Chapter 3 The Cutting Edge of the Web: The Semantic Web
3.4 Technologies for the Semantic Web
Hemos analizado desde el primer capítulo de este trabajo la manera en que el concepto de gobierno empieza a ocupar un lugar privilegiado en la manera como Foucault comprende el poder. Igualmente, hemos delimitado desde la perspectiva de una gubernamentalización del Estado como se desarrolla una razón de Estado que tiene un conjunto de crisis que dará finalmente lugar a una tecnología de gobierno específica, a saber, el liberalismo. Dentro del análisis del conjunto de prácticas de gobierno que conforman la tecnología liberal hemos intentado mostrar como en la búsqueda de una limitación al ejercicio del poder público surgen dos esferas concretas el mercado y la sociedad civil, las cuales actúan como un correlato y como una condición de posibilidad
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de esa tecnología de gobierno. Lo que quisimos partiendo de una inquietud que tenía su origen en la clase del 25 de enero de 1978 en su curso Seguridad, territorio y población
fue examinar el lugar que tiene la libertad dentro de esa nueva tecnología de gobierno liberal. Nuestra propuesta es que si bien el gobierno liberal no interviene directamente sobre la libertad de los gobernados si toma la libertad como una herramienta de gestión y esto en la medida que codifica, crea, destruye las condiciones posibles de acción de sus gobernados. La tecnología de gobierno liberal tiene como herramienta de cálculo, procesamiento de datos y conjunto de saberes lo que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII empezó a configurarse como la economía política. Este saber permite entender las configuraciones de un mercado sólo y en la justa medida en que reconoce la imposibilidad de comprender toda la dinámica del mercado; es decir puede aislar fenómenos específicos y realizar los cálculos requeridos, entender su dinámica y ejercer influencia indirecta sobre los mismos. Entonces, la economía política por una parte se propone eliminar toda barrera al funcionamiento eficaz de ese mercado y la vez caracteriza los fenómenos propios de esa población que se gobierna y que participa de ese mercado. Si bien Foucault no profundiza en las relaciones entre liberalismo y población en El nacimiento de la biopolítica41
La economía política también da cuenta a través de herramientas como la estadística de esa naturalidad y fenómenos propios de la población que son parte esencial de las formas de gobierno liberales, pues estas buscan una sociedad rica, productiva, eficaz y saludable. Por lo tanto, aunque las relaciones entre liberalismo y población no hayan sido plenamente definidas en el Nacimiento de la biopolítica la población ya es de , ya había adelantado muchas de las configuraciones implicadas en el arte de gobernar sin las cuales un conjunto de prácticas como las liberales hubieran sido imposibles.
41 Foucault concluye su curso Nacimiento de la Biopolítica con la siguiente idea: “Lo que debería estudiarse ahora, entonces, es la manera como los problemas específicos de la vida y la población se plantearon en el marco de una tecnología de gobierno que, sin haber sido siempre liberal -lejos de ello-, no dejó de estar recorrida desde fines del siglo XVIII por la cuestión del liberalismo” (Foucault, 2008, p. 366).
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antemano en el surgimiento de la tecnología de gobierno liberal una esfera de independencia del ejercicio del poder público y a la vez un objetivo privilegiado en la medida que la naturalidad de la población se da necesariamente en un medio que puede ser objeto de cálculo y modificaciones. Por otra parte, el contrapunto a ese saber denominado economía política, se constituye en el entrecruzamiento de distintos mecanismos jurídicos, disciplinarios y frente a la novedad de lo aceptable o no aceptable, de la probabilidad del evento o la reducción de su acontecimiento, los mecanismos de seguridad surgen como instrumento de poder para delimitar precisamente ese campo de acción de los gobernados. La libertad en la tecnología de gobierno liberal no coincide con una idea de derechos sino de eficacia, la libertad es una constante fabricación donde los individuos se creen libres pero sus objetivos son puestos por otros:
