CONTEXTUAL ANALYSIS
4.5. THE MANAGER AND THE INTERNATIONALIZATION DECISION
4.5.3. Perceptions of Internationalization
Argumentos actitudinales, información, suministro de preservativos, entrenamiento en habilidades de auto-manejo, y asesoramiento en VIH y pruebas de detección.
Argumentos de habilidades conductuales, suministro de preservativos, entrenamiento en habilidades para usar el preservativo,
entrenamiento en habilidades de auto-manejo, y asesoramiento en VIH y pruebas de detección. Argumentos normativos, actitudinales, (información), suministro de preservativos y entrenamiento en habilidades de auto-manejo. Argumentos actitudinales, información, argumentos de habilidades conductuales, entrenamiento en habilidades de auto-manejo, y asesoramiento en VIH y pruebas de detección. Argumentos actitudinales, información, argumentos de habilidades conductuales, entrenamiento en habilidades de auto-manejo, y asesoramiento en VIH y pruebas de detección. Argumentos actitudinales, información, suministro de preservativos, y entrenamiento en habilidades de auto-manejo.
Información, argumentos de habilidades conductuales, suministro de preservativos, entrenamiento en habilidades de auto-manejo, y asesoramiento en VIH y pruebas de detección. Argumentos actitudinales, argumentos de habilidades conductuales, suministro de preservativos y entrenamiento en habilidades para usar el preservativo.
Argumentos actitudinales, (información), argumentos de habilidades conductuales, suministro de preservativos y entrenamiento en habilidades interpersonales.
Argumentos actitudinales, (información), argumentos de habilidades conductuales, suministro de preservativos, entrenamiento en habilidades para usar el preservativo y entrenamiento en habilidades interpersonales. Argumentos actitudinales, información, argumentos de habilidades conductuales, entrenamiento en habilidades de auto-manejo, y asesoramiento en VIH y pruebas de detección.
CUADRO 4.4: ESTRATEGIAS ACTIVAS-PASIVAS EN FUNCIÓN DE LA POBLACIÓN (Albarracín et al., 2005)
Estrategias Pasivas Estrategias Activas
Género Mujeres Argumentos actitudinales, información y suministro de preservativos.
Hombres Argumentos de habilidades conductua- les y suministro de preservativos.
Edad Menos Argumentos normativos, actitudinales, de 21 años (información) y suministro de preser-
vativos.
Más Argumentos actitudinales, información de 21 años y argumentos de habilidades conduc-
tuales.
Grupo Étnico Minoría Argumentos actitudinales, información y argumentos de habilidades conduc- tuales.
Mayoría Argumentos actitudinales, información y suministro de preservativos. Personas con HSHs Información, argumentos de habilida- conductas des conductuales y suministro de riesgo de preservativos.
UDIs Argumentos actitudinales, argumentos de habilidades conductuales y sumi- nistro de preservativos.
PUDIs Argumentos actitudinales, (información), argumentos de habilidades conductua- les y suministro de preservativos. HPMs Argumentos actitudinales, (información),
argumentos de habilidades conductua- les y suministro de preservativos.
PBUPs Argumentos actitudinales, información, y argumentos de habilidades conduc- tuales.
Notas: HSHs=hombres que tienen relaciones sexuales con hombres; UDIs=usuarios de drogas inyectables; PUDIs=parejas de usuarios de drogas in- yectables; HPMs=heterosexuales con parejas múltiples; PBUPs=personas con bajo uso de preservativo.
(Merchan-Hamann et al., 2002). Además, diversos estudios muestran que los adolescentes no escolarizados y los jóvenes que viven en la calle tienen un mayor riesgo de contraer el SIDA porque tienen más probabilidades de mantener relaciones sexuales desprotegidas (Stonim-Nevo y Mukuka, 2005). También se ha detectado que los jóvenes que comienzan su actividad sexual de forma más precoz tienen más probabilidades de exponerse a ries- gos de salud reproductiva y sexuales (Ubillos y Navarro, 2003). Por tanto, para asegurar que los jóvenes sean educados en la prevención de conductas de riesgo, es necesario que los programas se dirijan a los adolescentes más jóvenes y enfaticen el uso de preservativo consistente. La intervención descrita en el Capítulo 10 se dirige justamente a grupos de preadolescentes que todavía no han iniciado su actividad sexual coital.
