2.2 TCP protocol overview
2.2.2 Early development of TCP flavours
Por el Apóstol Rony Chaves
“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”. Salmo 16:11.
Como narré anteriormente hace aproximadamente 20 años atrás, Dios aceleró un proceso en mi vida para llevarme a una renovación ministerial. Fue una madrugada a principios de los 80 que Él me permitió ser llevado ante Su Trono en un maravilloso éxtasis.
Allí me fue revelado en forma personal misterios gloriosos sobre la adoración. Esto cambió mi vida, cambió nuestra pequeña congregación y le dio un giro total a nuestro ministerio. Aleluya
Desde aquella época comenzó un estudio continuo de las “Verdades Perdidas en Restauración”. El Espíritu Santo nos llevó de la mano a todas aquellas verdades teológicas que hablaron y vivieron los profetas antiguos. Él nos llevó al libro de los Hechos, a la Iglesia primitiva y a la base de su poder extraordinario. Aleluya.
Ante la luz del Espíritu cayeron esquemas viejos de alabanza, gobierno y ministración eclesiástica. Dios mismo nos estaba restaurando. Amén.
Desde esta nueva perspectiva cristiana investigamos la historia de la Iglesia y hallamos cosas sorprendentes, Dios estaba restaurando Su Obra a través de hombres ungidos y a través de los siglos.
Fue así como en la época del mayor oscurantismo religioso de la humanidad, el Señor se revela a Martín Lutero con la justificación por la fe en la sangre de Jesucristo. Posteriormente a esos primeros años del 1500, el Espíritu llevó a otros cristianos a redescubrir las verdades del bautismo en agua y su fórmula bíblica correcta. Años después levanta a los Wesley con el movimiento de Santidad; luego devela las verdades de la Sanidad Divina y nos asombra a inicios del siglo XX trayendo un nuevo “Pentecostés” en la calle Azuza en California.
De allí surgen los movimientos pentecostales y misioneros modernos; las grandes denominaciones internacionales.
En los 40 y 50 levanta otra vez el poder del Ministerio del Evangelista, con éste el de Maestro en los 50 y 60, así como el movimiento carismático pentecostal con dones, lenguas, milagros y señales.
En los 80 y 90 toma fuerza la idea de los Profetas y Apóstoles en la Iglesia. El Cuerpo de Cristo se reencuentra con la autoridad que se le ha concedido. Vuelve la unción y el poder. El manto profético es levantado de nuevo y la adoración, la guerra espiritual y el Tabernáculo caído de David (alabanza) es reedificado otra vez. Aleluya.
Esto es todo un proceso que se vislumbra en las piezas del Tabernáculo de Moisés. Cada movimiento de restauración corresponde simbólicamente a lo que representa cada mueble del santuario.
La justificación por fe, corresponde al “Altar del Sacrificio”. La santidad y el bautismo a la “Fuente” del tabernáculo. La sanidad y los beneficios de La Palabra a la “Mesa de los Panes de la Proposición”. El mover pentecostal y carismático, con sus dones, profetas y unciones diversas al “Candelabro de Oro”. La oración guerrera, la alabanza y la adoración al “Altar del Incienso”. Aleluya.
Esta adoración profunda nos llevará más allá del velo; al Lugar Santísimo, donde sólo Dios habita. Allí encontraremos comunión con Él, intimidad y Su Palabra fresca.
Es un proceso que crece, son como etapas diversas a las que la Iglesia es llevada en su progresivo crecimiento y madurez. Son niveles de unción, comunión y revelación de Él y Sus planes antes de Su manifestación en gloria de los tiempos postreros. Es como si la Iglesia hubiese sido llevada de la mano por Él hacia Sí mismo; a Su Presencia.
Lo que resta antes que Cristo venga es que Su Cuerpo, Su Novia, La Iglesia, tenga una mayor y más continua relación con el Espíritu Santo en el Lugar Santísimo. Aleluya.
El gozo del Espíritu que está viniendo en grandes oleadas sobre la Iglesia hoy, es la marca de un mover mundial y fresco del Espíritu, para avivar en nosotros un mayor anhelo de tener tiempos y amores con Él.
