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En este capítulo se plasmarán los alcances, conclusiones y sugerencias a las que se llegó con este estudio de la labor que llevan a cabo los tutores y orientadora educativa en la Escuela Secundaria para Trabajadores 87, “Paulo Freire” con respecto a la orientación de vida y carrera de los alumnos.

A partir de las conclusiones, se harán sugerencias pertinentes para que esta labor tan importante impacte de manera significativa en los alumnos, destinatarios finales de todo proceso educativo.

5.1 Conclusiones

Las conclusiones plasmadas en este apartado, son el resultado del análisis e interpretación de los resultados descritos en el capítulo anterior.

Esta investigación permitió darse cuenta de las fortalezas y oportunidades en el campo de la orientación de vida y carrera que se lleva a cabo en la Escuela Secundaria para

Trabajadores 87 del Distrito Federal.

Entre las oportunidades, se pueden identificar que existe un conocimiento muy superficial por parte de tutores y de la orientadora educativa de los ámbitos que tienen que atender, por lo que su función no se cumple de acuerdo al programa de orientación y tutoría de la SEP (2006a). Además de que las autoridades escolares tampoco conocen a profundidad este programa, lo que les imposibilita el guiar, orientar, asesorar y supervisar el trabajo de estas figuras.

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Otra de las razones de este desconocimiento es que a la orientadora, se le impuso, desde la dirección del plantel, la función de orientar a los alumnos, sin preguntarle si quería o se sentía capacitada para ello. Ocasionando un descontento y a su vez, una indiferencia hacia esta tarea, la cual se puede subsanar con talleres de sensibilización y cursos de capacitación y actualización.

Prevalece una deficiente comunicación entre todos los docentes y directivos, lo que entorpece el trabajo docente, siendo los alumnos, los únicos afectados.

Las funciones que realiza la orientadora educativa, se centran en aspectos meramente administrativos como la elaboración de los concentrados de calificaciones, de asistencia y de disciplina, tareas que tradicionalmente se han llevado a cabo siempre en todas las escuelas secundarias.

Al respecto de los tutores, su tarea fue impuesta, no se les preguntó si querían, ni se realizó ninguna valoración acerca de quién pudiera cumplir mejor con esa función, por lo que la mayoría de ellos, se sienten poco competentes para llevar a cabo una labor de orientación psicopedagógica con sus alumnos.

A los tutores y orientadora educativa, no se les ofrece capacitación o actualización para aminorar este problema, aunque tampoco se busca por cuenta propia, ya sea por los costos o por los horarios de trabajo que les impiden asistir. La falta de actualización docente ocasiona poco dominio de los temas de tutoría (Salavert, 2006). Los tutores mencionan la necesidad de conocer las etapas del desarrollo del ser humano, así como de orientación psicopedagógica.

Lo anterior propicia que el tutor no diseñe un programa real para la atención de sus alumnos, con objetivos y actividades claras, por lo contrario, lo que realiza en sus horas

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y muchas de ellas, son espontáneas, improvisadas o simplemente de la asignatura curricular propia de su función docente, como Español, Matemáticas, Ciencias, Formación Cívica, Historia, Geografía, Inglés y Artes.

Habría que estar pendientes de lo que Riart (2006) propone para llevar a cabo la labor de orientación como son las condiciones necesarias de espacio, tiempo, estructura y de apoyos materiales.

Cuando se trabajan temas propios de orientación de vida y carrera, se realizan

actividades como la indagación de escuelas del nivel medio superior, el inventario personal de intereses, así como actividades que promueven el autoconocimiento.

Para complementar este ámbito, tendrían que trabajarse algunas de las estrategias que Bisquerra (2005) propone, tales como las ruedas de prensa, las entrevistas a exalumnos, las visitas, etc.

La mayoría de las ocasiones las actividades de orientación se realizan de forma tradicional dejando poco espacio para el debate, la reflexión y el intercambio de puntos de vista. El docente es quien posee el conocimiento, los alumnos ninguno. Es el maestro quien habla, los alumnos sólo escuchan (Freire, 1975).

Con todo ello, la labor de orientación de vida y carrera en la escuela secundaria es limitada, falta desarrollar actividades relacionadas con la motivación, administración del tiempo, toma de decisiones, entre otras. Se tienen que proponer alternativas de solución que impacten de manera profunda en esta labor tan importante hoy en día.

Respecto a la comunicación que se da entre toda la comunidad escolar, ésta es deficiente, ya sea de padres y tutores, de tutores y docentes, de docentes y tutores hacia orientadora educativa y de ésta con los alumnos y directivos.

