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4.3 Evaluation of JAM

5.4.5 Delay Stretch

nuevas tecnologías de la información y la comunicación, son ejemplo del tipo de sociedades emergente en el siglo XXI en el marco de las democracias liberales occidentales. Estos dos términos “sociedad de la información” y/o “sociedad del conocimiento” se presentan como conceptos cuasi naturales -lo mismo que la realidad que, aparentemente, explican- indiscutibles y aceptados por políticos, economistas, ingenieros y, como no podía faltar, por gente ligada a la universidad, como rectores, profesores e investigadores123 (Vega, 2015,

121 El talento humano aporta a la matriz productiva (2013, 23 de julio). El Telégrafo. Recuperado de:

ttp://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/8/el-talento-humano-aporta-a-la-matriz-productiva

122 El talento humano aporta a la matriz productiva (2013, 23 de julio). El Telégrafo. Recuperado de:

ttp://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/8/el-talento-humano-aporta-a-la-matriz-productiva

123Para Vega (2015) la utilización de términos como sociedad del conocimiento y/o información en el medio

universitario, se ha convertido en la excusa perfecta para justificar la conversión de la universidad en un

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p.83). Sin embargo, sociedad de la información y sociedad del conocimiento dan nombre y contenido a dos realidades diferentes. Ambas presentan elementos comunes en torno a las denominadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC,s) o las Nuevas Tecnologías de la Información y Consumo (NTIC,s). Pero, sociedades del conocimiento y

sociedades de la información no son lo mismo porque conocimiento e información124

tampoco lo son; en realidad, la información es importante si es el punto de partida para

generar saber y conocimiento, de lo contrario, en si misma, no significa mucho (Vega, 2015, p.98).

Para quienes apuestan por la divulgación del paradigma de las sociedades de información y el conocimiento, las transformaciones tecnológicas que se han vivido en las últimas décadas, afianzarán y extenderán dicho paradigma. En esta lógica, el conocimiento se convertirá en el motor de las economías, y el “aprendizaje para toda la vida” nutrirá dicho conocimiento. Sin embargo, emergen muchas censuras al paradigma de las sociedades de la información y del conocimiento. Así, por ejemplo, una rama de la izquierda europea criticará estas

opciones, que denominan como “teoría del capitalismo cognitivo”, término acuñado por el

francés Yann Moulier Boutagn)125, y que orbita sobre la información; esto es, una

información para ser rápidamente consumible, que deja en un lugar secundario los saberes y conocimientos acumulados por el ser humano a lo largo de la historia, desde diferentes realidades y perspectivas. En realidad, entendemos que las sociedades de la información y el conocimiento son:

Un artificio conceptual urdido con la explícita finalidad de oscurecer la existencia de las relaciones capitalistas, profundamente injustas y desiguales, dejando de lado el análisis de esas relaciones y centrándose en forma fetichista en la función de unos nuevos artefactos

tecnológicos, a los que se concibe como revolucionarios (Vega, 2015, pp.101-102).

El sujeto conocedor de antaño, que acumula saberes históricos, es desplazado por ordenadores que se convierten en elementos neutros que nos van a beneficiar a todos/as.

124 El conocimiento contiene diferentes saberes y éstos utilizan la información (datos) como correa

de transmisión. El conocimiento más simple es aquel más fácil de empaquetarlo según los soportes de transmisión. Sin embargo, se hace más difícil codificar el saber según atendamos a mayores niveles de especialización y formación. A mayor conocimiento, se produce una menor velocidad de difusión del mismo, según los soportes técnico-mecánicos y los procesos de generación de codificación y estandarización (comunicación).

125 El italiano Andrea Fumagalli (2010) en su obra Biocapitalismo y capitalismo cognitivo. Hacia un nuevo

paradigma de acumulación, señala que el capitalismo cognitivo es un nuevo modo de acumulación al interior del sistema capitalista donde el objeto de acumulación es, precisamente, la fuente de producción de valor; esto es, la información, el conocimiento y la producción de innovación científica y tecnológica. La mercancía ya no es la materia prima de antaño, la mercancía es algo tan inmaterial como el conocimiento. Realmente,

Fumagalli afina más el término y hace referencia al Biocapitalismo como ese nuevo paradigma de producción

y de mercado, que aúna el capitalismo cognitivo y la bioeconomía (Fumagalli, 2010, p.19). El profesor italiano señala cómo los mercados financieros sustituyen al Estado interventor y garante de derechos, proclamando una privatización de la reproducción de la vida, más allá de la sociedad salarial. Considera que, por tanto, las

finanzas, los mercados financieros son un biopoder, un elemento del mando bioeconómico sobre la fuerza de

trabajo vivo. Para él, la crisis financiera actual es una crisis de la gobernanza financiera del biopoder (Fumagalli, 2010, p.20).

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Aparatos tecnológicos que dotan de información, y parecen tener la solución a todos los problemas de la Humanidad, incluidos aquellos problema de tipo educativo. De esta manera,

la educación como proceso es socavada de tal forma que se le reduce a ser una simple

instancia en la cual se difunde información (Vega, 2015, p.102).

