• No results found

The habitat of information

4 The specificity of computational medium

4.2 The habitat of information

Se comprende la subjetividad como “una construcción histórica, donde se incorporan elementos simbólicos de tipo social y cultural que se re significan a través de la experiencia particular de cada sujeto.” (Escobar, Sánchez, Talero y Peña, 2015, p.48); es entonces la

subjetividad es el medio por el cual las personas se hacen diferentes a través de las experiencias, las cuales establecen en cada sujeto diversos procesos de asimilación, y así se amplían las percepciones sobre el mundo y la manera de relacionarse con los otros, produciendo eso que se entiende por alteridad.

La alteridad es la posibilidad para re significar la experiencia sobre la forma de vivir con las demás personas, un hecho inherente al ser humano, debido a su naturaleza social; la alteridad nos dispone a querer conocer, a establecer diálogos entre las diferencias, aceptar lo desconocido, experimentar lo distante, y sobre todo reconocer al otro como factor fundamental en la construcción social del sujeto.

“La alteridad supone, como teoría, una explicación de los vínculos

constitutivos entre el yo y los otros. Esos vínculos se manifiestan de forma diversa: a través de la versión biológica y psíquica a los demás, (es decir: el ser con otro como dato básico de la realidad humana) (…)” (Ruiz, 2007, p.11)

Es entonces lo que nos reafirma como sujetos. La alteridad se produce desde el campo descriptivo del otro; lo que se puede decir de este, lo que se puede ver, como se le puede

caracterizar, lo que este genera con sus acciones y lo más importante cómo se le puede significar, a partir de las experiencias vividas.

La pregunta por la alteridad, nos lleva de inmediato a pensar en el otro, y como este aún en cercanía, continúa siendo un desconocido, el otro se mantiene vivo en cercanía, “pero existe una

ignorancia voluntaria, es decir renunciar a conocer al otro” (Skliar, 2016, p.38), un efecto alterno que radica en la no disposición del ser humano para permitir el encuentro con los otros, es así cuando las personas gestan relaciones de discriminación, segregación, y resistencias hacia el otro que continua siendo un desconocido.

“La alteridad siempre complica la existencia del yo, por eso la forma más adecuada de hablar de ella es el nosotros” (Ruiz, 2007, p. 9)

A partir del principio de exterioridad, que se comprende como la relación constante entre los sujetos, el cual da cuenta de los procesos subjetivos que se han interiorizado y se manifiestan de manera externa en las relaciones interpersonales, a través de entenderse como sujetos que hacen parte de procesos sociales de interacción donde se encuentra presente categorías espacio

temporales que transforman la experiencia.

Larrosa define la alteridad, como esa experiencia de, “el pasar por algo que no soy yo” (Larrosa, 1995p.14),que no está dentro de mi sentir, ni de mi pensamiento, lo que se experimenta y puede generar una experiencia , donde se reconoce lo que no soy yo; la experiencia es algo que pasa con el otro y desde la subjetividad, se establece que la experiencia siempre es subjetiva, que permite que la experiencia vivida trascienda por los sentidos generando un nuevo sentido de la realidad ; “el sujeto hace la experiencia de algo, pero sobre todo, hace la experiencia de su propia transformación, de ahí que la experiencia forma y transforma.” (Larrosa, 1995, p.17). Por tanto la experiencia tiene un efecto re-significador con respecto a la forma en la que se percibe y se relaciona con el otro, en la manera en la que se visualiza el mundo y se comprende lo que está en él, además posibilita la apertura de espacios reflexivos para la construcción conjunta.

Alteridad y Escuela: por una Pedagogía para la Alteridad

La alteridad en el espacio escolar permite imaginar una nueva escuela, donde se pregunte por el nosotros, donde el asombro sea la ventana para increpar al otro, y la capacidad de

creatividad sea el vehículo entre los sujetos; la alteridad es un elemento fundamental para el acercamiento hacia el otro, es la puerta que permite establecer lazos y relaciones entre lo que es ajeno, y desconocido, también visualizar y reconocer la diferencia desde el panorama de la

incertidumbre; la alteridad debe tomar un espacio en las aulas y permitir, la construcción de seres dispuestos a comprender lo que sucede a su alrededor a través de canales, puertas y vehículos que permitan la creación de vínculos entre los sujetos, y de esta forma se estarán formando personas capaces de escuchar, sentir y tolerar al otro.

