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Fue introducida por Newell en 1912 (Fig. 10.2). Se utiliza en el tratamiento de las deformidades tempranas del arco dentario (ligeras distoclusiones, vestibuloversión de incisivos superiores, mordidas abiertas en dentición primaria y mixta) cuando son causadas o agravadas por una función muscular defectuosa.

Fig. 10.2. Pantalla vestibular.

Existen pantallas orales preformadas de materiales termoplásticos que se adaptan sobre los modelos de yeso, o se puede fabricar en forma individual con acrílico autocurable. Se utilizan modelos donde hayan sido copiados adecuadamente el fondo de surco y las inserciones frénicas, el acrílico debe extenderse en sentido distal hasta los bordes mesiales de los primeros molares permanentes y, en sentido vertical, hasta el fondo de los surcos, liberando las inserciones frénicas.

En el tipo estándar, la pantalla contactará con los incisivos superiores, mientras que mantiene a los carrillos alejados de los segmentos posteriores, no obstante, el aparato puede ser variado, según exija el caso. Para aumentar la utilidad del aparato como entrenador muscular, Hotz adiciona un ansa de alambre de 1 mm de grosor a la parte anterior y media de la pantalla. El paciente debe tirar del aparato hacia adelante, y al mismo tiempo tratar de resistir la fuerza con los músculos labiales

Aunque algunos no hacen diferencias entre las expresiones pantalla oral y pantalla vestibular, Kraus limita el término "pantalla bucal" para aquellos aparatos cuyo objetivo primario es controlar la función lingual. En su versión de la pantalla vestibular el material se extendía en el vestíbulo hasta ponerse en contacto con las apófisis alveolares, pero sin tocar los dientes. Kraus combina las pantallas bucales y vestibular para hacer una "doble pantalla bucal", donde se fija la pantalla vestibular a otra lingual

más peque ?a, con 2 alambres 0,9 mm que pasan a través de la mordida en la zona del incisivo lateral. Tal construcción puede ser útil en casos de protracción lingual y mordida abierta. En pacientes que respiran por la boca suelen hacerse peque ?os orificios en la pantalla, que luego se pueden reducir de tama ?o de forma gradual, al tiempo que el paciente se acostumbra a respirar por la nariz.

Activador

En 1908 Viggo Andresen presentó por vez primera su activador, que se basó en las placas de Kingsley, el cual tenía por objeto servir como contención funcional y corregir la respiración bucal. En 1925 fue nombrado director del Departamento de Ortodoncia de la Escuela de Odontología de Oslo, donde junto con el austríaco Karl Haüpl sostuvo que el uso del activador trasmite impulsos al hueso, aumentando la actividad osteoblástica y produciendo mayor formación de hueso. Haüpl se sintió impresionado por los trabajos de Andresen y se convenció de que el retenedor utilizado producía cambios en el crecimiento, al estimular o transformar las fuerzas fisiológicas con una acción intermitente trasmitida a los maxilares. El aparato queda flojo en la boca con el objetivo de hacer que los músculos, específicamente los propulsores y los elevadores de la mandíbula, lo coloquen en su lugar; en otras palabras, fue dise ?ado para cambiar el patrón funcional. Andresen llamó originalmente a su sistema ortodoncia biomecánica. Con el tiempo, el aparato, modificado mediante la incorporación de una sección inferior, un resorte de Coffin y un arco vestibular superior tomó el nombre de activador (Fig. 10.3). Más tarde el nombre fue cambiado por ortopedia funcional de los maxilares y luego por sistema noruego. Muchas han sido las modificaciones hechas al activador además de las que fueron hechas por los autores.

Bionator

Balters con su "bionator" intenta orientar la lengua en distintos sentidos: ascendente o palatino, o descendente hacia el piso de la boca, en dependencia de la anomalía (Fig. 10.4).

Fig. 10.4. Bionator.

Para Balters el factor principal es la lengua, según sus palabras: "el equilibrio entre la lengua y los carrillos, especialmente la lengua y los labios, en cuanto a la altura, el ancho y la profundidad en un espacio oral de máximo tama ?o y límites óptimos, que suministre espacio funcional para la lengua, es fundamental para la salud natural de los arcos dentarios y su relación mutua. Toda perturbación deformará la dentición, pudiendo impedirse el crecimiento en los pacientes que atraviesan ese período. La lengua es el factor esencial para el desarrollo de la dentición. Es el centro de la actividad refleja de la cavidad oral".

Bionator estándar. Se usa para el tratamiento de la clase I y la clase II, división 1, consta de un arco vestibular de 0,9 mm que se dirige hacia la zona de premolares, formando los dobleces buccinadores y un arco palatino de 1,2 mm cuyo objetivo es estimular la posición de la lengua (Fig. 10.5).

El cuerpo de acrílico lo más delgado posible va adaptado a las caras linguales de todos los dientes inferiores y a la cara palatina de los dientes posterosuperiores.

En la dentición mixta el acrílico se estabiliza en la cara oclusal de los molares temporales y en la dentición permanente en las bicúspides superiores.

Bionator para clase III. En la clase III el doblez curvo del arco palatino se coloca en posición invertida y el arco vestibular está en proximidad con los incisivos inferiores (Fig. 10.6).

Bionator para mordida abierta. Presenta los mismos elementos metálicos que el aparato estándar, aunque varían las partes de acrílico que van unidas en la parte anterior formando una barrera que impide la colocación de la lengua. En la parte posterior, el acrílico tiene las indentaciones de los dientes que sobre él ocluyen para impedir que los dientes posteriores erupcionen (Fig. 10.7).

Fig. 10.5. Bionator estándar.

Fig. 10.6. Bionator para clase III.