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4. Electricity consumption and characterisation in the coal mining industry

4.3. Electricity consumption analysis

Existen pocas instancias en las que se hayan dado a conocer públicamente los casos de violación sexual. Para la mayor parte de las víctimas entrevistadas para este estudio no había sido posible denunciar los hechos por el estigma que supone la violación de los hombres o mujeres, lo que conlleva una mayor dificultad de investigación o incluso conocimiento de su existencia.

Les ha dolido mucho, sobre todo había una de ellas que estaba casada y su marido estaba con ella, conmigo también, a ellos le han detenido un año después, no eran de nuestro grupo. Ella y su marido intentaron huir hacia los campamentos, a ella les ha dolido mucho porque estaba casada, como decirlo a su marido. Aminatou Haidar.

El siguiente caso es el único en el que una mujer que había sufrido violación sexual denunció formalmente los hechos, todavía en una época en la que las dificultades de la denuncia y el estigma eran mucho mayores. Kaltum Ahmed Laabeid36 fue detenida el 10

de octubre de 1992, después de haber participado en una manifestación en Smara; pos-

teriormente, fue enviada al PCCMI de la ciudad de El Aaiún. En este lugar fue sometida a torturas durante quince días. Este lugar que había operado como centro clandestino de detención durante quince años, estaba al mando del jefe de seguridad de nombre El Arbi Hariz. Kaltum estuvo desaparecida durante diez meses antes de ser juzgada por el Tribu-

nal Militar de Rabat, donde fue condenada a veinte años de prisión. El testimonio de su hermano muestra su valor y la necesidad de tener una actitud más abierta que no conlleve mayor impacto para las víctimas.

35 En este sentido véanse, entre otros, Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso del Penal Miguel Castro Castro v. Perú, sentencia del 25 de noviembre de 2006, párr. 306; Tribunal Penal Internacional para Ruanda, Caso Prosecutor v. Jean-Paul Akayesu, sentencia del 2 de septiembre de 1998, párr. 688. 36 Bajo el nombre de Kalthoum Lounat Ahmed Labeid en la campaña de AI en 1993.

Mi hermana lo dijo públicamente. Es una referencia cuando se habla de las viola- ciones sexuales con los saharauis y los activistas la mencionan como ejemplo. Y, yo siempre he dicho que es un honor, porque no la han violado en un bar o en un burdel, la violaron en la resistencia. Y no sólo violan a las mujeres sino también a los hombres. Mohamed Ahmed Laabeid.

En los centros clandestinos de detención la posibilidad de ser agredida sexualmente era continua y se materializó en varias ocasiones. En el PCCMI, tres mujeres fueron agredi-

das sexualmente por parte de algunos funcionarios de la policía.

En el grupo del PCCMI me han contado tres. Las tres me han dicho que les han dejado desnudas, la policía venía tocando los genitales, dando besos, esto fue así. En el baño había intentos de agresión, amenazas de violación. Una más me ha dicho después de tres meses que la liberaron que un agente de policía le ha obligado de darle besos en el baño, eso me lo han contado personalmente. Aminatou Haidar. En el caso de los hombres, a pesar de la vergüenza que supone hablar sobre dichas agre-

siones, la violación sexual se denunció de forma algo más abierta. En uno de los casos, el testimonio se refiere a un hombre que relató cómo varios de los detenidos fueron obli-

gados a mantener relaciones sexuales en presencia de sus captores, en medio de las tor-

turas más atroces en el caso de la fosa de Lemsayed, donde la mayoría de los detenidos fueron torturados y posteriormente desaparecidos. El testimonio corresponde al único superviviente conocido de dicha fosa clandestina que operaba como lugar de torturas y posteriormente de enterramiento.

Nos dijeron que el que no cumpliera su polvo se iba a morir. El Batal Lahbib. Los casos de violación sexual a hombres también han sido denunciados más recientemente. El siguiente caso concierne a uno de los integrantes del campamento de Gdem Izik. Cuando comenzaba el asalto al campamento, relata un episodio de violación sexual cometido por un soldado en la jaima donde él se encontraba. Como en otros muchos casos, las referencias a la violencia sexual son dolorosas para las víctimas y los detalles de las mismas no pueden ser narrados en muchos testimonios, por el peso que supone contar los hechos.

Me violó uno solo y después me fui a una casa cerca del campamento, en el desier- to y me quedé con más gente que había allí, mujeres, ancianos. Fue directamente. El soldado estaba solo y estuvo peleando conmigo pero al ser diabético no pude y entonces él me quitó el pantalón y me violó. Mohamed Elayoubi Uld Salem. Sin embargo, en la mayoría de los casos las violaciones a hombres han sido con objetos como botellas o porras. Las violaciones con dichos objetos se dieron cuando los detenidos habían sido desnudados de forma forzada y en presencia de varios captores como ceremo-

nia de degradación de la víctima.

Después me despojaron de toda mi ropa y empezaron a echarme agua fría sobre el cuerpo y en ese momento llegó otro con una botella de cristal con la que me

violaron sexualmente. Vino un verdugo que se llama Mustafa apodado el Pitbull. Nos despojaron de toda nuestra ropa y empezaron a tocar nuestros genitales y burlándose de nosotros e insultándonos sin dejar de golpearnos y pegarnos en todas las partes de nuestros cuerpos, estuvimos desnudos casi una hora. Me vio- laron sexualmente sin parar de preguntarme por el POLISARIO. Omar N’dour.

Violaciones por medio de botellas de cristal muy frías y duras. Hosein Mohamed Malainin.

Nos hacían penetrar con botellas en el ano. Mohamed Salem Abdellah uld Mo-

hamed Lamin.

Estas ofensas y palizas no solo me las propinaban los torturadores, sino también los guardias de ese lugar. Asimismo, debo señalar que los guardias y torturadores me agredieron sexualmente, me introducían porras en el ano, pero desconozco la identidad de los responsables de tales actos. Sidi Mohamed Ali Brahim.

En el presente caso, el relato de la violación produjo un fuerte impacto emocional en la víctima, que aún se enfrenta a numerosas consecuencias traumáticas por dicha tortura sexual y violación.

Yo estaba totalmente desnudo y me levantaron de los pies y me pusieron una botella de cristal de un litro de coca-cola y me dijeron que iban a violarme y se fueron, no me dejaron dormir, allí contra la pared y desnudo. Después me violaron con la botella, estaban entrando y saliendo, yo estaba colgado por los pies, ellos fueron un grupo, después me tiraron al suelo y con la misma botella me golpearon. Uno de ellos estaba en mi oído diciéndome que le dijera quien estaba con nosotros. Lamadi Abdeslam. Según señala la propia víctima, otros compañeros de la misma detención de que fue obje-

to este joven relataron posteriormente cómo sus torturadores amenazaron a otros mucha-

chos con las mismas vejaciones y les contaron la agresión que habían cometido contra él, en un claro ejemplo de amenaza y extensión de la violencia sexual contra todo el grupo.

Detuvieron a otro camarada Jneibila Omar al que le mostraron la misma botella y le amenazaron diciéndole que con esa botella habían violado a un amigo tuyo, a Lamadi. Lamadi Abdeslam.