• No results found

3.5 Contrasting analysis

3.5.2 Qualitative analysis

La localización de las distintas zonas de hábitat en Talara tenía correspondencia con el diseño de las viviendas y sus respectivas formas de agrupación. Desde la concepción del urbanismo moderno, la relación: vivienda - circulación - espacio social – calle - ciudad, se materializaba a través de una red que hacía posible la integración efectiva de las zonas de hábitat. Cabe señalar que el tipo de vivienda y su ubicación en parques, avenidas etc. pone de manifiesto el estatus social de su morador, por lo tanto los parques, las avenidas, Punta Arenas, el barrio particular Santa Rosa etc. simbolizaban la diferenciación social. En diversos testimonios recogidos acerca de la experiencia de vida en la ciudad empresa, observamos que había entre los residentes una percepción clara, acerca de este hecho, es decir, asumían que la distribución espacial de la población en distintas zonas residenciales expresaba las diferencias socio económicas.

En la vida diaria los pobladores se apropiaban a su manera de la ciudad como escenario de una historia construida por ellos. Por consiguiente, la sociabilidad entre los residentes de los parques y avenidas no sólo se asienta, en la definición de su estructura interna, concebida por el diseño urbano, sino también en la recreación del espacio social a partir de sus vivencias y el

significado que le otorgan a su inserción en la ciudad empresa. Las redes sociales entre los pobladores que laboraban en la industria petrolera revelan una identidad, construida a través de varias generaciones que compartieron un sentido de pertenencia en relación a esta ciudad surgida a partir del impulso de la industria petrolera. Acerca de esta experiencia vital, un obrero de la refinería, que habitó en la ciudad empresa declara lo siguiente:

"Los trabajadores de la compañía nos acostumbramos a la vida en este lugar, porque encontramos aquí un buen ambiente para nuestras familias. Nosotros teníamos conciencia que nuestro porvenir y el de nuestros hijos estaba en Talara, trabajando en la compañía..."

En el espacio social de los parques y avenidas se desarrollaban relaciones vecinales caracterizadas por un contacto social permanente. Los residentes de los parques y avenidas, como hemos señalado, constituían en la ciudad empresa una comunidad urbana, en la medida que dicha ciudad tenía una pequeña dimensión y baja densidad de población: menos de 100 habt./ha (J. Timaná, 1985), hacía posible la cercanía espacial y el acceso a lugares de encuentro ciudadano. En los recorridos del espacio se vivía la experiencia del peatón, que se trasladaba en un espacio urbano reducido donde la proximidad de los diferentes sitios facilitaba la accesibilidad. Nos referimos a un espacio compartido por los talareños, que ellos sienten que les "pertenece" y donde con frecuencia se "conocen" entre sí. La sociabilidad entre los habitantes de las agrupaciones vecinales se desenvolvía de manera fluida en la rutina de la vida cotidiana, sin embargo se encontraba ligada a las categorías laborales de los trabajadores petroleros. En situaciones conflictivas se expresaban las diferencias de estatus, esto ocurría, por ejemplo, cuando el personal de la compañía residente en los parques y avenidas participaba en huelgas, en estas ocasiones salían a relucir las discrepancias entre los miembros de los sindicatos de obreros y empleados respectivamente, a partir de intereses diferenciados.

Como hemos observado la ubicación de las viviendas, representaba un símbolo de diferenciación social, existiendo una clara percepción de la segregación social y espacial en el caso del área residencial de Punta Arenas, en relación al resto de la ciudad empresa. La distribución de las casas en los parques favorecía la interacción social, porque éstas formaban

hileras una frente a la otra, siendo separadas por un espacio libre que era usado para actividades vecinales, y la práctica de deportes como el fútbol y el voleibol. En las avenidas había bloques de dos casas en hileras de gran extensión, separadas por una vía de circulación y una berma central. Los residentes de las avenidas interactuaban entre si y también con los vecinos de los parques, a los cuales accedían a través de los postigos (puertas falsas) de sus viviendas.

Las relaciones sociales según los testimonios de pobladores que habitaron en la ciudad empresa, se desenvolvían a través de reuniones convocadas para alguna celebración o para realizar actividades de ayuda mutua. En las agrupaciones vecinales se realizaban actividades deportivas, festivas y religiosas que, según el punto de vista de los entrevistados, ayudaban a paliar la monotonía de la vida en esta ciudad. Cuando ocurrían conflictos entre los vecinos que no lograban resolverse llegando a un acuerdo entre ellos, intervenía como mediadora una Asistenta Social de la empresa para encontrar una solución, en este caso particular se hacía evidente la acción tutelar de la compañía.

Figura 24: Trabajador petrolero y su familia en una casa de la ciudad empresa, 1949.

El diseño urbano de la ciudad empresa ofrecía un espacio físico construido que propiciaba la interacción social entre sus habitantes. El parque o la avenida como escenario de la vida

cotidiana tenía funciones simbólicas y lúdicas, a partir de la construcción social de quienes lo habitaban como se registra en estas declaraciones:

“El parque donde viví no solo era el sitio donde estaba mi casa sino que allí compartíamos con otras familias muchas experiencias, allí estaban mis mejores amigos, era el lugar donde me sentía seguro y acompañado, guardo bonitos recuerdos de aquella etapa de mi vida en Talara (…)”. (Testimonio de un obrero (taller de mecánica) de la I.P.C.)