La experiencia de alteridad en la escuela, significa hacer parte de ella con todo lo que constituye al ser humano en calidad de docente, y estudiante, nombrar la alteridad, es hacernos parte conjunta de ella, la escuela es el lugar donde encontramos un espacio: “un entorno tan familiar, tan misterioso, tan confortable y tan hostil, tan seguro y tan lleno de contradicciones.” (Larrosa, 1995, p.190), el cual permite establecer relaciones intersubjetivas, que re-significan el mundo a partir de las experiencias producidas allí; y es así como la escuela debe y adquiere un importante objetivo basado en la construcción del camino de la tolerancia, la armonía de sí mismo y con el otro, para ser transitado por todos.

En el espacio de la escuela se presentan las oportunidades para promoverel acercamiento con el otro, incorporando estrategias pedagógicas para propiciar experiencias de reconocimiento del otro a través de la tolerancia, con la finalidad darle un lugar y sentido a ese otro, y romper con la homogeneidad que se nos presenta; la escuela busca que el sujeto estudiante se pregunte por el

otro de esta manera: “¿Qué pienso del otro?”, y de esta forma movilizar en los estudiantes la ruptura de las distancias impuestas entre los sujetos estudiantes, que impiden la visualización para reconocerse, aceptarse, y después de este proceso, ver en él lo que se haya en el otro, para

finalmente encontrar eso que consigue complementar el sentido de existencia y que está en el otro, por tanto, la escuela debe promover el reconocimiento del otro debido a como lo explican

diferentes autores el otro nos constituye como sujetos:

“…el loco confirma y refuerza nuestra razón; el niño, nuestra madurez; el salvaje, nuestra civilización; el marginal, nuestra integración; el extranjero, nuestro país; y el deficiente, nuestra normalidad. Se plantea aquí la cuestión del otro en términos de la necesidad y de la utilización que del otro hace y re-hace la mismidad. Repasemos, no literalmente, lo que dicen los autores: necesitamos del loco, del deficiente, del niño, del extranjero, del salvaje, del marginal – de la mujer, del violento, del preso, del indígena etc.; y los necesitamos, básicamente, en términos de una invención que nos re-posicione en el lugar de partida a nosotros mismos; como un resguardo para nuestras identidades, nuestros cuerpos, nuestra racionalidad, nuestra libertad, nuestra madurez, nuestra civilización, nuestra lengua, nuestra sexualidad. Aquello que los autores dicen es, en síntesis, que necesitamos, trágicamente, al otro” (Skliar, 2002, p.14).

Poder comprender que el otro sujeto hace parte de sí mismo, es dar una mirada introspectiva para reconocer lo que se es y establecer con el otro las diferencias e igualdades que constituyen el ser, es además la posibilidad de encontrar en el exterior las singularidades del interior, y posibilitar la capacidad de comprender el sentir ajeno; la relación con el otro, es como lo explicar Skliar (2002), utilizar a ese otro para afianzar el ser mismo a partir de lo que le rodea (p.20).

Por consiguiente, cuestionar sobre una pedagogía de la alteridad dentro de la escuela se convierte en una necesidad de propiciar experiencias en donde el otro no sea solamente el ajeno, sino sea el próximo, el que me posibilita mi ser y mi estar dentro de la escuela. Vallejo (2014) menciona dos conceptos de vital importancia para el fortalecimiento de la pedagogía de la alteridad, el primero: la hospitalidad el cual se refiere a la acogida, al reconocimiento del

individuo como un ser humano que lleva consigo una historia, una memoria, haciéndonos parte de un nosotros cargado de experiencias y recuerdos que constituyen su ser y aportan y transforman la subjetividad, que se construye día a día en el aula de clase. Segundo: La experiencia la cual posibilita el tejido narrativo, permea el Yo a través de lo vivido con el otro, si hay experiencia, se encuentra la narrativa del acontecimiento. (p.122)