Debido a su condición de mujeres jóvenes, esta población se encuentra con una serie de barreras a la hora de usar el preservativo en sus relaciones sexuales. Antes de diseñar un programa, es esencial que se conozcan las dificultades propias de cada población.
4.1. Dificultades de las mujeres jóvenes frente a la prevención del VIH/SIDA
La mejor protección contra la transmisión del VIH en el caso de las mujeres sexualmente activas es el uso con- sistente de preservativos, acción que requiere la cooperación de la pareja masculina (Dolcini y Catania, 2000). Por tanto, las mujeres deben primero mantener discusiones o negociaciones acerca del uso del preservativo con sus parejas masculinas (Saul, Norris, Bartholow, Dixon, Peters y Moore, 2000). Sin embargo, esta negociación puede ser difícil para las mujeres que se encuentran en una situación más desfavorecida. Los motivos que sub- yacen a esta situación son complejos.
Existen, en primer lugar, una serie de barreras, reflejo de la socialización de los roles de género, que con- ducen a las mujeres a ser dependientes de sus parejas masculinas e incapaces de reafirmarse en las situaciones sexuales (Amaro, 1995; Dolcini y Catania, 2000). Las expectativas del rol de género pueden reflejar la creen- cia de que las mujeres deben ser pasivas sexualmente y acceder a los deseos y necesidades de sus parejas. Adi- cionalmente, la socialización femenina puede contribuir a la culpa sexual y al mantenimiento de dobles estándares sobre qué conducta sexual es apropiada (Dolcini y Catania, 2000). Esta influencia patriarcal donde los hombres tienen el control y el poder sobre las relaciones y el uso del preservativo, y donde se espera un rol sumiso por parte de las mujeres, es frecuente entre algunos colectivos (Glasman y Albarracín, 2003; Marín, Gómez, Tschann y Gregorich, 1997; Ubillos y Navarro, 2003). Estos escenarios culturales tradicionales también pueden dificul- tar el uso del preservativo entre los hombres de estos grupos (Marín et al., 1997). Las teorías legas tradiciona- les sobre las diferencias de género tienden a asociar el impulso sexual incontrolable con la «masculinidad» (Glasman y Albarracín, 2003). A este respecto, interrumpir el acto sexual para comprar preservativos cuando no se tienen a mano puede ser incongruente con el autoconcepto masculino.
Desde la perspectiva de los escenarios sexuales, diversos estudios indican que la falta de insistencia en el uso de este método de prevención por parte de las mujeres, especialmente en las relaciones comprometidas y monógamas, se deriva de su interferencia con la confianza, la intimidad y el placer (Ehrhardt et al., 2002).
Las conclusiones que se derivan de la literatura sobre poder y mujer son coherentes con la perspectiva de los escenarios sexuales. El poder de relación se plantea a menudo como la habilidad para tomar decisiones se- xuales en el marco de la interacción de pareja. Dos de las variables relacionadas con el constructo de poder en la relación, la implicación y la inversión, pueden describir un fuerte vínculo entre las parejas íntimas. Sin em- bargo, una persona muy comprometida puede tener dificultad para ser asertiva, por ejemplo a la hora de pro- poner el uso del preservativo, dada la necesidad de asegurar que su relación continúe, y debido a que estas mujeres pueden percibir que no tienen alternativas mejores a la relación. Esto podría ser un desafío especial- mente para las mujeres muy comprometidas y que invierten mucho y que saben o sospechan que sus parejas es- tán teniendo relaciones sexuales con otra persona; éstas pueden tener miedo de que sus parejas puedan elegir otras relaciones si ellas insisten en el sexo seguro (Saul et al., 2000).
