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RQ4: How do changes that employ refactoring operations evolve during

5.9 Related Work

6.3.4 RQ4: How do changes that employ refactoring operations evolve during

La metodología cualitativa puede asumirse como un conjunto de prácticas interpretativas, enfoques y orientaciones, que se definen por una serie de características particulares: en primer lugar, como tradiciones particulares de las ciencias sociales, que producen conocimiento a través de la inmersión del investigador en un contexto dado y donde se procura acceder a las estructuras de significados del contexto, con la participación dentro del mismo; en todo momento se da una enorme importancia a la hermenéutica, entendida como una capacidad importante de compresión e interpretación de la significatividad social; prima la inducción analítica y se estima que la teoría debe estar basada en datos empíricos, lo más cerca posible de los hechos (Vasilaschis, 2007).

Los métodos cualitativos proveen información esencial sobre cómo el mundo es comprendido, experimentado y producido, qué interacciones se generan, y qué sentidos le otorgan a la realidad los actores sociales. Su diseño debe ser flexible y sensible al contexto social, con una articulación interactiva, marcando modificaciones que permitan de alguna forma introducir nuevas ideas. Este captar de la investigación se nutre de los aspectos de la etnografía y de teóricas de la acción social que remiten a los postulados del paradigma interpretativo- crítico y describe una variedad de elementos empíricos donde se muestran los momentos habituales y problemáticos y los significados en la vida de los individuos y las organizaciones. Dentro de los recursos que presentan estos métodos, se han seleccionado las siguientes técnicas de investigación: la realización de entrevistas semi- estructuradas y la descripción de fuentes documentales

18 Los investigadores de PIMSA expresan los hechos de conflictividad como hechos de rebelión que se definen como todo hecho colectivo de protesta o de lucha, llevado a cabo por personificaciones de categorías económicas, sociales o políticas, dirigido contra alguna expresión del estado de cosas existentes (Cotarelo, 2009), retomando los análisis de Engels (1974).

19 Las referencias relacionadas con las variables y categorías de análisis serán expuestas con más detalles en el capítulo 4.

escritas – volantes, textos y publicaciones de las organizaciones y partidos, escrito a mano, diarios personales, libros y revistas de militantes, informes estatales, periódicos, entre otros –, lo que permitió realizar un análisis interpretativo en su nivel discursivo y en el contexto de producción. Sobre estas últimas fuentes documentales se apeló al trabajo heurístico y hermenéutico, propio de la disciplina histórica, para evaluar, verificar y comparar fragmentos diversos que aparecen en el registro escrito. En total, fueron analizados más de 300 documentos de agrupaciones políticas (volantes, cartas, actas de organizaciones, documentos partidarios y programáticos, etc.) y más de 400 páginas de documentación personal de archivos personales de los propios actores sociales (diarios personales, documentos y archivos, registros de actividades, apuntes escritos a mano, archivos sonoros y fotografías). Del total de diarios locales revisados, se contabilizan 7 periódicos, algunos de ellos discontinuos: La Nueva Provincia, Eco Días, La Voz de los Barrios, Bahia White, Viento Sur, El Whitense y Las Villas. Entre los diarios nacionales hemos registrado noticias de La Nación, Página 12 y Clarín.

En relación a la entrevista, se considera a la misma como una de las técnicas más pertinentes para acceder a la significación de los actores (Guber, 2001), siguiendo a su vez el contexto en que se manifiestan y sus relaciones con las fuentes escritas. En relación a este último punto, pensamos que la entrevista es un instrumento privilegiado porque posibilita el habla y revela valores, normas, símbolos, condiciones estructurales, representaciones de grupos determinados en condiciones históricas, socioeconómicas y culturales específicas (Souza Minayo, 1997).

El abordaje de la historia oral (Benadiba y Plotinsky, 2005; Schwarstein, 2002) como una de las metodologías específicas de investigación socio-histórico nos permitió reflexionar y reconstruir fuentes orales propias a partir de las entrevistas realizadas20. Estas entrevistas se realizaron a los actores intervinientes en el conflicto social – desocupados, trabajadores, sindicalistas, docentes, militantes o representantes políticos – que participaron durante el período en estudio.

La entrevista, como construcción cooperativa- conflictiva de sentidos entre sus participantes, es una vía de acceso a muy diversas problemáticas que encarnan a los /as sujetos de análisis. La memoria se transforma en un registro escrito muchas veces transcripto provisoriamente, abierto y parcial, donde las expresiones colocan en tensión lo que el otro narra y lo que el/la investigador/a analiza, produciendo una nueva reflexividad. Ahora bien, su objetivo no implica tomar a los otros como simples portadores de información, o como un mero intercambio discursivo entre alguien que interroga y alguien que responde. Desde una perspectiva constructivista, la entrevista es una relación social de construcción de saberes y donde se muestran los repertorios de eventos meta-comunicativos de las comunidades de hablantes (Guber, 2001). Para el desarrollo de este trabajo pensamos en las cualidades que brinda la entrevista no directiva, que permite pensar en un enfoque antropológico aplicado a la historia oral de manera complementaria. Esta

20 Algunos autores plantean que la Historia oral puede pensarse como un movimiento de renovación historiográfica y aún de compromiso político que exige un trabajo interdisciplinario y supone nuevos desafíos en el ejercicio de la actividad investigativa, docencia y acción comunitaria (Cernandas y Marcilese, 2012; Pozzi, 2012). La Historia oral permitió el estudio de los sectores no dominantes a través de fuentes que no fueron creadas por los propios sectores hegemónicos, pero que supuso la construcción de memorias subjetivadas a través del filtro del propio investigador/a. Más allá de las diferentes posturas en torno a la conceptualización y el ejercicio de la historia oral es importante comprender a la oralidad como un diálogo entre disciplinas que nos permiten aportar ideas y metodologías diversas aplicadas en base a un procedimiento que recupera las experiencias almacenadas en la memoria de la gente que vivió ciertos proceso históricos (Benadiba y Plotinsky, 2005: 10).

“técnica” (aunque es mucho más que eso) se funda en el supuesto de la reflexividad en el trabajo de campo y en la posibilidad de interpretación de la relación y de las verbalizaciones en la propia entrevista. Se descubren e incorporan temáticas, conceptos y valoraciones del universo del entrevistado/a. Para esto, la entrevista etnográfica se vale de tres formas procedimentales: la asociación libre del informante, la categorización diferida y la atención flotante del investigador (Guber, 2001).

Sobre el caso de los/as sujetos que participaron en las organizaciones de desocupados o que fueron parte indirecta del movimiento, el estudio de su subjetividad resulta de extrema importancia, no solo porque no abundan textos oficiales que expliquen la situación (más allá de algunas estadísticas), sino también porque las reconstrucciones parciales que se han mantenido en forma escrita o en la tradición popular refieren mayormente a la expresión de sus dirigencias.

El abordaje del fenómeno de desocupados nos sitúa en el campo de estudio de las subjetividades colectivas implicadas en la conformación de sujetos y movimientos, que disputan en un contexto de relaciones estructuradas por el orden neoliberal (Retamozo, 2006). Enmarcamos las entrevistas realizadas dentro de un tipo particular, relacionadas con aquellas de tinte político, militante, sindical y específicamente como resultado de la memoria colectiva de los sectores populares- obreros (Portelli, 2008). Las mismas contienen características propias que las diferencias de las entrevistas a otros actores sociales. Por empezar, el abordaje sobre lo político implica entablar un diálogo con individuos que atribuyen su pertenencia un espacio colectivo, donde existen expresiones concretas y acciones específicas que los identifican. De esta forma, se expresan relaciones de carácter orgánico e instrumental propios de las organizaciones, donde la conceptualización del sentido de su accionar deviene de un marco teórico a veces consciente y otras veces no. A su vez, estos relatos de vida contienen un lenguaje particular que se relaciona con expresiones típicas como lucha, militancia, organización, trabajo, entre otros, y que identifican patrones de conducta similares y propios de individuos ligados a relaciones de poder.

La estructuración de las entrevistas partió de un cuestionario básico y flexible que se llevó por escrito a cada una de las entrevistas. Se realizó una secuencia de preguntas en torno a tres ejes esenciales: 1) la trayectoria biográfica y política; 2) su mirada acerca de los procesos de desestructuración en los ‘90 y su recorrido como partícipe de esos procesos hasta 2003; 3) la especificidad de las organizaciones de desocupados, propia y de otras, solicitando una caracterización y reflexión final, a modo de balance. Esta línea metodológica fue el parámetro general de todas las entrevistas.

