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7.2. Conclusions about each research question

7.2.1. Research Question 1

TÍTULO: Tiféret, la Belleza. (Hebreo: Tau, Pe, Aleph, Resh, Tau).

IMAGEN MÁGICA: Un Rey majestuoso. Un niño. Un dios sacrificado.

POSICIÓN EN EL ÁRBOL: En el centro del Pilar del Equilibrio.

TEXTO YETSIRÁTICO: El Sexto Sendero es llamado "La Inteligencia Mediadora" porque en ella están multiplicadas las influencias de las emanaciones y hace que esas influencias se expandan en los canales de todas las bendiciones, a los cuales ellas están unidas por esencia.

TÍTULOS DADOS A TIFÉRET: Zoar, Anpin, el Rostro Menor. Melekh, el Rey. Adam, el Hijo. El Hombre.

NOMBRE DIVINO: El Tetragramma. Aloath Va Daath. ARCÁNGEL: Raphael.

ORDEN ANGÉLICO: Malachim, Reyes. CHAKRA MUNDANO: Shemesh, el Sol.

EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de la armonía de las cosas. Misterios de la Crucifixión

VIRTUD: Consagración a la Gran Obra. VICIO: Orgullo.

CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: El pecho. SÍMBOLOS: El Lamen. La Rosa Cruz. La Cruz del Calvario. La Pirámide truncada. El cubo.

CARTAS DEL TAROT: Los seis. COLOR EN ATZILÚT: Rosa claro. BRIÁ: Amarillo

YETZIRÁ: Rosa salmón. ASSIÁ: Oro ambarino.

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Sensación de algo que comienza. Aquí comienza lo perceptible, bien anclado con Guevurá y Jésed. La armonía de diseño que se ha visto en Jésed aquí aparece como armonía dinámica. Lo demás, lo de arriba, se aleja y se agranda, se oscurece un tanto. Todo se armoniza, el mundo espiritual comienza a andar al ritmo del mundo material, y viceversa. Es un comienzo, un cambio muy importante y de una enorme confirmación al comenzar con Tiféret en este momento. Se ve una cúspide que culmina en una corona dorada. “...a través de mi se ve al Padre.” Se comienzan a entender muchas cosas que no se pueden describir, pero quedan adentro.

“Lazo de unión, centro de transmisión o transmutación” “Yo superior y yo inferior” Como en el cuerpo, Tiféret en el centro de unión entre el intelecto y el sexo. La necesidad de unir y equilibrar para que se produzca la transmutación y nazca un ser nuevo y sin represiones ni respuestas meramente instintivas. “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” adquiere un nuevo significado. La extraña necesidad de sufrir, de entregar algo valioso para que se produzca la transmutación. Las potencias de la Creación en equilibrio con la potencia de lo creado dan lugar a un Creador.

“El Sol”

Se ve una cosmogénesis, en el centro del universo, un gran agujero negro (Kéter) de donde todo emana y en donde todo se resume, el espacio y el tiempo existen a partir de allí, la Fuerza y la Forma, la vida y la muerte, y se ve al Sol, a Tiféret, el Hijo, el primer producto en equilibrio de la Creación, Dios de nuestro Universo Local. A través de él se llega al Padre, sí, él está en función y en equilibrio en el Gran Sistema, a partir de la

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generación del Gran Universo. Es nuestro Dios Local. Y todo proceso creativo se organiza en base a un Sol. Su Propósito es generar la vida con el equilibrio de las seis Sephirot que lo rodean.

“Consagración a la Gran Obra”

Kéter ha emanado las potencias que se equilibran y dan lugar al nacimiento del Niño, a Tiféret. Tiféret, al igual que su Padre, utiliza las potencias que le siguen para realizarse en Maljút. Pero Tiféret debe ser “alcanzado trabajando desde abajo”. La energía que desciende y la que asciende. Se condensa en Tiféret, pero el proceso de iluminación debe comenzar expandiendo la conciencia cerebral. Esta es la Gran Obra, vista en dos direcciones, la que desciende y la que asciende. Y la consagración en Tiféret.

“… (el Niño) comienza por ser algo muy débil, extendido humildemente entre los animales, sin ni siquiera ser admitido en la sala donde respira el común de los hombres” Ese niño que nace, lo hace a partir de los instintos, de emociones primarias, de sentimientos vírgenes. Es rechazado por la conciencia cerebral y por la intelectualidad. Debe ser cuidado y aceptado en toda manifestación, no se debe reprimir al instinto ni bloquear la emoción auténtica. Se debe prestar atención a eso que crece, que envía sensaciones, sentimientos y pensamientos que no se pueden definir. Se debe cuidar del orgullo juvenil que lo invade, como Él cuidará de la crueldad y la violencia de Guevurá y de la indulgencia perniciosa de Jésed. Y cuando llegue a la madurez brillará por sí mismo y será un creador de los dioses que estarán al servicio del ser que integró a su naturaleza. Y, por sobre todo, hay que creer en Él.