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Por otro lado, la falta de condiciones necesarias de espacio, tiempo, estructura y de apoyos materiales, impide desarrollar la labor de orientación por parte de tutores y orientadora educativa.

Existe un conocimiento superficial de los tutores acerca de sus funciones como tal. Esto se debe, entre otras cosas, a que es el primer año en que se establece la figura en las escuelas secundarias. Por lo que, las condiciones necesarias el programa, los apoyos didácticos y de capacitación, no se han otorgado oportunamente. Al inicio de un nuevo programa, siempre saltarán algunos detalles que son factibles de corregir durante el desarrollo del mismo.

En general, el problema que existe respecto a la labor de orientación de vida y carrera en esta escuela secundaria, se puede resumir en tres puntos: la falta de comunicación escolar, la ausencia de condiciones para el trabajo académico y la poca capacitación y actualización docente.

Respecto a las fortalezas, se pueden destacar las siguientes: en primer lugar, el tipo de población de alumnos que es sumamente peculiar con respecto a la población de las escuelas secundarias diurnas, lo que enriquece el trabajo escolar. En un salón de clases conviven y coexisten jóvenes y adultos cuyas experiencias y aspiraciones son muy diferentes. Esto favorece el trabajo y permite la autorregulación de sus actitudes y aspiraciones.

Sin embargo, existen en ocasiones, inconvenientes que se derivan de esta coexistencia, por ejemplo, la confrontación de ideas de los jóvenes y de los adultos que puede originar problemas, ya que a éstos últimos son a quienes les toma más tiempo sustituir ideas y pensamientos arraigados (Bender en Cázares, 2004).

En segundo lugar, estos alumnos poseen una característica esencial, las ganas de

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raro que algún padre de familia acompañe a su hijo (a) al momento de la inscripción, a menos que sea menor de 18 años.

En tercer lugar, el horario escolar nocturno de la escuela se adapta para aquellos alumnos que tienen la necesidad de trabajar por las mañanas para sostenerse o sostener económicamente a sus familias. Este horario de 5:00 a 9:40 p.m. es sumamente flexible para las actividades matutinas de los estudiantes.

En cuarto lugar, los docentes tutores y orientadora, tienen la voluntad de capacitarse y actualizarse en temáticas de orientación psicopedagógica. Existiendo la facilidad para ello, ya que se pueden solicitar los cursos a la dependencia de la SEP correspondiente.

En quinto lugar, los docentes tienen el compromiso de involucrarse más en las actividades de orientación con sus alumnos. Se puede aprovechar esta ayuda para planear talleres, pláticas u otra actividad pertinente que impacte en los alumnos.

En general estas son las fortalezas y oportunidades que se pueden destacar de la comunidad escolar en pro de la labor de orientación de vida y carrera de los alumnos. La orientación de vida y carrera no sólo debe centrarse en apoyar al alumno en la

búsqueda de una escuela donde estudiar después de la secundaria o de ayudarlo a encontrar los intereses y las habilidades propias. Además de esto, debe proporcionarle las herramientas que le permitan vivir una vida plena como ser humano, apegada a principios y valores universales que le conduzcan a la autorrealización y a la trascendencia.

Cuantas veces escuchamos que una alumna académicamente sobresaliente, truncó su vida académica porque se embarazó y se tuvo que casar. Sus aspiraciones en la vida tal vez no eran muchas o simplemente su proyecto de vida no fue bien encauzado. Pero el daño está hecho, ya no se puede regresar el tiempo.

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Por ello, no se debe dejar de lado cualquier propuesta que trate de impulsar esta labor tan importante para los alumnos, un apoyo para la vida futura.

Las fortalezas de la comunidad escolar, en conjunto con el compromiso de las autoridades educativas federales y estatales de capacitar y actualizar a los docentes

orientadores educativos y tutores de grupo, contribuirán a mejorar la labor de orientación en las escuelas secundarias para trabajadores. Al final los alumnos serán los grandes beneficiados de todo ello.

5.2 Alcances y limitaciones

Entre los alcances se tiene, en primer lugar, la puesta en marcha de un estudio que incorpora a un sector educativo casi olvidado: las escuelas secundarias para trabajadores, ya que pocos estudios existen al respecto.

Por otro lado, se inició un acercamiento a la realidad que predomina en estas escuelas secundarias, realidad interesante que se encuentra impregnada de trabajo, vivencias dolorosas y perseverancia, indicadores que se podrían generalizar en este tipo de escuelas dentro del norte del Distrito Federal.

