Mobile-Cloud/Edge Computing Platform
2.4 System Implementation
2.4.3 Distributed File System
Existen diversas formas de disfrutar de una película, ya sea a través de la gran pantalla en una sala comercial, o del televisor de nuestro hogar transmitido por cualquier canal de la tele, o bien, pasando por nuestro
magnetoscopio o por el lector de dvd, la película que hemos alquilado (Bachy, 1991: 9). De este modo, son cada vez más las nuevas formas de ver películas.
Respecto al cine, Porter, González y Casanovas (1994: 6) señalan que este medio es el más completo de la «expresión audiovisual» gracias a la presencia de la música junto con la imagen. Además, aún según es- tos autores, este fenómeno cinematográfico ha conquistado mayor adhe- sión por parte de los espectadores en los últimos treinta años del siglo XIX y «por ello fue llamado en justicia última maravilla del siglo XIX».
La proyección del cine se procesa de una forma interrumpida, donde una gran cantidad de imágenes, los fotogramas, son proyectados a una determinada velocidad, «normalmente, hoy de 24 imágenes por segun- do», a través de un proyector sobre una pantalla, posibilitando al especta- dor la sensación de ver las imágenes en movimiento, no percibiendo el paso de imágenes aisladas; además, «en el borde de esa banda-imagen, hay una banda de sonido que contiene el registro sonoro destinado a ser leído», pero ahora de forma continua a través de un lector inserto en el proyector de cine (Bachy, 1991: 9-10). Respecto al filme proyectado en las salas comerciales, Dumas (1992: 43) expone que se trata de una «pe- lícula positiva» obtenida a partir «de un negativo cuya emulsión fue impre- sionada a través de una sucesión de imágenes instantáneas», es decir, la magia, característica del cine que se encuentra en la base esta impresión. Las salas de cine, comparativamente a nuestros hogares según la opinión de los cinéfilos, poseen características como: «capacidad de con- centración, pantalla gigante, predisposición especial, calidad de imagen y sonido, etc.», contrariamente a las condiciones existentes en nuestras ca- sas, aunque no haya costes económicos (Aguaded y Martínez-Salanova, 1998: 196).
En relación al soporte televisivo, subrayamos las palabras de Carlos (1998: 47), en las que lo considera «el instrumento más democrático de divulgación de la ciencia, de la ciudadanía, de los valores, del arte, de la educación». Es un medio utilizado por la mayoría de las personas, consi- derado como uno de los elementos fundamentales de una casa. El visio- nado se pasa en una sala de nuestro hogar o del trabajo, o de otro espa- cio de ocio, la tendencia es que esté iluminada y en cuanto a los especta- dores, éstos podrán estar sentados «con niveles variados de bienestar» (Rocha, 1990: 180).
Michel (1997: 23) señala que la televisión posee una función no sólo informativa, sino también de entretenimiento y, además, una función inte-
ractiva, es decir, se puede influir en lo que ocurre en la pantalla. Por ejem- plo, en «Québec, los 250.000 subscriptores de la Videoway tienen tiempo, en un intervalo publicitario, de ‘picar’ con el telecomando en el producto anunciado», permitiendo seleccionarlo. Por otra parte, a pesar de haber un conocimiento por parte de los subscriptores, en la forma de utilizar la tele, eso no implica que conozcan su lenguaje. En este sentido, Aguaded (2000: 46) señala que el soporte televisivo desde sus orígenes es consi- derado «como un recurso tecnológico caro, complejo y sofisticado, al que la población accede como simple perceptora, sin conocer su tecnología, su lenguaje y su discurso», limitándose a consumir las imágenes en la mayoría de los casos, pasivamente.
La preocupación de la televisión es diversificar la transmisión de los programas de manera que tenga diversidad de temas y larga duración. Según Rocha (1990: 179), su objeto es «interesar a poblaciones de todas las edades y de todos los gustos; de todos los niveles culturales; de todas las regiones».
