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6.1 Underlying Platform and Assumptions

6.4.4 Implementation Details

El habitante común de la Ciudad de México promueve, establece y “cuida” la vegetación, pero lo hace sin conocimiento y sin orden. El trato que debe darse a un árbol en la ciudad es muy diferente al que recibe tradicionalmente en el campo. La arboricultura72 es nueva, aún no se conoce en la ciudad. La gente lleva a cabo el cuidado de las áreas verdes con sus propios recursos y capacidades, y con los conocimientos tradicionales, tomados de otras actividades agrícolas y forestales, que se alejan del tratamiento que debe darse a los árboles en áreas urbanas. Como resultado de entrevistas con ciudadanos, técnicos y trabajadores, y de la experiencia profesional del autor en áreas verdes, se han detectado una serie de prácticas con los árboles, mismas que son tipificadas a continuación:

El cuidado de las áreas verdes, específicamente de los árboles, se aleja de lo que técnicamente se recomienda. Los árboles son seres únicos con características biológicas de funcionamiento y desarrollo que exigen un manejo y un tratamiento especializados. Hasta el momento, quizá por desconocimiento, se han venido realizando actividades con los árboles urbanos que no contribuyen a la sustentabilidad urbana; la mayoría aun no han sido caracterizadas por los

71 La Delegación Miguel Hidalgo, por ejemplo, realiza convenios con empresas para que a cambio de publicidad

adopten y den mantenimiento a las áreas verdes en camellones y parques públicos (Homero Heras, entrevista, 2004).

72 Arboricultura es la ciencia y el arte del cuidado de los árboles, arbustos y enredaderas en ambientes urbanos.

En Europa lleva más de 100 años de existencia (ISA, 1999). En México, con pocas excepciones, la arboricultura aún no figura en el currículo de las carreras biológicas y agronómicas de las universidades (Rivas, 2001).

libros y tratados de arboricultura, son propias de la Ciudad de México y de otras ciudades en el país.

Una práctica que está haciendo mucho daño, especialmente a los árboles, es el desmoche; se afecta la biología, la salud, la estructura, la seguridad y la estética de la planta. En las áreas rurales se le llama desrame y es una actividad agroforestal para cosechar alimento para el ganado. Además, aún se sigue creyendo que los árboles son como los animales. Así, se piensa, que entre más se le quite de su follaje, con menor frecuencia habrá que podarlos. El desmoche contribuye a afear la imagen de la ciudad, es un delito ecológico, lo realizan impunemente los responsables de los anuncios espectaculares con la complicidad de las autoridades; es la práctica social sin control que con mayor frecuencia se realiza por parte de todas las instituciones y grupos sociales en la Ciudad de México; no conduce a la sustentabilidad urbana, es el mejor indicador del bajo grado de cultura arbórea en la ciudad (Rivas, 2004b). Otra práctica agrícola consiste en amontonar suelo alrededor de la planta para evitar que sea abatida por el viento (el acame del maíz) y para favorecer la aparición de raíces adventicias, se le llama aporque. Sin embargo, con los árboles, es una práctica contraproducente porque favorece el exceso de humedad y la aparición de hongos en el cuello de la raíz. En lugar de ayudar propicia la aparición de enfermedades en la raíz de la planta.

El cajeteo, proveniente de la agricultura, consiste en la limpieza o barrido debajo de la copa de los árboles donde se encuentra la zona de influencia de las raíces. Es semejante al deshierbe en la agricultura. Pero con los árboles urbanos es inadecuada porque la zona de influencia de la copa no debe ser alterada, al contrario, debe estar protegida y cubierta de hojarasca (mulching).

En la Ciudad de México es común ver a los trabajadores de mantenimiento con un bote y pintura con cal pintando los troncos de los árboles. Esta es una práctica proveniente de la fruticultura, donde se hace el encalado, que consiste en pintar el tronco de los árboles con cal para proteger los árboles injertados de las quemaduras del sol. El encalado es contraproducente para los árboles urbanos porque la cal modifica el pH del suelo y con ello limita la capacidad de la planta para absorber el hierro, provocando una enfermedad conocida como “clorosis inducida por cal”.

La decisión de qué árbol plantar es, por lo general y en la actualidad, una acción equivocada en la Ciudad de México, para el sitio y el propósito que se desea. Por ejemplo, se plantan fresnos y palmeras bajo líneas de conducción eléctrica con el consiguiente perjuicio cuando crecen y obstruyen esas líneas.

Igualmente, los árboles se plantan hundidos en el suelo, se hacen cepas muy pequeñas y muy pronto las raíces levantan el piso y la banqueta. En la ciudad, a diferencia del campo, más que plantar se requiere construir una fosa o infraestructura especial para instalar el árbol.

Actualmente se concibe al derribo como un ataque a las áreas verdes y se prefiere desmochar antes que remover árboles. Realmente dentro de la dasonomía urbana moderna, el derribo es una práctica de cultivo del bosque urbano, que se emplea para el control de la densidad, el mejoramiento de la composición y el manejo de plagas y enfermedades de los espacios verdes arbolados.

La plantación en exceso, sin dejar el espacio para el desarrollo sano de los árboles, es otra actividad muy común en las áreas verdes. Pareciera que se aborrecen los espacios abiertos. La distancia apropiada de plantación depende de la especie; en ambientes urbanos debe ser igual al diámetro de la copa del árbol en su madurez. Por ejemplo, la distancia de plantación entre un fresno y otro debe ser 10 metros.

Una situación muy común es la ausencia de medidas para prevenir o remediar el ataque a los árboles con construcciones, basuras, colocación de alambres, anuncios, daños por vehículos a su tronco y raíz, vertido de detergentes, aceites, etc.

Desafortunadamente muchas de estas prácticas la gente las realiza porque ve que son ejecutadas también por las delegaciones y demás oficinas gubernamentales y de ellas toma el ejemplo. En las delegaciones quienes cuidan las áreas verdes y los árboles son trabajadores, muchos de origen campesino, que desconocen la forma correcta de tratar un árbol urbano. La arboricultura como ciencia y arte del cuidado de los árboles aún es desconocida por parte de los técnicos y personal operativo de esas dependencias, se realiza con las áreas verdes y con los árboles prácticas alejadas de las que la ciencia recomienda en un área urbana.

En conclusión, por un lado existe ignorancia del trato correcto del árbol urbano y por el otro, la gente trae a la ciudad las prácticas realizadas a la vegetación en las zonas agrícolas y

forestales de donde son originarios. Pero en la ciudad, las plantas y especialmente los árboles requieren otro tipo de prácticas de mantenimiento, se necesita una nueva cultura del cuidado del árbol urbano, se llama ARBORICULTURA. Esta nueva visión del papel y del cuidado del árbol en la ciudad, nos conducirá a mejorar la imagen y diseño de la Ciudad de México.