• No results found

Customizable Framework for Edge Computing

3.3 EdgeEngine Overview

3.3.4 Programming Interface

Siguiendo a Staehlin (1980: 18), la industria que comprende el «con- junto de operaciones para la transformación de productos» corresponde a la actividad de producción en el mundo cinematográfico. Por otro lado, el comercio que consiste en el «movimiento de compra, distribución y venta» se refiere a la «distribución» y la «exhibición» de las películas. Por último, las películas son producidas para ser vendidas y la «publicidad, más o menos veraz, provoca la demanda para colocar la mercancía». Podemos decir que la industria del cine, según señala Morin (1980: 11), son los da- dos existentes y «presentes en nuestra conciencia» de un proceso que es necesario entenderlo en toda su esencia.

Al enfrentarnos con esta variedad de perspectivas del cine, vamos a comparar su área artística, que como indica Geada (1985: 34) se asemeja a la dinámica de una fábrica considerada como el foco indispensable del poder, de los trabajadores mal remunerados. También en este proceso ci- nematográfico y según este autor, existe «la organización y la división del trabajo colectivo», la existencia de las diversas etapas: «técnicas de con- cepción, realización, reproducción y difusión del film, pasando por el estu- dio y por el laboratorio», o sea, todas las características de una unidad in- dustrial. También Hueso (1998: 22) apunta las semejanzas entre el pro- ducto cinematográfico y el industrial de una forma general, considerando la «producción colectiva y organizada, estructuración de los canales de comercialización, búsqueda preferente de beneficios, accesibilidad de los posibles consumidores…», etc.

Para que el cine tenga una buena labor y un buen desarrollo, Geada (1985: 46), señala Christian Metz que hace referencia en la institución ci- nematográfica, a la existencia de tres vertientes que se encuentran estric- tamente relacionadas y que contribuyen al funcionamiento del cine. Una de las vertientes es «la industria del cine», que conduce a los espectado- res a las salas, y que permite el financiamiento de las películas; otra es la «regulación social de la meta psicológica del espectador», que permite que al público le guste más unas determinadas películas que otras; final- mente, la otra vertiente es la «existencia del crítico, del historiador, del teórico», que les permite mantener una buena relación con la mayoría de las películas, en general con el cine.

2.4.1.1. Producción

Según Manvell (1978: 120-122) respecto al cine, antes de la existen- cia del problema artístico hay que considerar el problema comercial tal co- mo se entiende cuando se refiere a tan elevadas cuantías de dinero. Sub- rayando las palabras del autor, «cada película es un acontecimiento úni- co, un viaje único en los mares traicioneros y difíciles del gusto popular» y además, la producción de ésta es un riesgo, pues la correspondencia in- suficiente entre actores y temas puede desembocar en una película poco lucrativa.

De lo anteriormente expuesto es fácil deducir que, además de que una película es costosa, el interesado en desarrollar dicha película está sujeto a algunas contrariedades para contratar a un productor o, la otra solución sería producirlo él mismo. Como indica (Bachy, 1991: 22), «a ve- ces son los realizadores los que producen sus propios filmes, a costa de

mil dificultades, como puede imaginarse». En este sentido, y para evitar que los posibles mecenas hagan depender su financiación de los nom- bres del equipo contratado por el productor, desde el guionista a los acto- res, lo que ocurre es que muchos de los realizadores ingresan en el mun- do de la producción volviéndose productores (Pinto y Santos, 1996: 32).

Reconociendo la importancia del productor en el desarrollo de un film, después de revisar el guión será responsable de obtener el dinero para llevar a cabo la concreción del proyecto: a través de asociaciones con otros, de la venta de la película a emisiones de televisión, o incluso «solicitando ayudas estatales o buscando la coproducción con otros paí- ses», siguiéndose la contratación del realizador y de todo el equipo técni- co y artístico, a fin de diseñar y clarificar la próxima fase: el rodaje (Sán- chez, 2002: 288-289).

2.4.1.2. Distribución y exhibición

La película llega al público a través de los procesos de la distribución y de la exhibición. En una estrecha analogía con la industria en general, el distribuidor es «el mayorista que compra la mercancía al fabricante», es decir, al productor, y la «almacena y la presenta al comerciante al por me- nor», o sea, al exhibidor (Bachy, 1991: 29). Como señala este autor, el distribuidor selecciona un filme basándose en el relato, en el realizador, en las estrellas, en el tema entre otros, para posteriormente adquirir los derechos de explotación, obteniendo un número determinado de copias, las cuáles serán exhibidas durante un período establecido por contrato. De Pina (1970: 101) señala que es interesante seguir el curso de un filme desde la distribuidora hasta la proyección, ya que ésta está obligada a te- ner un gran cuidado, incluso a mantener un servicio especial de revisión y a disponer de varias copias de exploración cuando todo indica que va ser un gran éxito comercial.

La etapa siguiente de este ciclo económico corresponde a cuando el distribuidor alquila el filme a las empresas o a los programadores para que la proyecten en sus salas comerciales.

2.4.1.3. Promoción y publicidad

Porter, González y Casanovas (1994: 8) apuntan que durante dece- nios la industria del cine ha constituido «la tercera de las grandes indus-

trias de los Estados Unidos de América». Según estos autores, el cine es una industria que mueve grandes sumas y que se basa en la publicidad, la cuál sólo trae ventajas para el consumismo y para la aparición de mitos y leyendas.

Para que la película llegue al espectador es necesario que se co- mente sobre ella, que se haga publicidad entorno de ésta. Según Bachy (1991: 29), «desde que empieza la preparación, un filme procura cuanto antes ser objeto de un lanzamiento mediante comunicados de prensa, di- fusión de fotos, publicación de ecos», etc. En este sentido, Chion (1992: 467) expone que existen agencias de publicidad que trabajan con el cine: «no sólo se encuentran en el seno de sociedades de distribución, sino que también pueden trabajar de forma independiente». En los grandes es- tudios americanos hay sectores de publicidad cuya forma de trabajar es bombardear a la prensa «con notas y comunicados más o menos truca- dos y con revelaciones más o menos prefabricadas» sobre las películas (Chion, 1992: 465).