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Bounds on the BW of Product Graphs

Este momento abarcaría el período que abarca desde el año 2013 hasta el año 2017. A raíz de una serie de acontecimientos (como por ejemplo, la Iniciativa Yasuní-ITT) y otros giros en el devenir político del gobierno en el marco de un contexto económico en recesión, el fin del capitalismo ya no es prioridad (si alguna vez lo fue) para la Revolución Ciudadana y

69Con el primer gobierno de Rafael Correa, existió cierta paridad en el número de ministros y ministras. Una

mujer ocupó, por primera vez en la historia, el Ministerio de Defensa. El Decreto 620 de septiembre de 2007 convierte en política de Estado la erradicación de la violencia de género desde la infancia.

70La Estrategia involucraba al Ministerio de Salud Pública en coordinación con el Ministerio de Educación, el

Ministerio de Inclusión Económica y Social y el Ministerio Coordinador de lo Social, con apoyo de los Gobiernos Autónomos Descentralizados.

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persigue establecer estrategias imaginativas de convivencia con el capitalismo, minimizando

los costos sociales de la acumulación capitalista dominada por los principios del individualismo (versus comunidad), la competencia (versus reciprocidad) y la tasa de ganancia (versus complementariedad y solidaridad) (De Sousa Santos, 2010, p.11).

Consideramos que ya desde el año 2010, incluso desde las elecciones generales del 2009, se venía preparando este momento convivencial. El presidente Correa en un discurso pronunciado en la Universidad de Buenos Aires (2010) afirmaba la necesidad de una “sociedad con mercado” en Ecuador, eso sí, donde la acción colectiva regulase y controlase el mercado. Asimismo, en su discurso, el presidente mantiene que las sociedades capitalistas pueden satisfacer las necesidades y realizar las capacidades humanas de justicia y dignidad pero en armonía entre los seres humanos y entre éstos y la Naturaleza. Consideramos que, al menos discursivamente, la “naturaleza” (y los recursos naturales) devienen en el mecanismo diferencial entre un sociedad capitalista y la vertiente convivencial de la izquierda latinoamericana. En este discurso Correa apelaba a la necesidad del cambio cultural y el poder transformacional de la ciencia y tecnología en una nueva concepción de desarrollo.

René Ramírez también citaba esta vertiente convivencial en el año 2012:

….) Por el momento se debe señalar que las herramientas de mercado son las menos malas para redistribuir bienes y servicios dentro de una economía (más allá, quizá, de un barrio o una parroquia) en cantidad y diversidad de productos. Una perspectiva de izquierda innovadora no debería excluir las herramientas del mercado, sino subordinarlas al interés general, y debería incorporar la pluralidad de economías que existen y que han sido invisibilizadas al momento de construir el orden social hegemónico; nos referimos a las economías cooperativa, asociativa, del cuidado, entre otras (Ramírez, 2012, p.35). De esta manera, esta vertiente, no asentada en derechos universales, parte de una serie de transferencias condicionadas de dinero a los grupos sociales considerados vulnerables. Dirá De Sousa Santos que se trataría de un:

Estado tipo neodesarrollista puesto que concierta el nacionalismo económico mitigado

con una obediencia resignada a la ortodoxia del comercio internacional y de las

instituciones del capitalismo global (De Sousa Santos, 2012, pp. 12-13)

Esto es, se podría hablar de una clara convivencia con el capitalismo. De hecho, se produce un “retorno” al Banco Mundial (Muñoz Jaramillo, 2014, p.339), cuando, durante la vertiente alternativa, se habían limitado los acercamientos a la banca del desarrollo del Norte.