El gozo del Espíritu no es sólo risa sanadora, o lo nuevo de Él, es evidencia, es el sello de que estamos encontrando la Senda Antigua de los profetas; la del Lugar Santísimo donde Dios mora. Escrito está:”En su Presencia hay plenitud de gozo; delicias a Su diestra para siempre” .
Estamos por ver la mayor demostración del poder divino sobre la humanidad. La gloria que Dios prometió está por venir. Como las aguas cubren la mar así la tierra será llena de ella. Aleluya. Dios ha venido restaurando verdades periódica y sistemáticamente en Su Pueblo. Él nos lleva de la mano. Nos están corriendo el velo constantemente y le estamos mirando como jamás le habíamos conocido. Su presencia está viniendo a la Iglesia como Río. El Espíritu está fluyendo libremente y el gozo suyo es la gran señal de que Su gloria, la gloria postrera llenará Su Santo Templo. Amén.
Este es el tiempo del que hablaron los profetas. Tiempos de refrigerio y restauración. Su gozo en nosotros es nuestra fortaleza. Lo entenderemos como nunca antes. Entraremos a Su Presencia (donde está el Arca) y nos gozaremos con Él. Esto nos llenará, nos cambiará y nos transformará. Él habitará entre Su Pueblo. Él nos rodeará con cánticos de liberación. Él danzará sobre tí Iglesia con alegría y se regocijará en ti con risa y júbilo. Aleluya. Gocémonos y
alegrémonos, han llegado los días anunciados. La risa vuelve a la casa de Dios; Él ha cambiado nuestro lamento en gozo (baile). Él ha quitado el manto de luto y nos ha vestido de alegría. Él ha quitado la confusión y nos ha dado la doble porción de Su poder infinito. Amén
El gozo es el reflejo de Su visitación, de Su morada y de Su bendición.
Se oye otra vez la voz de la Novia que llama a su amado y se deleita en Él. La risa vuelve a su boca. Como ríos de agua viva fluye de su interior el gozo del Espíritu. Aleluya.
Este es nuestro tiempo, esta es nuestra hora. No esperemos menos. La cautividad ha llegado a su fin; nuestra boca se llenará de risa. Amén.
Esta es tu hora Iglesia; gózate y alégrate porque ha venido tu luz y la gloria del Señor ha nacido sobre ti.
¡Gozaos y alegraos, vuestra redención se acerca!. Amén.
Adoración
Por el Apóstol Luis Mercedes Martínez
Director del Centro de Capacitación Ministerial
La Adoración, teológicamente se puede describir e incluso confundir a veces con expresiones verbales, sin embargo, siendo que la Adoración viene de lo más profundo del espíritu, y se expresa silenciosamente por medio de acciones que describen actitudes que no se ven desde el exterior, debemos entender que sólo Dios las ve. Conscientes de su previo conocimiento, y reconociendo que como Ser Omnisciente, conoce hasta la raíz de nuestros pensamientos. (1 Crónicas 28: 9; Job 42: 2; Salmo 139: 2, 17 y 23; Isaías 55: 8 y 9), asociamos la Adoración con aquellos detalles que desatamos desde el espíritu, los cuales son identificados por medio de aquellas formas de obediencia demostrada a todo lo que tiene que ver con Su Palabra, Sus Demandas y Sus Decretos.
Conociendo que una de las característica de la Naturaleza de Dios tiene que ver con el profundo y previo conocimiento que Él tiene de nuestros pensamientos, debemos cuidar examinando, el modo en que pensamos de la gente, las cosas, y el área de nuestros sentimientos, pues Él, al conocer nuestro ser interior, sabe lo que pensamos, y lo que hacemos aún en lo más íntimo. Nadie mejor que Dios sabe cuánto de Adoración le ofrecemos en lo secreto de nuestro espíritu. La Adoración nos proyecta ese estilo de vida en el que la reciprocidad con la Deidad se constituye en un asunto de intimidad, y si de intimidad, tiene relación con nuestros sentimientos y la manera en que administramos los mismos. Al ser un asunto de intimidad de espíritu a Espíritu, tiene que ver con nuestras emociones y todo lo que ello implica.
