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Combining Integer and Floating-Point Arithmetic

La orientación vocacional se puede definir como aquella que tiene como fin el de ayudar al individuo a descubrir su proyecto de vida. De acuerdo con Marcuschamer (2008), la

orientación vocacional permite llevar al individuo hacia el autoconocimiento que le permita una elección ocupacional que vaya acorde con su personalidad y con las necesidades de su comunidad.

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Para ello se deben tomar en cuenta ciertos factores tales como las características personales, los intereses, las habilidades, los valores y los rasgos de personalidad, que de acuerdo con Holland (2006), son la expresión de las preferencias vocacionales del individuo.

Por otro lado, la orientación de vida y carrera puede definirse, de acuerdo con Acosta (1995) como un proceso de análisis en el que se reflexiona sobre los objetivos de

autorrealización y de utilización del tiempo en pro del crecimiento integral como seres humanos.

Cobra especial importancia para la orientación de vida y carrera, temas desarrollados por los teóricos humanistas, tales como motivación, autoconocimiento, autorrealización, entre otros más, que sirven de sustento y andamiaje en la consecución de los objetivos inherentes a su esencia.

2.3.1 Antecedentes de la orientación vocacional

La orientación, hoy en día es el resultado del trabajo de educadores y pensadores quienes en distintas épocas de la historia de la humanidad, han dejado valiosas aportaciones que han servido para la construcción de teorías y modelos que permiten ir avanzando en esa

transformación de una realidad educativa cada vez más equitativa y libertaria.

Bisquerra (1996) desarrolla la trayectoria de la historia de la orientación a través de las distintas épocas de la humanidad, lo que permite observar su evolución, destacando las principales aportaciones.

En primer lugar, resaltan las figuras de Sócrates quien promovió el conocimiento de sí mismo, de Platón que insistió en la determinación de las aptitudes personales, Aristóteles

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quien se preocupó por promover el desarrollo de la naturaleza racional del niño y a Santo Tomás quien se avocó al progreso del intelecto.

Ya en la época del Siglo de las Luces, Juan Luis Vives que se avoca al trabajo del desarrollo de aptitudes e intereses, Montesquieu da especial importancia a la libertad de elección de profesión y Pascal se centra en la promoción de la elección de oficio.

A principios del siglo XX en Estados Unidos de América, Franck Parsons en el año de 1909, pone en marcha un proyecto cuyo objetivo era orientar a los jóvenes en la elección del trabajo más adecuado de acuerdo con las habilidades personales y del conocimiento del mundo laboral. Parsons introduce por primera vez el término de orientación vocacional.

En México, por ejemplo, la orientación vocacional se desarrolla, principalmente en la en el seno de la Escuela Nacional Preparatoria y que es retomada posteriormente, de manera incipiente, por la escuela secundaria creada en 1925 por el profesor Moisés Sáenz.

Pasaron muchos años para que ésta labor trascendiera a la escuela secundaria para trabajadores, que en 1941 realizó intentos para implementar tan importante labor en sus centros educativos. Uno de ellos consistió en la realización de fichas con el tipo de personalidad de los estudiantes.

Para la década de los años 70, se fortalece la orientación vocacional, principalmente con las aportaciones de autores como Holland en 1975, cuyo aporte fue el de relacionar, la

elección vocacional con los factores personales y ambientales.

Este autor elaboró una teoría acerca de los rasgos de personalidad como base para la elección vocacional. Como ejemplo están las premisas: “La elección de una profesión es una expresión de la personalidad” y “los inventarios de intereses son inventarios de personalidad”,

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es decir, la personalidad no se puede desligar de las actividades cotidianas y mucho menos de las profesionales. La personalidad es un factor importante en la toma de decisión vocacional.

Por otro lado, el ambiente es otro factor a considerar, ya que éste se corresponde con los tipos de personalidad. Un tipo específico de ambiente conforma el tipo de personalidad del individuo. Por ejemplo, en un ambiente artístico, predominarán los tipos de características artísticas.

Holland (2006) propone seis tipos de modelos: el medio realista que se caracteriza por estar orientado a la manipulación de objetos, máquinas y herramientas. Predomina el

pensamiento realista por encima del reflexivo.

El medio científico, que se caracteriza por promover la observación y la investigación de fenómenos físicos o socioculturales. Predomina el pensamiento abstracto sobre el concreto.

El medio artístico, que se caracteriza por actividades libres no metódicas que tengan como finalidad el producir arte. Predomina la expresión de emociones y sentimientos.

