2.5 What kinds of pattern are there?
2.5.1 The patterns of verbs
La reiterada y consensual observación respecto de la relación entre poetas populares y medios de comunicación es que en la televisión siempre aparecen como payadores unas personas que lo que hacen no es exactamente lo que hace un payador legítimo. Básicamente las diferencias están en que el payador improvisa en décimas frente a otro y sus contenidos no son necesariamente livianos; en tanto que el que aparece en televisión improvisa en otro verso y solo con un sentido de entretención.
improvisación, nos dice:
Harto reparable [es] porque […] la muletilla se usa en la cueca y […] la utilizan esos bribones que salen en la televisión […] haciendo la siguedilla […] ¡Qué siguedilla ni cuatro cuartos! […] La verdadera siguedilla llega de España […] eso se sabe; pero también, esa que utilizan estos bribones es una siguedilla nortina, que nadie sabe cómo se empezó; […] empezó en las chinganas, en las cantinas, […] en los minerales en el Norte; y eso nace porque un curao una vez quiso imitarle a uno que estaban en una chingana cantando una cueca y el curaʼo quiso cantar, improvisar, y no tenía idea y le puso “la vida para qué" […] y de ahí como que nace alguien y utiliza lo mismo que vío [sic] del curaʼo y inventa (Sergio Cerpa.)
Lo interesante es que rebaja al improvisador de TV al papel de bribón y desprestigia el origen de la estrofa cultivada por estas personas.
Uno de los entrevistados para esta investigación relata así una entrevista que dio para una radio. En ella. don Arnoldo Madariaga se refirió al los "falsos payadores".
[…] Yo fui a un programa de televisión y me hablaron de los… estos, cómo se les puede llamar, seudos payadores […] que existen en Chile. La palabra “paya”… Resulta que […] me hicieron esa pregunta con nombres y apellidos en la televisión […] yo hablé […] y yo después no escuché el programa, sino que colegas míos allá en el canto de Lourdes me dijeron: “Tuvo muy buena la entrevista […] que le dieron en […] la Red Nacional […] de acá de Valparaíso, porque dijo cosas que tenía que haber dicho.” “Sí —le dije yo—, dije, porque…” […] Yo no estoy en contra […] de nadie, porque para mí, […] lo legítimo es legítimo y lo que no es legítimo es elegítimo. (Arnoldo Madariaga.)
El mismo entrevistado (en esta intervención aparece también la voz del hijo de él) se refiere a una ocasión en asistió a un encuentro de payadores al que por razones de política municipal asistió también uno de estos "falsos payadores".
Madariaga- Y resulta de que hace mucho tiempo atrás, varios años, fuimos a un encuentro de payadores que se organizó en la ciudad de Yumbel […] y… y allí habíamos varios payadores de los más viejos ya, los cabros jóvenes todavía no surgían en la paya. […] Entre ellos, yo; el Negro era uno de los más nuevos […] Alfonso, Santos, qué sé yo, y apareció este niño, El
Monteaguilino, porque Monteáguila está muy cerquita de Yumbel, ya, o sea, cuando usted pasa de Chillán paʼ allá, pasa Bulnes, pasa Cabrero, pasa Monteáguila y Yumbel […] O sea, por nombrar los pueblos más… […] y resulta que allí apareció este señor que se hace llamar El Monteaguilino. Y […] el Monteaguilino no ha sido nunca payador√y resulta que Santitos Rubio dijo algo en contra de El Monteaguili… ¿Te acordái, Negro?
Hijo- Como que si fuera ayer.
Madariaga- Y El Monteaguilino estaba ahí, pueh eñor […] en la sala que los [=nos] dieron como… donde teníamos las pertenencias […] y todo lo demás […] y El Monteaguilino escuchó lo que dijo Santitos. Y Santitos dijo…
Hijo- "Este hombre no tiene nada que ver aquí", dijo.
Madariaga- "¿Qué viene a hacer este aquí —dijo— si este no tiene nada que ver con lo que hacemos nosotros". Santitos ya lo había escuchado parece, antes. […]
Madariaga- Yo […] lo conocía por primera vez, entonces este hombre me llamó a mí y me dijo: “Oiga, don Arnoldo —me dijo— lo que hago yo es diferente a lo de ustedes.” Le dije yo: “Bueno —y yo no sabía lo que hacía él, poh—, bueno —le dijo yo— ¿qué es lo que hacís tú?.” Me dijo: “Yo hago esto y esto”. Le dijo yo: “Mira, eso, dentro del folclor chileno, se llama “seguidilla” y la seguidilla es la segunda y tercera parte de la composición de una cueca. Más de eso, no le podís llamar nunca “paya” a eso, porque la palabra “paya” significa ʻdos, un parʼ. Yo, si soy payador y estoy solo, estoy versificando, no estoy payando… Hijo- Aunque sea payador.
Madariaga- …aunque sea payador. Y tú lo hacís solo. Más de eso —le dije yo— la seguidilla es de siete y cinco golpes […] o sea, siete y cinco sílabas. Lo que hacemos nosotros son décimas y cuartetas, y octosílabas. Es distinto, muy distinto.” Y acató el cabro, dijo: “Yo no tengo nada que hacer aquí”.
Según este relato, la persona invitada al encuentro se da cuenta, dada la contundencia de los argumentos del mismo Arnoldo Madariaga, de que no está en el lugar correcto.
la conversación:
Pontigo- Ahora a… ellos llaman “payadores” los… Lalo Vilches, Pancho del Sur…
DRM.- Que no son payadores exactamente, son… Pontigo- Bueno, son payadores por la televisión no más. DRM.- Claro.
Pontigo- Claro. Por que ellos payan solos.
La televisión se representa de manera bastante opuesta a los intereses de los poetas: en general se considera que en ese medio no hay espacio para los verdaderos poetas populares y paralelamente da espacio a otras personas que no son payadores pero los etiqueta de esa manera creando una confusión en la opinión pública.
En cambio, todas las alusiones a la radio son por lo general, positivas. Es muy posible que se produzca una buena sintonía dado que el medio radial (tradicional) es un medio exclusivamente sonoro y la poesía popular es básicamente oral.
Síntesis de la relación entre poetas y sociedad
Los poetas populares entrevistados muestran dos relaciones con los académicos: por una parte están aquellos que desde acciones y actitudes cercanas y empáticas han hecho investigación buscando el saber que está en los cultores naturales y, por otra parte, existen también investigadores que miran la poesía popular como con distancia y con un profundo desconocimiento. En cuanto a los medios de comunicación, se pone en relieve en las entrevistas la función negativa que juega la televisión al no darle espacio a los verdaderos payadores y al poner como tales a personas que en realidad no lo son.
Los poetas populares construyen así un discurso con una noción épica subyacente que considera como antagonistas a ciertos académicos, a la televisión y a unos que se autodenominan payadores y que, a juicio de los
entrevistados, no lo son. En esta visión, el poder que unos detentan se manifiesta en el acceso a los medios sociales de comunicación y en la contrapartida de las restricciones que tienen los otros para acceder al mismo medio de comunicación.