6. Implementation and Experimental Results
6.3. Results for Example Shared ALU
El acceso a un trabajo en el que se respeten las condiciones establecidas en los con- venios colectivos vigentes y en el resto de la normativa y en el que se considere de manera favorable el bagaje profesional y formativo de los solicitantes de asilo y de los refugiados, además de un derecho inalienable, es un elemento esencial para que éstos puedan desarrollar con éxito su proceso de integración social. Sin embargo, a pesar de las probadas capacidades y formación de estas personas, la mayoría se halla con graves dificultades para acceder a un puesto de trabajo que se ajuste a su perfil profesional y le ofrezca una remuneración acorde con sus respon- sabilidades.
Esta discriminación obedece a varios motivos. En primer lugar, a la visión reduccionista que una buena parte de la sociedad y del empresariado tienen del mercado laboral y de las cualidades de estas personas, cuyas consecuencias más relevantes son la utilización exclusiva de las redes sociales para el acceso al empleo, el rechazo al bagaje profesional y formativo adquirido en su país, el funcionamien- to del mercado laboral a partir de pautas de estratificación por razones étnicas, ya que se asignan los puestos de trabajo por la pertenencia a un determinado grupo étnico, sin posibilidad de acceder a una promoción profesional o lograr un mejor puesto1
.
Como se examina en el epígrafe siguiente, esta situación se agrava en el caso de las mujeres, ya que la mayor parte de las solicitantes de asilo y de las refugiadas sólo encuentran trabajo en el sector doméstico, en la hostelería o como auxiliares de geriatría.
Estos prejuicios excluyen a los solicitantes de asilo y a los refugiados de una gran parte de los puestos del mercado laboral, ya que carecen de la red social nece- saria y, además, deben empezar desde cero su itinerario profesional. En definiti- va, los pocos empleos a los que pueden acceder son aquellos que ofrecen unas con- diciones laborales tan precarias que son rechazadas por el resto de la población.
Además, estos obstáculos no surgen sólo en el momento de la primera inser- ción, sino que se mantienen durante años e impiden acceder a puestos de trabajo más cualificados, debido también a la rigidez del marco legislativo que regula el trabajo de este colectivo, las enormes dificultades para la homologación de los títu- los universitarios y la carencia de documentación significativa ya que en muchos casos el viaje desde su país fue precipitado.
Una alternativa adecuada para revertir esta dinámica es la realización de acciones formativas, tanto de formación ocupacional como reglada, aunque el acceso a éstas no es universal. En el caso de la formación ocupacional, el hecho de
que estas acciones se realicen de manera discontinua a lo largo del curso y de que no puedan acceder las personas que trabajan a tiempo parcial y en situación preca- ria excluye a quienes quieran compaginarlas con un puesto de trabajo o que no puedan percibir la prestación por desempleo o algún otro tipo de ayuda. En cuan- to a la formación profesional, el problema es aún mayor por la duración más pro- longada de los cursos y la imposibilidad de percibir una ayuda que cubra todo el iti- nerario formativo.
Respecto a los solicitantes de asilo, hay que tener presente también la extrema vulnerabilidad de su situación administrativa: si primero deben esperar a que transcurran seis meses desde la admisión a trámite de su solicitud de asilo para te- ner un contrato de trabajo, después suelen encontrarse con dificultades para acce- der a los servicios públicos de empleo y realizar actividades de formación ocupa- cional. Por último, tampoco pueden planificar su vida laboral a medio plazo ante la incertidumbre que envuelve su situación y el reducido número de solicitantes de asilo que logra el estatuto de refugiado en España.
Para paliar todas estas dificultades, el área de empleo y formación de CEAR desarrolla estrategias como los itinerarios de inserción (examinados en profundi- dad en el Informe 2006), la intermediación laboral y el asesoramiento para el autoempleo, en las que el refugiado es el principal protagonista. El trabajo de intermediación consiste sólo en poner en contacto a los refugiados y los solicitan- tes de asilo que buscan un trabajo con los posibles empleadores, puesto que son éstos quienes seleccionan a sus futuros trabajadores, mientras que aquellos tienen la libertad de aceptar o rechazar las condiciones que les ofrecen.
Aunque éste es el objetivo final de la intermediación laboral, para que propor- cione resultados satisfactorios es preciso haber realizado un conjunto de actuaciones previas a fin de mejorar la atención a los usuarios y los contactos con los empleado- res. Es conveniente, por ejemplo, que los demandantes de empleo hayan realizado antes un itinerario de inserción o al menos asegurarse de que conozcan de manera general el funcionamiento del mercado laboral y de los procesos de selección.