El medio social, que se caracteriza por la exigencia de manipulación de otras personas con un fin de servir, informar, educar o ayudar. Predomina el sentimiento de ayuda y

cooperación.

El medio emprendedor, que se identifica por el manejo de otras personas, pero a diferencia del social, para satisfacer el propio interés. Predomina la manipulación y los estereotipos de posición económica y social.

El medio convencional, que se caracteriza por el manejo ordenado y sistemático de datos, como el llevar y archivar documentos. Predomina el pragmatismo y el manejo sistemático de la información.

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Es importante que los profesionales dedicados a la labor de orientar, tengan presente estos referentes para encauzar a sus pupilos hacia la profesión o actividad más adecuada, acorde con sus rasgos de personalidad y el ambiente que los permea.

En México, la orientación vocacional se hace extensiva desde la educación primaria hasta el nivel profesional. Ya sea a través de la currícula formal o en espacios alternativos de ayuda a los alumnos, como lo es el departamento de orientación que existe en las escuelas secundarias regulares.

Lo anterior, es producto de las reformas políticas y educativas llevadas a cabo en el país en los últimos años. Como ejemplo, están las reformas al Artículo Tercero Constitucional que hacen obligatoria la educación secundaria en 1993 y después a la educación preescolar en 1998. Sentando las bases para las reformas educativas posteriores.

Con la última reforma a la educación secundaria (2006) que fue implementada hasta el ciclo escolar 2007-2008 (debido la inconformidad y rechazo de gran parte del sector

educativo), se da un giro a la orientación que se llevaba a cabo en los centros escolares de educación secundaria, creando un espacio curricular dedicado a ello, con docentes tutores que son los encargados ponerla en práctica.

Por otro lado, en países como España, se han desarrollado de manera muy importante, las teorías de la orientación psicopedagógica y con ello, las que sustentan a la orientación vocacional, dando un fuerte impulso en este sentido. Lo que los ha llevado a convertirse en uno de los países referentes en estos temas.

El modelo de orientación vigente en las escuelas secundarias en México, es retomado y adaptado del modelo español. Elementos como el tutor, el plan de acción tutorial, los ámbitos de intervención, entre otros más, son un ejemplo de ello.

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2.3.2 Objetivos de la orientación vocacional, de vida y carrera

Los objetivos de la orientación de acuerdo con Rodríguez Moreno (citado en Bisquerra, 2005) son: desarrollar la personalidad; conseguir la autoorientación, autocomprensión y autoaceptación; alcanzar la madurez para la toma de decisiones; lograr la adaptación y el ajuste; y conseguir aprendizajes significativos.

La orientación de vida y carrera debe ayudar a la clarificación de los objetivos, en primer lugar, personales que conduzcan a una vida plena, y en segundo lugar, académicos profesionales que coadyuven a la autorrealización. De acuerdo con Álvarez (1996), la orientación vocacional ha de conducir al individuo a una elección, que debe ir perfilándose a través de un proceso clarificador de objetivos y dirigido a la concreción de los mismos a lo largo de todo el proceso educativo.

De acuerdo con Gallego (2006), las funciones de la orientación vocacional son: de diagnóstico, que ayuda a los alumnos a conocerse con el fin de tomar decisiones efectivas. De formación e información, que permite a los estudiantes explorar información importante que le ayude a su desarrollo personal. De consejo, que orienta en la formulación de objetivos

personales. Por último, de consulta, que promueve el cambio de actitudes y mejora las relaciones de la persona y con los demás.

Para llevar a cabo lo anterior, deben trabajarse temas como el autoconocimiento, información académica y profesional, así como la toma de decisiones, autorrealización, entre otros. Para el trabajo de autoconocimiento las estrategias pueden ser aplicación de Test psicométricos, técnicas de observación, y cuestionarios autoaplicables y autointerpretables (Bisquerra, 2005).

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Por otro lado, respecto a la información académica, profesional y la toma de decisiones, se deben abordar de manera que haga reflexionar al alumno y éste pueda emplear mecanismos de búsqueda para seleccionar y usar la información que le interese. En este rubro propone visitas, charlas, ruedas de prensa, entrevistas a exalumnos, encuestas, medios audiovisuales, etc. como estrategias a seguir en este rubro.

2.3.3 Autorrealización

Aspecto fundamental en la orientación de vida y carrera es la búsqueda de la autorrealización, que definida por Maslow (1972, p. 50) es:

La realización creciente de las potencialidades, capacidades y talentos; como cumplimiento de la misión; como conocimiento y aceptación más plenos de la

naturaleza intrínseca propia y como tendencia constante hacia la unidad, integración o sinergia, dentro de los límites de misma persona.

