privada), se produjo una disminución importantísima de la pobreza y de las desigualdades en el país, partiendo del hecho de que Ecuador ha sido considerada una de las sociedades más desiguales del mundo, según UNICEF Ecuador (UNICEF, 2017).
El crecimiento económico de Ecuador entre 2007 y 2015 ha sido progresivo. El país creció
un 3,9%, esto es, un promedio por encima del que registró América Latina con 2,9%
(Presidencia de la República de Ecuador, 2016). En el año 2007, el crecimiento de Ecuador era de 2,2% (el crecimiento promedio de América Latina era de 5,7%). De esta manera, a partir de 2008 se evidenció un crecimiento del 6,4%, por encima del 4% que registró Latinoamérica (Presidencia de la República de Ecuador, 2016).
El Banco Mundial considera a Ecuador como un país de renta media, como toda aquella economía que recibe por encima de 3.976 dólares de ingreso per cápita. En el año 2015, el país contaba con 16,14 millones de habitantes y el PIB era de 100.2$ mil millones de dólares. El crecimiento del PIB se situaba en 0,2% y la inflación en 1,7% (Banco Mundial, 2017).
Como vemos en el siguiente gráfico (Gráfico 1), a partir del año 2007, Ecuador se comienza
a definir como país de renta media alta, superando esos 3.976 dólares de ingreso per cápita que considera el Banco Mundial como país de renta media.
Ahora bien, se ha de tener en cuenta lo que algunos/as autores/as han denominado la “trampa de renta media” (TRM), la cual se refiere a:
La lentitud del proceso de convergencia de los países de renta media (PRM) con respecto a los países desarrollados, por la incapacidad de los primeros de transitar desde
los sectores de bajo valor añadido (productos primarios y manufacturas intensivas
en recursos naturales y trabajo) a los de alto valor añadido (manufacturas intensivas en
tecnología media y alta), transición que desde Kuznets (1966) se conoce como cambio
estructural (Domínguez y Caria, 2014, p.2).
Precisamente, Simon Kuznets ha sido uno de los grandes críticos del uso del PIB per cápita como un indicador de medición del bienestar de la población de un país, pretendido por muchos organismos macroeconómicos transnacionales. El PIB per cápita es un indicador macroeconómico de actividad y desarrollo económico, que permite observar el rendimiento de las condiciones económicas y sociales de un país (crecimiento real y fuerza laboral). Comprende la relación entre el PIB y la cantidad de habitantes de un país. Las críticas
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realizadas a este indicador, se subsanarán con una descripción del contexto ecuatoriano en las dos últimas décadas, más ajustadas a las múltiples realidades de la población. Aún así, a continuación, tomamos el PIB per cápita, y su evolución en las últimas dos décadas, como un punto de partida del análisis para posteriores enmiendas.
Como se puede observar, en dos décadas (1995-2015) según los datos macroeconómicos que presenta el Banco Mundial (2017), el PIB per cápita en Ecuador se ha triplicado, pasando de 2.135,6 dólares en 1995 a 6.205,1 dólares en 2015. Aunque cabría matizar las múltiples diversidades que ocultan estas cifras en términos de género, etnia, clase social, hábitat; sin embargo, el indicador nos sirve para presentar la evolución, en términos macro, de la situación del país.
Como se puede observar en el gráfico siguiente, la evolución del PIB per cápita ha sido ascendente desde 1995, salvo ciclos de crisis económicos de 1999 y el 2000. A partir de la entrada en el nuevo milenio, la evolución es ascendente, alcanzando su mayor pico en el año 2014, pareciendo que la crisis por la caída del precio del petróleo de los años 2012 y 2013 no afectó al PIB per cápita de la población ecuatoriana; o al menos, no lo hizo en aquellos sectores tradicionalmente más pudientes para quienes hasta las crisis económicas son vistas desde un lenguaje positivo.
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Como sosteníamos previamente, da partir del año 2011 el sector “no petrolero” crece, en relación al PIB, en mayor medida que el sector petrolero. Especialmente, el sector de la construcción experimentó un gran incremento (crece un 40% con respecto al total del PIB del 2011), motivado por el acceso a la financiación para vivienda, pero también se produjo un gran incremento de la participación del PIB total de los sectores agropecuarios, comerciales y manufactureros (Ray y Kazamesh, 2012, p.2)
Es muy recurrida utilizar la relación entre la esperanza de vida y el PIB per cápita de la población de un país. En este sentido, los países de renta muy baja presentan una relación creciente, entre más PIB per cápita que produce una mayor esperanza de vida. A partir de las rentas medias, la esperanza de vida cambia poco con el nivel de renta. En Ecuador durante dos décadas, entre 1995 y 2014, se observa una evolución progresiva que permite que la esperanza de vida crezca en 4,7 años, de 71,2 años en 1995 a 75,9 años en 2014. En el siguiente gráfico, se observa la tendencia creciente en la esperanza de vida de los y las ecuatorianas en las últimas dos décadas.
LG=K LJ=N FNNNGEEEGEEFGEEGGEEHGEEIGEEJGEEKGEELGEEMGEENGEFEGEFFGEFGGEFHGEFI LF=E LG=E LH=E LI=E LJ=E LK=E LL=E .Esperanza de vida al nacer en Ecuador (1995-2014)
Fuente: Indicadores del desarrollo mundial (Banco Mundial, 2017). .Esperanza de vida al nacer en Ecuador (1995-2014) Gráfico 1. Esperanza de vida al nacer en Ecuador (1995-2014). G?FHJ=K K?GEJ=F E=E G?EEE=E I?EEE=E K?EEE=E M?EEE=E Evolución del PIB per cápita (US$ a precios actuales)
1995-2015.
Fuente: Indicadores del desarrollo mundial (Banco Mundial, 2017). Gráfico 2. Evolución del PIB per cápita (US$ a precios actuales) 1995-2015
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Ahora bien, como decíamos, los datos macroeconómicos presentan una fotografía de la realidad que no coinciden con las múltiples y diversas realidades de los hogares y personas de un país. Esto es lo que pretendemos desvelar en las siguientes líneas. ¿Qué sucede con la calidad de vida de la población ecuatoriana en la última década, y en relación al proyecto político, económico, social y cultural previo?. El ánimo de la investigación nos conduce, no tanto a observar las condiciones socioeconómicas macro ni de aquellas clases sociales que, tradicionalmente, han tenido sus necesidades vitales cubiertas con creces, sino lo que acontece con aquellos sectores de la población más desfavorecidos.
Nos interesa observar qué ha sucedido con las carencias y necesidades vitales de amplias capas de la población, así como conocer las diferentes dimensiones de la privación (aunque no siempre se cuente con todos los datos estadísticos requeridos, especialmente en cuestiones de género), para, así, poder enlazarlas con la satisfacción de un derecho que entendemos básico y primigenio para cualquier sociedad como es el de la educación. En este sentido, vamos a hacer un breve recorrido por la situación de las necesidades vitales insatisfechas, esto es, por la pobreza en Ecuador.