La Adoración está ligada más a los actos, las actitudes, y las decisiones que a diario, (Fuera de los edificios de las congregaciones) tomamos frente a las variadas adversidades que se nos presentan. Dios, como el Centro y Origen de la Adoración, y quien la busca y la espera de su creación es quien realmente califica Qué es Adoración aceptable para Él. Analizando algunas de las historias del Antiguo Testamento que nos describen actitudes específicas, que se relacionan con la Adoración, descubrimos que la misma va más allá de simples expresiones verbales: 1. La actitud de Abraham ofreciendo a su único hijo tenido en su vejez,
habla de algo más que decir: “Te adoro Dios”. Génesis 22: 1 al 5. Demuestra el estilo de vida del adorador.
2. La decisión profunda y sacrificial de David, perdonando la vida del rey Saúl como un acto de respeto a la elección de Saúl por parte de Dios. 1 Samuel 24: 2 al 5; 1 Samuel 26: 7 al 1. Manifiesta la sensibilidad a la que somete a su espíritu el adorador.
3. El temor reverencial de David derramando el agua que a costa de sus vidas tres de sus valientes soldados le trajeron, sólo porque él lo deseó. 2 Samuel 23: 15 al 17. Como una expresión del alma que le reconoce a Dios la capacidad de motivar, inspirar y actuar en justicia. Sin embargo, la más elevada muestra de Adoración, la aprendemos de las Tres Maravillosas y Divinas Personas de la Deidad:
1. EL VERBO HECHO CARNE quien desde la Eternidad Ofreció Su Vida Inmaculada e inmarchitable, sabiendo que con esto agradaba al Padre, Y como el acto de respeto más Sublime y excelso. (Juan 10: 15 al 18). «Por tanto, yo le daré parte con los Grandes...Por cuanto derramó su vida hasta la muerte...» Isaías 53: 12.
2. EL ESPÍRITU SANTO, quien viniendo ha habitar nuestro cuerpo de barro, se somete a las limitaciones que le imponemos con nuestras actitudes carnales de altas y bajas emocionales y sentimentales que dependen de “cosas” ¡Todo como un acto real de Adoración, por el sentimiento de respeto que les tiene al Padre y al Hijo! Quienes respetan nuestro derecho a ejercer nuestra voluntad aún a costa de estar equivocados (Esto es Adoración, mantener Respeto) A pesar de lo difícil que le hacemos su misión de guiarnos a una estatura, medida y plenitud de obediencia, hasta que podamos adquirir la Imagen del Hijo de Dios. Romanos 8: 29.
3. DIOS EL PADRE, Soportando nuestras pequeñeces, e infantilidades, como un acto de respeto al Sacrificio Cruento y Eterno de Su Amado Hijo en la Cruz. ¡ESO ES ADORACIÓN! Las Tres Maravillosas Personas de la Divinidad Manteniendo vigentes las promesas y propósito Eterno como actos de Respeto Mutuo al Pacto contraído desde la Eternidad entre ellos. Salmo 103: 17; Romanos 8: 29; Efesios 1: 4; 1 Pedro 1:
20. Esa es la Base y esencia de toda Adoración, la que el Padre Recibió del Hijo, la que el Hijo Ofreció al Padre y al Espíritu Santo a quienes se sometió, la que el Padre Respeta Perdonando a todos los que el Espíritu Santo Redarguye en Nombre de Su Hijo Amado en quine somos aceptos. Efesios 1: 6.
El único retrato hablado que tenemos de Dios el Padre es el que nos ofrece el Señor Jesucristo, Él fue quien dijo: < ...El que me ha visto ha mí, ha visto al Padre...> Juan 14: 9b. En una palabra, si queremos conocer la esencia de la Adoración que toca las fibras del corazón de Dios, el modelo de Obediencia y entrega incondicional que conocemos, lo tenemos en la vida Devocional y de servicio que manifestó el Señor Jesucristo, con Él y a través de Él, se inició la Hora de los verdaderos Adoradores. Hombres y mujeres que Adoren en espíritu...Pues a los tales Adoradores busca Dios. Juan 4: 24; gente que como Abraham se desprenden de las cosas que más aman, a fin de conseguirlas por toda la eternidad CON y EN Dios. Génesis 22: 2, 5 12. Léase por favor esos y todos los pasajes que aparecen en este estudio. La Adoración está relacionada con la entrega de aquellas áreas de nuestras almas que le impiden a Dios, reflejar la vida de Su Hijo en Nosotros a un mundo que no sabe qué creer y en quiénes creer.