experimentan ningún cambio con el tratamiento, son refractarias a la hipertermia. Las

irregularidades de la piel, como la piel de naranja, las marcas de acné, viruela, celulitis, etc., se resuelven bien con un mínimo de quince sesiones generalmente, eliminándose las marcas y quedando la piel lisa y tersa.

Cuando se induce hipertermia son esperables dos tipos de reacción, consideradas desde el punto de vista de la lectura; una, la lactosa, sube en la epidermis de tal forma que hay una parte desensibilizada; la otra, sensación de quemazón del músculo, supone una elevación real de temperatura somatizada, que por efecto simpático pasa a toda la zona que se aísla, somatizando debajo.

En las zonas laterales al aislamiento hay una reacción de revascularización como refrigeración de la zona. El calor no penetra en estas zonas laterales por esa

refrigeración. En el momento en que se deja de somatizar temperatura, o porque el terapeuta para, la vascularización se ocupa de toda la zona.

Cuando no funciona la hipertermia es porque. el paciente refrigera de forma automática, no' sintiéndose elevación de temperatura alguna. Hay que considerar que si la temperatura llegase a ser demasiado alta, esta forma de refrigeración descrita saltaría de forma automática.

La hipotermia es también aprovechable según los casos. Este tratamiento sólo tiene aplicación en casos de imposible solución y como paliativo de efectos más dañinos, como en casos de melanomas con metástasis irreversibles que afecten a órganos que producen dolor intenso. La hipotermia sólo es aconsejable en este tipo de casos por los riegos que conlleva fa aplicación, ya que se podría llegar hasta la

cristalización de la sangre con el evidente riesgo aparejado.

Las visualizaciones tienen una importancia elevada en el proceso de hipertermia, puesto que la visualización activa el REM durante la bajada y además provoca que el subconsciente somatice la zona. Si el paciente no es capaz de visualizar bien hay que forzar el sistema con un par de sesiones en vado y con mucha visualización, acudiendo a los sentimientos, para adaptación.

Hay dos tipos de pacientes que no visualizan: el neurótico tenso, que está a la defensiva, y el que simplemente no visualiza, sin saber por Qué. Otro caso es el de la persona que relajando. y visualizando bien.,.somatiza mal. En este caso hay que insistir en la adaptación al proceso.