En lo que respecta al empresariado, en la mayoría de los casos es preciso de- sarrollar antes un trabajo de prospección empresarial. Una vez realizados los con- tactos preliminares es necesario saber que las empresas interesadas en contar con los servicios de CEAR ofrecen al menos las condiciones estipuladas por el corres- pondiente convenio colectivo. Además, conviene conocer poco a poco las tendencias del mercado para poder situar a los solicitantes de asilo y a los refugiados atendi- dos en aquellos sectores económicos que ofrezcan buenas posibilidades de trabajo en condiciones satisfactorias y con perspectivas de crecimiento (las energías reno- vables, las nuevas tecnologías de la información, las artes gráficas…).
A pesar de todas las dificultades descritas, un buen número de solicitantes de asilo y de refugiados logran superar con éxito su itinerario de inserción y consi- guen un trabajo en el que pueden desarrollar sus capacidades y se tiene en cuenta su formación y su experiencia profesional anterior. Por ejemplo, una médica pro- cedente de la región del Cáucaso pudo homologar su título universitario y está tra- bajando en su especialidad; o varios economistas de distintas nacionalidades que trabajan como empleados en una entidad bancaria o como contables en una empresa de exportación; o un arquitecto procedente de la América andina que está trabajando como jefe de obra y arquitecto técnico.
En cuanto al autoempleo, ante las dificultades de la mayor parte de los refu- giados para la inserción laboral, el trabajo por cuenta propia aparece como una sólida alternativa para consolidar su proceso de inserción y acceder a un trabajo en el que poder desarrollar todas sus capacidades y lograr unos ingresos suficientes para satisfacer sus expectativas vitales. Los refugiados interesados en poner en marcha un proyecto pueden recibir asesoramiento en el área de empleo de CEAR, que les orientará sobre los distintos trámites y las ayudas que en esta materia ofre- ce la Dirección General de Integración de los Inmigrantes del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
El asesoramiento consiste en trabajar a través de tutorías los aspectos que componen el plan de empresa y el seguimiento de los trámites necesarios para poner en marcha su actividad empresarial. Es preciso determinar la forma jurídica más adecuada para desarrollar el negocio, ya que de ésta dependerá la fiscalidad y las sub- venciones a que se pueda acceder; analizar el mercado para sondear si el producto o servicio que se ofrecerá tendrá demanda; elaborar un plan comercial, un programa de operaciones y un sistema de tesorería y de búsqueda de financiación.
La metodología de los asesoramientos para el autoempleo es totalmente acti- va, puesto que los usuarios son los únicos responsables de sus proyectos y el traba- jo de los asesores se limita a informar de los pasos necesarios para la puesta en marcha de la actividad y a proponer algunas tareas iniciales, para revisarlas cuan- do estén preparadas y pasar a la siguiente etapa hasta tener todo el plan de empre- sa preparado.
A lo largo del proceso los emprendedores se encuentran con un conjunto de dificultades. En primer lugar, la ausencia de un servicio de información y aten- ción al emprendedor en el que puedan realizar todas las gestiones necesarias para poner en marcha el negocio origina que deban dirigirse a cada una de las Administraciones para realizar cada uno de los trámites requeridos y prolonga todo este proceso más de lo necesario, ya que además los refugiados no conocen bien el funcionamiento de la Administración.
Por otra parte, el significativo encarecimiento del precio del suelo ha llevado a un incremento espectacular de los precios de los locales y por tanto ha multipli- cado exponencialmente la inversión inicial necesaria, por lo que deben buscar otras fuentes de financiación que complementen la ayuda recibida por la Administración y optimizar así la inversión necesaria.
A pesar de estas trabas, son muchos los refugiados que cada año intentan establecerse como trabajadores autónomos y en la mayoría de los casos logran resultados satisfactorios. Cuando no es así, una de las dificultades habituales resi- de en el desconocimiento por parte de los beneficiarios de estos proyectos de los trámites burocráticos y su escasa formación en los aspectos relativos a la gestión del negocio (contabilidad, aspectos fiscales...), lo que les aboca a la quiebra, por lo que la formación en estos aspectos es un elemento imprescindible para garantizar el éxito del negocio emprendido.
Los refugiados suelen iniciar proyectos relacionados con la experiencia pro- fesional adquirida en su país para mejorar sus condiciones laborales. Algunas de las iniciativas empresariales más interesantes iniciadas en 2006 fueron las siguientes: un refugiado ciego procedente de la antigua Unión Soviética que traba- jaba como fisioterapeuta está montando un taller de quiromasajes al beneficiarse de la ayuda al autoempleo además de solicitar un microcrédito para financiar el resto de la inversión; un refugiado de un país andino ha abierto una tienda de pro- ductos de comercio justo, se benefició de la ayuda para refugiados y recibió un premio a la mejor iniciativa empresarial; un grupo de refugiadas de procedencia diversa han creado una empresa de catering.
6.2. DE LA DOBLE A LA TRIPLE DISCRIMINACIÓN: LAS REFUGIADAS