Maslow (1999) describe ocho formas de autorrealizarse:

• La primera es el concentrarse en algo profundo, dejando de lado las superficialidades.

• La segunda, implica el vivir la vida como un proceso constante de elección. Elegir hacia el progreso y desarrollo o hacia el temor y la derrota.

• La tercer forma es el pensar que el ser humano no es un ente acabado, sino que se construye día con día en base a sus acciones.

• La cuarta forma es el ser honesto consigo mismo y con los demás. Ante un problema o duda, responder siempre con la verdad.

• La quinta forma escucharse a sí mismo a su propio yo.

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• La séptima es que las experiencias cumbre son el producto de la elección hacia el progreso y el desarrollo.

• La octava es el conocerse a sí mismo.

Rogers (2001) define a la autorrealización como un proceso y no un estado del ser, una dirección y no un destino. Además, algunas de las características de la persona autorrealizada, según este autor (citado en Guzmán y Hernández, 1993) son:

• El desear y promover la autenticidad en las relaciones humanas, libres de hipocresías y falsedades.

• Vivir el aquí y el ahora, valorar el momento presente; concibe cada experiencia como nueva y con ello cada instante sirve para enriquecer la vida.

• Regir su conducta por la autoridad interna y no externa. Confía en sus propios criterios y experiencias y desconfía de las imposiciones externas.

• Desapegarse de los bienes materiales. El dinero y el status social no son sus objetivos de vida; por eso valora más el “ser” que el “tener”.

Por tanto, el objetivo de la orientación vocacional, de vida y carrera debiera ser el de propiciar en los alumnos la propia autorrealización. Que enfatiza el desarrollo del ser a través de un proyecto diseñado y construido sobre la base de la elección que hace el propio individuo hacia el progreso y el desarrollo personal.

2.3.4 Motivación

De acuerdo con Maslow (1972), Existen dos tipos de motivación. La motivación por necesidades deficitarias y la motivación del desarrollo, la trascendencia y autorrealización. La primera es de origen externo o extrínseca y la segunda interna o de tipo intrínseco.

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La característica de las motivaciones deficitarias estriba en la liberación de tensión o ansiedad resultante de una necesidad no satisfecha y busca el equilibrio, una homeostasis, un estado de reposo, una carencia de dolor. El impulso o la necesidad fuerzan hacia su

desaparición. Su único fin es la de la liberación de sí mismo, la consecución de un estado carente de necesidades.

Respecto a la motivación por desarrollo, la satisfacción de impulsos fomenta un aumento de la motivación, antes que un descenso. Los apetitos y el placer se intensifican y crecen. En lugar de llegar a un estado de reposo, el individuo se hace más activo. Existen diferencias entre los tipos de placer: el placer de la escasez y el placer de la abundancia. El placer

“inferior” de satisfacción de una necesidad básica y el placer “superior” de producir, crear, de trascender.

Una actividad puede ser disfrutada intrínsecamente, por razón de sí misma, o poseer valor tan sólo como instrumento portador de una satisfacción deseada. En este último caso pierde su valor y no puede disfrutarse ya de ella en el mismo momento en que deja de ser eficaz o positiva.

La satisfacción de las necesidades deficitarias son de tipo gradual y por episodios. Empieza por una situación instigadora que genera una acción motivada dirigida a alcanzar un estado de reposo y eliminación de ansiedad. Llegado a este punto la motivación es nula.

En la motivación por desarrollo no existe clímax o consumación. El desarrollo es una “evolución continuada, más o menos constante, hacia arriba o hacia delante. Cuanto más se consigue, más se desea, de tal manera que esta clase de deseo resulta inacabable y jamás puede ser alcanzado o satisfecho” (Maslow, 1972, p. 59).

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En la práctica siempre se mezclan estos dos tipos de motivación. El avance de la

educación se dará en el momento en que se aumente la motivación intrínseca y se disminuye la motivación extrínseca. Por lo que los docentes profesionales de la educación deben preferir y propiciar la motivación interna, sobre la externa en sus alumnos.

Para el trabajo de vida y carrera, Acosta (1995) propone realizar ejercicios de autoconocimiento, de motivación, de visualización de futuro y de planeación de objetivos. Todo ello, con la finalidad de que conducir hacia la autorrealización del ser humano. Por su parte Ríos y Alarcón (2007) sugieren además, llevar a la práctica ejercicios de toma de decisiones.