Using Network Theory To Explain The Link Between Open Digital Platforms And Innovation
PURPOSE AND OUTLINE
Otra pregunta tuvo la intención de recolectar los saberes y las creencias que los profesores tienen sobre “el destino” de los conocimientos y las competencias adquiridas por los egresados en su formación inicial, es decir, si piensan que se modifican, desarrollan, obstaculizan o anulan en la institución de la escuela secundaria.
Las repuestas de los formadores permitirán abordar uno de los aspectos del complejo problema de la articulación entre la formación inicial y la escuela secundaria: la mirada constante que el formador del instituto debe poner sobre la actualidad de la escuela secundaria en la que los egresados ejercerán su profesión.
Para indagar estos aspectos formulamos la siguiente pregunta: Pregunta 41
Le proponemos ahora que piense en los egresados de este instituto unos años después de haber comenzado a trabajar. Seleccione las frases que a su criterio reflejan mejor la situación de esos profesores después de ese tiempo:
a) Pueden enriquecer su posición –construida en el ámbito de la formación inicial- en los aspectos referidos al trabajo en su aula.
b) Pueden llevar al plano de discusión institucional algunas nociones aprendidas en el profesorado. c) El trabajo en el aula los lleva a abandonar algunas de las herramientas fundamentales aprendidas en el instituto.
d) Sienten que en la escuela secundaria actual no se puede “aplicar” lo aprendido en el profesorado. e) No tengo información para contestar.
A grandes rasgos el trabajo de un profesor en la escuela transcurre en dos planos que se condicionan y nutren mutuamente: uno referido al espacio del aula y otro al marco institucional.
Considerar que un objetivo de la formación de profesores es aportar a la transformación de la escuela secundaria nos lleva a sostener que los institutos deben proveer, tanto herramientas para trabajar en el aula que puedan sostenerse y enriquecerse, como formación para fundamentar los análisis y las reflexiones en un contexto institucional. En la instancia de formación inicial y en el ejercicio de la profesión ambos planos se relacionan dialécticamente; sin embargo, optamos por plantearlos en opciones separadas porque sabemos, y los datos lo confirman, que ciertos docentes logran desplegar y sostener un potente trabajo en el aula que no tiene trascendencia a nivel institucional.
¿En qué medida el formador cree que la formación inicial logra sostenerse y enriquecerse en esos dos espacios de trabajo en la escuela? Las opciones a) y c) hacen referencia explícitamente al destino de los conocimientos de la formación inicial enmarcados en el trabajo en el aula y la opción b) al plano institucional. Mediante la opción d) intentamos caracterizar la situación de aquellos profesores principiantes que sienten que las herramientas que disponen no son
compatibles, coherentes, solidarias con aquello que la escuela necesita. La falta de acompañamiento de la institución escolar en este aspecto sería solidaria con el abandono de lo aprendido en el profesorado. En este sentido consideramos que esta opción se refiere tanto al plano del aula como al institucional.
La opción “No tengo información para contestar” fue incluida con la intención de abordar el problema de la conexión de los formadores con lo que ocurre con los alumnos una vez egresados del instituto.
Por otro lado, las opciones propuestas pueden agruparse en dos subgrupos: uno que expresa una mirada “optimista” respecto de la solidez de la formación inicial y de su coherencia con la escuela secundaria —opciones a) y b) —, y otro que expresa una mirada crítica respecto del “destino” de las herramientas y los conocimientos que brinda el instituto —opciones c) y d) —.
Para los formadores que se vuelquen hacia este último subgrupo de opciones existiría una importante distancia entre la formación que el instituto ofrece y la realidad de la escuela secundaria actual. Tal distancia constituye una desconexión que no permitiría a los docentes noveles desplegar los conocimientos y herramientas construidos durante la formación inicial ya que no serían efectivas, relevantes, coherentes para enfrentar los desafíos que la escuela secundaria de hoy plantea.
