5. Utterance Level Representation: DNN-based Embeddings
5.2. DNN-based Embeddings for Language Recognition
5.2.3. Language Identification Backend
Baltasar Gracián y Morales
aforismo 159
Si nos ponemos en el contexto del siglo XXI y desde la óptica del Arte de aprender, titulo del presente libro, y no desde la de la obra original de Baltasar Gracián,El Arte de la Prudencia, de hace cuatro siglos, necesariamente tenemos que hacer una traslación de los conceptos que recoge el presente aforismo sobre “saber ayudarse”. En particular me voy a referir a como podemos ayudarnos en el proceso de aprendizaje tal como hoy en día lo enten- demos, desde el punto de vista de la adquisición de com- petencias en base a las habilidades desarrolladas. De manera preliminar, hablaremos del papel del papel del binomio mente/corazón en estos procesos de acuerdo con el estado actual del conocimiento científico. Final- mente, hablaremos de inteligencia emocional como un punto de encuentro de la mente y el corazón.
Por tanto, en primer lugar, me voy a referir al papel de la mente como nuestra mejor compañía tanto en los malos momentos como a lo largo de toda la vida, en lugar del corazón como dice Gracián en su aforismo, recogiendo las teorías clásicas basadas en los conoci- mientos de aquella época. El corazón es evidentemen- te nuestro órgano central, la bomba biológica y el motor del que depende el funcionamiento del cuerpo huma- no y al que se le han atribuido además en sentido figu-
aforismo 167
A P R E N D E A AY U D A R T E
T Ú M I S M O
L
a mejor compañía en los malos momentos es unbuen corazón. Y cuando ese corazón te flaquea, debes suplirlo con tu esfuerzo. Si conoces tus valo- res y los empleas con tesón, tendrás mejores resul- tados. No te dejes llevar de los bienes de la fortuna, que puedes perder todo. A algunos se les hace doble el trabajo, por no saberlo hacer, por no esforzarse. El que conoce sus debilidades, sabe cómo remediar a tiempo sus caídas. Y si es ponderado y hábil, todo le saldrá bien, hasta compitiendo con los mejores.
que es en la mente en la que residen estas funciones, aunque hoy en día se investigue sobre las funciones emocionales del corazón y las posibles conexiones neu- rológicas con el cerebro.
Es por ello, que una mente sana es nuestra mejor ayu- da. Cuando hablamos de mente nos referimos tanto a designios, pensamientos, propósitos, voluntad, etc. como al conjunto de actividades y procesos psíquicos cons- cientes e inconscientes, especialmente de carácter cog- nitivo.
En segundo lugar hablaremos del aprendizaje y como saber ayudarse en ese proce-
so. El aprendizaje es el pro- ceso a través del cual se adquieren o modifican habili- dades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación. El aprendizaje es una de las funciones men- tales más importantes.
Una de las aportaciones fundamentales del proceso de Bolonia a las universida- des europeas es situar el concepto de competencias en el centro de la forma- ción de las personas. Frente al sistema tradicional, de que lo importante en el proceso de aprendizaje era la adqui- sición de gran cantidad de conocimien- tos e información, de manera enciclo- pédica, se ha impuesto que lo impor- tante es “aprender a aprender” y además “a lo largo de toda la
cia del avance de los conocimientos científicos y téc- nicos.
Como decíamos antes, la adquisición de competencias debe ser el resultado del aprendizaje. Entendemos por competencias a todos aquellos comportamientos for- mados por habilidades cognitivas, actividades de valo- res, destrezas motoras y diversas informaciones que hacen posible llevar a cabo cualquier actividad. El indi- viduo adquiere capacidad para poner en práctica de manera integrada habilidades, conocimientos y acti- tudes para enfrentarse y poder resolver problemas y situaciones. Además, per-
miten evaluar su grado de prepa- ración, suficiencia y responsabilidad. Podemos diferenciar entre tres tipos de competencias. En primer lugar las genéricas o transversales tales como la comunicación, la resolución de problemas, el razonamiento, la capacidad de liderazgo, la creatividad, la motivación, el trabajo en equipo y especial- mente la capacidad de apren- der. El segundo tipo son las competencias básicas, que son las que capacitan y habi- litan para integrarse con éxi- to en la vida laboral y social (lectura, escritura, cálculo, tecnologías de la informa- ción, lenguas extranjeras, cultura tecnoló-
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APRENDE A A YUD AR TE TÚ MI SMOgica). Por último y en tercer lugar, las competencias específicas son aquéllas específicas de la titulación, espe- cialización y perfil laboral para los que se prepara la per- sona.
Enlazando con el texto de Gracián, la adquisición de estas competencias con el concurso del esfuerzo, y tesón, nos conducirá a mejores resultados y no depender de los bien- es de la fortuna. Como dice Gracián, el no saberlo hacer y no esforzarse puede suponer el doble de trabajo. Finalmente, nos referiremos a la inteligencia emocio- nal. Aunque las definiciones tradicionales de inteli- gencia hacen hincapié en los aspectos cognitivos, tales como la memoria y la capacidad de resolver problemas, diversos investigadores han descrito la importancia de los aspectos no cognitivos. La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y aje- nos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popu- larizado por Daniel Goleman, en 1995. Goleman esti- ma que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimien- tos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
La inteligencia emocional es pues una excelente herra- mienta para saber ayudarse tanto internamente como en las relaciones con los demás y enlaza con las ideas esbozadas por Gracián en la última parte del aforismo que ha servido de guía de estos comentarios: “el que cono- ce sus debilidades, sabe cómo remediar a tiempo sus caídas. Y si es ponderado y hábil, todo le saldrá bien, hasta compi- tiendo con los mejores”.
MIGUELTERNERORODRÍGUEZ Catedrático de Química Analítica de la Universidad de Sevilla