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pacto de Abraham, nuestro patriarca; el que halla una manera falsa de interpretar la Torá, manera que no está de acuerdo con la Halaja aunque posea Torá y buenas obras no tendrá parte en el mundo por venir.

Rabí Eleazar, habitó en Modiin, cercana a Jerusalem, la ciudad de la familia de los Hasmoneos, era tío de Shimón Bar Kojba, y uno de sus seguidores, pero fue finalmente muerto, porque fue sospechoso de colaborar con los romanos. En esta Mishná detallo los cinco pecados que impiden a la persona tener parte en el "Olam haba”, (mundo venidero).

Quien profana las cosas sagradas: se refiere a las ofrendas, aquel que nos le da el

honor debido hace algún defecto a los animales que están por ser ofrendados, y como su actitud es consecuencia de desprecio o parecidos, se comprende que niegue su santidad, y que no cree que HaShem ordenó que sean servidos.

Desprecia a las festividades: No dice profana, porque la Mishná habla sobre

aquellos que trabajan, sin necesidad, en los días intermedios (jol Hamoed de Pesaj o Sucot) Rabí Iosef Iaabetz.

¿En que se expresa el desprecio? no preparan comidas especiales, ni visten ropas festivas, ellos y sus familiares y no porque no pueden hacerlo por razones económicas (Rabí Iosef Vaknin).

Quien hace palidecer (avergonzar) el rostro de su prójimo públicamente.

Leemos en el (Tratado Baba Metzia 58:2) "Avergonzar públicamente al prójimo es lo mismo que derramar sangre".

Abaie preguntó al Rabí Dimi: ¿qué tratan de evitar cuidadosamente en el Oeste? (se refiere a Eretz Israel, que se encuentra al Oeste de Babilonia); hacer palidecer los rostros (de vergüenza) respondió.

Porque todos que bajan al infierno vuelven a subir menos tres, que bajan pero no vuelven a subir, entre ellos el que avergüenza públicamente al prójimo. En nombre de Rabí Shimón Bar Iojai dijeron: "Es preferible arrojarse dentro de un horno encendido para no avergonzar públicamente al prójimo (Idem 59:1). El Talmud trae como prueba un episodio bíblico el de Yehuda y Tamar (Breshit 38).

Cuando le avisaron a Yehuda que Tamar su nuera estaba grávida ordenó que la quemaran, porque era hija de Shem, que era Cohen (sacerdote), y como pensaba que se prostituyó el Tribunal la condenó a morir en el fuego.

Tamar envió a decir, indirectamente a Iehuda quien era el padre de su criatura para no acusarlo en público.

Y el Talmud nos cuenta sobre Abba el sangrador quien para no avergonzar a la gente que venía a recibir sus servicios colocó fuera de su local una caja en la que sus clientes depositaban los honorarios. Los que podían pagar, dejaban caer en ella el dinero, pero quienes no podían hacerlo también acudían a él, sin sentirse sobrecogidos (Taanit 21).

El que desprecia las festividades, y el que hace palidecer el rostro de su prójimo públicamente... no tiene parte en el mundo por venir.

Por que dice la Mishná desprecia y no, profana las festividades para enseñarnos que al despreciar las festividades, demuestra que no encuentra ninguna diferencia entre días hábiles y festivos. La falta de "sensibilidad", es algo muy grave porque arrastra su falta de valor para con nuestra Torá y nuestras tradiciones, y por lo tanto se desconecta totalmente de la Torá y la vida judía.

Lo mismo ocurre con el que avergüenza a su compañero en público; su acción es consecuencia de la falta de interés, sensibilidad y respeto para con su semejante.

Si lo respetase no lo avergonzaría públicamente y por esa razón no tiene parte en el mundo por venir

Quebranta el pacto de Abraham, nuestro patriarca

Quien no circuncida a su hijo, o no se circuncida a sí mismo, si no le practicaron cuando niño, o se cubrió el prepucio, para que no reconozcan que es circunciso.

El que halla una manera falsa de interpretar la Torá

Aquel que interpreta la Torá en forma contraria a lo explicado por la Halaja (ley Judía), o que diga que la Torá es solo una metáfora, por ejemplo: el que dice que la prohibición de comer cochino no se refiere a la prohibición de ingerir ese animal, sino que viene a enseñar que no nos comportemos como tales, ésta es una falsa interpretación de las enseñanzas. Cierto es que la Torá posee aspectos esotéricos, pero antes de todo tenemos la obligación de

cumplir los preceptos que están claros y nítidamente ordenados en la Torá (según la explicación de Hameiri).

