Todo aquel que olvida una palabra de la que aprendió, la Escritura le considera como si hubiera perdidosu alma ,pues está escrito: solamente guárdate y guarda tu alma mucho para no olvidar las cosas que tus ojos vieron (Devarim 4:9). Puede aplicarse esto también al que le es difícil estudiar.
La escritura dice:
Y para que no huyan de tu mente en todos los días de tu vida (Idem). He aquí que pues no pierde su alma, si no se sienta y los aleja deliberadamente de su mente.
Nuestra Mishná acentúa la importancia de repasar lo que se estudia, si así lo haremos, no con facilidad olvidaremos los temas estudiados, parece ser que Rabí Dostay era alumno de Rabí Meir.
Todo aquel que olvida una palabra de lo que aprendió
Al no repasar el tema, se olvida de él. Rabí Ieoshua dice: Todo el que estudia Torá y se olvida, se asemeja a una mujer que da a luz, y entierra a su hijo (Sanhedrín 99) Rabi Ieoshua ben Korjá dice: Todo el que estudia Torá y no repasa lo estudiado se asemeja a aquel que siembra y no cosecha (Idem)
¿Cómo fue que se olvidó? Sacó de su mente que debía repasar; hasta que se olvidó del todo.
Como su actitud demuestra que no repasó por que no consideró importante recordar lo que estudió y que al no repasar el tema estudiado no solo olvidará a este, sino a toda la Torá, ya que todos los temas recordados en la Torá están conectados entre sí.
No hay que olvidar que si uno olvida un tema al enseñar a otros su función será incompleta y puede traer muchos problemas, ya que hay que recordar algo importante. "Un error, cuando entra es muy difícil de sacarlo, ya que los alumnos lo recordarán para siempre. Veamos lo que sucedió con Yoav ben Zeruya, el jefe del ejército del rey David.
Dijo también Rabá: Cuando hay dos maestros de niños de los cuales uno enseña (rápido) pero sin esmerarse, y el otro se esmera pero no enseña (rápido), se nombra al que enseña (rápido) aunque sin esmerarse, porque los errores se corrigen por sí mismos. Dijo, en cambio, el Rabí Dimí de Nehardea: Se nombra al que se esmera pero no enseña (rápido), porque los errores cuando se cometen una vez quedan. Lo demuestra este versículo: Porque seis meses habitó allí Yoav, y todo Israel, hasta que hubo acabado con todo el sexo masculino en Edom. Cuando (Yoav) se presentó ante David, este le preguntó: ¿Por qué has hecho eso? Porque dice lo escrito, contestó: Borrarás a los varones (zajar) de Amalec. Pero nosotros, repuso (David) leemos: (Borrarás) la memoria , zejer (de Amalec). A mí me enseñaron a leer zajar( hombre) dijo (Yoav). Fue a ver a su maestro y le preguntó: ¿Cómo me enseñaste a leerlo? Zejer contestó, Sacó la espada y quiso matarlo. ¿Por qué? le preguntó (el maestro) Porque dice lo escrito: Maldito el que hiciere indolentemente la obra del Señor. Déjame cargar con la maldición. dijo (el maestro). También dice, replicó (Yoav) “Y maldito el que detuviera de la sangre su espada” Según unos lo mató; según otros no lo mató.
Fíjense que es lo que sucede, cuando se enseña mal
¿Puede aplicarse también al que le es difícil estudiar?
¿Qué sucederá si el alumno es débil de memoria?, pregunta Rabí Ovadia de Bartenura, ¿también el que no puede recordar lo que estudia en la escritura le considera como si hubiera perdido su alma?
No perderá su alma solo si aleja deliberadamente las palabras de la Torá de su corazón y de su intelecto.
Y ¿Cómo podrá sacar las enseñanzas de la Torá de su corazón y de su intelecto?
Si no repasa lo que ha estudiado y no continúa estudiando la Torá, como bien versa la Escritura. Si un día me abandonas dos días te abandonaré.
Para comprender este pensamiento leamos lo que dijo Rabi Shimon ben Lakish.
Dos personas salieron de dos lugares distintos, uno de Tiberiades y otro de Tzipori y se encontraron en una hostería, se separaron uno del otro, tomando dos caminos distintos y ya
estaban a una milla de distancia de la hostería (en sentidos contrarios) y en cuestión los separaba a cada uno dos millas (Ierushalmi Berajot 9:5).
De la misma manera, el que se aleja de la Torá un día, también ella se aleja un día, y así se encuentra a dos días de distancia de la Torá.
Hemos de saber de toda la creación fue realizada para y según la Torá, y el ser humano se sentirá completo si sus acciones, ocupaciones públicas y privadas son efectuadas según la Torá.
Cuando una persona trabaja en el comercio o en su profesión con honestidad porque así lo ordenó el Eterno, está estudiando Torá. Si actúa según las sagradas enseñanzas en todos los ámbitos de su vida, está viviendo según la Torá.
Sabido es también que a un ignorante que no sabe estudiar se le da la posibilidad de asociarse en el estudio, con un erudito de la Torá, apoyándolo en sus necesidades económicas, de esa manera recibirá recompensa del estudio, como dice la Guemara: quien dá a su hija como esposa a un discípulo de los Sabios o negocia a favor de los discípulos de los Sabios o los mantiene. la escritura lo considera como si se arrimara a la Providencia (Ketuvot 111 B)
Resulta que todo aquel que actúa teniendo como lema la Torá, todo se convierte en Torá. Pero dice Rabí Dostay be Rabí Yanay "Todo aquel que olvida una palabra, no que se olvidó algo que estudió, ya que es natural que la memoria falle, sino que la idea de la Torá es para el algo irrelevante, y si es así, falla el Rabí, será considerado como sí hubiese perdido su alma”.
MISHNA 9
(
ט
)
ר ֵּמֹוא א ָסֹוד ן ֶׁב אָני ִנ ֲח י ִב ַר
,
ֹות ָמ ְכ ָח ְל ת ֶׁמ ֶׁדֹוק ֹוא ְט ֶׁח תאַ ְר ִי ֶׁש לֹכ
,
ת ֶׁמ ֶׁי ַק ְת ִמ ֹות ָמ ְכ ָח
.
ֹוא ְט ֶׁח תאַ ְר ִי ְל ת ֶׁמ ֶׁדֹוק ֹות ָמ ְכ ָח ֶׁש לֹכ ְו
,
ֹות ָמ ְכ ָח ןי ֵּא
ת ֶׁמ ֶׁי ַק ְת ִמ
.
ר ֵּמֹוא הָי ָה אוּה
,
ֹות ָמ ְכ ָח ֵּמ ןי ִב ֻׁר ְמ וי ָשֲׂע ַמ ֶׁש לֹכ
,
ֹות ָמ ְכ ָח
ת ֶׁמ ֶׁי ַק ְת ִמ
.
וי ָשֲׂע ַמ ִמ ה ָב ֻׁר ְמ ֹות ָמ ְכ ָח ֶׁש לֹכ ְו
,
ת ֶׁמ ֶׁי ַק ְת ִמ ֹות ָמ ְכ ָח ןי ֵּא
:
9. Rabí Janina ben Dosá dice: Todo aquel cuyo temor al pecado precede a su