Chapter 4: Learner-Directed Model Design 71
4.4 Requirement Specifications 76
A un dependiente que le ha vendido un artículo defec tuoso le tiene sin cuidado que usted recupere su dinero y, en el fondo, le im porta un comino que vaya usted a comprar a otro establecim iento. A l im pedir que usted hable con alguien en situación de ayudarle, los em plea dos a menudo están cum pliendo con su deber, aparte de que se distinguen porque em plear el «p o d er» de la empresa para imponerse sobre el parroquiano les produ ce bastante satisfacción. A los em pleados les encanta decir: «E s nuestra política, lo sien to », «L o lamento de veras, pero tendrá que escribir una carta, presentar 1« reclamación por escrito ». O b ien : «P óngase en esa to la », «V u elv a la sem ana pró xim a», «R etírese y a » .
T al vez el mejor sistem a para tratar con los em plea do* del mundo sea recordar siem pre estas cinco palabras:
|ttN EMPLEADO ES UN DESGRACIADO!
No, la persona que está detrás de la función de em pleado, no; el térm ino «desgraciado* tiene aqu í las lonnotacioncs despectivas que corresponden a los sinó nimos de pobre diablo, estúpido, egoísta y hasta sicario mandón, pero en realidad esa persona es intrínsecam ente única, m aravillosa c im portante y sólo adopta carácter dr desgraciado cuando se reviste del papel de encargado a »neldo de hacer cum plir una política destinada a somc- Irilc a usted. Evite a los subalternos y trate con personas tptr puedan servirle. S i dice usted a los dependientes de tu«*' grandes almacenes que no volverá a comprar nada allí, ¿cree que realm ente les im porta? Claro que no. Consideran su empleo como un medio para obtener un «alario y la circunstancia d e que a usted le guste o no ■miel establecim iento tiene escasa trascendencia para pilos. En absoluto se trata d e un punto d e vista acerb o ... ¿|*or qué tiene que im portarles a los em pleados? Su inlim a función exige que les tenga sin cuidarlo, y se les paga para im pedir que usted infrinja la política de la Pinprcsa, lo que a los patronos les costaría dinero, tiem po o esfuerzo. Pero usted no está obligado .1 tratar con 49
los dependientes, so pena de que disfrute viéndose atro pellado.
Por todos los m edios, muéstrese respetuoso con las personas que desempeñan la profesión de empleado. Q uizás usted se gana así la vida (como hice yo durante muchos años). Pero cuando llegue el momento de actuar con eficacia y conseguir lo que cree usted que merece, obteniéndolo de unos grandes almacenes, una compañía de seguros, una tienda de com estibles, una oficina gu bernam ental, del casero, del colegio, etcétera, entonces emprenda la tarca con la actitud inicial de que no va a dejarse avasallar por subalternos de ninguna clase, a los que ha de considerar como barricadas en el camino hacia su m eta.
6. U no m i s m o. S í, usted. A pesar de todas las personas incluidas en las cinco clasificaciones anteriores y de la infinita cantidad de otros dictadores y categorías de los mismos que podríamos citarle,
u sted
es e l único capaz de decidir si va a sentirse lastim ado, perjudicado, deprim ido, furioso, preocupado, temeroso o culpable res pecto a algo o alguien de este mundo. A parte e l trastor no que sufra cuando los demás no se comporten con usted del modo que preferiría, puede tiranizarse a sí mismo de cientos de maneras diversas. H e aq u í algunos de los casos más típicos d e autoabuso con los que usted puede enfrentarse:—
Su form a ción .
Se está avasallando a sí mismo si, a pesar d e que y a no le gusta su profesión, sigue toda vía desempeñando las tareas para las que se preparó. Si tiene usted cuarenta años y trabaja de abogado o de mecánicos ó lo
porque a los diecisiete años decidió que eso era lo que debía hacer, entonces es usted víctim a de una formación que en principio se supuso iba a pro porcionarle la libertad de una opción laboral que o rigi nalmente no tenía. ¿Con cuánta frecuencia confía usted50
en e l juicio de alguien d e diecisiete años, en lo que se refiere al modo en que debe regir su v id a? Bien, pues, ¿por qué continuar ajustado a unas decisiones tomadas a diecisiete años, cuando usted y a no tiene diecisiete años? Sea lo que desea ser hoy. A dquiera una nueva for mación, si no es feliz consigo mismo ni con su trabajo. —
Su biografía.
Puede usted ser víctim a de su pro pia historia si hace cosas de determ inada manera sim ple m ente porque siem pre las ha hecho así: por ejem plo, si está casado, si se m antiene en e l m atrimonio sólo por que ha invertido en él veinticinco años de su vida, aunque hoy se siente desdichado. Es posible que resida en algún lu gar sim plem ente porque siem pre vivió allí, o porque sus padres vivieron allí. Q uizá tenga la im pre sión de que va a perder una parte de su vida si se « a le ja » d e una gran parte de su pasado.Pero haya sido usted lo que haya sido hasta la fecha, eao y a pasó. Si aún consulta lo que hizo en e l pretérito para decidir qué puede o qué no puede hacer actual m ente, es muy probable que esté cometiendo arbitrarie dades contra s í mismo por el procedimiento d e excluir reinos enteros d e lib ertad presente sólo porque nunca dio u n rodeo para disfru tar d e ellos en el pasado.
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Su ética y v a lores.
Cabe m uy bien la posibilidad de que haya adoptado usted una serie de creencias éticas que le consta no dan resultado en su caso y que trabajan Innecesariamente en contra suya, pero que de todas for mas sigue acatando y cum pliendo, porque definen qué es lo que ha llegado usted a esperar d e sí mismo. Acaso esté convencido d e que debe excusarse por hablar o pen sar en sentido contrario. O tal vez crea que m entirsiem p re
es m alo. Puede que haya adoptado alguna ética sexual que le im pide disfru tar d e su sexualidad. Sea cual fuere e l caso, nada le im pide exam inar su postura moral, sobre una base regular, y negarse a continuar sometién dose a sí mismo m ediante el m antenimiento d e unas creencias que sabe que no le resultan.—