“Las tecnologías políticas de las que habla Foucault, y en particular las que operan en el liberalismo y el neoliberalismo, producen modos de existencia, pues a través de ellas los individuos y colectivos se subjetivan, adquieren una experiencia concreta en el mundo. Su propósito es, por tanto, la autorregulación de los sujetos: lograr que los gobernados hagan coincidir sus propios deseos, esperanzas, decisiones, necesidades y estilos de vida con objetivos gubernamentales fijados de antemano. Por eso las tecnologías políticas no buscan “obligar” a que otros se comporten de cierto modo (y en contra de su voluntad), sino hacer que esa conducta sea vista por los gobernados mismos como buena, digna, honorable y, por encima de todo, como propia, como proveniente de su libertad (Castro, 2010, p. 13)
El espacio del liberalismo no deja espacio a una mayor libertad sino que sigue siendo dentro de este conjunto de prácticas de gobierno eso que siempre ha sido: “La libertad nunca es otra cosa -pero ya es mucho- que la relación actual entre gobernantes y gobernados” (Foucault, 2008a, p. 83). Es una dinámica de fuerzas entre la libertad actual y la libertad que se solicita pero ligadas a esa estructura eficaz que es el mercado como lugar de veridicción. “En el mercado no sólo se produce el intercambio y la competencia, sino también la verdad sobre las acciones de gobierno. De esta manera, las libertades liberales son prácticas estrechamente vinculadas al mercado y su verdad” (Ortiz, 2010, p. 223). Estas libertades siempre están orientadas dentro de la eficacia del
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mercado y lo que permite la libre competencia. El Estado como hemos visto a través de la teoría de Smith debe no intervenir ese mercado sino facilitar el juego libre de los deseos espontáneos. Sin embargo, qué significa facilitar ese juego si no fabricar condiciones para que aumente la utilidad económica y los seres humanos puedan comportarse de manera que generen la máxima ganancia posible en ese mercado. La libertad es una herramienta para gestionar la posibilidad de acción de los individuos y lograr que dicho espectro de acción este acoplado con el nuevo objetivo del Estado. Recordemos que dicho objetivo consiste en mantener las prácticas que permitan la máxima utilidad posible y el mayor crecimiento personal de los gobernados, pues dicho crecimiento también redunda en un mayor crecimiento económico y el acoplamiento con los intereses de la sociedad:
Por lo tanto, la nueva razón gubernamental tiene necesidad de libertad, el nuevo arte gubernamental consume libertad. Consume libertad: es decir que está obligado a producirla. Está obligado a producirla y está obligado a organizarla. El nuevo arte gubernamental se presentará entonces como administrador de la libertad no en el sentido del imperativo “sé libre”, con la contradicción inmediata que puede plantear. El liberalismo no formula ese “sé libre”. El liberalismo simplemente plantea lo siguiente: voy a producir para ti lo que se requiere para que seas libre. Voy a procurar que tengas la libertad de ser libre. Y al mismo tiempo, si ese liberalismo no es tanto el imperativo de la libertad como la administración de las condiciones en las que se puede ser libre, verán con claridad que en el corazón mismo de esa práctica liberal se instaura una relación problemática, siempre problemática, siempre diferente, siempre móvil entre la producción de la libertad y aquello que, al producirla amenaza con limitarla y destruirla. El liberalismo, tal como yo lo entiendo, ese liberalismo que puede caracterizarse como nuevo arte de gobernar en el siglo XVIII, implica en su esencia una relación de producción/destrucción con la libertad. Es preciso por un lado producir la libertad, pero ese mismo gesto implica que, por otro, se establezcan limitaciones, controles, coerciones, obligaciones apoyadas en amenazas, etcétera (Foucault, 2008a, p. 84)42
Se puede ver entonces que el lugar de la libertad no es el de una realidad que debe ser respetada, sino precisamente una realidad que se construye constantemente, se fabrica con la firme intención de incrementar las posibilidades de una sociedad, de un mercado. Precisamente, en este sentido se refuerza el descubrimiento frente a esa naturalidad de las poblaciones a las cuales ya no se les quiere simplemente doblegar o intervenir
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42 El resaltado es mío.
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directamente mediante la disciplina para que tengan una característica determinada o una subjetividad específica, se trata de forjar las condiciones para que las poblaciones sean lo más productivas posibles para que los cuerpos sean su máxima posibilidad.
