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UNDERSTANDING THE INTERNATIONALIZATION DECISION MAKING PROCESS

5.4. THE PROCESS OF MAKING AN INTERNATIONALIZATION DECISION

5.4.1. Order Process

tran una incidencia menor cuando los adolescentes participan en actividades deportivas y disfrutan de su par- ticipación (Balaguer y Duda, 2003). Todas estas características que nos informan de los beneficios del ejercicio deportivo en la adolescencia remarcan la importancia de la creación de climas motivacionales po- sitivos que favorezcan tanto la calidad de la experiencia deportiva como las intenciones de continuar parti- cipando en el futuro.

4. FASES DEL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

Las fases que se proponen en este programa son las siguientes: evaluación de la realidad social de estudio, diseño de la intervención, seguimiento (intervención y evaluación) y evaluación final de los objetivos del programa (Cuadro 5.4).

CUADRO 5.4. EVALUACIÓN DE REALIDAD DE ESTUDIO, DISEÑO DE LA INTERVENCIÓN, SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN FINAL DE LOS OBJETIVOS DEL PROGRAMA

MES SEMANA TAREAS

Septiembre

2ª – Familiarización de los profesionales con el equipo. 3ª

Octubre – Evaluación inicial: entrenadores, jugadores, equipo. 1ª

2ª 3ª

– Informe de evaluación y establecimiento de objetivos. 4ª

Noviembre 1ª 2ª

3ª . . . – Formación inicial de entrenadores e inicio de la intervención. 4ª . . . –

Diciembre . . . –

Enero . . . – Seguimiento de la Formación de Entrenadores. Febrero . . . – Seguimiento de la Formación de Entrenadores. Marzo . . . – Evaluación: entrenadores, jugadores, equipo. Abril . . . – Seguimiento de la Formación de Entrenadores. Mayo . . . – Evaluación: entrenadores, jugadores, equipo. Septiembre (2ª temporada) . . . – Evaluación jugadores del año anterior.

144 INTERVENCIÓN PSICOSOCIAL I NTE R VE NC IÓN

Capítulo 5 ■ Clima motivacional, calidad de la implicación y bienestar psicológico… 145

4.1. Familiarización de los profesionales con el equipo

Durante las dos primeras semanas de la temporada deportiva, el equipo de profesionales realizará sus contac- tos con el club y con el equipo (jugadores y entrenador). En estas primeras semanas se inician las fases de la constitución del equipo (Carron y Hausenblas, 1998), y tanto los jugadores como el entrenador van formándo- se una imagen de su posición en el equipo y de las características de las interacciones entre sus miembros. Du- rante el periodo inicial, las conductas verbales y no verbales del entrenador suelen ser más explícitas a la hora de transmitir las normas y la distribución de los roles; esto es, se acentúan más las órdenes y la asignación de posiciones y de responsabilidades. Sin embargo, tras las primeras semanas, cuando se supone que cada uno de los miembros del equipo ya conoce los aspectos básicos del funcionamiento (por ejemplo dónde está su casilla en el vestuario, cómo espera el entrenador que se le atienda, etc.), el entrenador ya no remarca tanto la infor- mación que transmite, y el estilo de comunicación que utiliza se acerca más al que utiliza a lo largo de la tem- porada. En consecuencia consideraremos que a las tres semanas de iniciar la temporada es conveniente iniciar la observación de las conductas del entrenador y de los jugadores, así como la percepción que estos tienen del clima del equipo y de las otras variables psicosociales de estudio.

4.2. Evaluación de la realidad social de estudio a través de los entrenadores

y los jugadores

Nos aproximaremos al conocimiento de la realidad social de los equipos a través de la observación de las inte- racciones entre los entrenadores y los jugadores, y a través de las opiniones de cada uno de ellos sobre las va- riables de interés recogidas en los cuestionarios, las entrevistas y los diarios.

Puesto que cada escuela o equipo puede necesitar un determinado plan para mejorar las interacciones entre el entrenador y los jugadores, se debe realizar una evaluación inicial en cada equipo sobre las estructuras mo- tivacionales que subyacen al diseño de los programas de entrenamiento, sobre el clima creado por los entrena- dores y la implicación de los jugadores, así como sobre las percepciones que tienen jugadores y entrenadores sobre las variables personales y sociales que se incluyen en esta propuesta (véase Figura 5.1). Todo esto ayu- dará a definir el grado de diversidad entre los jugadores y las características sobre lo que cada equipo necesita para mejorar en la dinámica entrenador-equipo. Por ejemplo, qué aspectos de la interacción entrenador-juga- dores ya funcionan adecuadamente y qué otros deberían mejorar.

