Chapter 6: Conclusions and Recommendations
2.8 Factors of Knowledge Sharing Behaviour in the Hotel Sector
El Fútbol se sitúa dentro del grupo de deportes sociomotrices de cooperación / oposición donde su rasgo distintivo se encuentra en la presencia simultánea de interacción o comunicación práxica esencial de cooperación o positiva y de oposición o negativa, dado que existe compañero y adversario, es decir existe un espacio común y la participación es simultánea.
Para conocer la estructura de funcionamiento de una práctica motriz, su lógica interna (Hernández Moreno, 1994; Parlebas, 2001), debemos acudir: 1) por una parte al estudio de su reglamento (ya que en él se establecen las condiciones de juego en torno a cómo el practicante puede relacionarse con el espacio, tiempo, jugadores y materiales); 2) y en segundo lugar, a los jugadores, para conocer la parte dinámica o de funcionamiento que emergen de su puesta en práctica, y, que por tanto, dependen de los agentes o protagonistas implicados (Robles, J. 2012).
Consideramos acertado abordar los rasgos de las actividades deportivas desde perspectivas que focalizan su fundamento en la lógica interna del juego (Gréhaigne, 2001; Menaut, 1982; Teodorescu, 1985). Parlebas, precursor de esta corriente desde 1974, ha marcado una línea original de la aplicación sistémica al conocimiento de la actividad física y el deporte en general, y, entre ellos, de los juegos deportivos colectivos o deportes de sociomotrices de cooperación – oposición, especialmente fructífera en estos últimos, por la particularidad de elementos como el de la interacción sociomotriz, frente a los deportes psicomotores.
El concepto de Lógica Interna fue propuesto por Parlebas (1981, 2001) como el sistema de rasgos pertinentes de una situación motriz y de las consecuencias que entraña para la realización de la acción motriz correspondiente, cuyas características vienen dadas por la propia definición de la acción motriz y están ligadas directamente al sistema de obligaciones y derechos propuestos por las reglas del juego deportivo y que están en el origen de las principales modalidades de conductas motrices desarrolladas en cada juego.
Respecto a los elementos que configuran la lógica interna de la actividad, Parlebas (1988) plantea siete rasgos distintivos o universales de los juegos deportivos. Más o menos alejados y/o acertados de la perspectiva que ha guiado este apartado existen otros autores, que también aportan (con la intención de complementar en algunos casos o matizar en otros) sus propuestas sobre la lógica interna. Delaunay (1976, 1980 y 1985) analiza la estructura de los deportes colectivos en función de relaciones fundamentales: el espacio-
tiempo deportivo, las relaciones con el balón, con los compañeros y adversarios, y con las reglas de juego.
Menaut (1982) defiende la idea de que es el jugador, como elemento imprescindible del juego, quien determina la lógica interna de los deportes, y especialmente de los deportes colectivos.
Caron y Pelchat (1984), cuando hablan de los problemas que plantean las situaciones de juego, proponen que éstos surgen de: la portería, los adversarios y los compañeros. Por otra parte, Bayer (1985 y 1986) establece los siguientes elementos formales: el balón, los compañeros, los adversarios, las porterías, el espacio y las reglas.
Dechevanne (1985) describe como características comunes a los deportes de colaboración y oposición: el espacio de juego y diferentes niveles de organización, el tiempo y diferentes niveles de organización, el móvil, los objetivos de juego que se consiguen a través del balón, el reglamento como marco legal, los compañeros y los adversarios.
Ellis (1985) propone como componentes estructurales de los juegos: las reglas, la técnica, estrategia y tácticas, individuales y del equipo. Teodorescu (1985) afirma que la estructura del juego está compuesta por el jugador, el balón, el compañero, el adversario, las porterías y las reglas.
Vankersschaver (1987) propone: a) el espacio sociomotor; b) el conjunto de subroles sociomotrices (tomando los conceptos de Parlebas); y, c) las comunicaciones motrices, como lenguaje común entre los jugadores. Estas emanan de cuatro factores fundamentales: balón, porterías, compañeros y adversarios.
Domínguez y Valverde (1993) presentan como características estructurales del fútbol como deporte de equipo: espacio-tiempo, ataque-defensa; las relaciones con el balón, compañeros y adversarios, y el reglamento del deporte.
Lasierra (1993) propone los mismos elementos que Hernández Moreno añadiendo el de ‘gasto energético’. Navarro y Jiménez (1998) reconocen los siguientes elementos estructurales, tomados de Lagardera (1994): espacio, tiempo, compañeros, adversarios y móvil. Cada uno de estos elementos los analizan en función de sus componentes: estructural (definido por las reglas) y funcional (en tanto que dinamizante del elemento
estructural, mostrando la organización estratégica para resolver los problemas del juego, que se concretan en principios de juego).
Para Castelo (1999) los parámetros que configuran la lógica interna del fútbol son: lógica del factor reglamento, lógica del factor espacio de juego, lógica del factor técnico, lógica del factor tiempo, lógica de la comunicación motora y lógica del factor táctico-estratégico. Finalmente, Martínez de Santos (2007) manifiesta que a menudo se dice que la lógica interna es la gramática del juego, ya que de igual manera que la gramática de las lenguas se impone a los hablantes competentes, la lógica interna de los juegos permite a los jugadores actuar, esto es, comprender las relaciones propias de cada situación motriz ya sea con el espacio y sus posibles configuraciones, ya sea con los demás agentes si es que la interacción motriz está permitida. Añade además que, el rasgo fundamental de la lógica interna del fútbol y a partir del cual toman sentido todos los demás es la presencia simultánea de compañeros y adversarios. Así, el fútbol es un duelo colectivo de un juego con compañeros y adversarios en el que se pueden identificar fenómenos de interacción motriz entre más de un agente que dan lugar a procesos de comunicación práxica.
