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PDE-based Compression with R-EED

dentro de los límites de seguridad (bien sea por los valores de la resistividad del terreno, de la corriente de puesta a tierra o del tiempo de eliminación de la falta) y, también, cuando resulte económicamente desproporcionando su consecución, deberá recurrirse al empleo de medidas adicionales de seguridad con el fin de reducir los riesgos para las personas y los bienes.

Las disposiciones más idóneas que se pueden apuntar son las destinadas a suprimir el riesgo mismo, impidiendo la exposición a las tensiones de paso y contacto en las zonas peligrosas, como pudiera ser mediante la utilización de cerramientos u obstáculos de protección (fijados en forma segura y resistente a los esfuerzos mecánicos usuales que puedan presentarse en su función) para hacer inaccesibles tales zonas.

Por otro lado, las medidas de seguridad contra las tensiones producidas por la circulación de intensidades de puesta a tierra, pueden basarse en dos principios diferentes, por supuesto, combinables: aislando o igualando potenciales.

En efecto, el peligro de contacto con un elemento bajo tensión se elimina ya sea:

a) protegiéndolo de todo otro objeto o medio conductor con el que se pueda contactar simultáneamente, mediante un aislamiento o, al menos, por un revestimiento que presente una resistencia suficiente para limitar el paso de corriente a través del cuerpo a un nivel no peligroso o

b) según el otro principio, haciendo que estén, prácticamente, al mismo potencial uno y otro. De la utilización del primer principio se deriva una medida para aumentar la seguridad, a base de disponer suelos o pavimentos que aislen suficientemente de tierra las zonas de servicio peligrosas. Este proceder se traduce en sustituir, en las expresiones de las tensiones máximas de paso y contacto admisibles en la instalación, la resistividad superficial del terreno por otra, ρ's, mucho más

importante (del suelo o pavimento con elevada capacidad aislante), lo que permitirá aceptar valores más elevados para esas posibles tensiones presentes, manteniendo, sin embargo, las aplicadas dentro del límite de seguridad Kit'.

Siguiendo con el mismo principio, aunque sólo válido para las tensiones de contacto, podría recurrirse a la disposición consistente en aislar todas las empuñaduras o mandos que hayan de ser tocados. La intercalación de aisladores entre tales elementos y los órganos sobre los que actúan, o el revestimiento de los mismos con aislantes adecuados, hace que la tensión de contacto permisible que se presente en la instalación pueda tener por valor:

+

+

=

1000

5

,

1

1

s a n c

R

t

K

V

ρ

tanto más elevada cuanto mayor sea la resistencia del aislamiento, Ra.

Naturalmente, en esta situación, las partes metálicas accesibles de los elementos aislados no deben ser puestas a tierra.

Basado en el segundo principio, está el sistema de protección a base de establecer conexiones equipotenciales entre la zona donde se realice el servicio y todos los elementos conductores accesibles desde la misma.

Esto se consigue uniendo todas las masas de la instalación a proteger, entre sí y a los elementos conductores simultáneamente accesibles, con lo que se impide que puedan aparecer, en un momento dado, diferencias de potencial peligrosas entre ambos.

Esta medida puede incluir, también, la unión de las conexiones equipotenciales a tierra, evitando así, igualmente, las diferencias de potencial que puedan presentarse entre las masas o elementos conductores y el suelo, lo que supondrá una medida de protección completa, pero solamente en la zona donde sea utilizada, ya que estas conexiones equipotenciales pueden dar lugar a poner bajo tensión elementos metálicos muy separados del lugar donde se haya producido un defecto a masa, alcanzando, incluso, a lugares desprovistos de instalación eléctrica.

En consecuencia, el empleo de este sistema de protección requiere del análisis previo, en cada caso, de las situaciones que puede crear su aplicación, ya que será preciso, generalmente, introducir partes aisladas en los elementos conductores unidos eléctricamente a las masas, en particular, en raíles y conducciones metálicas diversas, para evitar la propagación de un defecto a masa a otros lugares desprovistos de una medida de protección adecuada.

Esta extensión de la zona en cuyos límites se pueden plantear problemas de seguridad es la contrapartida de este sistema, que tiene la ventaja de poderse realizar simplemente, con pocos gastos y con una fiabilidad satisfactoria.

Del conocimiento de que la disposición aislada de los conductores que enlazan las líneas principales de tierra con el electrodo o conjunto de electrodos de la toma de tierra, disminuye los potenciales y sus gradientes en la superficie del terreno, puede derivarse otra medida de seguridad.

Razonando para un caso usual como es un electrodo cilíndrico vertical o pica, sucede que para una misma longitud útil de electrodo, si se entierra su cabeza a una profundidad h y se establece la conexión con ella mediante conductor aislado, se consigue la misma reducción del gradiente máximo que la lograda con una valla rodeando a la pica no aislada, a una distancia de ella de 3 o 4h.

La figura 56 muestra, en trazo continuo, el potencial y su gradiente cuando la referida conexión está aislada y en trazo discontinuo cuando está en contacto con el terreno.

Figura 56. El aislamiento de la conexión a una pica,

con su cabeza enterrada a la profundidad h, reduce, para una misma longitud útil del electrodo, el

potencial el gradiente máximo a vares semejantes a

los conseguidos mediante un vallado, que rodeara a

En base a ello, se puede citar la posibilidad de aislar los conductores de tierra a su entrada en el terreno, debiéndose resaltar, no obstante, que si bien esta medida puede situar la tensión de paso dentro de los límites admisibles, no sucede lo mismo con la de contacto.

Aparte de las posibilidades aquí recogidas (que son las enumeradas por la RAT, en su apartado 2.2) y de otras que pudieran adoptarse, debe disponerse el suficiente número de rótulos avisadores, con instrucciones adecuadas, en las zonas peligrosas y como medios de protección adicionales, basados en el aislamiento, el personal de servicio debe tener, a su disposición, calzado aislante, guantes, banquetas o alfombrillas aislantes.