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en DIAZ PADILLA, R. (coord.): Ilusiones ópticas en la publicidad y el diseño. Madrid: UCM., 2010. p. 54.

Figura 12, colección Diamond de Artcromo, 2009

colección de cintas de enmascarar de la marca a partir de la ilusión óptica de distorsión de la continuidad y la alineación de las rectas paralelas del suelo, que parecen confluir en un mismo punto. Aunque las cintas de enmascarar se utilizan principalmente en la construcción, los diseñadores demostraron que las de la marca Mt vienen en una variedad extraordinariamente amplia de colores y patrones, que las hace atractivas como material decorativo además de creador de nuevos espacios (fig. 13).

El diván del brasileño Simoes Rafael Miranda no solo juega con la ilusión fisiológica de movimiento aparente, sino que, al expandir el patrón de la tela a la pared del fondo, el objeto queda, además, completamente camuflado en el espacio (fig. 14)

Como se puede ver, de una u otra forma, lo que busca el diseñador objetual es sugerir ciertas características que físicamente no posee el objeto. El camuflaje y el trampantojo (normalmente unidos por un estrecho lazo) son dos de los engaños visuales más efectivos, puesto que colocan delante de la vista elementos de tal realismo que invitan al uso del objeto y que ocultan, disfrazan, la forma original (fig. 15 y 16).

El diseño editorial es una rama del diseño gráfico cuyo objetivo principal es el de transmitir una idea o narración a través de una serie de imágenes y palabras organizadas convenientemente. Existen varias aplicaciones del diseño editorial, desde las revistas, periódicos y sus suplementos, hasta los catálogos, folletos, fascículos y libros.

Una publicación cuenta con una serie de elementos clave que ayudarán a captar la atención del lector, entre las que destacan la marca o identidad corporativas,

Figura 13, Yoshiko Akado y Mayuko Watanabe, Mt ex, 2010

Figura 14, Simoes Rafael Miranda, Divano Hypnose, 2007

Figura 15, Laurie Simmons, Dessert plates, 2004

Figura16, Daniel Buren, Illy Art Collection, 2012

la portada, el logotipo, la tipografía, los sistemas de retícula y las ilustraciones.

Existen muchos ejemplos de la utilización de las ilusiones ópticas en el ámbito de las diversas publicaciones: dentro de las ilusiones ópticas fisiológicas, el uso del color y la mezcla óptica es de lo más sugerente, y de las ilusiones ópticas cognitivas destacan la ambigüedad —la más utilizada—, el trampantojo o el camuflaje. La Luna de Metrópoli es el suplemento semanal de ocio, cultura y espectáculos que se publica con el periódico El Mundo todos los viernes, desde hace más de dos décadas. En 2010 se expusieron una selección de las mejores portadas de la historia de la revista, realizadas por Rodrigo Sánchez o bajo su dirección, y que resultó ser una buena muestra de muchos de estos recursos ópticos aplicados al diseño editorial, como la ambigüedad de la figura 17.

En el libro de la editorial Zwice Arts Foundation, dedicado a la obra del bailarín y coreógrafo John Kelly, la imagen de la cubierta muestra un retrato del artista a la vez como hombre y como mujer, en alusión visual a la compleja naturaleza de su obra. Se trata de un claro ejemplo de camuflaje de rol a partir de la ambigüedad sexual. En otros casos el camuflaje aparece de una manera más evidente, es decir, en su forma más elemental, la de algo que adopta los colores o texturas de lo que quiere imitar para pasar desapercibido. Es el caso de las cubiertas de la obra

Things I Have Learned in My Life So Far de Stefan

Sagmeister, el rostro del autor aparece cubierto de escamas, con las que se asemeja a la piel de una serpiente y que funcionan como máscara.

En el diseño editorial se ha visto cómo interactuaban los textos con las imágenes, pero también existe un

Figura 17, Rodrigo Sánchez y Raúl Arias, Múnich, 2006

diseño más elemental, el de las letras que conforman ese texto. El diseño tipográfico es el encargado de crear formas, tamaños y relaciones entre los distintos símbolos que componen un texto.

Como indica Lila Insúa Lintridis, «La fotocomposición y la informática han ampliado las posibilidades, recursos y aplicaciones de la tipografía, que dejó de ser (si en algún momento lo fue) un elemento auxiliar del diseño gráfico para convertirse en la auténtica protagonista de la creación gráfica contemporánea» (15). Saltando de las etiquetas, cartas, tarjetas o carteles, entre otros, a los grandes rótulos publicitarios que bombardean al espectador en las calles de todo el mundo, cabe destacar que el factor óptico es determinante a la hora de diseñar una tipografía. Hay que tener muy en cuenta factores como la figura y el fondo y el tamaño de unas letras respecto a otras, que se ajustan, a su vez, al soporte y las medidas finales para que estos criterios no se modifiquen por los cambios de escala.

Las nuevas tipografías cargadas de su propio sentido estético hacen uso de otras ilusiones ópticas como el trampantojo o la ambigüedad, que son muy efectivas para captar la atención del espectador. Con las ilusiones se abre un mundo de posibilidades para el creador, pero, en el caso del diseño, no hay que perder de vista su funcionalidad; la tipografía debe ser al final legible. Aun así, el camuflaje, con lo que conlleva su forma de ocultar los elementos, también hace su aparición en la tipografía. En las ilustraciones de Pomme Chan realizadas a mano durante 2009 (fig. 18), el camuflaje se consigue mediante la utilización de colores de una misma gama y un trazo que transforma el texto en los elementos florales que lo rodean.