Chapter 3 The Cutting Edge of the Web: The Semantic Web
3.2 Before the Semantic Web: Metadata
3.2.2 Object-based Metadata
4.2
La teoría de las figuras debe dar cuenta de todos los problemas en tanto que ellos son la fuente de la que surge el pensamiento wittgensteiniano. Esto quiere decir que la teoría del las figuras surge al ponerse en discusión frente a los problemas vitales, culturales e intelectuales que interesaron al autor. A continuación confronto la teoría de las figuras con los problemas que se presentaron en la sección anterior con el objeto de ver en qué medida la toría responde a cada uno de ellos:
En 1 se explicita una de las influencias que llevaron a Wittgenstein al desarrollo de preguntas y problemas que tenían que ver con el sentido de la vida, la pureza moral y la verdad. Dado que el contexto social y político se desenvolvía en un ambiente de ambivalencia moral y de negación de la verdadera situación del imperio, autores como Wittgenstein asumieron existencial e intelectualmente una actitud de búsqueda de los fundamentos del lenguaje y los medios de expresión. Concretamente, Wittgenstein propuso la teoría de las figuras cuya finalidad era la clarificación de cómo funciona el lenguaje.
Sin embargo, esta teoría de las figuras frente al problema del sentido de la vida y la moralidad puede no ser suficiente a la hora de buscar resolver dichos problemas. El trabajo que desarrolló Wittgenstein en el Tractatus logra una distinción necesaria entre el decir y el mostrar que da luces para la clarificación de las verdaderas posibilidades del lenguaje. Por un lado, se tiene que el lenguaje se usa fundamentalmente para decir que las cosas suceden y cómo es que suceden. De ahí que el lenguaje al que se refiere el Tractatus sea un lenguaje
que se usa para describir los hechos. Por otro lado, se tiene que el lenguaje muestra lo que él mismo no puede decir. El lenguaje no puede hacer teoria acerca de sí mismo ni decir cómo él mismo dice lo que representa. Así, el discurso acerca del sentido de las expresiones y ciertas tareas que a este respecto se ocupan tanto la filosofía, la ética y la religión, son imposibles de realizar; sobre eso, el lenguaje muestra lo que con él no se puede decir.
Ahora bien, dependiendo de la manera como se entienda el aspecto del mostrar en el lenguaje, se podria dar respuesta a los problemas que en 1 se dice, Wittgenstein solía preguntarse desde pequeño. De acuerdo a lo anterior se pueden encontrar diferentes lecturas del Tractatus; por un lado, se encuentran las lecturas lógicistas que dicen que el libro solo se debe entender para la lógica, y por otro, se encuentran lecturas éticas de la obra que propenden por una lectura mucho más integral que abarca no solo la dimensión lógica del lenguaje sino también la postura wittgensteiniana sobre la ética, la mística y la religión.
Si se asume una lectura eminentemente lógica del Tractatus, entonces los problemas acerca del sentido de la vida, la pureza moral y la verdad, no pueden ser resueltos desde la teoría de las figuras puesto que de aquellas cosas no se puede hablar. Pero si se aume una lectura del Tractatus en la que lo que se muestra no solo se da en el simbolismo sino también en los comportamientos, entonces las preguntas que se realizaba Wittgenstein serían lícitas. En este trabajo, como se dijo en el tercer capítulo, se asume que aquellas preguntas por el sentido la vida y aquellas que tienen que ver con la moralidad y la verdad se disuelven en la teoría de las figuras puesto que, por su naturaleza, exceden las posibilidades del lenguaje y ni siquiera podrían ser formuladas.
De acuerdo con 2, al igual que Kraus y Mauthner, Wittgenstein se sumó a los esfuerzos de su época por precisar las posibilidades del lenguaje para la representación de los hechos. Las propuestas de Kraus y de Mauthner se enfocaron en la crítica a las estructuras sociales, culturales y artísticas de la época con el fin de aclarar la verdadera esencia y utilidad del lenguaje. Wittgenstein por su parte, con la teoría de las figuras, se centró específicamente en el lenguaje lógico que muestra la estructura de todo lenguaje. Este lenguaje debe servir fundamentalmente a la ciencia pues el lenguaje ordinario tiene, por decirlo así, otra manera de ser.
Se puede decir que el proyecto de estos tres autores es muy similar en el objetivo de procurar la univocidad, transparencia y verdad en las posibilidades del lenguaje aunque sus derroteros fueran distintos. Kraus se enfocó en el problema de la manipulación del lenguaje desde las distintas formas de expresión tales como el periodismo, la literatura, el teatro, etc; Muthner, lo hizo sobretodo sobre la artisticidad de las palabras como única posiblidad para su sentido; y Wittgenstein trabajó fundamentalmente sobre el lenguaje lógico que sirve a la representación de los hechos como herramienta de la ciencia.
Los autores de los que se habla en 2 ejercieron también una influencia sobre el trabajo del Tractatus. Así como en el punto anterior Wittgenstein era movido hacia la capacidad reflexiva y existencial, este punto habla de un movimiento hacia el proyecto crítico y clarificador del lenguaje. En el Tractatus no hay algo asi como el discurso sobre los hechos y la artisticidad de las obras. El lenguaje al que refiere el Tractatus es el lenguaje que describe los hechos del mundo tal cual son, es decir, el lenguaje de la ciencia. Entonces, la artisticidad del lenguaje es algo que no está dentro del sistema tractatriano porque no es un
elemento de la forma del lenguaje. La artisticidad del lenguaje es algo que excede las posibilidades de representación de los hechos del mundo. Así, en segundo lugar, repecto a Mauthner, la teoría de las figuras resulta ser una teoría de la reperesentación que rechaza completamente la postura mauthneriana en la que la manera de ser del lenguaje es la poesía y el poder evocativo de las palabras.
Al final de su libro, Wittgenstein dice que quién haya comprendido lo que allí se dijo, debe reconocer que todo lo expresado carece de sentido. Utilizando la imagen de la escalera dice que esta debe ser tirada despues de haber subido, pues hay que reconocer que al comprender lo que se ha expresado en el Tractatus, lo que queda es el silencio. Este silencio wittgensteininano enfatiza que hay cosas de las cuales no se puede hablar porque con el lenguaje no se puede hacer teoría sobre el lenguaje mismo. En este silencio cae toda su obra. Mauthner y Wittgenstein empatan en esto: despues de todo, lo que queda es el silencio. Sin embargo, este silencio tractariano enfatiza que el lenguaje tiene límites que no pueden ser atravezados.
El sistema creado para la representación de los fenómenos físicos que es presentado en 3 describe otro material que Wittgenstein utiliza para construir su teoría de las figuras. En este caso, el material lo recoge en el ámbito metodológico brindando tres características que Wittgenstein habría de aplicar al análisis del lenguaje y que se ve claramente en la teoría de las figuras. El análisis tractariano del lenguaje quiere mostrar las características que debe tener un lenguaje para ser aplicado al mundo. Lo que vemos con respecto a Hertz, es que Wittgenstein asume un modelo de pensamiento que es netamente científico y aplicado a la física, y lo utiliza para desarrollar su trabajo en la teoría de las figuras.
Viendo esto en concreto, lo que Hertz propuso como características de su sistema para la representación de los fenómenos físicos son las mismas características que debe tener el lenguaje para la representación de los hechos. Como primera característica, dicho sistema debe tener coherencia lógica. En el caso de la teoría de las figuras, esta característica se refiere por ejemplo a la no ambigüedad en los simbolismos, y por eso a la claridad con que el lenguaje debe expresar la forma de los hechos. Así mismo, se refiere a que el lenguaje no debe sobrepasar sus límites demarcados por la lógica e intentar representar lo que no puede ser dicho y que no tiene coherencia con la forma lógica. La segunda característica es que debe haber correspondencia con los hechos. La teoría de las figuras muestra con el análisis de la figura y el análisis de los hechos que las estructuras de ambos se corresponden por su identidad de forma. Finalmente, la tercera característica dice que dicho sistema debe ser simple y elegante en la exposición. La exposición que hace Wittgenstein de su teoría en el Tractatus responde precisamente a esos rasgos de simplicidad y elegancia. Pero no es solamente la exposicón de la teoría de las figuras la que responde a dichos rasgos, sino que la misma expresión de aquello que puede ser dicho con el lenguaje, debe ser dicho con claridad. Claridad en el caso tractariano indica no solamente simplicidad sino también correspondencia con los hechos y coherencia lógica.
Frege y Wittgenstein coinciden en que con su trabajo pretenden la aclaración de la lógica del lenguaje tal como se expresa en 4. Para tal efecto Frege asumió un sistema de notación mucho más completo que permitiera ver aquello que queda borroso en el lenguaje ordinario. Aquí hay una distinción entre el lenguaje ordinario y el lenguaje lógicamente perfecto que Wittgenstein también se interesó por aclarar. La teoría de las figuras es un
esfuerzo por encontrar en los fundamentos del lenguaje la forma lógica de todo lenguaje posible. Sin embargo, esta teoría no se ocupa del lenguaje ordinario puesto que este oculta su forma.
En la Conceptografía, Frege describe su trabajo utilizando la imagen del microscópio y del ojo. Con dicha imagen dice que su trabajo consiste en encontrar una visión mucho más detallada del lenguaje que permita la precisión metodológica que traen las exigencias científicas. En el Tractatus, Wittgenstein expresa en 4.002 la capacidad que tiene el hombre de construir lenguajes en los que todo sentido pueda ser expresado. Estos lenguajes son complejos y esconden la lógica. Wittgenstein dice que el lenguaje ordinario disfraza el pensamiento. Sin embargo, es claro que la finalidad del lenguaje ordinario es distinta a la finalidad del lenguaje lógicamente perfecto. El primero se hizo con fines muy distintos puesto que el lenguaje ordinario, como el vestido, no se hizo para permitir ver la forma del cuerpo. Con el lenguaje lógico nadie puede hablar y hacerse entender con claridad, este se hizo para captar la forma de todo lenguaje, especialmente el lenguaje científico.
Con la teoría de las figuras Wittgenstein hace análisis del lenguaje con el fin de aclarar su estructura y, por la correspondencia con la estructura de los hechos, salvaguardarlo de la posibilidad de caer en las confusiones típicas de un lenguaje que quiere sobrepasar sus límites y representar aquello que no son hechos.
En el surgimiento de Wittgenstein como pensador se han reconocido problemas en el ámbito de la vida y la búsqueda del sentido y en el ámbito de la filosofía y la lógica. Entre tales problemas están los que tienen que ver con su formación investigativa y reflexiva con
respecto a sí mismo y la sociedad, los que le muestran un horizonte de crítica y lo motivan a la búsqueda de los fundamentos y los que lo llevan a formular su propio pensamiento. En el caso de Frege y Russell, son la influencia más directa y claramente reconocida en su obra. De hecho el Tractatus es, en muchas ocasiones, respuesta a lo que esos autores plantearon con sus teorías. En ese sentido su influencia es fundamentalmente el planteamiento de problemas con respecto a la aclaración de la lógica del lenguaje.
Juntos, Wittgenstein y Russell, desarrollaron el sistema de atomismo lógico que se describe en 5. Sin embargo, los dos autores difieren en la manera como lo aplican puesto que Russell lo hace en una investigación más empírica y Wittgenstein lo hace en una investigación de corte más formal. Así, la teoría de las figuras responde a este sistema de atomismo lógico.
Según el Tractatus y de acuerdo con la primera característica del atomismo lógico, la figura tiene una estructura que tiene relación con la estructura de lo que representa. En otras palabras, la proposición, que es una figura, tiene una estructura que se relaciona proyectivamente sobre la estructura de los hechos que ella describe. Según la segunda característica, el lenguaje, como la figura, se puede descomponer en elementos más simples que la componen. Así mismo la realidad se puede descomponer en hechos más simples y en objetos que son los elementos simples de la realidad. Los objetos y los elementos de la figura son los elementos simples que, según la tercera característica, son de carácter lógico. Los objetos simples, dependiendo de su forma, son los que contienen la posibilidad de la estructura. En ese sentido son ellos de carácter lógico puesto que son el elemento a priori que contiene la posibilidad de una estructura.
Los nombres son los que estan en la figura en lugar del objeto y la combinación de nombres, como la de los objetos, configura la estructura de la figura. La figura representa con su estructura la estructura de los hechos. Con esto se reafirma que la teoría de las figuras, de acuerdo con su exposición en el Tractatus, esta enmarcada en el sistema del atomismo lógico que desarrollaron Wittgenstein y Russell.
En 6 se presentan dos de los temas que justifican el desarrollo de la teoría de las figuras en el Tractatus de Wittgenstein. La definición de clase y la posterior resolución que Russell le dió a la paradoja que él mismo encontró en dicha definición, son los temas que Wittgenstein rebatió con su teoría de las figuras. Así, la aclaración lógica de las posibilidades del lenguaje, es la que se pone como objeción a la teoría de los tipos de Russell que pretende la definión de “clase” desde clases superiores.