Atendiendo a factores estructurales, la pobreza en la que viven muchas mujeres puede impedir también prác- ticas de sexo seguro. Estas mujeres pueden verse superadas por el número de estresantes cotidianos que expe- rimentan, y el riesgo de SIDA puede ser un problema relativamente menor cuando se compara con la necesidad de vivienda, comida, empleo y seguridad que le requieren atención inmediata. El estrés y las formas de en- frentarse a él pueden estar relacionados con las conductas de riesgo de SIDA. Por ejemplo, debido a los pro- blemas económicos, los niveles de prostitución son mayores entre estas mujeres.
Otros factores estructurales como las barreras de acceso (por ejemplo, información, servicios de salud, in- dependencia financiera) conducen a ciertos grupos de mujeres a un aumento en su probabilidad de adquirir el VIH u otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) (Salabarría-Peña, Lee, Montgomery, Hopp y Muralles, 2003).
Por otra parte, los jóvenes se caracterizan por tener que enfrentarse a numerosas barreras que dificultan el uso del preservativo en las potenciales relaciones sexuales de riesgo. Además de las dificultades propuestas por los modelos teóricos descritos previamente, el uso del preservativo está menos asociado a la duración de la re- lación que a la presencia de confianza, monogamia, compromiso, reconocimiento público y apego emocional (Bauman y Berman, 2005; Ubillos y Navarro, 2003), de suerte que cuando los adolescentes comienzan una nue- va relación, o están manteniendo una relación sexual lúdica, tienden a utilizar preservativos hasta que la rela- ción se hace más estable y más comprometida. El uso del preservativo se hace, entonces, cada vez más intermitente, y si este método, junto al coito interrumpido, era utilizado principalmente para la prevención del embarazo, la chica tiende a obtener otra forma de control de natalidad, y se dejan de utilizar los preservativos. Se ha encontrado que las relaciones sexuales nuevas que se originan en la adolescencia declinan el uso del pre- servativo en un periodo menor de un mes a niveles similares a los de las relaciones estables.
A esto hay que añadir que las relaciones que se establecen en la adolescencia se caracterizan por la ambi- güedad, lo que conlleva que las transiciones a un tipo de relación más íntima sean muy confusas. Esto es debi- do, en parte, a la ausencia de comunicación entre las parejas. La comunicación directa entre ellas acerca del estatus de su relación no suele ser frecuente, y se suelen utilizar terceras personas, tales como amigos, para cla- rificarlo. La comunicación no verbal es otro cauce que suelen utilizar los adolescentes para determinar la evo- lución de la relación. Todo ello supone dificultades para la negociación y adopción de conductas preventivas (Bauman y Berman, 2005).
El proyecto de Intervención Comunitaria sobre la Prevención Sexual del VIH/SIDA que se presenta a con- tinuación ha tenido en cuenta las especificidades de las mujeres adolescentes, tanto en el diseño de su estruc- turación, contenidos, metodología y sistema de evaluación.
4.2. Proyecto de intervención comunitaria dirigido a la prevención sexual
del VIH/SIDA de mujeres jóvenes
Este proyecto se diseñó específicamente para una población de mujeres jóvenes del barrio de Alza situado en la ciudad de San Sebastián. El Departamento de Juventud del Ayuntamiento de San Sebastián financió durante la década de los 90 dicho proyecto con el objetivo de incrementar el bienestar de estas mujeres adolescentes proporcionándoles recursos personales y estructurales dirigidos a la prevención de los riesgos sexuales, y en particular del VIH/SIDA. Antes de diseñar la intervención se llevó a cabo una evaluación de las características estructurales y personales de la población diana. Esta evaluación sirvió para adaptar la propuesta inicial a las necesidades específicas de este colectivo.
El barrio de Alza donde se enmarca esta intervención es una de las zonas relativamente marginales de San Sebastián. La orografía accidentada del barrio, acompañada de un desarrollo desordenado y una alta densidad de viviendas, todo ello propio de un urbanismo especulativo o de escasa calidad, han dificultado la aplicación de soluciones con la celeridad que fue posible en otros barrios donostiarras. El peso poblacional del barrio de