Trabajo cooperativo

La escuela debe fortalecer y desarrollar en cada uno de los estudiantes valores y habilidades sociales, como la democracia, la libertad de expresión, la comunicación, el compromiso, la

responsabilidad y el trabajo en equipo, ya que estos valores y habilidades le preparan para la vida, le permiten ampliar la visión del mundo con respecto a los demás, y fortalece la construcción de relaciones basadas en la tolerancia y comprensión; en la puesta en práctica de dichos valores la escuela intenta dar respuesta a algunos de los múltiples problemas que se presentan en la sociedad actual y giran en torno a la forma en la que personas construyen relaciones individualistas, y como estas habitan el mundo con una evidente carencia de comprensión y tolerancia hacia las demás personas y su habitar.

La educación será la herramienta que consiga formar personas tolerantes y comprensivas con el mundo y sus habitantes en la medida que se establezca una educación comprometida con el

desarrollo personal del estudiante y le permita crear relaciones armoniosas con el mundo que le rodea, para ello Freinet propone una pedagogía que fomente el trabajo cooperativo.

Los principios generales que se proponen en esta pedagogía y que nutren la categoría de trabajo cooperativo, son los de la comunicación, expresión y creación, los cuales le permiten al niño en primer lugar interactuar con los demás habitantes del aula, segundo construirse como persona a partir de la interacción, la apropiación, y las experiencias producidas en las dinámicas que se generan con las acciones de trabajo cooperativo en el aula; otro principio fundamental es el la vida cooperativa que le proporciona al estudiante un sentido de la responsabilidad, “ la cual se obtiene por medio de tareas de mutua ayuda, y trabajo en equipos, lo que desemboca en el niño/a una responsabilidad de tipo individual y también grupal.” (Chouro, Segundo, 2008, p.49)

Permitiendo el desarrollo paralelamente de la autonomía, que se consigue a través de la creación, y la experimentación, lo que Freinet (citado por Chouro & Segundo, 2008) denomina como una de sus técnicas, el tanteo experimental a partir de la cual el niño se sirve para adquirir conocimientos, por último se desarrolla el sentido de la cooperación, en la que el niño aprende ayudar y permitir la ayuda de los demás, comprende las reglas de la vida y de la sociedad, e intensifica el carácter autónomo y responsable en el estudiante, (p51).

Jesús palacios (1978)en su texto “La cuestión escolar” retoma los planteamientos Freinetianos e indica que el trabajo cooperativo genera en los estudiantes una cooperatividad fraternal (p.19), ubicada desde lo que los hermanos Johnson (1999) denominan la

interdependencia, la cual se establece como elemento principal en la vida social de los individuos y determina la forma de interactuar de los mismos, y que se divide en dos, la interdependencia cooperativa, y la competitiva; para continuar este con trabajo investigativo el documento se

centrará en la interdependencia cooperativa. En donde cada uno de los las estudiantes pueden llegar al objetivo establecido por medio de la ayuda conjunta de sus compañeros (p.79).

El trabajo cooperativo produce un sentido de fraternidad, que se sitúa en el campo de la interactividad y le permite al estudiante ubicarse en la modalidad de trabajo grupal, donde su objetivo es guiado por el objetivo común del grupo de trabajo, y genera una comprensión hacia todos los compañeros del grupos, apropiándose de los errores y aciertos de los demás, “estamos en esto juntos y juntos nos salvaremos o nos hundiremos” (Johnson. Johnson. R, 1999, p 76) un claro ejemplo del compromiso y el nivel de autonomía, y responsabilidad que se desarrolla en los estudiantes con el trabajo en grupal en forma cooperativa. Uno de los efectos que produce la interdependencia social se establece en la interactividad que garantiza el desarrollo de las habilidades sociales que contribuyen al crecimiento emocional y afectivo hacia los sujetos que habitan el ambiente próximo de los y las estudiantes.

