3. DNN as a Classifier for Language Recognition
3.3. LSTM RNN for Language Identification
3.3.1. LSTM RNN System Description
Baltasar Gracián y Morales
aforismo 107
¡Qué pena que hayamos aprendido tan poco! Que la edu- cación que hemos recibido solamente nos haya abier- to las puertas de una parcela tan limitada de nuestro ya pequeño mundo personal. Que hayamos entendido que aprender es sólo saber hacer, y no hayamos compren- dido que aprender es sobre todo conocer, entender, dis- cernir, interpretar, apreciar toda la complejidad de este entorno global y acelerado que nos rodea. Que no haya- mos asimilado que es necesario aprender a saber acep- tar, influir, liderar, hacer amigos, crear un mundo mejor, y en definitiva, a ser más felices. Que no hayamos apre- hendido que vivir es aprender.
Nos han dicho que hay que “saber vivir” y hemos enten- dido que saber vivir era disfrutar a tope, probarlo todo, experimentar todas las sensaciones, agotar nuestro tiempo con sólo disfrutarlo. Hemos aceptado que apren- der es una condición necesaria para encontrar un tra- bajo, y que trabajar es una condición inevitable para poder vivir bien. Sólo eso. Y hemos cometido el gran error: desviar completamente el foco. Parece que hoy sólo se aprende cuando no hay otra cosa que hacer. ¿No
aforismo 113
C U A N D O T E N G A S F O R T U N A ,
P R E P Á R AT E PA R A C U A N D O N O
L A T E N G A S
A
provecha el cálido verano y prepárate a recibirel duro invierno. En tus buenos tiempos te será más cómodo ese trabajo, pues fácilmente te harán favores que pidas y te abundarán las amistades. Bue- no es guardar para cuando venga el mal tiempo, por- que entonces todo será adverso, caro y limitado. Cuan- do seas afortunado, no abandones a tus amigos, que algún día te harán falta, y luego no vendrán si ahora no les haces caso. El farsante nunca tiene ami- gos: en la prosperidad porque los ignora, y en la adver- sidad porque lo ignoran a él.
tienes trabajo? dedícate a formarte. ¡Qué contrapunto a la recomendación de Baltasar Gracián! Es necesario aprender constantemente, también en la fortuna, espe- cialmente, en la fortuna.
Gracián, en el siglo XVII, nos advierte que los tiempos no son siempre venturosos, que la adversidad está a la vuelta de la esquina, que las cosas son cambiantes; ¿qué diría hoy, si viviera en este mundo tan complejo, tan intercomunicado, donde aparecen cada día nuevos pro- blemas, donde las soluciones o las innovaciones sólo son tales durante un tiempo muy limitado, donde los ciclos económicos son cada vez más cortos, donde la regulación es inestable y las decisiones políticas efí- meras, donde los científicos no se ponen de acuerdo en casi nada, donde los cambios del clima o la natura- leza son cada vez más bruscos y los cambios sociales se provocan con un simple mensaje en una red, donde el futuro es cada vez más incierto, en resumen, un mun- do cada día mejor conocido, pero menos descifrable? El conocimiento es algo obsolescente. A la velocidad actual de cambio, si no estamos vigilantes, todo lo que creemos saber puede no valer ya.Todo puede haber sido modificado. Pueden cambiar las técnicas que utiliza- mos, y debemos conocer las nuevas antes de dejar de usar las antiguas. Puede cambiar la regulación, y nece- sitamos anticiparnos a las nuevas normas. Puede cam- biar el mercado, y necesitamos tener las claves para pre- decir sus movimientos. Puede cambiar la cultura de la empresa, y debemos estar preparados para comprender y adoptar la nueva con facilidad. Pueden cambiar nues- tros amigos, y debemos saber comprenderlos y aceptar- los. Podemos nosotros cambiar de empresa, de activi- dad o de país, y necesitamos saber adaptarnos con faci-
lidad al nuevo entorno. Y todo ello rodeado de un mon- tón de matices que requieren ser bien entendidos para ser bien interpretados.
Es verdad que todos hemos aprendido algunas capaci- dades, y con suerte, algunas nociones de ética y moral, al menos las esenciales para mantener una pacífica con- vivencia, y quizás con eso nos hayamos ido manejan- do. ¿Hasta cuando? Ya no es posible dedicar un tiempo a aprender y otro a vivir. No podemos permitírnoslo. Hay que vivir aprendiendo, y para ello, hay que observar con atención nuestro entorno; pero no vale mirarlo con una perspectiva estrecha, es necesario observar con ampli- tud el mundo que nos rodea, tener las antenas bien abiertas; todo lo que percibimos nos enseña algo, todo lo que aprendemos nos sirve para más tarde. El próxi- mo objetivo, o el siguiente reto, harán que todo a nues- tro alrededor se impregne de ellos, que toda nuestra atención se enfoque hacia ellos, la imaginación se pon- drá en marcha y todo lo que hayamos aprendido se apli- cará a su consecución.
El aforismo de Gracián nos sugiere que en tiempos de fortuna este aprendizaje nos será más fácil. Es cier- to que la adversidad puede abrir la imaginación y esti- mular la voluntad, pero la necesidad lo hace todo más urgente y la urgencia no es buena compañera. No es bueno aprender deprisa, deja poco poso, un tiempo turbulento se lo lleva fácilmente. Hay que asimilar bien lo aprendido y ello requiere cierto reposo y poca inquietud.
Es bueno saber aprovechar las oportunidades que nos ofrecen los tiempos de fortuna. Los momentos dedica- dos específicamente a la formación – asistencia a cur-
sos, seminarios o congresos- serán más accesibles, pero también las otras actividades ordinarias de nuestro tra- bajo -y de nuestro ocio- serán más fértiles si estamos atentos. En esos tiempos, es más probable que tenga- mos oportunidades de compartir ideas con personas que sepan mucho más que nosotros, no las desapro- vechemos cualquiera que sea el área de su sabiduría. Es más probable que tengamos amigos expertos a los que preguntar nuestras dudas, cuidemos con mucho esme- ro ese tesoro.
Pero también es necesario compartir los saberes; es posi- ble que los nuestros estén equivocados. Participe- mos en los debates, aunque no sean de nues- tro interés inmediato; lo que nosotros cree- mos saber ayuda a todos, a los demás y a nosotros mismos, a clarificar las ideas y a mejorar el conocimiento común. Aprendamos a aprender juntos.
LUCILAIZQUIERDOROCHA Investigadora de la Unidad de Análisis de Sistemas Energéticos del CIEMAT