La deserción escolar es un fenómeno social de múltiples factores y de vital
importancia como se manifestó anteriormente, de allí que afecta a la educación en todos sus niveles y diversas modalidades. Por ello dentro del contexto de la deserción escolar se establecen distintas clasificaciones que se han dado de ella según los diversos autores.
Entre estos se puede mencionar la clasificación hecha por Ministerio de Educación Nacional (2008) a nivel de educación superior, entre las que enuncia que la deserción de
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acuerdo al factor tiempo puede ser precoz que es aquella que ocurre cuando el alumno no se matricula a pesar de haber sido aceptado dentro del centro universitario. Deserción temprana que es aquella que se presenta cuando el abandono se da de los programas de la carrera en los primeros semestres y es aquí donde el estudiante ya ha tenido pleno contacto con la Institución superior.
A diferencia de ésta definición, se encuentra la deserción tardía que se presenta cuando el abandono se hace no en los primeros semestres sino en los últimos semestres. De igual manera, teniendo en cuenta el espacio, la clasificación que se hace incluye la deserción a nivel institucional y deserción interna o del programa académico que ofrece la universidad.
El mismo Ministerio de Educación Nacional (2012) propone la clasificación de la deserción escolar teniendo en cuenta su duración y alcance. En esta establece que la deserción puede ser temporal o definitiva, entendiéndose por temporal aquella que hace el estudiante de la Institución durante un periodo que puede ser un año o más pero que posteriormente regresa, caso muy diferente es lo que sucede en la deserción definitiva donde el estudiante abandona el sistema escolar de manera perentoria.
Dentro de ésta misma línea dicha entidad gubernamental, establece la deserción según su alcance clasificándola en deserción del sistema educativo y de la Institución, explicando que la del sistema educativo es propiamente lo que se considera como el fenómeno de la deserción y la segunda que se presenta entre Instituciones la cual se refiere al fenómeno de traslados entre centros educativos.
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Estas clasificaciones de la deserción escolar llevan a reflexionar sobre la importancia del fenómeno a partir de los costos que ella genera puesto que no solo se afecta el alumno en su formación, sino que también la Institución escolar y el país a nivel general, pues al abandonar los estudios repercute en la formación del estudiante y la posibilidad de acceder a una verdadera educación de calidad para su futuro, de igual manera la Institución escolar se verá afectada por la necesidad de interrupción del proceso de aprendizaje y la disminución de su población estudiantil. La afectación a nivel del Estado implica que ese abandono le cuesta muchos millones por la inversión que realiza en la educación.
Bajo esta misma línea se trae a colación lo afirmado por Espíndola y León (2002) cuando expresan que esta problemática genera un precio muy alto tanto en lo social como en lo privado. Según los mismos autores, en cuanto al costo social hace referencia a la poca capacidad para realizar una actividad de manera eficiente mostrando ser menos competente lo que implicaría ser poco productivo a nivel laboral, lo anterior afectaría el nivel de los sectores económicos, y sumado a ello se presenta un menor nivel que tendría la persona en cuanto a la desventaja educacional. De igual manera otros costos que genera la deserción escolar están referidos a la inversión que se hace para aquellos sectores que no pueden generar dineros por ellos mismos.
En cuanto a lo privado los autores explican que los mismos se refieren a los ingresos que deja la persona de recibir durante su vida activa laboral por haber
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el sistema educativo estará en desventaja siempre con relación a quien termina todos sus ciclos de estudios.
Por otro lado la manera en que éste fenómeno se mida ha sido analizado desde varios aspectos, tema igual de importante porque a través de ésta se podrá establecer cuáles son los mecanismos que utilizan los organismos estatales para identificar la población desertora. Es por ello que en este trabajo de investigación se traen las cuatro formas existentes para medir la deserción establecida por el Ministerio de Educación Nacional (2012), como son los eventos anuales (deserción intra-inter-deserción), el dato acumulado, análisis por cohorte e indicadores complementarios.
Esta entidad gubernamental establece que en cuanto a los eventos anuales se permite medir la deserción anual de manera transversal sin separar entre deserción temporal y definitiva. Se establecen los indicadores de deserción intra-anual e inter- anual, la intra-anual es aquella que hace referencia a aquellos estudiantes que no terminan su año escolar en comparación con los matriculados en su año inicial.
La deserción inter-anual por su parte hace alusión a aquellos estudiantes que no aparecen en el sistema y no entran al grado siguiente. Con respecto al dato acumulado se refiere a la vinculación de todos los desertores de una edad determinada, identificando la cantidad de alumnos que ingresan al sistema educativo que no haya obtenido grado y que no esté estudiando actualmente.
El análisis por cohorte es de tipo longitudinal donde se hace un análisis de los procesos que terminan en deserción, sin embargo amerita que pase el tiempo para poder
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medir una cohorte especifica. En cuanto a los indicadores complementarios es donde se ahonda más sobre las características de los desertores.