La ruptura entre el gobierno y los movimientos sociales se venía gestando desde tiempo atrás, pero debido a la complejidad y diversidad de los mismos, no se puede hablar de una ruptura en bloque sino que, más bien, el gobierno dejó de contar con el apoyo de aquellos movimientos sociales, especialmente el movimiento indígena, que le auparon al poder. En este momento, si entendemos, como afirma Muñoz Jaramillo (2014) que el conflicto de clases emergió, abierta y claramente, entre el bloque de ciertos sectores de la oligarquía tradicional y la burguesía frente a los sectores subalternos. El gobierno ya no enarbola el

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conflicto de clases como bandera política de la Revolución Ciudadana; en esta segunda etapa

parece más claro que la consigna era realizar cambios sin perjudicar a los ricos, es decir,

sin alterar el modelo de acumulación capitalista, siguiendo la lógica de:

Generar recursos que permitan llevar a cabo las políticas sociales (compensatorias, en el caso de la redistribución de la renta, y potencialmente universales, en el caso de la salud, la educación y la seguridad social) construir infraestructuras (carreteras, puertos, electricidad, etc.)71 con el fin de volver la sociedad más moderna y equitativa (De Sousa

Santos, 2014, párr..4).

En este período, ya se manifiesta también abiertamente la imposibilidad de recuperar

influencia por parte de los sectores de izquierda en Alianza PAÍS puesto que:

No pueden contrarrestar el dominio más hacia la derecha en relación con la hegemonía del bloque materializado a través de vínculos del gobierno con grupos de Guayaquil así

como con otros sectores (Muñoz Jaramillo, 2014, p.345).

La elección de Jorge Glass como vicepresidente de la República supuso, según Muñoz Jaramillo (2014, p.337), un giro hacia la derecha y un acercamiento mayor a los grupos económicos tradicionales de Guayaquil. Igualmente, Glass fue el encargado de elaborar el Plan de Desarrollo que contribuyese al cambio de matriz productiva, así como de buscar

financiamiento para la misma72, momento clave del giro alternativo al convivencial de la

Revolución Ciudadana.

Respecto a imaginar salidas al colonialismo, la Revolución Ciudadana comienza a negar la existencia del mismo, o al menos, algunas dimensiones del mismo puesto que, ciertamente, ejecutó una serie de medidas que alejó al imperialismo estadounidense del territorio ecuatoriano (desde el cierre de la base militar de Manta, la expulsión de la USAID, la renegociación a favor del país de contratos petroleros con transnacionales norteamericanas, etc.). Pero no deja de ser cierto que, pese a rechazar el ya tradicional imperialismo

norteamericano, se suma una nueva colonización “encubierta”, en este caso, desde potencias

emergentes del propio continente como Brasil, y, sobre todo, China. La dependencia externa se mantiene pero cambia de eje geoestratégico.

En este momento de recesión económica, las demandas de la población se visibilizan y parecen incrementarse. Uno de los efectos de la bonanza económica inicial, y de la transferencia de excedentes por parte del Estado a los grupos excluidos, entre otros factores, provocó la emergencia nueva clase media (aquí la denominaremos, como citan García

Linera y Serrano (2016), como “clase media de origen popular, numéricamente

considerable, con unas altas expectativas de consumo y que, prontamente, se sintieron

71Esta construcción de infraestructuras no dejó de beneficiar a las grandes empresas constructoras del país así

como al desarrollo del sistema capitalista.

72 Como señala Muñoz Jaramillo, en el año 2013 Jorge Glass viaja a China con el fin de comprometer, con las

autoridades chinas, la inversión de capital y tecnología en los megaproyectos del cambio de matriz productiva del país. A cambio, China garantizaba compras anticipadas del petróleo ecuatoriano. En el año 2014, más de setenta empresas chinas se encontraban inmersas en proyectos de desarrollo estratégico del país (Muñoz Jaramillo, 2014, p.337).

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frustradas ante los efectos de la recesión económica, y comenzaron a restar apoyos a la formación política que les hizo emerger.

Respecto a la imaginación del fin del patriarcado, éste todavía aún parece más lejano. Como veremos, se produjo un fuerte choque entre los movimientos feministas y otros movimientos sociales frente a la Revolución Ciudadana (y entre sectores de la propia Revolución Ciudadana) ante la ley del aborto. Por otra parte, el proyecto emblemático de la Salud Sexual y Reproductiva de la fase anterior, el ENIPLA, fue desplazado por el Plan Nacional de

Fortalecimiento de la Familia, PNFF (2015-2017)73, que, en este caso, pretende:

Lograr un giro significativo en el patrón de comportamiento en adolescentes y jóvenes

respecto a la vivencia de la afectividad y la sexualidad, a través del complemento de las políticas públicas en la temática y el fortalecimiento del rol protagónico de la familia

(Herrera, 2012, p.14).

