CHAPTER 6 CASE STUDY LVNL (Air Traffic Control the Netherlands) 6.1 Description of the Agency and its Principal
6.2.2 Performance management within LVNL
Es difícil clasificar en unas categorías todos los rasgos del carácter. Ha habido muchos estudios y escuelas en psicología que han intentado llegar a una teoría que englobe todas las tendencias de la tipología caracteriológica en una síntesis simple y armónica, pero aún no se ha conseguido. Todas reflejan algún aspecto importante de la infinita diversidad de los seres humanos, algunas de las mil facetas de que se componen.
Simplificando, y sin ningún orden establecido ni descripción alguna, ofrecemos una relación de caracteres: nervioso, sentimental, colérico, apasionado, sanguíneo, flemático, amorfo, apático, activo, no activo, introvertido, extravertido, melancólico, emotivo, violento, depresivo, exaltado...
5.6.3. LA CARACTERIZACIÓN
La caracterización de personajes es una de las tareas esenciales del mimo. Debe ser capaz de crear múltiples caracteres diferentes, ofrecer al espectador los medios para ver e imaginar el complejo mundo de un personaje, sus emociones y tenden- cias, sus aventuras, sus contradicciones, sus conflictos internos o externos. Para ello hay que elaborar un protagonista que sea creíble, verosímil. En gran medida, el carácter que funciona en la escena es una mezcla de individualidad y universalidad, es decir, que aunque se presente con gran precisión, bien acabado, deja una vía libre a cada espectador para interpretarlo, sacar sus propias conclusiones, identifi- carse con él o mantenerse a distancia.
Pero la pregunta es inevitable en este momento:
Vamos a intentar aproximarnos al proceso que creemos natural. Ya sabemos cómo es la acción mímica, su origen, los elementos físicos, espaciales y rítmicos que entran en juego, qué es y cómo se forma el carácter. Ahora es cuestión de recorrer todo el camino paso a paso, aplicando de forma sintética los conoci- mientos adquiridos. Sin duda que hay otras muchas fórmulas válidas para conse- guir el mismo fin, es cuestión de que cada cual elija la que más le convenga en cada caso.
5.6.3.1. EL ORIGEN: LA EMOCIÓN
La emoción se origina por el conocimiento de un objeto que puede estimarse positivo o negativo para la persona (para ello hay una valoración previa de ese objeto; si se considera favorable, el impulso es de poseerlo, si desfavorable, el impulso es de rechazarlo). Esa emoción se instala en el interior de nosotros, altera, modifica todo el psiquismo. Consiste en una vivencia subjetiva, más o menos prolongada, que sentimos con diversa intensidad, pero siempre lo sufi- ciente para crear en nosotros un estado de excepción. Hay, pues, una motivación profunda.
5.6.3.2. EL FOCO: EL CENTRO
En el centro del cuerpo es donde se registra la emoción, donde se concentra y toma su punto de arranque, su impulso vital. Ahí se crea una presión, una fuerza irreprimible, un flujo de energía que empuja, que tiende a liberarse de ese invisible y oscuro recinto en el que se encuentra como oprimida.
5.6.3.3. LA REACCIÓN: CORPORAL
Esa descarga de energía nerviosa comienza por anunciarse exteriormente con modificaciones de orden fisiológico en diversos sistemas: paralizando o acelerando los latidos del corazón, alterando la respiración, contrayendo los pequeños vasos periféricos (palidez), o dilatándolos (enrojecimiento), cambiando las secreciones glandulares, etc. De este modo se puede notar que la emoción se apodera de nuestro cuerpo y sale a la superficie, rezuma por todos los poros. Aún sin preten- derlo, somos transparentes, nuestro cuerpo nos delata, descubre a los otros nues- tra secreta intimidad.
5.6.3.4. LA TENDENCIA: EL COMPORTAMIENTO
La energía emocional continúa su trayectoria hacia el exterior. La tendencia puede ser más o menos compleja pero nos empuja a actuar. La ejecución real de las órde- nes pertenece a las facultades motrices: músculos, tendones, nervios..., y se concretan en las formas proyectivas: actitudes, gestos y movimientos.
Esas formas y los grados de la proyección al exterior dependen del tipo de emoción experimentada:
a) Si el estímulo o el objeto que ha causado la emoción es considerado positivo, la proyección es positiva, de expansión, (proyección adelante, arriba, etc.) se abre al espacio y culmina en un sentimiento de satisfacción, de alegría. b) Si el estímulo es considerado negativo, la acción proyectiva es de repliegue,
de flexión; el cuerpo se protege o retrocede y se produce un sentimiento de tristeza, dolor... Se puede llegar a un estado de melancolía, de depresión, de hundimiento físico, moral, etc.
5.6.3.5. LA CONFIGURACIÓN: ESPACIO-TEMPORAL
El ser humano, al estar compuesto de materia, sus actos están sujetos a las leyes espaciales y temporales.
Actitudes, gestos y movimientos corporales que se orientan en una dirección, ocupando más o menos espacio, que recorren unas distancias con una duración concreta, que trancurren agitadamente, tranquilamente, que se congelan o fluyen durante un tiempo, que se realizan a una determinada velocidad. Cada acción, cada gesto estará afectado por el ritmo que proviene del interior. Cualquier cambio en la velocidad o en el ritmo revela un cambio emocional.
5.6.3.6. LA CUALIDAD: LA TENSIÓN
Lo que da verdadera vida a un carácter determinado es el grado de tensión. La fuerza, la energía muscular puestos en cada actitud, gesto o movimiento, marcan la expresión física concreta del estado emocional, de la situación interna de un carácter. La energía no es algo que se superpone al gesto exteriormente, pues éste sería postizo, falso, estereotipado. Es una tensión que se irradia, como ya sabe- mos, del centro del cuerpo y que se origina con la emoción.
Conclusión
Si el mimo consigue descubrir, entender estos procesos, no cabe duda que logrará una interpretación de cada carácter con verdadero carácter, con una fluidez armó- nica, sin rupturas ni discordancias entre el mundo interno y el externo. Su conducta, su actuación será verdadera y el espectador disfrutará contemplando unos auténticos personajes recreados con fidelidad y con talento.