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6.1 Underlying Platform and Assumptions

6.1.1 Underlying Platform

La Ley Ambiental del Distrito Federal establece una diferencia entre administración66 y manejo67 de las áreas verdes. A pesar de su definición, en la práctica la administración es estática, se entiende como la autoridad o burocracia responsable de cada espacio verde, mientras que el manejo es dinámico, más técnico e involucra el cultivo y la obtención de beneficios directos e indirectos del bosque. Algo sucede con la concepción que se tiene acerca de lo que son áreas verdes dentro del suelo urbano y las que se encuentran en suelo de conservación. Pareciera que, de acuerdo con las definiciones de la ley, la administración es para las áreas verdes de suelo urbano y manejo solamente para las de suelo de conservación. Ahora bien, se desconoce cuáles son las variables y factores que inciden en la productividad del bosque urbano. Por esta razón aún no es posible medir y cuantificar los beneficios ambientales del bosque; aún no se puede evaluar el potencial del bosque urbano para producir oxígeno, capturar dióxido de carbono, disminuir la contaminación, reducir la temperatura, permitir la absorción de agua al suelo, facilitar la recreación, mejorar la imagen urbana, entre otros beneficios.

Hasta el momento solo el 34.8% de los espacios verdes, y las Áreas Naturales Protegidas, cuentan con planes de manejo. Esto crea la necesidad de elaborar e implementar planes de manejo para el resto de las Áreas Verdes y las Áreas de Valor Ambiental. Las Áreas Verdes, las de mayor extensión (casi el 60% de los espacios verdes del Distrito Federal) pueden y deben ser objeto de manejo con el fin de garantizar su conservación y mejoramiento. En los países más avanzados las ciudades cuentan con los planes de manejo como instrumentos de planeación para sus espacios verdes.

66 Administración es la planeación, instrumentación, promoción, ejecución, control y evaluación de las acciones

que en el ámbito público y en materia de protección, preservación, restauración y desarrollo se realicen en las áreas verdes, áreas de valor ambiental y áreas naturales protegidas, así como la coordinación de la investigación científica, monitoreo ambiental, capacitación y asesoría técnica que respecto a dichas áreas y sus elementos se llevan a cabo (GDF, Ley Ambiental del Distrito Federal).

67 Manejo es el conjunto de actividades que incluyen, tratándose de recursos naturales, la extracción, utilización, explotación, aprovechamiento, administración, preservación, restauración, desarrollo, mantenimiento y vigilancia; o tratándose de materiales o residuos, el almacenamiento, recolección, transporte, alojamiento, reuso, tratamiento, reciclaje, incineración y disposición final (GDF, Ley Ambiental del Distrito Federal).

Existe aún un rezago importante en la solución de las diferentes problemáticas ambientales que se reconocían a finales del siglo XX. Es así como la administración del recurso verde urbano en la actualidad continúa dispersa en diferentes dependencias gubernamentales que van desde el ámbito delegacional, pasando por el distrital hasta el federal. Los criterios de manejo, cuando existen, varían aún dentro de una misma dependencia; el efecto es que la imagen urbana, en cuanto a las áreas verdes, no contribuye a mejorar la calidad de vida de los capitalinos. Las nuevas políticas de descentralización deben encaminarse a dar a las delegaciones la administración y manejo de los espacios verdes dentro de su espacio jurisdiccional, quedando la Secretaría del Medio Ambiente en la labor normativa de estas acciones.

Además, se requiere de alguna instancia que sin ser burocrática, permita la participación ciudadana y coordine las acciones emanadas de los programas de manejo en los diferentes tipos de espacios verdes del Distrito Federal. Se necesita un órgano que agrupe y represente los diferentes tipos de intereses que surgen alrededor de las áreas verdes. En él deben participar las distintas fuerzas ciudadanas, gubernamentales, políticas y técnicas para garantizar el éxito de los programas. La cultura política en el Distrito Federal confunde descentralización con la formación de feudos sin ninguna coordinación, tal como ocurre con las delegaciones quienes deben ser una de las coordinaciones base.

4.1.1 La situación de las áreas verdes del Distrito Federal, 1998-2000

El análisis del Informe de la Gestión de los Recursos Naturales, 1998-2000, de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal y las entrevistas a funcionarios sobre la situación del desarrollo urbano y las áreas verdes, permite demostrar que la política forestal urbana del Distrito Federal a finales del siglo se caracterizaba por la ausencia de consideraciones dasonómicas, es decir técnicas, en sus decisiones. Las acciones que hasta ese momento se habían llevado a cabo en materia de áreas verdes obedecían a los criterios políticos en turno. Sin ninguna planeación se realizaron plantaciones de especies inadecuadas para las condiciones ecológicas de la ciudad; el remozamiento de las áreas verdes coincidía con la época de elecciones; el desmoche continuaba como una práctica de mantenimiento en lugar de la poda en muchas delegaciones; etc. El caos que en materia del manejo del arbolado existía hasta el momento (muchas instancias interviniendo sin ninguna coordinación) era un claro

indicador de la ausencia de consideraciones técnicas (dasonómicas) en la política forestal del Distrito Federal.

Hasta el 2000 no se contaba con un inventario confiable sobre los árboles y las áreas verdes urbanas, se manejaban cifras aproximadas sin una metodología clara de su obtención. Esto era otro indicador de la falta de integración de los planes de desarrollo urbano. Cabe señalar que para cualquier decisión que ataña a un recurso es indispensable conocer ante todo qué se tiene, dónde y en qué condiciones. Las áreas verdes en suelo urbano no hacían parte de los informes. Por ejemplo, el que se presentó sobre la gestión de los recursos naturales del Distrito Federal en el período 1998-2000 se refería a las Áreas Naturales Protegidas, periféricas a la gran ciudad, pero no daba cuentas de las áreas verdes al interior del casco urbano (GDF, 2000). Toda la anterior situación llevó a que en esos momentos se presentara un desorden con la administración de los espacios verdes en la ciudad, que en su momento las autoridades reconocieron y caracterizaron de la siguiente manera:

a) Condición y distribución de las áreas verdes

• Preocupante calidad y condición de las áreas verdes. La mayor parte de las especies arbóreas no estaban indicadas para el lugar y la función a realizar. Las arborizaciones anuales, sin ningún plan, sin criterios técnicos de calidad de los árboles, sin cepa adecuada y apropiada distancia de plantación. La mayor parte de la vegetación urbana estaba conformada por especies amontonadas, estructuralmente mal conformadas y de riesgo para la población. Esto sin contar la multitud de problemas de salud, bióticos y abióticos de los árboles.

• Paisaje forestal urbano deprimente e inadecuada imagen de la ciudad, árboles desmochados por todas partes, maltrechos, enfermos, riesgosos y amontonados. Una de las mejores muestras de este cuadro desalentador es Río Churubusco en el tramo que va del Eje 6 Sur a Insurgentes, preocupante por la gran cantidad de eucaliptos muertos y secos con riesgo de caer y causar daños a personas, vehículos e inmuebles en cualquier momento68.

68 Como si hubiese sido un presagio, irónicamente el día del Medio Ambiente (5 de junio de 2003), un gran

eucalipto cayó sobre un vehículo en Río Churubusco y Tlalpan. Por desgracia murió un joven de 14 años y su madre quedó gravemente herida (Reforma, 2003).

• En la Ciudad de México, más del 70% de la población total de árboles se encuentra representada solamente por nueve especies (Chacalo, 1995), el eucalipto, el más abundante, es el menos apropiado para áreas urbanas.

• Se desconocía y se sigue desconociendo la cuantía, composición, distribución, condición y requerimientos de árboles; los representantes más valiosos y duraderos de las áreas verdes.

• Fuertes problemas de salud para el arbolado de la ciudad, el más apremiante: la plaga del psílido del eucalipto.

• Gran inequidad en la distribución de las áreas verdes en el DF. Mientras en algunas delegaciones como Miguel Hidalgo se tenía 18.33 m²/habitante en otras, como Magdalena Contreras, no alcanzaban 1 m²/habitante (GDF, 2000).

b) Planeación

• Criterios inadecuados de análisis para la gestión de las áreas verdes; pocos datos sobre su cuantía, distribución y condición en la ciudad, esto pensado en función de una administración eficiente del recurso.

• Poca certeza en cuanto al indicador de área verde. Se manejó el dato de 5.6 m² de área verde por habitante, pero no se conocía la metodología empleada para obtenerlo.

• Ausencia de planeación en materia de áreas verdes y en la elección del arbolado apropiado para cada lugar. Política forestal urbana caracterizada por la improvisación y por tanto la carencia de planificación.

• Acciones en materia de áreas verdes con base a los criterios políticos en turno. Necesidad de ordenar y proyectar con una visión de futuro y no sólo sexenal.

c) Administración

• Administración de las zonas verdes urbanas fragmentadas e intervención de diferentes actores e instancias gubernamentales y no gubernamentales sin ninguna coordinación. Muchas instancias de gobierno, asociaciones civiles y empresas privadas realizaban prácticas con las áreas verdes, entre otras: las delegaciones políticas del Distrito Federal, los ayuntamientos municipales conurbados, la Secretaría del Medio Ambiente,

la Comisión de Recursos Naturales del DF, la CORENA, la Dirección General de Ecología, la Dirección General de Servicios Urbanos, la Asamblea de Representantes del DF, la Secretaría de Desarrollo Social, la Secretaría de Turismo, la Comisión de Luz y Fuerza del Centro, la Comisión Federal de Electricidad, Teléfonos de México, Protección Civil, asociaciones de colonos y hasta las empresas de televisión por cable y de anuncios publicitarios en las grandes avenidas.

• Desconocimiento y falta de personal capacitado para el cuidado de los árboles.

• El desmoche como práctica para resolver múltiples situaciones problemáticas con cables, infraestructura, obras civiles, etc., hasta el año 2003 no estaba regulado y se realizaba sin ningún tipo de normatividad ambiental.

d) Participación social

• Existió poca participación social, y se hizo evidente la necesidad del inventario de grupos que se relacionaban con las áreas verdes, primordialmente los involucrados en el diseño de las políticas hacia la sustentabilidad urbana.

A partir de este diagnóstico y del reconocimiento de la situación, en lo que va del presente siglo, se han dado acciones encaminadas a resolver la problemática detectada. Estas prácticas se iniciaron con el estudio o inventario general de las áreas verdes que servirá de base para el diseño de políticas ambientales, desde diferentes ángulos: normativos, administrativos, técnicos y sociales, que incidirán en un mejor desarrollo urbano con la participación de los espacios verdes.