“Yo vivía en la avenida A, al lado de la refinería y conocía prácticamente a toda la gente que vivía en la ciudad, pero mis amigos más cercanos eran mis vecinos de la avenida y del parque 22 y 23, con los muchachos íbamos al campo a cazar lagartijas, jugamos fútbol y compartimos momentos felices y tristes”. (Testimonio de un empleado de la I.P.C.)

Las formas de sociabilidad en la ciudad empresa se desplegaban en determinados ámbitos como las viviendas que corresponden a la esfera de lo privado, en los espacios libres de los parques, avenidas, y en el centro de la ciudad que formaban parte de los espacios públicos que contaban con el mobiliario urbano necesario. En las agrupaciones vecinales, los residentes participaban en organizaciones que pretendían determinados objetivos como: los comités vecinales para organizar la fiesta del carnaval, para auspiciar equipos de fútbol que competían en el campeonato inter-barrios promovido por la parroquia del lugar. En el medio urbano prevalecían las asociaciones vecinales, deportivas y recreativas, la población no participaba en la solución de los problemas relativos a la infraestructura social y servicios públicos que estaban a cargo de la compañía. La I.P.C. administraba el desarrollo urbano, como parte de la gestión urbana realizaba campañas de difusión y motivación para que los habitantes cuidaran el buen mantenimiento de las instalaciones de viviendas, servicios públicos, jardines y limpieza pública. Al respecto una profesora de una de las escuelas de la I.P.C. residente en la ciudad empresa relata lo siguiente:

“La compañía nos solucionaba hasta problemas de mantenimiento en nuestras

casas, cuando se malograba una puerta, se atoraba un lavatorio sólo teníamos que avisar y nos mandaban un carpintero o gasfitero para arreglar el desperfecto”

Figura 25: Planta, casa tipo A-32, Dammert & Morales Arquitectos. Revista El Arquitecto Peruano, n° 126, 1948.

En la ciudad empresa uno de los sitios de entretenimiento más frecuentado por el personal de la I.P.C. (obreros y empleados) era el club ESSO, donde se jugaba cartas, billar y se llevaban a cabo diversas celebraciones. En el transcurrir de la vida cotidiana, el tiempo libre era aprovechado para reunirse en lugares de encuentro preferidos por la gente como el Centro Cívico y la Plaza Grau donde confluían personas de diversos sectores sociales y de diferentes edades. Asimismo algunas de las personas que nos dieron su testimonio declaran que elegían como lugares de encuentro ciudadano los espacios libres de los parques, los alrededores del mercado, y en la temporada de verano la playa más concurrida era “Las Peñitas”. Los talareños acudían a estos espacios públicos para interactuar y menguar la tediosa rutina de la vida diaria en este lugar donde las diversas actividades giraban en torno de la industria petrolera.

4.3 Dinámica sociocultural: adaptación y continuidades

Al analizar la ciudad como expresión cultural de un espacio físico y social, trataremos de aproximarnos al conocimiento de la ciudad vivida e interiorizada por los grupos sociales que la habitan, de tal forma que en sus usos y recorridos la recrean como imagen urbana108. Por consiguiente lo histórico y lo social en la ciudad concebidos como procesos e interacción se vinculan con la dimensión cultural. Nos acercamos a la cultura urbana para comprender las diferentes estrategias de uso y apropiación del espacio, no sólo a nivel físico, sino rescatando el significado y el sentido particular que le otorga la gente. Al respecto hemos recogido testimonios de pobladores que residieron en Talara entre 1940 y 1970109, esta herramienta cualitativa nos ha permitido registrar las experiencias de vida que dejan huella en la historia personal y colectiva, permitiendo conocer las representaciones sociales que elaboran nuestros entrevistados sobre su vida en la ciudad empresa. Si bien encontramos diferencias en los puntos de vista de los diversos sectores sociales, también se comparten elementos comunes. Además de los relatos de los entrevistados, hemos recuperado información de crónicas periodísticas, novelas y colecciones de fotografías de la ciudad, dichas fuentes aportan valiosas referencias sobre la dinámica sociocultural en Talara. Se recogió testimonios sobre los siguientes aspectos de la vida urbana: a) el recuerdo de hechos que marcaron la historia de la ciudad; b) percepciones y valoraciones acerca del papel desempeñado por la I.P.C. en la ciudad; c) imaginarios construidos por los habitantes a partir de los usos y recorridos del espacio urbano110.

108 Como señala Rapoport, A. (1978: 4) “la noción de esquema imaginativo se incorpora al análisis de las ciencias sociales, historia del arte y estudios sobre el medio (…).Estudiando las imágenes, sus significados y sus estructuras, pueden analizarse las diferencias entre grupos sociales, entre diferentes métodos y tipos de diseño y conocerse la naturaleza de las ciudades, así como el significado latente de las actividades”.

109Se realizaron cuarenta entrevistas a personas pertenecientes a tres sectores sociales diferenciados a partir de su ubicación en la jerarquía empresarial de la I.P.C. y lugar de residencia: sector social A integrado por personal ejecutivo, residente en Punta Arenas; sector social B conformado por empleados de la I.P.C., profesionales que no laboraban en la compañía y residieron en las avenidas y en el barrio particular Santa Rosa; sector social C constituido por obreros de la I.P.C. y trabajadores independientes que habitaban en los parques o en los barrios ocupados por pobladores que no laboraban en la compañía.

110 Consideramos lo imaginario, según A. Silva (1992): “como un elemento que completa la percepción real, es decir, el estudio de la cultura urbana trata de comprender las diferentes estrategias de uso, imaginabilidad y apropiación del espacio, no sólo en términos físicos, sino considerando una dimensión simbólica y cognitiva que les otorga un significado y un sentido particular”.