2.4 Error Measures
3.1.3 Diffusion Inpainting
Las etapas del proyecto del sistema de puesta a tierra que se van a describir y que deben abordarse después de haber calculado la resistencia de puesta a tierra, así como las tensiones de paso y contacto que pueden presentarse en el interior y exterior de la instalación, son:
− Comprobación de que las referidas tensiones no son excesivas. − Investigación de las tensiones transferidas y de la forma de evitarlas. − Corrección y ajuste del diseño preliminar del sistema de puesta a tierra.
COMPROBACIÓN DE LAS TENSIONES DE PASO Y CONTACTO
Tal y como estaba redactado este paso, en la primera publicación de la RAT 13 −punto 7 del apartado 2.1, relativo al Procedimiento para la realización del proyecto de instalaciones de puesta a tierra−, que lo enunciaba como "cálculo de las tensiones aplicadas", carecía de sentido pues las tensiones aplicadas no se calculan sino que se miden.
Por eso, las modificaciones de la RAT, promulgadas por la Orden 27 de noviembre de 1987, indican que su redacción debe ser:
"Comprobar que las tensiones de paso y contacto calculadas en los puntos 5 y 6 son inferiores a los valores máximos definidos por las ecuaciones (2) y (3)"
Y, también, abundando en ello, las modificaciones insisten (final apartado 1.1):
"El proyectista de la instalación de tierra deberá comprobar, mediante el empleo de un procedimiento de cálculo sancionado por la práctica, que los valores de las tensiones de paso, V'P, y de contacto, V'c,
que calcule para la instalación proyectada, en función de la geometría de la misma, de la corriente de puesta a tierra que considere y de la resistividad correspondiente del terreno, no superen, en las condiciones más desfavorables, las calculadas por las fórmulas (2) y (3) en ninguna zona del terreno afectada por la instalación de tierra.»
Sobre estos particulares, en instalaciones de 1.a y 2.a categoría, normalmente de extensión
importante, debe señalarse que las tensiones de paso y contacto dentro de la instalación pueden disminuirse hasta donde se desee, con tal de hacer más cerradas las retículas de la malla, ordinaria- mente empleada como electrodo de tierra, si bien la situación es diferente en la zona inmediatamente exterior al perímetro de la misma, donde deben estudiarse, con especial atención, los puntos próximos a sus esquinas.
Conviene, también, tener presente que la utilización de grava en la superficie interior de la instalación no garantiza que, en el exterior, no aparezcan tensiones excesivas; de la misma forma, habrá que estudiar con más detalle las tensiones que puedan surgir y resolver, localmente, los problemas con el fin de que sean admisibles, allí donde existan importantes irregularidades en la geometría del electrodo o en la resistividad del terreno. Merecen especial atención los mandos o palancas de interruptores, seccionadores, etc., en razón a una mayor probabilidad de aparición de condiciones adversas, por la presencia obligada de un operador en las proximidades de la estructura puesta a tierra, conviniendo que el dimensionado de la red de tierras haya contemplado esos lugares de forma preferente, para que las tensiones de paso y contacto estén ampliamente por debajo de los límites de seguridad.
Dado que el margen admisible para la tensión de contacto es reducido, el lograr que la tensión que se puede originar, en caso de defecto, no supere sus límites, puede representar en muchas situaciones, tener que establecer unos electrodos muy dimensionados, cuya configuración no será viable, físicamente, en instalaciones de reducida extensión como son, generalmente, las de 3.a categoría y cuyo coste, de no existir esa limitación, sería difícilmente asumible.
Algunos centros de transformación de las compañías eléctricas se encuentran en esta situación que han resuelto, de una manera genérica, adoptando las medidas de seguridad adicionales siguientes:
Centros de Transformación interiores
Instalación de un mallazo electrosoldado, sobre el piso, con redondos de diámetro no inferior a 4 mm, que formen una retícula no superior a 0,30 x 0,30 m, conectada a la tierra general del centro en dos puntos, preferentemente opuestos, y que luego se cubre con una capa de hormigón de 10 cm de espesor, como mínimo (figura 52).
Figura 52. Como medidas adicionales para reducir las tensiones de contacto a valores despreciables, en los Centros de
Transformación de interior se dispone de un mallazo electrosoldado.
Por otro lado, se dispone que las puertas y rejillas metálicas que den al exterior no tengan contacto eléctrico con masas conductoras susceptibles de quedar sometidas a tensión a causa de defectos o averías.
Centros de Transformación exteriores, sobre poste
Colocación de un mallazo electrosoldado en torno al apoyo y hasta 1 m de las aristas exteriores de su base, de las mismas características que el descrito anteriormente e igualmente soldado, al menos en dos puntos, al sistema de tierra.
Sobre él, se cimenta una losa de hormigón, de espesor no inferior a 20 cm, que cubra, como mínimo, hasta 1,20 m de las aristas exteriores de la fundación del apoyo (figura 53).
Figura 53. En los Centros de transformación exteriores, sobre poste, se recurre, también, al empleo de una superficie equipotencial para evitar las tensiones de contacto.
En uno y otro caso, el mallazo no se considera como parte del electrodo de puesta a tierra −situación que contribuiría a reducir la resistencia de puesta a tierra de la instalación sino, únicamente, como superficie equipotencial destinada a eliminar el riesgo de la tensión de contacto y, por ende, la de paso, en el interior de la instalación.