Las distintas perspectivas de análisis de la acción motriz en los deportes han dado lugar a diferentes formas de interpretación de las acciones de juego en los deportes. Para A. Menaut (1982), han sido fundamentalmente tres:
a) Centrada en el aspecto dualista: basada en las concepciones mecanicistas del cuerpo humano, cuyo origen se ha situado en R. Descartes, cuya idea central, según C. Bayer (1979), consiste en partir de lo simple para llegar a lo complejo, siendo lo simple un elemento extraído de la totalidad.
Aquí el todo no es más que la suma de las partes. Por esto dice Menaut (1982) que esta perspectiva “considera al conjunto de jugadores que forman un equipo como un super – individuo).
El análisis más riguroso y amplio de la acción estratégica del participante en un deporte, desde esta perspectiva, es el realizado por Malho, F. (1969), en su obra “La acción táctica del juego”, donde describe todo el proceso comportamental que debe realizar un jugador para resolver las acciones del juego que conlleva una decisión y en consecuencia son estrategia.
Para Malho (1969), el acto táctico consta de tres fases:
7 Percepción y análisis de la situación de juego.
7 Solución mental del problema.
7 Solución motriz o ejecución técnica.
Uno de los aspectos que más ha caracterizado a la perspectiva dualista es la distribución de los jugadores en el espacio de juego de acuerdo a unos principios generales de actuación, que determinan diferentes modelos tácticos de actuación y que varían de un deporte a otro en función de las peculiaridades que los reglamentos de los mismos marcan (Hernández Moreno, 1994).
De aquí surgen las distribuciones en función de las líneas del equipo en fútbol, las defensas en zonas, individuales o mixtas.
b) Centrada en la comunicación entre los jugadores que constituyen el equipo: el núcleo central que ha representado el inicio de una evolución en la concepción de los deportes de equipo, y en los consiguientes procedimientos de análisis que ha seguido, se sitúan en considerar a la comunicación entre los jugadores como un factor clave del comportamiento estratégico del jugador en sus relaciones con sus compañeros y con los adversarios.
Esta perspectiva subraya tres elementos fundamentales que se presentan en continua interacción, que son:
7 El espacio socio – motor.
7 Los roles sociomotores.
7 La comunicación sociomotora.
c) Una síntesis de la dos anteriores, que abre la vía a una concepción interaccionista: Para Menaut, A. (1982), la esencia de toda la acción de juego, de los deportes de equipo, se sitúa en la interacción juego – jugador.
El hecho del enfrentamiento que tiene lugar entre dos jugadores de equipos opuestos, es para Menaut el aspecto más relevante y significativo que caracteriza a los deportes de equipo. Diciendo por ello que “esta apuesta sobre lo que puede pasar, no está determinada por la red de comunicación específica de ningún deporte de equipo, sino que es la expresión de una lógica matemática no formalizada que se fundamenta en la interacción del sistema juego – jugador”.
d) Para Hernández Moreno (1994), existe una cuarta que es la representada por Parelebas, P. (1975/86), teniendo como objeto de estudio la propia actividad, son las propias estructuras de los deportes las que centran tanto la perspectiva como el procedimiento de análisis.
MODELO INDICADORES
ANALÍTICO 7 Aspectos físico-condicionales
7 Técnica
7 Táctica
7 Estrategia
7 Aspectos psicológicos y sociales
ESTRUCTURAL 7 Móvil 7 Terreno de juego 7 Reglas 7 Metas 7 Compañeros 7 Adversarios FUNCIONAL 7 Ataque 7 Defensa
ERGOGÉNICO 7 Aporte energético
7 Capacidad Motora PRAXIOLÓGICO 7 Gestualidad 7 Sistema equilibrador 7 Espacio motor 7 Tiempo motor 7 Comunicación motriz 7 Estrategia motriz BASADO EN EL RENDIMIENTO EN COMPETICIÓN 7 Unidades de competición
Tabla 5. Modelos de análisis de los juegos deportivos y sus respectivos indicadores (adaptado de García, 2005, p. 26).
Consideramos el modelo praxiológico propuesto por Hernández Moreno, como el modelo de análisis que más información puede aportar para el estudio y conocimiento de las praxis motrices, por este motivo hemos optado por realizar un profundo análisis del fútbol teniendo en cuenta cada una de las dimensiones propuestas por el autor de referencia.
3.1. EL SISTEMA EQUILIBRADOR / REGLAMENTO
El modelo sistémico de análisis del deporte considera dos aspectos: la estructura o parte estática y la dinámica o puesta en situación motriz (acción de juego), ambas se configuran en función de los parámetros: reglas, gestualidad, espacio, tiempo, comunicación y estrategia (GEIP, 2000).
Hemos establecido una relación entre los contenidos de los diferentes bloques propuesta por Hernández Moreno (1994) y el reglamento de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA, 2014), recogido en la siguiente tabla: