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8.1.1.- Generalidades

El primer aspecto a considerar serían los usos que se han agrupado dentro de los denominados usos recreativos para evaluar si se han incluido todos los que podrían presentarse en la realidad. De hecho es una de las clasificaciones más complicadas, ya que casi todo el mundo participa de alguna actividad recreativa pero pocos son propensos a lograr un acuerdo sobre una definición aceptable de la misma. El riego de zonas verdes urbanas (parques, campos deportivos y similares) se ha incluido dentro de los usos urbanos con una calidad 1.2 Servicios, a) Riego de zonas verdes urbanas (parques, campos deportivos y similares), idéntica a la calidad 4.1 Riego de campos de golf. Éste tipo de instalaciones son recreativas, pueden estar en zonas urbanas como rurales, por lo tanto, de acuerdo a la clasificación adoptada, estos criterios solo serían aplicables cuando se encuentren en un medio urbano.

En el uso de las aguas regeneradas intervienen dos actores, que en principio podrían ser el mismo: el

“primer usuario” quien ostenta la concesión para la primera utilización de las aguas y el “usuario del

agua regenerada”, que es quien utiliza el agua regenerada para el uso previsto. El primero será el

encargado de realizar el “autocontrol”, que es el programa de control analítico sobre el correcto funcionamiento del sistema de reutilización.

Si bien los usos indicados se resumen en el Anexo I.A. del RD, se presentan en el Artículo 4 ciertas contradicciones ya que por un lado se deja abierta la posibilidad de otros usos “siempre que el organismo de cuenca exija las condiciones de calidad que se adapten al uso más semejante de los

descritos en el mencionado anexo”, mientras que por el otro, se especifica que se prohíbe la

reutilización de aguas “para cualquier uso que la autoridad sanitaria o ambiental considere un riesgo

para la salud de las personas o un perjuicio para el medio ambiente”. En lo que respecta a los

criterios de calidad el organismo de cuenca puede fijar valores para otros parámetros o contaminantes, o fijar niveles de calidad más estrictos que el propio RD (Artículo 5).

Ambos criterios, del organismo de cuenca y de las autoridades sanitarias o ambientales no deberían contraponerse, sin embargo en el hipotético caso de diferencias de criterios o ante un riesgo real sobre la salud de los usuarios, no se establece como se dirimen las responsabilidades ni que criterio debe prevalecer sobre el otro.

Los puntos de control establecidos por el RD 1620/2007 se sitúan en la salida de la estación regeneradora y en cada uno de los puntos de entrega al usuario. No se establecen puntos de control intermedios en las diferentes etapas de la línea de tratamiento.

En el Anexo I.A se establecen los valores máximos admisibles (VMA) para los diferentes parámetros, pero no se establecen límites de alerta temprana que permitan reaccionar con tiempo antes de llegar al valor máximo admisible.

TESIS DOCTORAL

Cuando se habla de riego de campos de golf, dentro de los usos recreativos, en otros criterios se menciona que “si el riego se aplica directamente a la zona del suelo (goteo, microaspersión) se fijan

los criterios del grupo de Calidad 2.3”. Ambos tipos de riego presentan características muy diferentes,

ya que el microaspersor dispersa el agua en forma de aerosol a poca distancia del suelo mientras que el gotero aplica la gota de agua en un punto sobre el terreno; en algunos casos el gotero se encuentra enterrado. Por otra parte, estos métodos de riego no se utilizan en campos de golf, donde por las grandes superficies se opta por aspersores.

Con respecto al Anexo I.C de evaluación de la calidad de las aguas regeneradas se establece como medida de gestión frente a incumplimientos la realización de una segunda prueba a las 24 horas de haber detectado que un parámetro supera un límite de desviación máximo. Sin embargo, en ensayos de parámetros bacteriológicos difícilmente se cuenten con los resultados de los ensayos en menos de una semana, con lo cual el segundo muestreo deja de tener significado.

En el año 2.010 el Ministerio de Medio Ambiente y medio Rural y Marino, publicó la “Guía para la Aplicación del R.D. 1620/2007 por el que se establece el Régimen Jurídico de la Reutilización de las Aguas Depuradas” cuyo objetivo fue “orientar y proponer procedimientos y criterios para la aplicación del RD de reutilización a los distintos agentes involucrados, facilitando el trabajo de comprensión e

interpretación del mismo” (RB.158: MMAMRM, 2.010).

En dicha Guía se indica que “los parámetros que siempre hay que controlar son: Nematodos intestinales, Escherichia coli, sólidos en suspensión y turbidez”, y “exige controlar otro tipo de

parámetros, como por ejemplo, la Legionella ssp. en caso de que se produzca aerosolización….”.

Establece que los puntos de control “se sitúan en la salida de la estación regeneradora y en cada uno

de los puntos de entrega al usuario”.

Las bacterias coliformes habitan el tracto intestinal de mamíferos y aves, y se caracterizan por su capacidad de fermentar lactosa a 35°C. Los géneros que componen este grupo son Escherichia coli,

Klebsiella, Enterobacter, Serratia, Citrobacter y Edwardsiella, aunque en la mayoría de las aguas las

bacterias predominantes son las E. coli (80-90%). Todas pueden existir como saprofitas

independientemente, o como microorganismos intestinales, excepto el género E. coli cuyo origen es

sólo fecal. Esto ha llevado a distinguir entre coliformes totales (grupo que incluye a todos los coliformes de cualquier origen) y coliformes fecales (término que designa a los coliformes de origen exclusivamente intestinal) con capacidad de fermentar lactosa también a 44,5°C, denominados también coliformes termotolerantes. La existencia de una contaminación microbiológica de origen fecal se restringe a la presencia de coliformes fecales, mientras que la presencia de coliformes totales que desarrollan a 35°C, sólo indica existencia de contaminación, sin asegurar su origen.

Con respecto a la bacteria Escherichia Coli, se considera de manera unánime que es el índice de

contaminación fecal más adecuado. Si bien la presencia de coliformes fecales evidencia habitualmente una contaminación de origen fecal, muchos coliformes fecales no tienen ese origen, provienen de agua enriquecidas con materia orgánica, tales como efluentes industriales del sector del pan, pasta y papel, o alimenticia, por lo que resulta más adecuado hablar de coliformes termotolerantes. Son buenos indicadores de la eficacia del tratamiento del agua, pero como se encuentran en menor número que los Coliformes Totales (CT), estos últimos son preferibles para ésta función en lugar de los Coliformes Fecales (Institut National de Santé Publique du Quebec, Mayo 2.003).

La Guía considera la bacteria E. coli como un indicador para medir la eficacia de la desinfección, sin

embargo las analíticas son más lentas y menos fiables que la medición directa de la concentración

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residual de desinfectante. Además, la bacteria E. coli es mucho más sensible a la desinfección que

los protozoos y los virus entéricos, con lo cual no resulta aconsejable su uso en este sentido.

La comunidad científica siempre fue consciente de que la detección y cuantificación de E. coli no son suficientes para definir la calidad de una determinada agua residual tratada, regenerada o descargada en el medio ambiente. Algunos patógenos son más resistentes al tratamiento convencional de aguas residuales (incluyendo la cloración) y sus fuentes no son de heces de animales de sangre caliente. Por lo tanto, E. coli es una herramienta insuficiente para reflejar los

cambios de la calidad debido a los procesos de tratamiento de las aguas residuales, convencionales o avanzadas, extensivo o intensivo. Además, no permite el control de desinfección de las aguas residuales (RB.88: Salgot M. et al., 2.006).

Los virus patógenos no pueden utilizarse como indicadores de eficacia del tratamiento debido a que se encuentran en concentración insuficiente (salvo epidemias) y variables en las aguas residuales, y en general no se pueden hacer cultivos con ellos, y las técnicas de biología molecular por las cuales se detectan no evidencian su infecciosidad (RB.132: AFSSA, 2.008).

Incluye asimismo dos nuevos indicadores de la desinfección: Colifagos y Clostridium perfringens.

- Colifagos: pertenece al grupo de bacteriófagos, son huéspedes de la bacteria E. coli y otras

especies cercanas. Su presencia señala la existencia de contaminación fecal que puede ser

tanto bacteriana como de virus u otros patógenos. Como indicador de desinfección, su

ausencia tampoco asegura la ausencia de virus entéricos o protozoos parásitos.

- Clostridium perfringens: bacteria de morfología bacilar, Gram positiva, anaerobia estricta,

capaces de formar esporas y con actividad sulfito reductora. Por ser bacterias esporuladas son más resistentes a condiciones adversas que los coliformes fecales. Resisten a la luz UV y otros procesos de desinfección como la cloración, así como a condiciones extremas de pH y temperatura. Son indicadores de procesos de filtración y pueden utilizarse como índice de virus entéricos y protozoos. Su presencia refleja la existencia de contaminación fecal intermitente.

La diversidad de virus presentes en el agua y su comportamiento en el medio ambiente y en los procesos de tratamiento conduce a la conclusión de que no hay un solo (grupo de) organismo(s) capaz de cumplir con todos los requisitos necesarios de un organismo modelo (RB.139: AWPRC,

1.991). Dado que los métodos actuales para el aislamiento y enumeración de los virus entéricos son bastante caros y engorrosos, los bacteriófagos, que se encuentran comúnmente en las heces de humanos o de animales de sangre caliente, pueden ser utilizados como indicadores para los virus entéricos. Tres tipos de bacteriófagos se han propuesto como buenos indicadores de los virus: colifagos somáticos, colifagos específicos- F, y Bacteroides fragilis fagos. (RB.126: Zhang K. and

Farahbakhsh K., 2.007).

Los bacteriófagos son virus que infectan bacterias. Los bacteriófagos que infectan a la Escherichia coli se conocen comúnmente como los colifagos. Los bacteriófagos son considerados por algunos

investigadores como buenos indicadores porque tienen propiedades fundamentales y características similares a los virus entéricos tales como la estructura, composición, tamaño, y modo de replicación. Los colifagos se han detectado allí donde se produce la contaminación fecal. Muchos estudios han propuesto el uso de colifagos como indicadores de los virus entéricos (RB.126: Zhang K. and

Farahbakhsh K., 2.007). Sin embargo, la validez de los colifagos somáticos como indicadores de

proceso es cuestionable debido a que la resistencia de los miembros de este grupo heterogéneo es muy variable, y los datos reales de campo pueden depender de la oportunidad de la distribución de las especies en una muestra particular. Del mismo modo, la capacidad de ciertos colifagos somáticos

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a multiplicarse en aguas no contaminadas limita su uso como un organismo índice (RB.139: AWPRC,

1.991).

En la actualidad, parece razonable concluir que la presencia de bacteriófagos ARN-F específicos es un indicador de la contaminación de las aguas residuales, y en consecuencia de la posible presencia de virus humanos. Debido a que el fago ARN está frecuentemente ausente en las heces, su ausencia en una muestra de agua no indica necesariamente la ausencia de virus humanos. Sobre la base de los datos disponibles, los fagos de Bacteroides fragilis podrían ser muy buenos organismos indicadores (RB.139: AWPRC, 1.991).

Los bacteriófagos de B. fragilis se podrían proponer pero no resultan adecuados para evaluar

tratamientos por filtración. Las esporas de bacterias anaerobias sulfito reductoras y los bacteriófagos

ARN-F específicos son muy resistentes a los rayos ultravioletas, y pueden utilizarse como indicadores

de este tratamiento. Los bacteriófagos ARN-F específicos son muy resistentes a los rayos

ultravioletas y la técnica normalizada para su detección (ISO) es muy sencilla de poner en obra, pero son por su parte sensibles al calor, por lo que son malos indicadores en zonas cálidas, aunque son los mejores indicadores de la presencia de agentes patógenos en un tratamiento por filtración, cuyo mejor criterio de funcionamiento es el tamaño de partículas (RB.132: AFSSA, 2.008).

Las siguientes características justifican la propuesta de los bacteriófagos como buenos indicadores para virus entéricos (RB.126: Zhang K. and Farahbakhsh K., 2.007)

- están presentes cada vez que los virus entéricos están presentes

- son iguales a o mayores en número que los virus entéricos donde presente

- son tan resistentes como los virus entéricos en ambientes acuáticos

- son específicos de la contaminación fecal o de aguas residuales

- no tienden a replicarse en ambientes acuáticos, y

- no son patógenas y son relativamente fáciles de detectar.

Figura 30: Imágenes en microscopio electrónico de transmisión (MET) de a) colifagos somáticos, y b) colifagos

específicos-F. La barra de escala representa 100 nm (RB.126: Zhang K. and Farahbakhsh K., 2.007)

Los fagos ARN-F específicos pertenecen a la familia Leviviridae, que se divide en dos grandes géneros: la Levivirus que contiene el genogrupo I (similares a MS2) y el genogrupo II (similares a GA) y el Allolevivirus que contiene el genogrupo III (similares a Qβ) y genogrupo IV (similares a SP). Los Genogrupos II y III pueden ser más frecuentes en las heces humanas y aguas residuales urbanas, mientras que los genogrupos I y IV pueden ser más frecuentes en las heces animales y aguas contaminadas por las actividades de los animales. Por lo tanto, la determinación del nivel de cada genogrupo puede ayudar a rastrear el origen de la contaminación fecal (RB.95: Skraber Sylvain

et al., 2.009).

TESIS DOCTORAL

En concordancia con lo establecido en el Anexo I.C donde se indica que “los métodos o técnicas

analíticas de referencia que se proponen…..se tomarán como referencia o guía” pudiéndose emplear

métodos alternativos “siempre que estén validados y den resultados comparables”, sugiere que los

métodos “para el análisis de bacterias coliformes y Escherichia coli de Número Más Probable (NMP) en medio líquido utilizando la tecnología de sustrato definido y el método agar cromogénico para

coliformes” incluidos en la Orden SCO/778/2009, de 17 de marzo, sobre métodos alternativos para el

análisis microbiológico en aguas de consumo humano, pueden ser empleados en lugar de los establecidos en el RD 1620/2007.

Por su parte, aconseja identificar con el método Bailinger modificado por Bouhoum & Schwartzbrod, indicado para controlar los huevos de Nematodos, “todos los organismos presentes en la muestra, ….. Con el fin de amortizar el esfuerzo analítico, y en aras de un mejor conocimiento de la composición de la muestra, es aconsejable tratar de identificar todos los helmintos visualizados en el

análisis y no solo los nematodos”. Incluye una tabla donde se muestran los helmintos que resultan de

mayor interés por su posible afección al hombre a través del agua regenerada:

HELMINTOS

Cestodos Nematodos Trematodos

Taenia saginata Ascaris lumbricoides Fasciola hepática

Taenia solium Trichuris trichiura Schistosoma mansoni

Ancylostoma duodenale

Tabla 36: Helmintos de mayor interés en el ámbito de la reutilización (RB.169: MMAMRM, 2.010)

Varios grupos de organismos son "determinados" mediante el uso de indicadores (por ejemplo,

bacterias patógenas por E. coli), aunque otros (p.e. Giardia lamblia) no tienen indicadores útiles y

deben ser determinados directamente (Tabla 37).

TESIS DOCTORAL Patógenos en el

agua Indicadores Observaciones

Bacterias E. coli, Coliformes fecales,

Coliformes Totales,

Enterococos fecales.

Staphylococcus aureus, Salmonella spec., Clostridium perfringens, Pseudomonas

aeruginosa, Legionella pneumophila

La determinación de Coliformes fecales (CF) es más habitual; la determinación de E. coli

está sustituyendo a los CF lentamente. Otras bacterias se utilizan para las aguas de baño, aguas subterráneas, etc.

Virus Enterovirus, el virus de la hepatitis A.

Bacteriófagos

No existe todavía un indicador aceptado. Los bacteriófagos se están estudiando en este sentido.

Huevos de helmintos -

nematodos

Nematodos (Ascaris, Trichuris,

Ancylostoma como indica la

OMS)

Desalentador: muchos resultados negativos en muchos países. No se requiere viabilidad de los huevos.

Otros helmintos (es decir, Taenia)

Desconocido En algunos casos importantes de riesgo relacionados con la sanidad animal

Protozoos (incluyendo Giardia, Cryptosporidium, Amoeba, Balantidium, etc.) Desconocido

La presencia de uno de ellos podría indicar la presencia de los otros

Las herramientas de análisis no están bien desarrolladas hasta ahora

Hongos, toxinas

de las algas Desconocido Son pocos los casos detectados

Tabla 37: Organismos usualmente determinados en el tratamiento de aguas residuales y en reutilización (RB.88:

Salgot M. et al., 2.006)

Las dosis infecciosas para Cryptosporidium spp. y Giardia duodenalis se han establecido en valores

tan bajos como 10 ooscistos y se ha estimado que el riesgo de infección por la ingestión accidental de

Cryptosporidium y Giardia durante el baño en un agua con > 2 x 10-1 l era mayor de 1 por 10.000

individuos inmunocompetentes, un valor de riesgo considerado significativo de acuerdo con la EPA. El riesgo que representa la presencia de Cryptosporidium y Giardia en los cuerpos de agua, junto con

el bajo número de parásitos necesarios para inducir la infección los ha convertido en una gran preocupación para las autoridades de agua y sanitarios responsables de proporcionar los suministros de agua potable para el consumo humano y animal. En los EE.UU., la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) ha puesto en práctica la reglamentación nacional de agua potable y desarrollado tecnologías innovadoras para mejorar la detección, el control y la vigilancia de estos parásitos en el agua potable. La Organización Internacional para la Estandarización especifica un

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método (ISO 15553:2006), que es aplicable para la detección y recuento de ooscistos de

Cryptosporidium y quistes de Giardia en el agua. Es aplicable para el examen de las aguas

superficiales y subterráneas, las aguas tratadas, aguas minerales, piscina y aguas de recreo. Sin embargo, en España no hay regulaciones específicas relativas a los límites tolerables

Cryptosporidium y Giardia en el agua potable. Por otra parte, no hay requisitos para las pruebas de

las aguas recreativas y las aguas residuales regeneradas para la presencia de Cryptosporidium y Giardia, a pesar de que los análisis de los brotes han demostrado que los

patógenos se pueden alojar en las aguas recreativas. Aunque estos patógenos se incluyen como agentes de la categoría B de biodefensa en la lista de los Institutos Nacionales de Salud (INS) de numerosos países, no existe una legislación específica para la vigilancia rutinaria de las fuentes de agua potable, las aguas de recreo o la reutilización de aguas residuales para estos parásitos. Es evidente que se requiere una legislación adecuada en relación con el análisis de rutina de

Cryptosporidium y Giardia con el fin de mejorar la calidad del agua. (RB.25: Castro-Hermida José

Antonio et al., 2.010).