La evaluación se realizará en tres momentos diferentes de la temporada deportiva. El primero de ellos res- ponderá a la línea base o punto de partida en el trabajo con el equipo. El segundo, se llevará a cabo una vez que los entrenadores lleven aplicando el programa de intervención aproximadamente unos tres meses. El tercero tendrá lugar al finalizar el programa, esto es, al final de la temporada. Una vez comenzada la nueva temporada se estudiará la continuidad de los jugadores que siguen y se averiguarán las causas de aquellos que hayan aban- donado (véase Cuadro 5.4).

4.2.1. Observación de las interacciones entre jugadores y entrenadores

Una vez que los miembros del equipo se hayan familiarizado con los profesionales que dirigen la intervención, se iniciará la evaluación objetiva del equipo en situaciones de entrenamiento y en situaciones de competición. Se filmarán dos tipos de situación: entrenamiento y partidos, focalizando la atención en los jugadores. A su vez se recogerá la observación de las conductas no verbales del entrenador en interacción con los jugadores y de las conductas verbales a través de grabaciones de voz del entrenador. Las verbalizaciones del entrenador a lo largo del entrenamiento y del partido se recogerán colocando un micrófono en su solapa.

A partir de estas filmaciones analizaremos la estructura de la situación, tanto a través de las estructuras del TARGET como a partir de la dinámica entre el apoyo a la autonomía ofrecido a los jugadores y las respuestas de implicación de estos. Tanto si se realizan los análisis de conducta directamente o a través del visionado del vídeo, lo ideal es contar al menos con dos observadores entrenados que realicen su registro de forma indepen- diente (Anguera, 1999).

4.2.1.1. Análisis del clima motivacional creado por el entrenador a través de las estructuras del TARGET En esta evaluación inicial de la interacción del entrenador con el equipo, los observadores han de analizar las siguientes características de las estructuras del TARGET: cómo se asignan las tareas (T), si la autoridad (entre- nador) permite o no la participación (A), por qué se les reconoce y cuándo se les refuerza (R), cómo se agrupa a los deportistas para que interactúen unos con otros (G), cómo se les evalúa qué información y oportunidades se les ofrecen para mejorar (E), y finalmente si se respetan los tiempos para realizar las tareas (T) (Epstein, 1988, p. 98) (Cuadro 5.5).

Los resultados de la evaluación inicial ayudarán a detectar cuáles son las estrategias del TARGET que ya se utilizan correctamente, cuáles se deben reforzar y cuáles se deben cambiar. En la interpretación de los resulta- dos se entenderá que si los entrenadores actúan fomentando un clima de implicación en la tarea, los deportis- tas participarán de forma activa y se conseguirá una buena implicación, mientras que si el clima motivacional percibido es de implicación en el ego, los patrones motivacionales serán desadaptativos y habrá que cambiar el clima.

Existen protocolos muy completos diseñados especialmente para medios educativos que pueden servir de referencia para construir las categorías y subcategorías de los protocolos de observación y los análisis de las conductas de interacción en el campo (por ejemplo, Patrick et al., 1997). Actualmente se están desarrollan- do además programas informáticos basados en las estructuras del TARGET (Morgan et al., 2005) que han sido desarrollados para evaluar al profesor en las clases de educación física. Estos programas están facili- tando la codificación y análisis de las observaciones directas o de las filmaciones sobre las conductas estudiadas.

4.2.1.2. Análisis del apoyo a la autonomía ofrecido por el entrenador y la implicación de los deportistas A través del apoyo a la autonomía por parte del entrenador evaluamos si éste interviene en el contexto social favoreciendo las necesidades de los deportistas para que éstos desarrollen una motivación más autodetermina- da. También nos interesa conocer la respuesta de los jugadores a esta forma de intervención del entrenador ob- servando su implicación.

Para el análisis de la interacción entrenador-jugadores se pueden utilizar registros similares a los que figu- ran en el cuadro 5.5. Estos registros ofrecen la posibilidad de observar si el entrenador fomenta la autonomía o si por el contrario fomenta el control, y el grado de la implicación de los deportistas. En la parte superior del cuadro figuran una serie de conductas del entrenador que han sido consideradas representativas del estilo de apoyo a la autonomía (utilizando aspectos intrínsecos) y del control (utilizando aspectos extrínsecos). Concre- tamente, mediante el formato de un diferencial semántico figuran a nivel bipolar los estilos de apoyo a la auto- nomía (confianza en lo intrínseco) y los de control (confianza en lo extrínseco) en una escala de 7 pasos acompañados de términos descriptivos (por ejemplo, incentivos en un extremo y diversión en el otro), corres- pondiendo el 1 a los valores de controlador y el 7 a los de apoyo a la autonomía. Estas cuatro conductas han si- do evaluadas por diferentes investigadores (Deci, 1995; Reeve et al., 2004; Ryan y La Guardia, 1999). En la parte inferior del cuadro, con el mismo formato que para los entrenadores, figuran dos tipos de posibles res- puestas para medir la implicación de los jugadores ante el clima creado por sus entrenadores, correspondiendo el 1 a ausencia de implicación y el 7 a implicación máxima.