El objetivo general del Tractatus recae sobre la aclaración lógica de las posibilidades del pensamiento y del lenguaje. Para esto, Wittgestein realiza un analisis de las estructuras de los hechos y de las proposiciones, con lo que pretende establecer una semejanza que sustente la representación de los hechos por medio del lenguaje. En la posibilidad de que un hecho pueda ser representado por el lenguaje está la posibilidad de la representación con sentido. Es decir, que solo las proposiciones que representan la existencia o no existencia de un hecho son las que representan con sentido. Hay otro tipo de expresiones que por no estar sujetas a una gramática y a una sintaxis, entonces no representan nada en el mundo por lo que, se asume, no tienen ni sentido ni referencia. Finalmente, hay otras expresiones que tampoco se refieren al mundo pero que pretenden representar el funcionamiento mismo
del lenguaje. Estas son las proposiciones tautológicas o las contradictorias que no representan ningún hecho posible.
Con lo anterior, Wittgenstein quiere hacer notar que con cualquier intento de hablar de la estructura o de la forma del lenguaje se cae en un sinsentido. Para el Tractatus, una teoría del lenguaje solamente puede mostrarse en el lenguaje mismo pero no representarse por medio de él. La búsqueda de un lenguaje lógicamente perfecto que describa los hechos del mundo y que con ello muestre su sentido, será la respuesta a un sistema como el de los tipos lógicos que se funda en una especie de estratificación de las proposiciones en niveles.
Como se dijo en 1, aquí se adopta la lectura lógica de la distinción entre decir y mostrar. Según dicha lectura, esta distinción marca el error en el que incurre la teoría de los tipos lógicos. Lo que dice la teoría es básicamente que se necesitan distintos niveles del mismo lenguaje para poder definirlo excediendo así la lógica del lenguaje. La forma lógica del lenguaje, su estructura y el sentido de las proposiciones solo se muestran en el lenguaje, pero nada puede decirse sobre eso. Intentar decir algo sobre el sentido y la estructura del lenguaje con el lenguaje mismo es incurrir en un sinsentido y al mismo tiempo exceder los límites de posibilidad de la representación del lenguaje. Un lenguaje no puede ser representado con su forma lógica.
Además de contrastar la teoría de las figuras con cada uno de los problemas de índole vitalista y de índole lógico, es indispensable darse cuenta de que esta dicotomía en la interpretación de la obra de un mismo autor, fragmenta la comprensión de aquello que seguramente tiene una misma fuente. En el caso de Wittgenstein, todos los problemas, por lo dicho en los primeros dos capítulos, surgen de las experiencias personales y de su contacto con la cultura. En el fondo de toda la investigación estuvo la pregunta por el sentido de la vida y por la transaparencia en la expresión. Pero la respuesta la trasladó al problema del lenguaje con lo que logró formular su teoría de las figuras.
Al final, es importante rescatar la relación fundante que existe entre la vida y la filosofía. Lo que en este trabajo afirmo es que no pueden desligarse las experiencias vitales que cofiguran la personalidad de un autor haciendolo un pensador. Como tal, el pensador filósofo debe ser capaz de interpretar el mundo, de describirlo como es visto, y dar una respuesta a todo aquello que genera incomprensión. En el caso de Wittgenstein su pensamiento y la cultura están ligados de tal manera que ambos dan forma a una teoría por medio de la que el autor asimila la realidad.
Conclusiones
CONCLUSIONES
Los biógrafos presentan la vida de Ludwig Wittgenstein desde distintos enfoques. Algunos desarrollan una investigación pormenorizada de su vida personal y, de acuerdo con ello, presentan ciertas implicaciones morales238. Otros hacen una amplia exposición de su vida intelectual y recalcan la famosa distinción entre la época del Tractatus y la época de las
Investigaciones Filosóficas239. Otros se enfocan en la espiritualidad y mística que en apariencia se encuentran en su historia y escritos240. Finalmente, otros se dedican a dichos aspectos aisladamente o los entremezclan, para lograr la exaltación del genio241. Esta diversidad de enfoques busca resaltar la genialidad de Wittgenstein, y, en gran número de casos, señalar las estrechas relaciones entre la vida y la obra del autor.
Para una lectura adecuada del Tractatus logico-philosophicus, entonces, es necesario realizar una integración de los enfoques vitalistas y lógicos de la interpretación de la obra. Es mucho más integral una lectura que asume no solamente el carácter lógico y filosófico de la obra, sino también aquella que asume la vida del autor trayendo las experiencias personales y culturales que alimentaron la formulación de los pensamientos allí consignados. Esto se basa en el hecho de que los problemas que Wittgenstein recoge y que