effectiveness Cost effectiveness
5. THE PROGRAMME IN ACTION
5.5 Implementing the Programmes
5.5.3 Future programmes
Inicialmente planteé realizar 3 entrevistas, pero debido a la necesidad de ampliar el espectro escogí a 5 personas a entrevistar; una de ellas se negó por razones personales. Todas las entrevistas fueron realizadas con mujeres de distintas edades (23 a 60 años) que mantienen diferentes relaciones conmigo, unas más cercanas que otras.
No es casual que todas las entrevistadas sean mujeres, y es que para mí resulta interesante su percepción en relación a lo que sucedió en mi familia: mi padre era el único hombre en la casa, por esto su ausencia significa muchas cosas, entre esas, que el apoyo para la superación de este quiebre en la familia ha sido de parte de nosotras, las mujeres de mi casa.
Al momento de plantear las preguntas recurrí a mis propias emociones y percepciones acerca de la muerte y la ausencia y cómo enfrenté esta pérdida; no puedo negar que sentí que si yo hubiera sido la entrevistada, me habría sido muy complicado responder a algo tan íntimo y personal; sin embargo, encontré el valor para compartir estas emociones entre personas que han vivido una pérdida de uno o varios seres queridos.
Algunas de las entrevistadas se emocionaron visiblemente al momento de contestar las preguntas y yo también con ellas, pues es
inevitable que estas preguntas detonen en recordar lo sucedido. Me he percatado que, según el tiempo que ha transcurrido desde el momento de la pérdida, las respuestas son más concretas, menos dolorosas, es decir que evidencian más aceptación de lo ocurrido.
Los nombres de las entrevistadas han sido cambiados con el fin de proteger su intimidad, puesto que es difícil tratar y poner en evidencia el dolor; a la gente no le gusta exhibir su dolor íntimo, quizás porque podría no ser respetado como se merece, debido a la confianza que estas personas depositaron en mi, al contarme su apreciación y su experiencia de la muerte, la ausencia y el duelo, mi deber es respetar su anonimato. Es así que, para realizar las entrevistas, el anonimato fue algo que ofrecí previamente como condición.
¿Qué preguntar?
Fue complicado formular las preguntas, pues sentía que podía estar indagando mucho en lo íntimo del duelo, de la percepción de la muerte; finalmente las preguntas formuladas en las entrevistas fueron las siguientes:
1.- Cómo enfrentaste la pérdida de tu ser querido, cómo te afectó su ausencia?
2.- ¿Qué piensas de la muerte? y en relación a tu ser querido ¿qué ocurrió con esa creencia cuando esa persona murió? ¿Cambió tu parecer?
4.- ¿ Qué piensas tú sobre la necesidad del recuerdo, al enfrentarse con la muerte de una persona?
5.- ¿Por qué razón crees que existe un regreso constante al recuerdo que tienes de esa persona? Y ¿Qué sucede cuando recuerdas a esa persona?
6.- ¿Te acuerdas cómo te sentías a poco tiempo de lo que murió? y ¿qué sentías o pensabas cuando lo/la recordabas?
8.- ¿Qué pasó con el espacio donde habitaba esa persona luego de su muerte? ¿Crees que ese espacio cambió de alguna forma para ti, lo veías diferente? ¿Qué sucedió?
9- ¿Qué sucedió con los objetos de esa persona? ¿Cómo te enfrentaste tú a sus objetos, a su espacio?
¿A quién preguntar?
Las preguntas fueron formuladas a mujeres urbanas de clase media de instrucción diversa27. Escogí personas cercanas a mí porque seguramente el duelo -y la intimidad ligada al mismo- se viven de manera similar en mi circulo social y mi interés fue encontrar tales similitudes en el duelo y en la percepción de la ausencia y cómo ambos se apoyan en la memoria; en otro tipo de investigación hubiese sido posible realizar las entrevistas a gente de diferentes clases sociales o de culturas diferentes quienes conciben la muerte de otra manera e indudablemente viven el duelo y la ausencia de manera distinta.
Halbwachs sostiene que la forma en la que recordamos está también influenciada por la sociedad, esto significa que entre clases sociales puede haber también una diferencia en lo que se recuerda y la manera en la que se lo hace. “Y se necesita que nuestros recuerdos concuerden con esas fechas, que tienen una significación social, del mismo modo que nuestros desplazamientos, nuestras estadías aquí y allá, próximas de tales o cuales parientes, de tales o cual amigos, o lejos
27
Dos de ellas son amas de casa, una es economista y psicóloga, otra es estudiante universitaria y la última entrevistada es pianista
de ellos, deben concordar con la distribución general de los lugares, tal como se la representa en nuestra sociedad.”28 Con respecto a las entrevistas que realicé, puedo decir que todas las mujeres que entrevisté están dentro de la misma clase social, todas son mujeres ecuatorianas, católicas, de la ciudad de Quito, por lo que quizás no hay una diferencia muy grande en su forma de apreciar la muerte y la manera en la que recuerdan.
¿Dónde y cuándo preguntar?
Busqué la manera en que las entrevistadas se sientan lo más cómodas posible; a algunas entrevistadas las visité en su casa, para otras entrevistadas fue más cómodo realizar las entrevistas vía telefónica. En general fui bastante comprensiva y respetuosa de la manera en que preferían ser entrevistadas, de modo que las respuestas pudieran ser lo más comunicativas posibles.
Las preguntas fueron realizadas en el lapso de dos semanas, durante el mes de agosto del año 2011.
¿Cómo organizar el ambiente para las preguntas?
En el caso de quienes entrevisté en su casa, busqué un momento de soledad donde podamos conversar las dos tranquilamente, lejos de
28
Maurice Halbwachs, Los Marcos Sociales de la Memoria, Anthropos Editorial, 2004, España, p.50
terceros; intenté lograr un momento de intimidad en el cual nos podamos comunicar e incluso de cierta forma compartir ese dolor a través de los recuerdos que se traducen en palabras.
Para el caso de aquellas mujeres entrevistadas vía telefónica, realicé una breve introducción de cuál era la finalidad de la entrevista, el proceso que he venido realizando y, por supuesto, mencioné que estaba conciente de lo complicado y personal que eran las preguntas, por lo cual la entrevista sería anónima y no era obligatorio responder todas las preguntas. Con esto inicié una conversación, e intenté que más que una lista de preguntas, la entrevista se convierta en un espacio de intercambio de vivencias.
¿Ellas respondían o narraban?
Con excepción de algunas preguntas, las entrevistadas sobre todo narraban cómo fue su experiencia, cómo se sentían, de qué manera les golpeó la muerte de su ser querido y de qué manera lo han sobrellevado. Fue para mí un honor que estas personas depositaran en mi persona tanta confianza y se abran a contarme algo que estoy conciente que les duele recordar. A pesar de que la narración fue lo más común dentro de las entrevistas, encuentro otra vez la diferencia que marca el tiempo que ha transcurrido de la muerte de su familiar. Las entrevistadas que habían sufrido la pérdida hace muchos años, en algunas ocasiones se limitaban a responder más las preguntas y realizaban una explicación menos exhaustiva, pero las entrevistadas que atravesaron la muerte de un ser
querido hace pocos meses, aparte de evidenciar menos superación del dolor, me contaban con más detalle la sensación de la ausencia, la tristeza del desprendimiento de los objetos de esa persona y como tratan de sobrellevar el dolor. Recuerda Halbwachs que “si la memoria de los sentimientos existe es porque no mueren enteros, y que algo subsiste de nuestro pasado”.29