El giro convivencial-ultraconservador se evidencia claramente. Sobre ello, volveremos más adelante.

En definitiva, en vez de entender la Revolución Ciudadana como un proyecto monolítico, al

interior y al exterior, “revolucionario”, con una evolución pautada y lineal hacia la

transformación de una sociedad del Sumak Kawsay, consideramos que se trata de un proyecto político con múltiples contradicciones internas y más presiones externas, que se adapta, con gran plasticidad, al entorno social, económico, político y cultural que le rodea, donde existen, al menos, dos momentos diferenciados, aunque con límites no tan precisos, entre ambos. Hemos señalado la existencia de un primer momento de una opción, más o menos, alternativa de la Revolución Ciudadana frente al sistema-mundo capitalista (2006/2007-2013) y, otro momento, una segunda vertiente, que pierde brío y se desinfla como una vertiente claramente convivencial con el capitalismo (2013-2017), o al servicio del mismo. Existe un tercer momento, fruto de las elecciones presidenciales del año 2017, con victoria electoral de la Revolución Ciudadana, encabezada por Lenin Moreno (anterior vicepresidente de la República con Rafael Correa) y con la vicepresidencia de Jorge Glas, (último y poderoso vicepresidente de la República con Rafael Correa, anterior Ministro Coordinador de Sectores Estratégicos). La vertiente que seguirá esta nueva etapa de la Revolución Ciudadana, aparentemente, se encuentra por definir.

Para esta investigación, resulta muy importante encuadrar este marco de la Revolución Ciudadana como proyecto político para poder entender el proyecto educativo desplegado. Es muy importante rescatar la idea de que hablamos de un proyecto de izquierda, de una “nueva izquierda” latinoamericana, que nace de una victoria electoral, con amplio respaldo popular, de las clases medias e, inicialmente, incluso de las clases medias-altas. Contiene elementos “revolucionarios” al aspirar a comportarse como una sociedad del buen vivir o

del Sumak Kawsay, que persigue la igualdad social, consagrada en la vanguardista

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Constitución del 2008, construyendo una economía social y solidaria y con el desafío

fundamental del cambio de las relaciones de poder en las grandes mayorías (Correa, 2010,

p.14). La Revolución Ciudadana busca ser una sociedad con mercado no capitalista, y no una sociedad de mercado (Correa, 2010). No obstante, convive con el mercado capitalista y se inserta en el capitalismo mundial, en la misma posición de exportadora de materias

primas74 que antaño, aunque con la urgencia de planificar una transformación de esta

subordinación de las materias primas a una economía social y del conocimiento. *<=23:=A

383 D3@B30@/2=@3A 23 :/ '3D=:C17N< 7C2/2/</ 3A 3: >/A= 23:Estado aparente75 a su

conversión en un Estado integral, en términos gramscianos, esto es, a la rectoría indudable

del aparato Estatal, al predominio de la acción colectiva (Correa, 2010, p.19).

En conclusión, ante las contradicciones que el proyecto de la Revolución Ciudadana, en sus dos vertientes desarrolladas entre los años 2006/2007 y 2017, resulta difícil definir este proyecto político. Boaventura de Sousa Santos nos facilita un indicio al definirle como un

proyecto político de centro-izquierda que integra una versión postneoliberal del

neoliberalismo. Se cuestiona Boaventura de Sousa Santos:

¿Será que el destino inexorable del centroizquierda es deslizarse lentamente hacia la

derecha, tal y como ha sucedido con la socialdemocracia europea? Si esto ocurriese, sería una tragedia para el país y el continente (De Sousa Santos, 2014, párr.11).

Sea como fuere, de todo ello bebe la Revolución Ciudadana. Pero, ¿qué cambios, y de qué tipo, han sido introducidos por la Revolución Ciudadana en el país? La década 2007-2017, ¿ha sido la década ganada para el país, tal y como sostiene el oficialismo? O, por el contrario, tal y como sostiene la oposición, ¿ha sido una década de “resistencia” frente a una nueva estocada del capitalismo?.