En el contexto educativo la televisión permite diversas «posibilidades de desarrollo en el aula, que no deben convertirse sin más, en un aumen- to de las ya excesivas horas de televisión (…), sino más bien una vía para que descubran este nuevo lenguaje de expresión, este novedoso código que sirve de vehículo y fuente de información para los ciudadanos de hoy» (Aguaded y Martínez-Salanova, 1998: 193).
El vídeo es otro soporte que nos permite el visionado de películas, por lo cuál su presencia es frecuente en los centros de enseñanza. Como indica Carlos (1992: 53), el vídeo «es un instrumento que cambia todos los discursos hasta ahora producidos sobre los audiovisuales en la ense- ñanza, en la formación, en el aprendizaje». Según este autor, es un ins- trumento de cambio respecto a las tres vertientes referidas, contribuyendo a una educación más atractiva. Sin embargo, sólo teniendo un conoci- miento sobre los medios, es decir, saber manejarlos antes de todo es lo que posibilita trabajar más sobre el cine y luego, sobre sus películas en cualquier espacio (Alfonso, 1998: 24).
Respecto a las características físicas y técnicas del vídeo, Bachy (1991: 10) comenta que su sistema está formado por una «banda magné- tica» formada por dos pistas, una correspondiente a la imagen y la otra al sonido. En cuanto a su calidad, depende «de la rapidez con que desfila y de la anchura de la banda magnética». En este sentido, Aguaded y Marti- nez-Salanova (1998: 120) señalan que se traduce en «un sistema de re- gistro y reproducción de imágenes por procedimientos electromagnéti- cos», del cuál se destacan funciones como: de fijación, de avance, de re-
troceso y aún la posibilidad de manipular digitalmente la imagen y ade- más, «simultanear la grabación y la reproducción». Según estos autores, en el ámbito educativo el vídeo permite esencialmente «la posibilidad de potenciar la reflexión crítica de muchos mensajes fascinadores, y a la vez manipuladores», los cuáles pueden y deben ser analizados en el aula. En cuanto a sus mensajes, éstos «se encuentran focalizados hacia grupos definidos, disponibles en el momento requerido», lo que facilita la inter- vención sobre ellos, permitiendo la intervención de los receptores (Cabe- ro, 1994: 168).
El dvd es un soporte más reciente que aún no existe en la mayoría de los centros educativos. Gracias a él es posible «congelar la imagen con toda perfección, ampliar, guardar en el ordenador fácilmente, elegir idioma…» (Martínez-Salanova, 2002: 23). Como indica este autor, «los sistemas de reproducción digitales han perfeccionado la visión, el sonido es tan bueno o mejor que en el cine, podemos tener ya en nuestras casas pantallas de tamaño considerable».
CINE TELEVISIÓN
• Condicionamiento económico
(sacar entrada). • No existe condicionamiento económico inmediato. • Representación de la imagen en
tamaño grande. • Representación mucho más pequeña de la imagen. • Código de composición diferente
(plano entero como típico). • Código de composición distinto (plano busto como característico). • Condiciones ambientales de visión
especiales: se ve la película solamente, sin compañía para comentar en tertulia…
• Condiciones ambientales peculiares: en casa se puede hacer otra cosa, se puede ver en compañía…
• Mayor intencionalidad para ver una película: salir de casa, acercarse al cine, elegir la obra…
• Menor intencionalidad: en la misma casa, sin intención explícita de ver algo concreto…
• Inmovilidad en la sala. • Grandes posibilidades de movilidad. • Oscuridad general. • Oscuridad menor (al menos, puede
ser la que el espectador desee). • Imposibilidad de manejar la
proyección (apagar, cambiar de canal, subir el volumen…).
• Posibilidad de «dominar» la
proyección (apagar el aparato, subir- bajar volumen, mejorar el tono…). • La pantalla no tiene reverberación. • Reverberación de la pantalla
producida por la estimulación. • En el cine se proyectan solamente
películas y algunos anuncios publicitarios.
• En televisión hay reportajes en directo, telediarios, concursos…
• La proyección no se suele
interrumpir. • En algunos casos se interrumpe la proyección para introducir publicidad. • Lejanía de la pantalla. • Proximidad de la pantalla.
Santos Guerra (1984: 68-69)