La principal limitación fue que, al principio hubo un cierto escepticismo por parte de las autoridades y docentes del plantel al plantearles el proyecto de investigación. Por lo que hubo una labor de convencimiento que retraso un poco este proceso.

Se llegó al acuerdo de mantener en anonimato la identidad del investigador hacia la comunidad escolar, para no ocasionar resistencia en la colaboración.

Otra limitante importante fue que algunos alumnos se dieron de baja o dejaron de asistir, durante el proceso de esta investigación.

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5.3 Sugerencias

La propuesta se centra en puntos medulares que se tienen que atender de forma inmediata con los principales actores del proceso educativo.

Respecto a los directivos, antes de que comience el ciclo escolar próximo, determinar por consenso quiénes serán los tutores de los diferentes grupos escolares. Ello debe partir de los intereses, actitudes y aptitudes de los docentes para desempeñar tan importante labor. Para ello debe realizarse una sensibilización por parte del director de la escuela en asumir esta labor con los alumnos.

En caso de haber alguna negativa y rechazo hacia la función, los docentes tendrán que apegarse a los lineamientos y normatividad vigente y tomar la responsabilidad de nombrarlos. Los directivos tendrán que estar al pendiente en continuar con la labor de convencimiento, procurando que los tutores reciban la debida capacitación y actualización.

Se tienen que llevar a cabo las juntas ordinarias de consejo, en donde se involucre a toda la comunidad escolar, cuando menos una por bimestre e incluir asuntos relacionados a la tutoría y orientación de los alumnos. En estas juntas se deben plantear dificultades en este rubro y plantear soluciones de manera colegiada, siempre coordinadas por los tutores y orientadora educativa.

Realizar un horario en donde haya espacios para el trabajo colegiado entre tutores y orientadora educativa, ya que sin éste, la labor de orientación se vería imposibilitada de ser.

Proporcionar a tutores y orientadora educativa, el programa de orientación y tutoría ya que no se les ha entregado a todos y organizar reuniones de trabajo colegiado, al principio del

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ciclo escolar, para analizarlo y proponer alternativas de trabajo con la comunidad escolar. Esto servirá como base para el diseño de su plan de trabajo anual.

Procurar, llevar al centro escolar cursos de capacitación y actualización para tutores y orientadora educativa, principalmente, sin dejar de lado a los demás docentes, acerca de orientación de vida y carrera, talleres de autoestima, etapas del desarrollo del ser humano, entre otros.

También se deben incluir a los padres de familia a las actividades de la escuela, para ello, se pueden organizar ferias del empleo, talleres de educación para el trabajo, entre otros donde también ellos participen. Recordando que la escuela secundaria para trabajadores nace de los grupos obreros y trabajadores de la época, por lo que hay que reivindicar esta relación educación y trabajo.

Solicitar a la dependencia correspondiente de la Secretaría de Educación Pública o a instituciones de educación básica y media superior, materiales didácticos (videos, libros, CD, etc.) dirigidos a docentes y alumnos, en relación a temas como autoconocimiento,

administración del tiempo, toma de decisiones y motivación.

Gestionar un espacio propio y adecuado para que la orientadora pueda atender a la comunidad escolar de una forma más profesional. Y solicitar a los tutores un plan de acción que guíen su labor durante todo el ciclo escolar.

Respecto a la orientadora educativa, el revisar el programa de orientación y tutoría a fondo, en conjunto con tutores y directivos, para poder diseñar un plan adecuado a las necesidades de sus alumnos.

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Entrevistar a todos los alumnos que se inscriben en la escuela para conocerlos a fondo, no solo a través de cuestionarios. Para ello, se podría apoyar de Test que evalúen los intereses personales, vocacionales, habilidades, motivación, entre otros.

Buscar espacios de encuentro con los tutores y diseñar acciones conjuntas que impacten en la orientación psicopedagógica de los alumnos. Producto del análisis y el trabajo colegiado.

Asimismo, gestionar en coordinación con la dirección, talleres o pláticas de orientación de vida y carrera para la comunidad escolar y en especial para los alumnos y padres de familia.

Establecer comunicación permanente con los pocos padres de familia que hay, a través de visitas o llamadas telefónicas, e invitarlos a las actividades que se programen durante el ciclo escolar actual.

Organizar actividades extraclase con los alumnos. Estas pueden ser visitas a escuelas del nivel medio superior, fábricas, negocios, etc. con el fin de abrir el panorama académico y laboral de los alumnos.

Respecto a los tutores, revisar a fondo el programa de orientación y tutoría en compañía con la orientadora educativa, con la finalidad de diseñar su plan acorde con las necesidades y condiciones específicas de sus alumnos.