A su vez, se tomaron en cuenta los siguientes datos básicos: 1) Edad y sexo (condicionantes importantes de las formas en que actúa la memoria, pero también del marco interpretativo que tienen los entrevistados/as sobre el entrevistador); 2) Ocupación laboral en el momento de estudio y actual; 3) Posición en relación a la disposición de las fuerzas sociales en disputa; 4) Organización perteneciente o participante indirectamente y vinculo “jerárquico” en la misma21.

Los informantes seleccionados para esta investigación fueron proporcionados en muchos casos por los propios entrevistados o por la lectura de fuentes documentales que hacían referencia a determinados individuos que habían participado de las acciones de conflictividad22. Se realizaron un total de 22 entrevistas

21 Véase Anexo 1, Nota 1 donde se detallan algunas de las características principales de los/as entrevistados/as

(algunas grupales) a 26 personas que tuvieron su participación como actores concretos. De las 22 entrevistas, una se realizó a través del correo electrónico y en seis de ellas participaron dos personas simultáneamente. En una única oportunidad se repitió la visita, aunque se mantuvo el contacto con todos los actores y se les devolvió la grabación de las entrevistas, para su posterior discusión.

La creación de las fuentes orales fue definida en torno al objeto de investigación y a las posibilidades que brindaba una muestra representativa, que agrupa a militantes políticos, referentes barriales y sindicales que participaron de los procesos históricos, principalmente del campo del pueblo (Marín,1984). El tamaño de la muestra fue limitado por el punto de saturación sobre la temática propuesta, donde comienzan a repetirse las descripciones de las mismas acciones y observaciones. Para ello resultó propicia la utilización de la técnica de “bola de nieve” (snowball) que permitió el contacto con informantes clave que dieron la llave para conocer a las personas que fueron entrevistadas, y que a su vez ofrecieron otros contactos. Por lo tanto, cabe agregar que la cantidad de entrevistados/as no fue establecida a priori, sino que surgió de acuerdo a la búsqueda y disposición de los sucesivos contactos que accedieron al encuentro, tanto de forma individual o grupal.

Los lugares fueron elegidos por los/as entrevistados/as, salvo en el caso de una ex funcionaria pública del gobierno local, quien fue invitada al lugar de trabajo del entrevistador. Sobre este punto, resulta significativo que la mayoría dispuso de su vivienda particular o del local del partido donde habían realizado alguna actividad política militante relacionada con ese período. La duración de las entrevistas varió de acuerdo al tiempo estimado por el entrevistador y los tiempos de los entrevistados/as. En general, se respetó una duración prudencial de no más de 120 minutos23.

Para colaborar con las respuestas del entrevistado/a se apeló a la visualización de los recuerdos de las vivencias utilizando fragmentos de publicaciones en diarios, panfletos políticos, fotografías y diversos documentos. Esta tarea en paralelo a la entrevista permitió la reconstrucción de hechos y la descripción de los conflictos sociales, facilitando al entrevistado/a la re-memorización de sus experiencias, que lejos de permanecer cristalizadas, se encuentran en permanente construcción y dinamismo (Jelin, 2005).

Resulta necesario aclarar que las fuentes orales son construidas artificialmente y parten de una relación dialógica, que implica un contenido inacabado en cuanto a la predisposición y la relación que se genera entre ambas partes (entrevistador/a y entrevistados/as). Este rasgo de variabilidad explica la forma cooperativa en que se realiza el proyecto, dentro de un contexto dado.

Al finalizar cada entrevista se realizó una bitácora de campo, con registros propios del investigador y un traspaso de la fuente oral a un conjunto de documentos escritos a través de la transcripción específica de las entrevistas. Esto convirtió a la fuente original en un constructo basado en la interpretación entre partes.

se realizó en base a dos situaciones: A) informantes seleccionados en función de acumular cierto número de relatos de vida individuales- pero interrelacionados directa e indirectamente entre sí- que aportan a la comprensión del fenómeno social; B) Informantes seleccionados a partir de su vinculación directa con los hechos o procesos concretos, que son significativos como fuente de información tanto en su posicionamiento favorable como crítico. Sobre este punto dividimos a los participantes del movimiento de desocupados en cuatro subgrupos: Líderes de la agrupación que tuvieron alguna incidencia regional o nacional; referente local; militante de base; colaboradores de la agrupación. 23 La velocidad y los tiempos forman parte esencial de la realización de las entrevistas (Portelli, 1991). Se combinan y permean las narraciones de los/as informantes.