Esta pregunta fue respondida por 566 formadores. Presentamos la distribución de respuestas en el siguiente gráfico.
Gráfico 28. Cantidad de marcas en las expectativas sobre los egresados insertos en la escuela secundaria, según tipo de expectativa.
La opción que mayor cantidad de marcas recibió fue “Pueden enriquecer su posición ―construida en el ámbito de la formación inicial― en los aspectos referidos al trabajo en su aula”; esto mostraría que los formadores identifican al aula de educación secundaria como un espacio de aprendizaje y enriquecimiento de la formación inicial.
Otro dato relevante es que 117 docentes (20,7 % de los formadores que responden esta pregunta) marcan la opción “no tengo información”. No podemos saber si el formador siente esto como una falta o si considera que es algo de lo que él no debería ocuparse. Sí podemos imaginar que la realidad profesional del egresado en relación con su formación inicial no estaría presente en la enseñanza bajo su responsabilidad. Desde nuestro punto de vista, tener conocimiento de esta realidad, constituye un insumo importante a la hora de repensar, reestructurar, modificar la formación que ofrece el instituto.
La opción a) “Pueden enriquecer su posición –construida en el ámbito de la formación inicial- en los aspectos referidos al trabajo en su aula” y la c) “El trabajo en el aula los lleva a abandonar algunas de las herramientas fundamentales aprendidas en el instituto” fueron marcados por 72 formadores. Este grupo reconoce al aula como un lugar de fortalecimiento de lo aprendido, pero al mismo tiempo mira críticamente algunas herramientas provistas por la formación inicial; estos formadores pueden imaginar cambios interesantes.
Encontramos que, de los 339 docentes que marcaron la opción a), 44,5% no marca la opción b) “Pueden llevar al plano de discusión institucional algunas nociones aprendidas en el profesorado”. Estos formadores consideran que sus egresados no pueden llevar al plano institucional algunas nociones aprendidas en el profesorado pero sí lo logran cuando piensan en el aula. De este modo, expresan una diferencia entre el desarrollo profesional de los egresados en el plano del aula y el institucional. Para ellos, el enriquecimiento de la posición de los egresados en los aspectos referidos al trabajo en el aula se vería acotado casi exclusivamente a dicho espacio y tendría límites a la hora de sostenerse institucionalmente. Teniendo presente la relación dialéctica entre ambos planos, la falta de un espacio de discusión y reflexión institucional que acompañe el trabajo desplegado en el aula le impone a éste último fuertes restricciones. Nos preguntamos las posibles causas de esta realidad: ¿En qué medida la formación inicial atiende la necesidad de brindar herramientas para desplegarlas en el plano institucional? ¿En qué medida dichos conocimientos son opacados por una escuela secundaria que se muestra rígida ante la posibilidad de replantear, repensar la enseñanza de la Matemática que imparte?
Nos interesa analizar ahora la población de formadores que realizan alguna marca en a) o b) y no realizan marcas en d) “Sienten que en la escuela secundaria actual no se puede “aplicar” lo aprendido en el profesorado”. Son 343 formadores (61% de los que respondieron la pregunta); esto mostraría una mirada positiva de los formadores respecto de la incidencia de la formación inicial en la escuela secundaria tanto en el plano institucional como en el del aula. La mirada positiva de estos formadores indicaría también que las escuelas a las que acuden sus egresados son espacios que cobijan los saberes que les proporcionó la formación inicial, sosteniéndolos y enriqueciéndolos.
Por otro lado, 60 formadores seleccionaron solo las opciones c) o d), lo cual expresa una visión crítica respecto del “porvenir” de los conocimientos adquiridos durante la formación inicial. Si bien el número es pequeño (cercano a 10%) se debería tener presente que son docentes que reconocen una desconexión o desarticulación entre la formación que proporciona el instituto y las características de la escuela actual con la que dicha formación debe interactuar.