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A. Setting Up a Networked Copilot’s Station
Dominique Venner que en la cárcel había escrito «Por una crítica positiva», verdadero estudio estratégico del nacionalismo francés, rechazaba la solución activista, y se decantaba por un com- bate de tipo legalista y cultural, fuertemente impregnado de las tesis del movimiento belga «Joven Europa» y por el realismo-biológico, construcción ideológica propia. En un campamento organizado por la Federación de Estudiantes Nacionalistas en agosto de 1962, Venner reinició el combate; en octubre del mismo año apareció el primer número de la revista «Europe-Action» muy intelectual y correctamente confeccionada con una tirada inicial de 10.000 ejemplares. La revista recogía, evolucionado y completado, el espíritu de la antigua Jeune Nation. Casi inmediatamente al anuncio de la fundación del movimiento se inició la publicación de los «Cahiers Universitaires», el boletín «Militant» confeccionado por los bachilleres y los libros de la colección «Action».
El nuevo movimiento, poco dado a compartir las tendencias cristianas de Pierre Sidos y sus amigos, adoptó un agnosticismo militante que valió el alejamiento de éste y de una pequeña parte de los militantes de París que constituyeron el famoso «Movimiento Occidente» que debería tener una actuación trascendental en los prolegómenos de la revolución de mayo de 1968.
personas esparcidas entre París y Tou-louse y que dio en llamarse: Movimiento Joven Revolución; pronto el grupo creció hasta contar con un centenar de militantes, la mayoría procedentes de los últimos residuos de la O.A.S., Organización siempre dispuesta a crear «grupos paralelos», organizaciones de pantalla y comités de solidaridad, abrazó el «solidarismo» como ideología a la par que como vínculo de enlace con los grupos del N.T.S., Unión de los Solidaristas Rusos, una organización ya existente en los años 30 y que ha actuado y actúa clandestinamente en la U.R.S.S. apoyado unas veces por la Gestapo, otras por la K.G.B. a fin de localizar disidentes y otras, cómo no, por la inefable C.I.A. Gracias a este contacto, los solidaristas franceses lograron ciertos medios económicos, a costa, eso sí, de participar en algunas acciones preparadas por el N.T.S. en el interior de la U.R.S.S. Oliver Morize, por ejemplo, miembro del M.J.R., terminó en las celdas de la K.B.G. luego de haber distribuido panfletos por espacio de unos diez minutos en los almacenes «Goem» de Moscú. Los solidaristas del M.J.R. intentaron crear una especie de «internacional solidarista» que agrupara a los solidaristas belgas, alemanes, rusos y a los militantes italianos de Europa Civilta que aunque no fueran propiamente solidaristas, sino más bien tradicionalistas-evolianos, colaboraban asiduamente con el N.T.S. en acciones espectaculares en el interior de la Unión Soviética.
Cuando se produjeron las elecciones presidenciales de 1965, «Europa-Action» y la FE.N. apoyaron sin dudarlo al candidato nacionalista Tixier-Vignancourt. Le Pen, antiguo presidente de una organización de resistencia civil durante el período de la O.A.S., diputado poujadista en una legislatura y combatiente de Indochina y Port Said, se encargó de su campaña electoral. Le Pen constituyó los Comités Tixier destinados a apoyar la candidatura del abogado de París que había logrado cierta popularidad como defensor de Raúl Salan, el máximo dirigente de la O.A.S. La cam- paña se inició con un gran mitin en el salón de la Mutualité que agrupó a unas 4.000 personas, la mayoría jóvenes entusiastas, también estaban allí los miembros del Movimiento Occidente enca- bezando la manifestación que tuvo lugar a la salida y en la que se produjeron violentos enfrentamientos. Con todo la campaña electoral fue bastante pacífica. Tixier-Vignancourt (T.V. para efectos propagandísticos) había declarado en un momento de euforia que obtendría en la primera vuelta entre el 18 y el 22 % de los votos, saliendo elegido en la segunda. Los resultados electorales publicados el 5 de diciembre de 1965 quedaron muy lejos de las esperanzas del candidato neo-fascista: apenas un 5,1 %. Furioso, Tixier declaró a la prensa y a su correligionarios que apoyaran a los candidatos de izquierdas contra De Gaulle en la segunda vuelta. Le Pen lo abandonó, otro tanto hizo «Europa-Action» y Occidente que había constituido el Comité Tixier- jeunes. Abandonado de todos los radicales neo-fascistas Tixier intentó adoptar una «fachada respetable» fundando su Alianza para el Progreso y las Libertades, partido de «centro-derecha», la etiqueta que siempre había deseado desde su separación de Jeune Nation... diez años después la A.R.P.L. sigue todavía agonizando, apoyando con escaso éxito al Centro de los Independientes unas veces, a Chirac otras y a Giscard eventualmente...
Fortalecidos por las elecciones y depositarios de cuantiosos .fondos —¿el tesoro de la O.A.S.?— «Europa-Action» intentó ampliar su acción fundando lo que debería ser un gran partido nacionalista : se llamaría Movimiento Nacionalista del Progreso. Pronto lograría una fuerte implantación en las provincias contando con el apoyo de la Federación de Estudiantes Refugiados; sin embargo, la evolución del Movimiento Occidente sobre París le privaría de toda posibilidad de desarrollo. Una tentativa de unificación terminó en fracaso y, por fin, el M.N.P. consiguió reunir a 300 delegados nacionales y extranjeros (representantes del M.S.I., del N.P.D. y de la Wiking Jugend y españoles de Joven Europa) en el congreso de constitución. El M.N.P. renovaba los postulados de «Europe-Action» bajo una forma más moderada.
En la primavera de 1967 el M.N.P. organizó su desdoblamiento electoral a fin de poder presentar candidatos a las elecciones legislativas: el Rassembiement Européen de la Liberté que declaró iba a presentar 75 candidatos a las elecciones y por fin sólo pudo presentar 25 con unos resultados extremadamente pobres: el 2,58 % exactamente la mitad de lo conseguido en la «Campaña Tixier». Un dato curioso, el candidato del R.E.L. por Metz fue apoyado y sostenido por un antiguo conocido: el general Valentín González, (a) «El campesino», que después de una rocambolesca aventura en la Unión Soviética había logrado asentarse en Francia y, por insondables derroteros colaborar con el R.E.L. Otro curioso colaborador con que contó el R.E.L. fue un entonces desconocido teddy-boy: Johny Holiday.
disolviéndose: algunos pasarán al izquierdismo más extremo como el responsable de Metz precisamente, influido quizá por los consejos de «El campesino»; el M.N.P. de París se pasó en bloque al Movimiento Occidente, mientras otra facción daba nacimiento al grupo «Militant» publicación que todavía hoy aparece impregnada de nacionalismo-revolucionario. Aquí termina, pues, la segunda tentativa de constituir un gran partido nacionalista en Francia. Después de Jeune Nation, puesto aparte el paréntesis de la lucha armada de la O.A.S., es evidente que «Europa- Action» constituyó una seria tentativa de organizar una reactualidad del nacionalismo francés aportando una base militante y esencialmente estudiantil. De lo esencial de los cuadros de «Europa-Action» partiría años más tarde el primer número de una tosca revista ciclostilada de análisis ideológico: «Nouvelle Ecole». Años después esta revista sería el eje de un gigantesco engranaje de círculos político-culturales, único intento de crear en Francia lo que algunos de sus fundadores llamaron con propiedad un «Opus Dei Nacionalista» o «una francmasonería nacio- nalista».