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Uno de los primeros pasos para comprender el contexto donde se produce la historia de los movimientos de trabajadores desocupados fue la exploración y análisis de las características económicas del período. A través de este tipo de metodología, se analizó el conjunto de registros estadísticos (como censos, encuestas, relevamientos, etc.) que tratan sobre el universo de análisis – el movimiento de trabajadores desocupados – utilizando para ello, la Encuesta Permanente de Hogares, los índices de empleo, las estadísticas del CREEBBA (Centro Regional de Estudios Económicos Bahía Blanca Argentina), y desagregando información nacional y provincial de censos, programas municipales de empleo, estadísticas de organismos económicos, sindicales y sociales.

A partir de estos datos, se construyó una base de análisis utilizando algunos criterios de medición, con el propósito de explicar las dinámicas del empleo, la actividad y el desempleo en Bahía Blanca14.

Como nuestra perspectiva hace hincapié en la investigación de la clase obrera, y específicamente de la fracción de la población sobrante en situaciones de enfrentamiento social, resultó necesaria una revisión exhaustiva de cada hecho de conflictividad social donde hayan participado los/as trabajadores/as.

El objetivo general significó el registro en forma estandarizada del universo de conflictos sociales del ámbito local visibilizados en la prensa bahiense (excluidas las acciones impulsadas por sujetos de otros partidos o ciudades y los realizados fuera de la ciudad), para luego hacer hincapié en los conflictos obreros.

¿A que nos referimos con conflictividad social? Si bien es un concepto con cierta vaguedad en su enunciado y una amplia variabilidad teórica en su disquisición, puede definirse en forma ampliada o específica. Cuando hablamos del conflicto social en forma ampliada nos referimos al conjunto de hechos que denotan antagonismo y en los cuales al menos uno de los sujetos sea colectivo (Maañon y Nievas, 2003). También puede acotarse específicamente a la disputa general (material y/o simbólica) entre clases dominantes y clases subalternas, articuladas en fuerzas sociales y/o políticas, y/o al interior de cada una de ellas. En este sentido, la acción conflictiva se define como la máxima unidad de desagregación del proceso de conflictividad social, siempre resultante del encuentro friccional de intereses situacional y relacionalmente opuestos, cualquiera sea su escenario.

En cambio, llamamos “conflictividad obrera” a uno o más encuentro/s entre dos o más sujetos sociales, en donde existen procesos de enfrentamiento real entre cuerpos e ideas15, donde se expresa la condición necesaria de un cuerpo obrero individual o colectivo cualquiera sea el tipo de acción que lo vincule con el otro término de la relación (Izaguirre y Aristizabal, 2002:20). El cuerpo obrero se caracteriza principalmente por la no disponibilidad de medios de producción y la venta de su fuerza de trabajo para su subsistencia, aunque existen otros factores de índole ideológica- cultural que también generan pertenencia obrera, más allá

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Sistematizamos con mayor énfasis las variables económicas en el capítulo 2.

15 Consideramos aquí la teoría de los cuerpos y el control social de Flabián Nievas que define al cuerpo “en su máximo

grado de abstracción, de generalidad, de descontextualización al conjunto sensorio- motor perteneciente al género humano, identificables y diferenciables de otros pares suyos. Un cuerpo reúne tres propiedad: teleonomía, morfogénesis autónoma, y capacidad de invariancia reproductiva. El cuerpo es portador de determinadas relaciones sociales y de categorías económicas impuestas sobre él (Nievas, 1994: 24- 25). También pueden verse sobre esta categoría los trabajos de Adrián Scribano (2012).

de los factores económicos16.

Este punto genera un primer recorte en esta investigación, a partir del cual se separa la unidad de análisis y de registro para reconocer todas las categorías del conflicto: sus características, sujetos participantes, formas de acción, temporalidad, organización y representación, el tipo de demandas o reivindicaciones, alcance territorial, institucional y sectorial a fin de poder construir materiales propios de registro y mapeo de los conflictos centrales en la región. Estas ideas renuevan algunas de las formulaciones realizadas por Ernesto Villanueva (1994) para el análisis de los conflictos laborales, como también continúa los ejercicios de medición propuestos por Inés Izaguirre y Zulema Aristizabal (2002) que nos hablan de un código para clasificar los hechos y recomponerlos en la trama de la conflictividad.

