El término competitividad ha sido utilizado para medir, entre otras cosas, el mejoramiento del bienestar económico y la distribución de la riqueza aunque también tiene dos acepciones aplicables al núcleo de estudio. Por un lado, si se refiere a la competitividad de un país, una ciudad o una región, su acepción territorial, el Foro Económico Mundial (2009) la define como la capacidad para atraer o retener inversión. Porter (1997), por otro lado, define la competitividad de las empresas como su capacidad para generar una posición dominante en un mercado en particular.
A nivel territorial, el concepto de competitividad suele representar suele tener un conjunto de nominaciones que le dan cierta complejidad. Bristow (2005), piensa que hacer una analogía entre la competitividad de una empresa y la de una nación o región es equivocada, dado que no es lo mismo que una empresa fracase, a que un país o región ponga en riesgo a otros actores de la economía que impidan que éstos aprovechen oportunidades. Por ello, cree que una forma de definir
competitividad nacional sería también llamarle tasa de crecimiento de la productividad, más que un asunto de perder o ganar.
Blunck, (2006) dice que la competitividad se puede definir desde 4 ángulos o enfoques diferentes:
Para la empresa, es la capacidad de proporcionar productos y servicios de manera más eficaz y eficiente que los competidores.
Para el sector no comercial, es la capacidad de igualar o vencer a las mejores instituciones del mundo en costo y calidad de los bienes y servicios.
Para la industria es la capacidad de las empresas de la nación de alcanzar un éxito sostenido contra o frente a los competidores extranjeros, pero sin protección gubernamental o subvenciones. La competitividad a nivel de industria es a menudo un mejor indicador de la salud económica de la nación que la competitividad a nivel empresarial. También es importante señalar que la competitividad de una sola empresa no implica necesariamente la competitividad de una industria. Para la nación, es la capacidad de los ciudadanos de alcanzar un alto y creciente nivel de vida, que regularmente puede ser sostenido por continuas mejoras en la productividad de las empresas. También se puede medir la competitividad de una nación por el nivel y crecimiento de la producción agregada y la capacidad de la nación de aumentar su penetración en los mercados mundiales a través de las exportaciones o la inversión extranjera directa.
Sin embargo, al abordar la competitividad regional, en términos generales según Martin (2003) existen dos ángulos: Como una empresa global capaz de optimizar sus activos locales a fin de competir y prosperar en los mercados nacionales y mundiales adaptándose a estos mercados. También como un derivado de factores macroeconómicos, que muchas veces no funcionan a nivel regional, por tanto, los mecanismos de ajuste macroeconómicos pueden no aplicarse plenamente a nivel regional.
D'Arcy y Keogh (1998) citan a Cheshire y Gordon (1996, p. 385) quienes definen la Competencia Territorial como: “Un proceso mediante el cual los grupos que actúan en nombre de una organización regional o sub-regionales tratan de promover la economía como un lugar para la actividad económica, ya sea implícita o explícitamente en la competencia con otras áreas.”
Marshall, (2000, p.36) define competitividad como:“La condición de que el comercio mantengan grandes utilidades para las organizaciones económicas, las cuales, a su vez resulten en el aumento de los ingresos reales obtenidos y la calidad de vida de los trabajadores en las áreas socioeconómicas designadas, y a largo plazo, estabilidad y crecimiento económico para las organizaciones y las regiones geográficas designadas”.
Para Bató (2005), en la polarización, la falta de una estrategia única puede impedir la mejora de la competitividad, incluso si algunas partes logran el éxito. En consecuencia, hoy en día un muy fuerte incentivo obliga a los gobiernos a prestar una atención especial para el desarrollo de la competitividad nacional. Esta cuestión es importante entre otras cosas, porque en la última década la Comunidad Europea se ha quedado a la zaga de su principal competidor, los Estados Unidos, en relación con la competitividad.
A menudo es imposible aislar y evaluar la magnitud o la correlación entre dos variables es decir, el coeficiente de correlación. Sin embargo, Martin (2003) presenta un resumen de factores nacionales y regionales de competitividad, que se comentan a continuación:
a) La infraestructura básica (carreteras, vías férreas, aeropuertos) y la accesibilidad a la tecnología, las comunicaciones, la educación, cultura, seguridad, habitación, los recursos naturales.
b) Losrecursos humanos (fuerza laboral flexible, productiva, profesional, eficiente, internacionalizada, habilidades intensivas orientadas al conocimiento), educación media y vocacional. Tendencias demográficas.
c) Ambiente de productividad (pocas barreras de entrada, cultura de toma de riesgos, internacionalización de las ventas, cultura de negocios) aplicación y administración de tecnología, innovación, niveles de investigación y desarrollo a través de institutos y universidades, disponibilidad de capital, naturaleza de la competencia, concentración sectorial, capacidad de gobierno e institucional, especialización.
En la figura 1 se pueden observar las diferentes concepciones del concepto de competitividad, lo que permite entender en primer término, su evolución y en segundo término su aplicación.
Figura 1: Concepciones de la competitividad regional
Fuente: Martin, 2003. Según Martin (2003) la literatura ha puesto de relieve varias cuestiones que son importantes para la comprensión de la competitividad regional:
No existe una única perspectiva teórica que capta toda la complejidad del concepto de «competitividad regional».
En un sentido, la competitividad regional tiene que ver con la capacidad de una región a generar un nivel suficiente de las exportaciones (a otras regiones o en el extranjero) para sostener el aumento de niveles de ingresos y el pleno empleo de su población residente.
El concepto de competitividad regional involucra factores cualitativos y condiciones (como redes informales de conocimiento, la confianza, y similares), situación que tiene importantes implicaciones para la medición y análisis de la competitividad regional.
La competitividad de una región reside tanto en la competitividad de las empresas individuales que la constituyen y sus interacciones, y en el conjunto de activos que posee, aspectos sociales, económicos, institucionales y públicos de los atributos de la propia región.
Las fuentes de la competitividad regional puede tener su origen en una variedad de escalas de distribución geográfica, desde el local, hasta regionales, nacionales e incluso internacionales.
PROBLEMA, PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN