6.3 UBIS Design
6.4.2 Sensitivity Analysis
A partir de nuestras experiencias investigativas situadas, hemos podido com- prender el uso de los dibujos como parte del campo metodológico de la investigación colaborativa y dialógica con niñas y niños en la inter/comprensión de los mundos so- ciales, complejos, profundos y potenciadores. Para comprender esta propuesta hace- mos una breve revisión de tres experiencias investigativas con infancias cuyas familias se encuentran integrados a través de su participación en dos organizaciones sociales, que implican a movimientos sociales, en cuanto formas de participación infantil y la revisión de los sentidos histórico/políticos de estas formas de movilización social (Zi- bechi, 2007). De ahí que nos centremos en dos de los movimientos de larga trayectoria histórica y política en México, como el movimiento magisterial de la Coordinadora Na- cional de Trabajadores de la Educación (1979 a la fecha) (Hernández, 2016) y, en Chia- pas, el movimiento indígena del zapatismo a través de la figura del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) (1974-1994 a la fecha). Así, la construcción y producción de dibujos y relatos-entrevistas considerados como dispositivos de investigación, per- mitieron la elaboración de diferentes inter/textos acercándonos a los mundos infanti- les en estos contextos igualmente situados.
El trabajo etnográfico y las estancias prolongadas en los diferentes campos de trabajo han permitido, en este caso, a Kathia Núñez (2018, 2011, 2005), Angélica Rico (2018, 2011, 2007) y a Patricia Medina (2003, 2004, 2007, 2015, 2017) acercarse como investigadoras a la configuración de los mundos infantiles, a sus prácticas culturales, a sus expectativas y formas de interpretar los diversos contextos de su interactuar. Como dispositivos para el diálogo, la producción de dibujos, en interrelación con múltiples estrategias y otros dispositivos más como la propia entrevista, las fotografías, la pro- ducción epistolar y de diarios, genera la producción de diversos textos junto con los niños, lo que permite comprender la complejidad de los mundos de vida de los y las niñas, en contextos situados. Por la brevedad del espacio de este capítulo, solamente se presentarán algunos acercamientos, se resaltarán los elementos comunes, y en par- ticular, se destacará el uso y la perspectiva metodológica que acompañará a los dispo- sitivos-entrevista.
En el caso zapatista de Chiapas-México, las bases sociales del movimiento zapa- tista, se encuentran conformadas en su conjunto por mujeres, niños y adultos mayo- res, como parte fundamental del entramado social comunitario, se han seguido me- canismos por parte del gobierno federal y estatal en México, además de formar grupos paramilitares (López y Rivas, 2003). Eso, con el fin de controlar sus formas de sustento económicas y sociales de las familias indígenas (Pérez, Santiago y Álvarez, 2002). Con- texto que observan directamente los niños y las niñas, junto con sus familias, consi- derando que viven conflictos de guerra. Por lo que hemos podido acercarnos a parte de sus representaciones, en un diálogo significativo sobre estas formas de experiencia social infantil.
Clara, niña de doce (12) años; a través del diálogo sobre su dibujo, nos permite comprender elementos fundamentales de ella en su contexto comunitario: “Aquí se encuentra la iglesia de los santos que confiamos pues, de ir a rezar, confiamos con Dios, aquí está la Iglesia de la comunidad”. También hace distinciones fundamenta- les, por ejemplo, la diferencia de espacios que representan, tanto “la escuela autó- noma donde estudiamos”, como “la escuela de oficial, donde estudian los oficiales”. Es decir, Clara asiste a una escuela que pertenece a la organización social del Movi- miento Zapatista, generando las distinciones frente a “los oficiales, donde estudian los oficiales”.
Clara, niña de 12 años, Chiapas
(Núñez, 2018) Antonio, 11 años, Chiapas(Núñez, 2018)
En el caso de Antonio, relata que dibujó a su familia y todo lo que le rodea: “toda mi familia, mi casa, la tierra, las flores y los patos”. Se ubica con sus hermanos, distin- guiéndose a través de: “Ese yo (el del sombrerito)”.
