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109 At least some qualitative data should be gathered, then Interviewing users

4 The Process of User Experience Evaluation

109 At least some qualitative data should be gathered, then Interviewing users

La expresión “Destino manifiesto” se utilizó a mediados del siglo XIX para justificar la expansión y la ocupación territorial de los Estados Unidos, desde el Atlántico hasta el Pacífico, from sea to

shining sea, como dice el himno nacional: el destino lógico de los Estados Unidos era expandirse

hacia el oeste. Pinturas románticas y sublimes y (las recién inventadas) fotografías de la época glorificaron el paisaje occidental y se utilizaron para convencer a los del este de la necesidad de expansión. La tierra estaba ahí para quien la quisiera (9).

La fotografía ha desarrollado un segundo género; un género que documenta o denuncia el paisaje modificado o fabricado por el hombre (10), y éste es un medio especialmente apropiado para los asuntos contemporáneos. En su elocuente Exploring the Residual Landscape, escrito al hilo de las filosofías de Hamish Fulton y Allan Sekula entre otros, el fotógrafo canadiense Edward Burtynsky define su práctica artística:

Rosemary Laing

Groundspeed (Red Piazza) # 4, 2001 110 x 219 cm.

Museo Nacional Reina Sofía © Rosemary Laing

La naturaleza transformada por la industria es un tema que predomina en mi obra. Establezco una dirección que se cruce con una visión contemporánea sobre las grandes edades del hombre: desde la piedra a los minerales, el aceite, el transporte, la silicona, etc. Para hacer visibles estas ideas busco temas ricos en detalles y escalas, y abiertos en cuanto a su significado.

En cuanto a la escala, el artista afirma:

Recuerdo la primera vez que vine solo a Toronto. Me puse a observar rascacielos de sesenta o setenta pisos. Me impresionó la escala en la que trabajamos los hombres, el tipo de cosas que podemos crear. Pensé que para que las cosas tuviesen esa escala debía de haber algo igualmente monumental en el paisaje de donde hubiésemos sacado todo ese material. Pensé que las leyes de Newton implicaban una acción recíproca en la naturaleza —un agujero en el suelo con la misma escala que los rascacielos—, y mi tarea era ir en busca de la evidencia de esa acción recíproca para ver cómo era el mundo residual (11).

El tema de la gran escala también está presente en las fotografías de canteras de Aitor Ortiz, tal y como muestra la imagen del artista en una cantera de Vizcaya, algo que nos hace recordar que los fotógrafos buscan y luego investigan su tema hasta el punto de sentirse obligados a implicarse físicamente y no trabajar a partir de recuerdos o de su propia imaginación, tal y como haría un pintor en su estudio. Las fotografías de esta selección son testimonio de que el fotógrafo es un viajero consumado, un trotamundos. El diseño geométrico sacado de la extracción de minerales está infiltrado por una luminosidad que Ortiz realiza digitalmente.

El artista, intérprete y teórico de la fotografía Allan Sekula es un activista político y licenciado en Berkeley, núcleo de disensión y de estilos de vida alternativos a principios de los setenta. Acumula experiencias de primera mano involucrándose hasta el punto de infiltrarse en las escenas para denunciar los efectos que la economía capitalista globalizada tiene en la tierra deteriorada; su discurso crítico también se convierte en acción, en la que él es el protagonista. Black Tide o Marea negra (Isla

de Ons, 19.12.02) hace referencia a la fuga de petróleo del Prestige en las costas gallegas, en 2002.

Invitado por el periódico catalán La Vanguardia (que conocía su realismo crítico), estuvo en la misma playa, en el centro de la acción, acompañando a los voluntarios responsables de las tareas de limpieza. Fiel a la tradición del foto periodismo, estuvo en el lugar para documentar el último atentado contra la Madre Naturaleza y, en particular, contra el mar, un tema recurrente en sus obras recientes. Escribió el divertido y sarcástico Fragmentos para una ópera sobre la marea negra, con instrucciones de que se escenificase en gallego “en el pueblo de Muxía el 19 de noviembre de 2032” (12).

Jean–Marc Bustamante ha fotografiado los restos crudos y rojos de la carnicería infligida a un árbol en medio del maravilloso paisaje suizo. El árbol decapitado en el centro de la fotografía deja una gran herida abierta en la tierra. Es el resultado de la intervención del hombre, que ha abandonado la escena del crimen. Bustamante comenzó en 1995 un proyecto llamado Something Is Missing; no ofrece ninguna información adicional y deja que sea el espectador quien resuelva el misterio. Sin embargo, Rosemary Laing ha realizado una intervención más benigna en la tierra del bosque tropical australiano colocando una alfombra suave y ondulante con flores rojas entre la exuberante vegetación. La escena creada es una referencia a la inmigración y a la domesticación de la selva virgen, porque la alfombra (Red Piazza) es una copia de la alfombra de la casa de su abuela. La anciana había emigrado de Gales del Sur (Gran Bretaña) a Nuevo Gales del Sur (Australia), dejando atrás el paisaje inglés para entrar a formar parte de un paisaje rural muy diferente.

Montserrat Soto, Sergio Belinchón y Ángel Marcos abordan grandes espacios abiertos y cielos azules. Soto ha fotografiado una valla larga, una barrera visual, en Puerto del Rosario (Fuerteventura) y la ha comparado con el muro que separa Palestina de Israel, otro muro de Berlín (13). Belinchón, por su parte, viajó a Sudamérica para fotografiar, solo, los restos de los asentamientos abandonados en los que vivieron los indios aimara en el desierto de Atacama, al norte de Chile. Los restos dejan ver lo que tuvo que ser un entorno hostil en un paisaje que tiene algo de marciano. Ángel Marcos llama al horizonte cubano “el telón del cielo”. Describe de forma poética la caja de luz, el lado derecho del díptico, una obra religiosa propia de su región natal, de la siguiente forma: “La imagen retroiluminada es cualquier lugar de Cuba, una calle periférica donde un palo vertical, alto, fortuito, incorpora una bandera que se desprende al viento como único homenajeador. La bandera está en un lugar no apto para ofrendas, para homenajes […], sólo recuerda, sólo sugiere, impone, se funde en su balanceo con el telón del cielo para recordar a nuestros sentidos sensaciones de pertenencia, de patria, de grupo, de obediencias y sobre todo de sueño, de ideales, de revolución” (14). Todo el mundo es consciente de que ya no nos sentimos parte de la naturaleza: da la impresión de que la civilización moderna nos haya despojado de su aura utópica.

Al igual que Sekula, Andy Goldsworthy y Hamish Fulton son artistas que dejan patente un compromiso evidente con la naturaleza. Goldsworthy y Fulton, senderista y paseante

respectivamente, están físicamente implicados en la naturaleza, pero son protagonistas invisibles. Sus propios estilos de vida reflejan una apasionada defensa de sus entornos naturales, y sus declaraciones, actos y obras de arte van dirigidos a despertar las conciencias. Las esculturas de Goldsworthy son intervenciones reversibles en la naturaleza —que finalmente se descomponen y desaparecen—, mientras que los trabajos de Fulton documentan su no–intervención. Hamish Fulton, que se denomina a sí mismo un “artista andante”: sin paseo no hay obra. Su intervención consiste en largas caminatas por el campo, ya sea por caminos de tierra o pavimentados. Pero nunca extrae nada de la superficie de la tierra. En su opinión, lo único que deberíamos extraer del paisaje son las fotografías, y lo único que deberíamos dejar son nuestras huellas (15).

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