La fuente principal utilizada para la extracción de datos fue el diario La Nueva Provincia17. El periódico Eco días complementó la descripción de los hechos sólo con posterioridad al año 2000, por la escasa trayectoria del periódico. La utilización de fuentes periodísticas conlleva problemas y limitaciones. Una de ellas tiene que ver con la imposibilidad de registrar la totalidad de las acciones conflictivas ocurridas en Bahia Blanca. A su vez, los criterios periodísticos y editoriales no son constantes ni homogéneos a lo largo del tiempo, y responden a distintas pautas comerciales, diseños políticos o institucionales (Binder, 2012). En ese sentido, se asume que la construcción de la base de datos no se realiza sobre el universo completo de acciones conflictivas sino solo de aquellas que han sido seleccionadas, editadas y publicadas por el periódico. El periódico reseña y señala elementos que le resultan importantes, acota detalles y expone noticias que nunca dejan de ser avalorativas y expresa intervenciones intencionales con el objetivo de recrear un sentido común. Sin embargo, pueden rastrearse descripciones específicas y datos observables que permiten analizar la situación desde otras perspectivas.

Los periódicos constituyen fuentes que poseen algunas ventajas, como la estandarización y la información cotidiana de los hechos. En general, presentan las noticias con un mínimo de argumentos verosímiles y permiten la conservación y observación temporal de los hechos debido a su periodización continua, ya que recaban y sintetizan gran cantidad de noticias. Es posible considerar que la prensa escrita se ha convertido en un medio estandarizado de una gran masa de información de todo tipo, lo que la transforma en una fuente de saberes indispensables para el estudio de lo social (Izguirre y Aristizabal, 2002). Por otra parte, los periódicos suplen la ausencia de fuentes documentales alternativas para el análisis de la conflictividad (por ejemplo motines y disturbios callejeros)

Atendiendo a la problemática mediática del uso del discurso, se debe llevar a cabo una constante vigilancia epistemológica y metodológica de las fuentes de prensa consultadas para evitar el sesgo en los datos (Río, 2008; Benente, 2011). La prensa presenta dificultades relacionadas especialmente con su carácter

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Somos conscientes que una definición de asalariado/a o de burgués de acuerdo a posiciones relacionadas con la oferta y demanda en el mercado de trabajo resultan claramente limitadas, frente a la complejidad de las situaciones sociales. En este sentido solo intentamos especificar una muy sencilla clasificación de los/as sujetos como fuerzas productivas sociales que en determinado momento adquieren carácter de fuerzas sociales políticas, pero que van variando y mutando en medio de la conflictividad.

17 Diario tradicional de Bahía Blanca, nacido en 1898 que perteneció a Enrique Julio y posteriormente a la familia Massot. En la actualidad fue vendido al empresario del transporte Gustavo Elías (2016). Con una extensión considerable en el servicio de multimedios, ha trasmitido información local y regional de un modo persistente en el tiempo. Se le ha criticado su tendencia conservadora y ligada a los sectores de las clases dominantes. La Nueva Provincia se convirtió en el diario con mayor continuidad y extensión de noticias a nivel local, tomándose en esta tesis como eje central de análisis.

“intencional” o “ideológico”, y suelen en muchos casos desviarse en las interpretaciones que ofrecen sobre las motivaciones o las causas reales del hecho (Artese, 2009).

Atendiendo estas cuestiones, se construyó una matriz de datos que presenta la información objetiva de un conjunto numeroso de noticias, abarcando un total de 1774 hechos de conflictividad obrera18, desde julio de 1995 hasta mayo del 2003 (aproximadamente 3200 periódicos obvervados). Se analizaron, dentro de las variables de conflictividad social, categorías y dimensiones en donde aparece la personificación obrera y del desocupado en su enfrentamiento con el capital19.

Teniendo en cuenta las problemáticas derivadas de una aproximación parcial jerárquica de la conflictividad obrera (Izaguirre y Aristizabal, 2002), se ha privilegiado un doble eje que atraviesa tanto las relaciones verticales como horizontales entre fracciones que personifican esas clases, sin anteponer ninguna de las dos vecciones. De esta forma, se observaron los conflictos en forma externa o internamente en las clases dentro de un cuerpo de relaciones que nos ubicó en el mapa social de las diferencias entre los propios asalariados y las estrategias que implementan contra el capital. Para ello fue crucial la triangulación de datos cuantitativos y cualitativos, lo que permitió desarrollar un análisis más amplio de la lucha de clases durante el periodo de estudio.