Mientras que la situación de los niños/as, hijos de los docentes organizados en torno a la CNTE, en particular, en el estado de Oaxaca, la represión del Estado en con- tra de sus padres y madres, docentes organizados y disidentes de las políticas oficiales hacia el sector social y educativo, así como sus familias y comunidades han experi- mentado de forma sistemática, durante las últimas tres décadas estas estrategias de opresión (Medina, 2016c).
Cuando sus padres se manifiestan en las calles o carreteras realizan bloqueos y marchas (cortes de ruta, piquetes). En los dibujos no sólo representan a los maestros, sino a ellos mismos participando en las manifestaciones con pancartas, donde mues- tran su apoyo a “los maestros”, quienes implícitamente son sus padres.
“Marcha y bloqueos de los maestros”. (Niña de 10
Al dialogar con los niños mediante sus dibujos es posible intentar acercarnos a ciertos referentes de comprensión de sus propios mundos; si consideramos que ellos mismos recrean distintos espacios de acción en donde sus propias prácticas como in- fantes se desarrollan, así se formula la idea de que mientras la escuela está “cerrada”, “clausurada”, como un espacio propio de interacción, al mismo tiempo, jóvenes, niños, y docentes se apropian de los espacios de manifestación pública tomando “la calle” para poder expresar sus demandas.
Si bien hemos estudiado las particularidades de cada caso, sin duda un elemento compartido que experimentan los niños y niñas de Chiapas y Oaxaca, es la configura- ción, muchas veces conflictiva entre las formas de advertir y concebir tanto el espacio público, como el propiamente territorial, pues la represión y los asesinatos, ya sean por diversos agentes represivos: policías, militares y grupos paramilitares, conllevan a los infantes a percibir las formas de violencia, no solamente el estrés provocado por estas situaciones extremas, sino un constante impacto emocional en el desarrollo de sus actividades y relaciones, lo cual inclusive transfigura continuamente su visión de la propia vida y de sus mundos sociales. (Martín-Baró, 1998, 1990).
Los niños y niñas en los elementos dibujados configuran elementos centrales so- bre sus realidades, ellas y ellos mismos seleccionan los referentes que remiten a su vida cotidiana, a sus actividades, a sus temores y alegrías. Así, a través de los referentes grá- ficos de los dibujos se configuran como elementos centrales de los relatos infantiles.
“Quieren nuestra tierra”. José (9 años).
Chiapas (Rico, 2018) Juan (12 años). Chiapas, (Rico, 2018)
En un contexto como este el dibujo-entrevista, es sin lugar a duda, una de las he- rramientas metodológicas más interesantes para acercarse al mundo y al imaginario del niño y su universo de significados (Paoli, 2003). Las representaciones gráficas no sólo permiten conocer sus referentes identitarios más cercanos, sino que los niños
y niñas puedan expresar sus emociones y miedos, además de promover el diálogo y reflexión con ellos/as, conocer sus puntos de vista, experiencias y expectativas de futuro (Rico, 2018). Desde este ejercicio niñas y niños recrean sus memorias y cons- truyen sus historias de vida ligadas a las concepciones y prácticas que subyacen en sus contextos inmediatos, por ejemplo, cuando se entrevistó a José sobre su dibujo, él relató lo siguiente:
—Los zapatistas están en su casa, los soldados están afuera, tienen armas. Están ha- blando.
—¿De qué hablan?
—Del desalojo, están enojados. Los soldados quieren nuestra tierra.
Por su parte, Juan de 12 años (dibujo a la derecha), parece hacer un acercamiento al retén militar, a los soldados, a sus armas de alto calibre, al tanque de guerra y al puesto de control. A diferencia del dibujo de José, en el que los soldados no aparecen de forma directa, en el de Juan hay ojos y una mueca de sonrisa en el rostro del soldado armado quien, a decir de José, es el encargado de revisar los coches. Ante la pregunta: ¿Qué hacen los soldados?, José sólo dijo: “Quieren matarnos por ser zapatistas”.