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3. DNN as a Classifier for Language Recognition

3.4. Chapter Summary

Baltasar Gracián y Morales

aforismo 126

Por prudencia, pero también por sentido común, con- viene aprender a atesorar, acaso duplicar a lo largo de la vida, algunos valores y algunos recursos interiores, especialmente los que te sirven para ser feliz.Y me refie- ro a las cuestiones interiores, no porque las demás no se deban atesorar, según el caso, sino porque la felici- dad es una cuestión interior que se construye con todo tipo de elementos y estructuras internas, en las que no es una cuestión menor la relación con los demás. El aforismo, por consiguiente, hace referencia a una materia esencial que nos conviene asimilar cuanto antes, en tanto que la felicidad, su búsqueda, constitu- ye, incluso sin saberlo, el objetivo último al que se diri- gen nuestras acciones vitales. También duplicar supo- ne un canto a la seguridad, en la confianza de que dupli- car aquello que resulta imprescindible, nos asegura dis- poner de un margen de confianza para afrontar con más garantías de éxito los tiempos de dificultad o de crisis.

aforismo 134

D U P L I C A C U A N T O T E S I R VA

PA R A S E R F E L I Z

E

s como vivir el doble. No debes depender sólo de un oficio, ni has de querer exclusivamente una cosa, aunque sea lo máximo. Todo debes multipli- carlo por dos, para que el provecho sea doble, y sea doble el favor, y doble el gusto. También por ser pre- ventivo debes doblar los recursos. Así como la luna es cambiante, también es variable lo que depende de los hombres, pues la voluntad humana es quebradiza. Para garantizar tu vida frente a esa fragilidad, retén siempre una reserva que sea el doble de lo que usas. Esa es la regla: doblar el bien y la comodidad. Es lo que hizo la naturaleza, que nos dio dobles los miem- bros que corren más riesgos. Así debemos practicar el arte de doblar todo aquello de lo que dependemos.

Y es precisamente la crisis que vivimos en el momen- to en que escribo estas líneas, la que nos hace a todos reflexionar sobre cuál ha de ser la actitud individual frente a una situación muy cambiante, que genera una gran incertidumbre general en los estados, en las empre- sas…, pero de forma excepcional en los individuos que son, sin duda, el eslabón más débil de la cadena. No estoy muy seguro de tener la respuesta correcta, pero resulta evidente, tal como van trascurriendo los acontecimientos, que con alguna dosis de esperan- za -incluso si ésta es infundada, pero

necesaria-, que de esta crisis saldre- mos, pero lo haremos por una puerta diferente de la que hemos entrado. Y con la incertidumbre siempre convivimos,

pero parece que uno de los resultados de la crisis es que con una incertidumbre mayor vamos a convivir, lo que nos obliga a pensar en atesorar algún activo que nos adecúe a esta nueva realidad y contribuya a mejorar nuestra capacidad de adaptación y, por tanto, a más adaptación activa al medio, más felicidad.

Muchos son los tesoros que podríamos duplicar, tal como nos indica el aforismo. Algunos son tangibles y pue- den asociarse al nivel de riqueza material y su inciden- cia sobre la vida interior, otros son espirituales, y podrí- amos hacer una larga relación de unos u otros valores. Pero, si tuviera que proponer elegir algún tesoro en par- ticular que duplicar elegiría, sin dudarlo, el tesoro de la educación.

En la elección hay algo de deformación profesional por mi dedicación durante más de treinta años a los temas universitarios, pero hay mucho de convicción personal.

Con la educación avanzamos de manera definitiva en nuestra liberación personal, aumentamos nuestra capacidad de entender la realidad que nos rodea y a los que nos rodean, y nos preparamos mejor frente a lo inesperado, a lo imprevisto.

La educación, en sí misma, no nos garantiza nada, ni nos asegura de forma definitiva y directa la ruta hacia la felicidad, pero sí que nos proporciona los instrumentos inte- lectuales que hacen aumentar las oportunidades de entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.También mediante la edu- cación se abren nuestras oportunidades de des- arrollo y progreso social nada está garantizado, pero aumenta nuestra capacidad de elegir, y esto, sin duda, está en la línea de autobús que para en felicidad. Sin elección, desaparecería la incertidumbre. Pero la idea de la felicidad, para quien les escribe, está muy aleja- da de la que conseguían tomando somalos personajes de la novela Un mundo feliz (Aldous Huxley, 1932), ya que según se indica en la propia obra, un gramo de soma,

es capaz de curar diez pensamientos melancólicos, teniendo todas las ventajas del alcohol y ninguno de sus inconvenientes.

Por otra parte, en el aforismo hay una idea clara de can- tidad, en la que puede parecer que duplicar supone ate- sorar más de lo necesario o, simplemente, si se trata de una magnitud contable, buscar una segunda uni- dad de aquello que se ha demostrado que es efectivo en la búsqueda de la felicidad. Tal vez no sea ni lo uno ni

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DUPLIC A CU ANT O TE SIR V A P ARA SER FELIZ

lo otro, sino más bien la manifestación de que si algo compruebas que va en la dirección correcta, acumula cuanto puedas de ese activo en la búsqueda de un obje- tivo que tiene siempre algo de inalcanzable, como es la felicidad. En esta interpretación, la educación se adap- ta como anillo al dedo en el sentido de acumular toda la posible de una manera continua a lo largo de la vida. En fin, de todo ello, casi mejor, con todo ello, tomando retazos de aquí y de allá, está hecha la efímera felicidad.

JAVIERUCEDAANTOLÍN

Rector de la Universidad Politécnica de Madrid