De esta manera, la gran potencialidad que ofrecen las nuevas TIC a la educación, no siempre es utilizada de la manera adecuada. A veces, devienen en una suerte de transmisión de información contextualizada, que no se adapta al contorno y entorno de los individuos y sus comunidades, ignorando el saber hacer y los saberes acumulados históricamente, y conformándose como saberes descontextualizados, fragementados y excesivos. Por ello, no es extraño que emergan voces que, frente a la supuesta sociedad del conocimiento y de la información en que vivimos, se refieran a éstas como una estrategia de conservación del

capitalismo, y su real y verdadera transformación en una sociedad de la ignorancia (Brey,

2009), de una ignorancia programada desde diferentes instancias sociales y económicas. El

filósofo catalán Gonçal Mayos expone, en el prólogo de un libro que realiza conjuntamente con Joan Campás, Daniel Innerarity, Ferran Ruiz, Marina Subirats y Antoni Brey que existe una gran parte de la población que no puede realizar reflexiones lógicas sobre la situación de la humanidad. Posee muchos datos, datos incorrectos, datos parciales, etc. Según Mayos:

El conocimiento parece seguir un proceso geométrico al estilo Malthusiano, mientras

que nuestra capacidad individual de saber y procesar sigue uno aritmético” (Mayos,

2009, p.52).

En una sociedad del conocimiento, el conocimiento se convierte en la mejor herramienta para perpetuar el ciclo de acumulación capitalista pero, sin embargo, también se puede convertir en un peligro para el mismo.

En este sentido, la Revolución Ciudadana abanderó una senda hacia una “Economía Social

del Conocimiento” frente a la sociedad del conocimiento o el capitalismo cognitivo126.

La “Economía Social del Conocimiento” entiende que el conocimiento es un bien, pero un bien público. La potencialidad de este bien es su infinitud y su fácil distribución, siempre que se encuentre apoyado por el Estado. De esta manera, todo el mundo tendría acceso al uso del conocimiento.

Frente a las regulaciones impuestas por el capitalismo cognitivo que privatizan y mercantilizan el conocimiento y que, por supuesto, beneficia a las grandes corporaciones

126 Se han implementado diferentes programas de becas de formación, tanto a nivel nacional como

internacionales, tales como “Convocatoria Abierta”, “Universidades de Excelencia”, las cuales han llevada a un gran número de ecuatorianos/as a estudiar en universidades extranjeras de reconocido prestigio. Igualmente, se han creado nuevas escuelas técnicas, así como en el proyecto Yachay, donde se edifica una nueva “ciudad del conocimiento”. Igualmente, en la ciudad de Azogues se creó la UNE, la universidad de formación docente, así como la Universidad de la Artes, en la ciudad de Guayaquil.

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del mundo “desarrollado”, en palabras del anterior Secretario Nacional de Educación, Ciencia y Tecnología del Ecuador, René Ramírez (2013), Ecuador proponía:

Pasar de un país primario exportador y secundario importador a construir una economía basada en el conocimiento y la creatividad del talento humano de sus ciudadanos y ciudadanas. Los recursos naturales son finitos y perecibles. Las ideas, la innovación, la creatividad y la cultura no tienen –a priori- más límites que los éticos (Ramírez, 2013, párr.4).

En esta lógica, frente al capitalismo cognitivo y su exclusivo reconocimiento de la propiedad

privada del conocimiento, frente a la hiperprivatización, el sobrepatentamiento y la

hiperconcetración del capital por parte de aquellas instituciones que financian la investigación e innovación, la Economía Social del Conocimiento pretende recuperar el sentido de lo público y democratizar el acceso y usufructo de este bien127(Ramírez, 2013, párr.7).

En definitiva, el proyecto de la Revolución Ciudadana no deja de ser un proyecto modernizador, que persigue la industrialización pero según:

Una legislación y dinámicas de desagregación y transferencia tecnológica que usualmente son deliberadamente impedidas por aquellos poseedores de patentes, tecnologías y conocimientos a través de organismos que garantizan tales derechos de propiedad

intelectual (Ramírez, 2013, párr.18).

Y es un proyecto nacionalista, proteccionista en el sentido de que la economía social del conocimiento:

Busca proteger a la industria nacional para que pueda desarrollarse a través de la eliminación de costos ligados al no-libre usufructo del conocimiento. Costos que se constituyen justamente en barreras a su potencial desarrollo (Ramírez, 2013, párr.18).

Para René Ramírez (2013) mientras en el capitalismo cognitivo lo importante es la acumulación del capital, en la economía social del conocimiento, el fin último no es maximizar utilidades sino generar una economía que permita satisfacer y garantizar derechos así como potenciar capacidades individuales, colectivas y territoriales.. Para ello es necesario:

Desarrollar los subsistemas de talento humano, investigación, financiamiento e infraestructura científica y de innovación y de gestión de los derechos de propiedad

(Ramírez, 2013, párr.9).

En las siguientes líneas, a través del análisis del sistema educativo ecuatoriano y de los diferentes actores que participan en su gobernanza, veremos si, realmente, la política educativa del gobierno de la RC (2007-2017) sirvió para el entendimiento de la educación como un derecho o la instrumentalización de la misma al servicio del mercado de trabajo capitalista. Por el momento, sabemos que existen iniciativas que nunca se tomaron en el país y, todo este andamiaje, se sigue sosteniendo a costa de los recursos energéticos finitos. Como

127 La Constitución del 2008 reconoce, además de la propiedad privada, diversas formas de propiedad como la

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afirma Verga, se sigue manteniendo la importancia de la “economía tradicional” que se

basa en “los bienes naturales y energéticos, sin los cuales no puede funcionar la supuesta economía del conocimiento” (Vega, 2015, p.97).

PARTE II

EL MARCO LEGAL EDUCATIVO DE LA

REVOLUCIÓN CIUDADANA (2007-2017) Y

LA RUPTURA DEL STATUO-QUO

EDUCATIVO. ALGUNOS DATOS Y

ESTADÍSTICAS

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CAPÍTULO V: El sistema educativo ecuatoriano 2007-2017. Principales rupturas del