La razón de las falsas interpretaciones de la Torá, proviene del haber roto con la vida normativa judía, ordenada por la Torá, hay conexión entre el no cumplir los preceptos con el hecho de tergiversar el verdadero sentido de las escrituras, que nos fueron transmitidas por nuestros Rabinos durante generaciones.

Leamos las palabras de Rambam Rabí Moshé ben Maimón, en Meila (Sacrilegios), (Mishné Torá capítulo 8:8.8). Es bueno que el hombre contemple las leyes de la sacra Torá y penetre al fondo de las cuestiones conforme a su capacidad.

Y si no encuentra en cierto caso el sentido o la causa de algo, no ha de desdeñar esa cosa, ni ha de "intentar subir hasta el Eterno, no sea que Él haga estragos en él" (Éxodo XIX, 24). No debe pensar en una cosa así como quien piensa en las demás cuestiones seculares. Piensa hasta qué punto es rigurosa la Torá en materia de sacrilegio. Si las maderas, las piedras, el polvo y la ceniza, por el solo hecho de haberse proclamado sobre ellos el Nombre del Eterno, quedan santificados, y quienquiera que les dé un trato secular comete sacrilegio, requiriendo expiación incluso si obró involuntariamente, con mucha más razón, en el caso de los preceptos que el Santo Bendito Sea, nos ha grabado, el hombre no debe revelarse contra ellos sólo por no conocer su sentido, ni ha de imputar a HaShem como quien piensa en asuntos seculares. Pues está escrito en la Torá "Observaréis todas mis leyes y mis juicios, y los cumpliréis (Levítico XIX, 37), y a ello dijeron los sabios: Observar y cumplir las normas lo mismo que las leyes. Observar está claro: consiste en aplicar las normas; en cuanto a cumplir, significa cuidar de no pensar que sean menos importantes que las leyes. Son leyes los preceptos cuyo sentido es manifiesto y se sabe qué beneficios se derivan de aplicarlos en este mundo, como la prohibición del despojo y del derramamiento de sangre, o la obligación de honrar al padre y a la madre. Son normas los preceptos cuyo sentido no se sabe, como la prohibición de comer carne de cerdo o carne con leche, o las disposiciones concernientes a la becerra desnucada, a la vaca roja o al chivo emisario.

Escribe Rabí Iser Zalman Meltzer, en su libro "Eben HaEzel"

El Rambam compara la negación de la Torá y la revelación contra el cumplimiento de los preceptos con el que comete sacrilegio con los utensilios del templo; y es conocida la opinión de Rambam que se considera sacrilegio sólo cuando se le dá un trato secular a los artículos que fueron ya santificados. Los Rabinos Tosaftitas opinan que en el momento que esos artículos fueron sacados del "Hekdesh" (de su santidad) son considerados profanados, aunque no le hayan dado todavía ningún uso.

Aparte del sacrilegio cometido con los artículos del templo, el revelarse contra el cumplimiento, es consecuencia del instinto de destrucción, y por esa razón el que se desconecta de la vida normativa judía es considerado un "agresor y hacedor de daños".

Explica el Rabino, que el Rambam (Maimonides) viene a enseñarnos que si una persona no sabe y no entiende la razón de un "precepto" y quiere inventar una razón sólo logrará crear equívocos, confusión y destrucción, porque dirá que de esta forma no ordenó la Torá. Y no para estos tiempos habló la Torá, y de esta manera destruirá todas las leyes de la Torá y sobre eso escribió: ni ha de intentar subir al Eterno, no sea que Él haga estragos en él (Shmot 19:24).

Aunque posea Torá y buenas obras, no tendrá parte en el mundo por venir:

¿Por qué razón fallaron tan severamente sobre los pecados mencionados en esta Mishná? Porque estos pecados son más graves que los otros, el ingerir alimentos prohibidos, por ejemplo, puede ser consecuencia del empuje del instinto, pero al quebrantar el precepto de la circuncisión, o dar una falsa interpretación a la Torá provienen de la negación de la Torá y desprecio del verbo de HaShem (Pinjas Kehati).

MISHNA 12

(

בי

)

ר ֵּמֹוא לא ֵּע ָמ ְש ִי י ִב ַר

,

ת ֶׁרֹח ְש ִתַּל ַחֹונ ְו שאֹרָל ל ַק יֵּו ֱה

,

ת ֶׁא ל ֵּב ַק ְמ יֵּו ֱהֶׁו

ם ָדאָ ָה לָכ

ה ָח ְמ ִשׂ ְב

:

12. Rabí Ishmael dice: Sé sumiso (presto a servir) ante un hombre importante y