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Es el Hijo del Hombre, que nace en cada uno en determinado momento del Camino.

“Esta segunda Tríada es la que forma el Alma Superior, el Yo Superior, el Santo Ángel Guardián, el Primer Iniciador. Es la voz del Yo Superior que percibe el oído interior…”

Aquí comienza la creación, por tanto todo lo que va a ser creado tiene que partir de este mundo, de este nivel. Y, al igual que el Niño, lo creado crece lentamente y hay que cuidarlo, preservarlo hasta que sea un hecho, psíquico o material. El Ángel Guardián, el alma que encarna. Se comunica como si fuese algo ajeno al principio, después no serán comunicaciones, serán solo pensamientos, sentimientos de un nuevo ser integrado. El alma está formada por los aspectos positivos y negativos de estas tres Sephirot, es el conjunto de la acción de tres Arcángeles. En ella están los elementos de protección, de amor y de creación, el punto de conciencia que comunica con el Padre y con lo Creado.

“… todos los dioses solares son dioses salvadores y todos los dioses salvadores son solares…”

Los dioses solares son salvadores porque son origen de vida, y los dioses salvadores se transforman en solares por la misma razón: quien “salva” es porque está dando vida. Por eso se colocan en el centro. Y al estar allí ejercen su atracción sobre todo tipo de fuerzas, incluso negativas, y allí es donde “son crucificados”. Esta atracción es necesaria para equilibrar un sistema, ejercen como polo de descarga de las fuerzas que lo rodean, lo mismo que Tiféret al estar colocado en el centro, equilibra lo negativo de las esferas que lo rodean, anula la violencia de Guevurá y la indulgencia de Jésed, y lo mismo con las otras Sephirot. Desde allí, desde ese Sol que regula y equilibra, nacen nuevas instancias de vida.

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“Es por la mediación del Sol que la vida se manifiesta en la Tierra, y es por medio de la conciencia de Tiféret que nos ponemos en contacto con todas las fuerzas vitales que podamos, consciente e inconscientemente a la vez.”

Es nuestro centro de vida individual, nuestro Sol interior. A través de él dispensamos y recibimos impulsos vitales. Por eso nos señalamos el pecho al referirnos a nosotros, por eso estrechamos a alguien contra nuestro pecho e señal de amor, o nos llevamos las manos allí al sentir una emoción muy fuerte, agradable o no. Desde allí procesamos, atraemos y repelemos toda fuerza vital de cualquier naturaleza, en forma consciente o inconsciente, fuerzas vitales externas e internas, las que regulan nuestra vida de relación y nuestro metabolismo. Es nuestro centro de simetría física, emocional y espiritual.

“Toda curación debe consistir en reajustes de la fuerza vital, y son los dioses solares a quien hay que invocar con este objeto, a consecuencia de la relación íntima entre el Sol y la Vida”

Es en Tiféret donde se re resume y se equilibra la fuerza vital a efectos de ser Vida.

Cualquier desequilibro, viniendo de los planos superiores o inferiores a Tiféret, producirá la enfermedad. La enfermedad, como desequilibrio de la fuerza vital, se manifiesta en los planos perceptibles como un llamado a corregir desajustes más profundos. Es en el trabajo sobre Tiféret que se logran estos equilibrios, o por medio a la invocación a dioses solares, para quienes los cultúan o conocen. Por eso se producen curaciones casi inexplicables solamente por efectos de la meditación u oración, son sintonías directas con Tiféret.

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“…debemos considerarlo como la manifestación exterior de los Sephirot más sutiles y, asimismo, como el principio espiritual de los Sephirot más densos que él…”

La Fuerza que desciende por el Árbol se concreta en lo creado a partir de la conciencia de Tiféret, mientras que la Fuerza de lo creado asciende por el Árbol y comprende la Armonía de la creación en la conciencia de Tiféret. Al descender se concreta en la densidad de los Sephirot inferiores, y al ascender se armoniza con el propósito de los superiores. Al descender se condensa, y eso implica un sacrificio, una crucifixión, y al ascender se armoniza y ello implica una comprensión del funcionamiento de la Creación.

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