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Perceived HRM Practice and Individual Knowledge Sharing Behaviour

Chapter 6: Conclusions and Recommendations

2.5 Conceptual Framework Development

2.5.3 Perceived HRM Practice and Individual Knowledge Sharing Behaviour

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“Existe complejidad mientras sean inseparables los componentes diferentes que constituyen un todo y haya un tejido interdependiente, interactivo e interretractivo entre las partes y el todo y el todo y las partes” (Morin, E., 1998).

La interpretación y comprensión de los diversos fenómenos de la naturaleza requieren de una forma de pensamiento distinto, y es donde se destaca el planteamiento de Edgar Morin relacionado con el desarrollo de un pensamiento de la complejidad en los seres humanos, como una forma de encaminar a los individuos y las naciones hacia el bienestar, la evolución y la productividad (Paiva, A., 2004).

Durante el presente siglo se produce un cambio en las teorías del conocimiento, provocado por el cambio desde el paradigma mecanicista al ecológico. Se considera al ser humano como un sistema complejo, en oposición a la visión mecanicista del ser humano. Las estructuras biológicas son sistemas dinámicos inestables, sistemas que aprenden, o cambian de estado, a partir de las situaciones de desequilibrio que van viviendo, pasando de un estado inferior a otro superior (Gil, 2008).

Tradicionalmente la investigación en el deporte se ha realizado a partir de la metodología experimental, caracterizada por un elevado control interno, pero alejado de la realidad del juego, produciéndose una desnaturalización del entorno habitual del deportista.

El entrenamiento deportivo ha estado influenciado por la concepción mecanicista del ser humano. A pesar de que constantemente se aluda a la necesidad de integrar todos los aspectos del entrenamiento y se propongan tendencias más holísticas (integradas), la estructura conceptual dominante sigue siendo la visión cartesiana que concibe a los organismos vivientes prácticamente como máquinas constituidas por diferentes partes (Torrents, 2005).

La inmersión en las ciencias del deporte de la teoría de los sistemas dinámicos se ha producido principalmente en la investigación y en el área del aprendizaje y del control motor, con una aplicación práctica al entrenamiento deportivo.

El fútbol por su propia estructura y funcionalidad, está caracterizado por una notable imprevisibilidad, donde no tiene cabida la linealidad, es decir, estamos hablando de una

práctica donde lo que acontece, en gran medida, tiene un cariz espontáneo. Por tanto, incluye una más que reveladora dosis de complejidad (Cano, O., 2012: 73).

Pensar desde la complejidad es acercarnos al aparente mundo real, y descubrir lo invisible, algo que siempre ha estado allí pero que jamás fue captado por nuestra observación y pensamiento (Pavia, A., 2004). Es una tarea ardua de ejercitación como observador e investigador, es estar al tanto de las variables que intervienen en la naturaleza para describirlas, comprenderlas, detallar como se dan las relaciones entre un fenómeno determinado y su apropiado contexto para ser bien interpretado, en definitiva, es buscar la explicación del por qué se dan los eventos o fenómenos, y cómo se producen; esto es lo que hará progresar el conocimiento científico, ya que dará luz nueva, en donde antes había oscuridad total o aparente, porque emergerán los detalles que antes no se veían. Atendiendo a esta idea, el estudio de la dinámica de juego en fútbol, nos permite descubrir comportamientos y conductas motrices ocultos.

Un sistema complejo está formado por elementos que interactúan entre ellos, a mayor número de elementos, mayor número de interacciones. Un equipo de fútbol es una sistema complejo formado por elementos que interactúan y tienen un propósito: combinar el balón entre los jugadores y marcar gol para ganar el partido. Para alcanzar su propósito un sistema debe encontrar la forma más apropiada.

Morin, E. (1999), establece siete principios guía para desarrollar un pensamiento vinculante y afrontar la incertidumbre. Haremos uso de estos principios, que ordenan las claves para obtener una visión más legítima y ordenada de la realidad.

PRINCIPIO SISTÉMICO U ORGANIZATIVO: La visión sistémica concibe al mundo en términos de relaciones e integración. La individualidad solo adquiere sentido desde la organización colectiva, a partir del conjunto de relaciones a la que pertenece. La trascendencia de cada jugador, desde el punto de vista individual o en colaboración con compañeros, lo determina la situación específica sobre la se manifiesta (Cano, 2012). Para comprender cualquier acontecimiento hay que estudiar las partes y el todo al mismo tiempo, ya que los cambios que se produzcan en los elementos constitutivos originarán cambios a nivel general. Por tanto, es importante situar el contexto en el que se desarrolla la acción.

PRINCIPIO HOLOGRAMÁTICO: Consiste en que el todo está inscrito en las partes, como una especie de reflejo. Morin señala como ejemplo al individuo humano como parte de la sociedad, y que ésta última se encuentra presente en cada persona (a manera de reflejo) como un todo a través del lenguaje, las normas y la cultura. En fútbol podríamos señalar que cada acción individual o cada actuación de algún subsistema concreto, constituye una representación abreviada del juego completo. Cada intervención lleva implícita la acción posterior para el que recibe el balón.

PRINCIPIO DE BUCLE RETROACTIVO: Rompe con el principio de causalidad lineal, trata de ofrecernos una explicación sobre la no linealidad entre la causa y el efecto. Cuando observamos un hecho, el efecto, solemos asociarlo a una sólo causa como productora del mismo. Como afirma Cano (2012: 113), esta creencia nos lleva a repetir experiencias buscando resoluciones análogas a las anteriores. Ocurre que, resultados casi idénticos pueden corresponder a orígenes distintos, de igual forma que pueden producirse resultados diferentes desde orígenes similares. Estamos hablando de un proceso autorregulador, donde efecto y causa tienen una relación circular y en ningún caso lineal. Existen factores que resultan incontrolables para los entrenadores, aún utilizando las mismas estrategias previas en cuanto a elección de jugadores o planteamiento teórico de partidos.

PRINCIPIO DE BUCLE RECURSIVO: Consiste en auto producción y auto organización. Morin acota que es “...un bucle generador en el que los productos y los efectos son en sí mismos productores y causantes de lo que los produce...”. Diversos ejemplos de este principio se pueden apreciar durante la acción de juego en fútbol. El más significativo tiene que ver con el “modelo de juego” utilizado por un determinado equipo. Las características específicas de los jugadores permiten un modelo de juego determinado. Al mismo tiempo, el modelo de juego desarrolla en los jugadores determinados comportamientos.

PRINCIPIO DE AUTONOMÍA / DEPENDENCIA (AUTO – ECO – ORGANIZACIÓN): Los sistemas son organizacionalmente cerrados (se construyen y producen en lugar de ser programados desde fuera) e informacionalmente abiertos (captan y producen continuamente información (Marina, 2004). La organización debe poseer capacidad de reequilibrio, procesar la información, para asegurar la producción de estructuras inéditas, ante las constantes perturbaciones internas y externas que acaecen (Cano, 2012). Un factor de dependencia lo representa el juego del equipo al que nos enfrentamos. Obtener información sobre sus regularidades, actuación de jugadores en determinadas zonas, utilización de espacios o características de sus componentes, resulta de gran importancia. La organización interna no debe verse afectada, manteniendo su integridad.

El sistema se auto organiza en base a la actuación del equipo rival, sin perder su autonomía.

PRINCIPIO DIALÓGICO: “Permite asumir racionalmente la inseparabilidad de nociones contradictorias para concebir un mismo fenómeno complejo...” (Morin, 1999: 101). Este principio podemos asociarlo a las diferentes fases del juego. En los últimos años, a través de la Periodización Táctica, se establecen diferentes fases del juego. De esta forma los máximos exponentes de esta teoría, defienden la existencia de una fase de ataque y otra de defensa, estando interrelacionadas con las fases de transición de ataque – defensa y defensa – ataque. Aunque se utiliza esta parcialidad del juego para poder estudiarlo, debemos ser conscientes de la relación existente en cada una de estas fases, estando condicionadas unas por otras. Asimismo, orden y desorden, tienen una relación directa, pudiendo establecerse patrones regulares de comportamiento.

PRINCIPIO DE REINTRODUCCIÓN: El jugador es generador de conocimiento, a partir de las experiencias vividas a lo largo de su trayectoria deportiva. El protagonismo del juego le corresponde al jugador, por tanto la toma de decisiones en última instancia depende de la percepción de éste de la situación concreta. La percepción que el jugador tenga de las diferentes situaciones del juego evolucionan en base a las experiencias positivas y negativas que vaya obteniendo.

Los sistemas complejos se caracterizan fundamentalmente porque su comportamiento es imprevisible. Sin embargo, complejidad no es sinónimo de complicación: este último hace referencia a algo enmarañado, enredado, de difícil comprensión. En realidad, y por el momento, no existe una definición precisa y absolutamente aceptada de lo que es un sistema complejo, pero pueden darse algunas peculiaridades comunes.

Un equipo de fútbol es un sistema, debido a que las acciones de los jugadores se integran en una estructura, de acuerdo con un modelo en particular, con sus propios principios y normas. (Teodorescu, L. 1977). Un partido de fútbol puede considerarse un sistema, ya que tiene las siguientes propiedades:

7 Tiene componentes que se integran a otras redes.

7 Toma decisiones inmediatas de acuerdo a las situaciones.

7 Tiene oportunidades para el cambio o variaciones.

7 Tiene metas y unidades de evaluación para un desempeño exitoso.

Entonces, de acuerdo a los conceptos propuestos para conceptualizar lo que es un sistema se puede considerar que el fútbol es un conflicto entre dos sistemas (dos equipos) que

pertenecen a un sistema mayor (el juego). Cada sistema debe tener cuatro características básicas:

1. Elementos: Para un equipo en los elementos del sistema son los jugadores.

2. Relación con otros elementos: jugadores, que son elementos relacionados funcionalmente para jugar entre sí y cooperar, oponiéndose al equipo contrario. Los elementos y la relación entre ellos, forman parte de la lógica interna del juego.

3. Objeto Común: El objetivo común del equipo es hacer lo que corresponde para lograr objetivo que se propone el sistema.

4. Medio Ambiente: El medio ambiente está fuera del sistema, es decir, no pueden ser controlados por el sistema. Sin embargo, el sistema puede hacer que los intercambios con el medio ambiente se adapten más fácilmente los jugadores. Por esta razón, decimos que el sistema puede influir de alguna manera sobre el medio ambiente y viceversa. El entorno del sistema de un equipo, por ejemplo, es el campo, los agentes meteorológicos, la afición, los dirigentes…, que puede incidir en el funcionamiento del sistema. Aspectos que consideramos como lógica externa del juego, pero que pueden llegar a influir en la lógica interna o dinámica de juego.

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