La libertad es algo que se fabrica a cada instante. El liberalismo no es lo que acepta la libertad, es lo que se propone fabricarla a cada momento, suscitarla y producirla con, desde luego, todo el conjunto de coacciones, problemas de costo que plantea esa fabricación (Foucault, 2008a, p.85) Tenemos entonces que la libertad como herramienta de gestión se divide en esa permisividad, entre la creación y la destrucción, entre el cálculo y la contención, economía política y mecanismos de seguridad aseguran ese juego continuo entre libertad y seguridad. Será la cuestión de nuevo de los intereses; cómo hacer para que los intereses de un individuo no choquen con los intereses colectivos o lo contrario. Aunque en la noción que se toma de libertad en el liberalismo según Foucault el centro son las libertades que aseguran una libre competencia y la libertad del mercado estamos a portas de un análisis que replantea como centro el crecimiento de los seres humanos, precisamente en su análisis del ordoliberalismo y el neoliberalismo de la escuela de chicago el individuo vuelve a ser el centro del problema gubernamental. Debemos ser emprendedores, empresarios de sí mismos y autorregular nuestro comportamiento invirtiendo en nosotros mismos de manera que seamos empresas individuales viables en el mundo de riesgo que plantea ese libre mercado cada vez más cambiante.
En estos análisis sobre el neoliberalismo los cuales no detallamos a profundidad, la intervención del Estado sobre cada uno de los factores de la vida se radicaliza hasta el último átomo de nuestra cadena genética. Pues la noción de economía como saber va a través del tiempo redefiniendo su objeto de estudio, comenzando por el estudio del comportamiento humano y las diversas maneras en que se pueden distribuir bienes escasos frente a necesidades ilimitadas como lo pensaban los economistas neo-clásicos, pasando a una noción de la economía que se encarga de la investigación sistemática de la racionalidad y toma de decisión de los individuos. Así, finalmente la economía se
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centra en la respuesta de los individuos y sus decisiones frente al ambiente en el que viven. “La economía entonces se vuelve un enfoque capaz en principio de direccionar la totalidad del comportamiento humano, y consecuentemente de constituir un método coherente de programar toda la acción gubernamental”. (Gordon, 1991, p. 43)43. La noción de Gary Becker sobre el objeto de la economía en este punto es retomada por Foucault y es fundamental al poner en el centro del estudio económico la capacidad de decisión humana y las variables a través de las cuales dichas decisiones son tomadas como respuesta a un medio44. En síntesis, vemos con la evolución del liberalismo una radicalización del espectro de intervención posible del Estado que hace del hombre neoliberal un hombre manipulable45
Sigue permaneciendo abierta la pregunta ¿Qué significa la libertad en el liberalismo? ¿Somos realmente libres en un sistema como el actual, el cual mantiene y radicaliza las bases de esa tecnología de gobierno liberal? El problema de la libertad en la tecnología liberal se acentúa en la medida que se aumenta exponencialmente la intervención del Estado y ahora de las grandes corporaciones en cada uno de los espectros de la vida
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43Economics thus becomes an approach “capable” in principle of addressing the totally of human behaviour, and consequently, of envisaging a coherent, purely economic method of programming the totality of governmental action.(Gordon, 1991, p. 43)
44 “Vale decir: cualquier conducta que responda de manera sistemática a modificaciones en las variables del medio debe poder ser objeto de un análisis económico; en otras palabras, cualquier conducta que, como dice Becker, acepte la realidad. El homo economicus es quien acepta la realidad. Es racional toda conducta que sea sensible a modificaciones en las variables del medio y que responda a ellas de manera no aleatoria y por lo tanto sistemática, y la economía podrá definirse entonces como la ciencia de la sistematicidad de las respuestas a las variables del medio” (Foucault, 2008a, p. 308).
45 El Americano neo-liberal homo economicus es un hombre manipulable, un hombre quien responde perpetuamente a las modificaciones en su ambiente. El gobierno económico aquí une manos con el conductismo (Gordon, 1991, p. 43).The american neo-liberal homo economicus is manipulable man, man who is perpetually responsive to modifications in his enviroment. Economic government here joins hands with behaviourism (Gordon, 1991, p. 43). 46 Es importante mencionar que Foucault en su análisis del ordoliberalismo alemán y el neoliberalismo de la escuela de chicago empieza a ver un descentramiento del poder del Estado y una reorientación de dicho poder al sector privado. Por otra parte, son múltiples las referencias al impacto cada vez más relevante en nuestro comportamiento de la publicidad y los mecanismos de las grandes empresas para lograr un consumo de los clientes ahora en un sistema globalizado. Veáse por ejemplo: (Miller y Rose, 2008; Bauman, 1999).
. Los análisis emprendidos por Foucault en este periodo de su trabajo investigativo parecen más pertinentes que en ningún otro momento de la Historia.