Aprender juntos, desde el trabajo cooperativo

El trabajo cooperativo además de establecer vínculos emocionales y afectivos, habilidades sociales y desarrollar dinámicas de ayuda, responsabilidad y autonomía entre los niños y las niñas en el aula de clase, también produce aprendizaje de orden cooperativo; el aprendizaje cooperativo va más allá de formar equipos de trabajo, este comienza con la reflexión por parte de los docentes que pretenden alguna cosa más que instruir a los alumnos en los contenidos de alguna disciplina. Para Pujolás (2004) el aprendizaje cooperativo se enmarca en dos presupuestos, el primero a partir de la participación activa de los estudiantes, pues el aprendizaje que se adquiere cuando se

establecen grupos de trabajo crean en cada estudiante una nueva forma de aprendizaje de orden experiencial, donde se debe solucionar un problema común teniendo presente los aportes de cada uno de sus compañeros de forma tolerante, involucrando el uso de habilidades comunicativas

asertivas que indican que los estudiantes son participantes activos en el aprendizaje; y el segundo postulado se enmarca en la ayuda mutua y cooperación que se brindan entre los estudiantes al momento del trabajo en grupo, es por tanto las condiciones para poner en práctica el primer postulado, si no existe una ayuda mutua y sentido de la cooperación no podrá producirse un aprendizaje cooperativo. Es por esto que la cooperación consiste en trabajar todos juntos

alcanzando una misma meta que se convierte en un objetivo común, a partir de esto los individuos pretenden obtener un resultado que beneficie a todos sus integrantes (p. 75).

Pujolás (2004) menciona que: en el Aprender juntos como una apuesta del aprendizaje

cooperativo se hace necesario ayudarse los unos a los otros a aprender. En los equipos de trabajo cooperativo se tiene como base la igualdad entre todos los integrantes, entendiendo la igualdad como la no superioridad de los unos con los otros es allí donde se comprende que en el aprendizaje cooperativo existe una clara interdependencia (Autonomía) donde los integrantes de cada equipo cooperativo no generan relaciones de dominio pero tampoco de dependencia, buscan construirse y ayudar a construir a los otros/as a partir de las relaciones sociales. (p.70)

El aprendizaje cooperativo como lo define Nicolás Uriz, “es la estructura de aprendizaje donde se organizan tareas en las que la cooperación es la condición para realizarlas… es necesaria la cooperación de los compañeros para llegar al objetivo.”(Uriz.

Cordinador.1999.p18) de esta forma el aprendizaje cooperativo como es señalado anteriormente se debe en su totalidad al trabajo cooperativo, es necesario que el docente organice el grupo para dar paso al trabajo grupal, estableciendo objetivos que permitan a los individuos auto organizarse para llevar a cabo el trabajo, es así como se establecen diálogos que abrirán canales de

se comienza a dar valor al otro, a su trabajo en el grupo, y las implicaciones que este tiene en la forma como el estudiante se relaciona con lo demás.

Trabajar grupalmente ayuda a desarrollar y mejorar capacidades que únicamente se pueden dar en un grupo de trabajo: la resolución de problemas, establecer relaciones de dialogo con el otro, adecuar objetivos e intereses propios a del grupo del trabajo, establecer normas y reglas, comprender y respetar las diversas opiniones, fomenta valores sobre la importancia del otro dentro del grupo de trabajo y la implicación de sus aportes; el trabajo cooperativo en la escuela desarrolla habilidades sociales, por medio de acciones como la colaboración misma, y el reconocimiento de esta. (Uriz. Cordinador.1999)

“Cooperar para prender es: realizar una tarea que no se puede realizar individualmente.” (Uriz. Cordinador.1999, p.28)

El trabajo cooperativo se convierte en una apuesta que fortalece el aprendizaje cooperativo puesto que dispone al estudiante a configurar su lugar en el grupo de trabajo partiendo del reconociendo de sus capacidades individuales, y llevadas al colectivo, donde se producen las posibilidades de aprender con otros, desarrollando la dimensión social del sujeto cuyo principio básico se encuentra en la socialización del mismo; de tal forma el trabajo cooperativo sucede al aprendizaje cooperativo y queda por sentado que el aprendizaje es también una cuestión social, donde el colectivo hace las experiencias aprendizajes de orden significativos.