Diseñar un plan de acción, en donde queden plasmadas las actividades a trabajar con los alumnos. Estas deberán estar planeadas en base al análisis y la reflexión como vehículo para la transformación del entrono personal y social.

Para ello, es necesario tomar en cuenta los postulados del aprendizaje significativo, tales como el relacionar las experiencias y conocimientos previos de los alumnos con el nuevo conocimiento, así como que ellos mismos sean los constructores de su propio aprendizaje, entre otros.

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Reunirse, cuando sea necesario, con los demás tutores y la orientadora educativa con la finalidad de intercambiar experiencias, puntos de vista y conocimientos a favor de un mejor desempeño como tutores de grupo. Coordinarse con la orientadora para el diseño de

actividades conjuntas.

Romper con el aislamiento y la soledad característica de algunos docentes y brindarse la oportunidad de reunirse a favor de una causa común (Danielson y Abrutyn, 2000), ello

permitirá la retroalimentación y fortalecerá las relaciones personales y profesionales. Esforzarse por establecer comunicación con otros tutores de las escuelas de la Zona Escolar vía correo electrónico, lo que pueden hacer en la Sala de Red Escolar de la escuela. También con la finalidad, de intercambiar experiencias académicas y profesionales que permitan ir reconstruyendo la labor de orientación psicopedagógica.

Buscar por propia cuenta cursos de capacitación y actualización en instituciones externas. Se podría negociar con tiempo de trabajo o el financiamiento de los mismos.

La comunidad educativa en general, en coordinación con las autoridades del plantel, se pueden apoyar en el programa del Consejo Nacional de Educación para la Vida y el Trabajo (CONEVYT), cuyo acceso es a través de su portal de Internet www.conevyt.org.mx.

Docentes, alumnos y padres de familia pueden encontrar en el portal, orientación para la educación del trabajo y el hogar, en donde se ofrecen cursos de capacitación para el trabajo, orientación laboral, ocupacional, entre otros. Además se ofrecen cursos de superación personal, tales como habilidades sociales, hábitos y relaciones personales.

Estas son líneas de acción que permitirán, en la medida de lo posible definir y encauzar la figura y el desempeño de tutores y orientadora educativa. Este es el primer paso,

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nuevas estrategias que redefinan y reencaucen la labor de orientación de vida y carrera en la Escuela Secundaria para Trabajadores 87.

5.4 Estudios futuros

Hay que tener en cuenta que los resultados obtenidos en esta investigación no pueden generalizarse para otras escuelas para trabajadores. Sin embargo existen características que pueden identificarse en otras escuelas de este tipo, cuando menos en la zona norte del Distrito Federal.

Dentro de las cuales se pueden resaltar: respecto al alumnado, que la mayoría trabaja por las mañanas y estudia por las tardes, cuyos estratos sociales son de los menos favorecidos económica y culturalmente. De los maestros, que no han sido capacitados o actualizados en temas psicopedagógicos para atender a los alumnos. De los padres de familia, que no poseen el tiempo suficiente para sostener una relación estrecha con la escuela y comunidad

circundante, en general.

Se propone desarrollar, una vez tomadas en cuenta estas sencillas sugerencias, un

estudio que de seguimiento a la labor de orientación y tutoría, con el fin de identificar el grado de adaptación que han ido desarrollando ante esta nueva función.

Otro estudio que describa a profundidad las problemáticas personales y académicas de los alumnos, con la finalidad de proponer alternativas de solución y que impacten en su desarrollo personal y académico.

Realizar un comparativo de la labor de orientación y tutoría con las escuelas de la Zona Escolar LXXXIX de la delegación Gustavo A. Madero del Distrito Federal.

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Por último, una investigación que tome en cuenta a los padres de familia respecto a sus intereses y preocupaciones en relación con la educación de sus hijos y de cómo hacerlos partícipes en la dinámica escolar.

Finalmente, este proyecto, permitió al investigador, revalorar la función social que tienen estas escuelas para trabajadores, ya que a pesar de las limitantes internas o externas que las enmarcan, cumplen con la función educativa esencial que es el desarrollar competencias en sus alumnos.

Aunado a ello, estos centros educativos tratan de reorientar a jóvenes y adultos que han sufrido tropiezos en la vida y que no han podido realizarse por una u otra circunstancia, ya sea en lo personal o en lo académico.

Por lo anterior, se debe poner más atención a estas escuelas y darles la difusión y el reconocimiento que se merecen, todo ello en beneficio de una población desatendida social y económicamente.

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