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Conclusión
Este trabajo ha intentado desarrollar una descripción de las principales singularidades que dieron lugar a las prácticas liberales de gobierno y preguntar por la naturaleza de la libertad en el interior de las mismas. En este sentido, se tomó como punto de partida la relevancia del surgimiento del concepto de población en las prácticas de gobierno. Es decir, el modo en que el reconocimiento de unos fenómenos poblacionales y su naturaleza cambiaron radicalmente la manera en la cual se pensaba el gobierno.
El punto fundamental que debe ser retomado es cómo la población muestra una naturalidad que desde el siglo XVIII empieza a delimitar hasta donde debe ir la intervención del Estado. Esa naturalidad de la población muestra un núcleo irreductible que es el interés de los individuos y toda la tecnología política a partir de dicho descubrimiento debe tener en cuenta como punto de partida dicho interés. El interés de los individuos dentro del análisis del gobierno liberal, lleva a Foucault a incorporar como núcleo una filosofía utilitarista que presupone que si cada individuo sigue sus intereses no solamente se concretara la máxima eficacia en cuanto a los intereses egoístas de cada individuo, sino que a la vez se maximiza la eficacia en el mercado. El gobierno liberal no parte de derechos o de la justicia sino de la utilidad y eficacia en las prácticas de gobierno. Es un gobierno cuyo problema central es una reflexión continua sobre la validez de sus propias prácticas pero no desde su legitimidad sino desde su eficacia. En este sentido este trabajo ha intentado mostrar que la libertad funciona como dato, un calculo que surge en los fenómenos sociales y en el mercado económico y que ayuda al gobierno liberal a identificar los parámetros sobre los cuales se delimita la intervención, y aquellos sobre los cuales se deben definir los límites de acción posible de los gobernados.
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Se es libre, inicialmente en la forma de facilidades para que se dé el libre y espontaneo juego de los intereses. Posteriormente, condicionando aspectos cada vez más amplios de la vida, hasta que en el presente, se da una delimitación sobre todas y cada una de las condiciones en las cuales tendrán lugar nuestras elecciones. La libertad en el gobierno liberal toma la forma de una herramienta técnica y administrativa, la forma del dato y el cálculo para poder construir y destruir constantemente ese medio (mileu) en el cual nos desarrollamos como sujetos.
La naturaleza de la libertad en esta tecnología de gobierno denominada como liberal parte y presupone libertades que son calculadas por todo un aparato de saber constituido en la economía política y una regulación normalizadora que es dinámica y que proveen los mecanismos de seguridad. La libertad entonces se debate en un juego eterno con la seguridad y dicho juego es alimentado por la idea de la incertidumbre, el riesgo y la necesidad en la que los seres humanos vivimos y tenemos que sobrevivir. Ahora las libertades están enfocadas hacia el crecimiento personal, el desarrollo de nosotros mismos, el ser empresarios de nuestra vida. La autorregulación direccionada a la maximización de nuestras posibilidades en la estructura del mercado mundial, es el nuevo ángulo de comprensión de esa libertad. El ser humano es ahora capital humano, centro de todo el desarrollo y creatividad que da lugar y moviliza el flujo de un sistema de consumo. La libertad en su dinámica con la seguridad y el problema del riesgo, en su inventiva y en su desarrollo no es más finalmente ahora que la renta del capital humano. “Si hay innovación, es decir, si se encuentran cosas nuevas, si se descubren nuevas formas de productividad, si hay invenciones de tipo tecnológico, no es más que la renta de cierto capital, el capital humano, o sea, el conjunto de las inversiones que se han hecho en el hombre mismo” (Foucault, 2008a, p. 272). Nuestro trabajo identificó en el análisis Foucaultiano dos caminos, dos formas de concebir la libertad una derivada del derecho y la problemática jurídica del Medioevo cuyo destino fue la revolución francesa y otro muy diferente que comprende a la libertad desde la eficacia y el respeto al
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emprendimiento y el interés de los individuos. En este sentido, se trató de mostrar cómo es que la primera noción de libertad la cual está ligada a un camino revolucionario cae lentamente bajo el dominio de un camino radical que comprende la libertad desde la maximización de la utilidad. Analizando la libertad desde este camino radical, es que concluimos su metamorfosis en herramienta que delimita y determina el horizonte de acción de gobierno liberal de acuerdo a objetivos estratégicos, pero a la vez como delimitación de las conductas y campos de acción de los individuos que son gobernados.
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Bibliografía
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